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sábado, 16 de febrero de 2019

FELIZ DÍA DE TU MUERTE 2

Feliz día de tu muerte fue una de las sorpresas de Sitges 2017, y aunque en su paso por las carteleras españolas no llamó toda la atención que merecía, su éxito (basado también, como casi todas las producciones de Jason Blum, en su reducido presupuesto) ha propiciado la existencia de esta secuela (y que podría no ser la última).
Dejo claro de antemano el pequeño problema que puede tener Feliz día de tu muerte 2, y es la total dependencia que tiene con respecto a su antecesora. Es decir, para que funciona todo correctamente, no solo es obligatorio haber visto Feliz día de tu muerte, sino que incluso es aconsejable tenerla bien fresca en la memoria. De hecho, la acción de esta secuela arranca casi a continuación del final de la anterior, y muchos de los chistes son herederos de la misma.
En el lado de los méritos, hay que destacar la imaginación de los guionistas para conseguir dar una vuelta de tuerca a la historia, que después de fotocopiar (en el buen sentido) a Atrapado en el tiempo, de Harold Ramis, aquí homenajea a Regreso al Futuro (y más concretamente a la parte II) de Robert Zemeckis. Eso hace que estemos disfrutando de más de lo mismo (con Tess reviviendo el mismo día una y otra vez) pero presentando, a la vez, una situación completamente nueva (esta vez toca jugar con los multiversos) que resulta igual de divertida o más que en su primera película.
Cierto es que el apartado del terror se deja más de lado (tampoco es que aquella tuviera demasiado), lo que puede llegar a decepcionar a alguien, pero esto es, ante todo, una comedia, y como tal funciona a la perfección, manteniendo, eso sí, al villano de la máscara de bebé, al que se le da un nuevo y enrevesado giro que termina perfectamente explicado.
Todo funciona muy bien en esta secuela que se presenta como un divertimento (y uno puede llegar a imaginarse lo mucho que se divirtieron los protagonistas retorciendo las historias) y en el que Jessica Rothe vuelve a lucir como la perfecta protagonista, ampliando el grupo de secundarios y rizando el rizo hasta lo imposible (que no inverosímil).
Estamos, sin duda, ante una película refrescante y un ejemplo perfecto de lo que debe ser una secuela, manteniendo el espíritu original y las premisas básicas pero aportando ideas nuevas, logrando girar alrededor de lo mismo sin dar sensación de repetición.

Valoración: Siete sobre diez.

miércoles, 18 de octubre de 2017

Sitges 2017: HAPPY DEATH DAY

Desde que Harold Ramis se inventara aquello del bucle temporal que obligada a Bill Murray a revivir una y otra vez el mismo día en Atrapado en el tiempo, la premisa se ha utilizado en diversas ocasiones, cambiando para ello la temática general. Al filo del mañana o Código fuente son dos claros ejemplos, y el género del terror no iba a quedarse sin su propia ración.
Happy death day es el nuevo ejemplo. En ella tenemos a Tree, la clásica rubia pija, egoísta y egocéntrica vista en mil películas de universitarias americanas (aunque bien podría recordarnos también a la Kristen Bell de la magnífica The good place) que se despierta en plena resaca, en la residencia de un desconocido y con su vida patas arriba. Además, es el día de su cumpleaños. Pero nada importa: sin más preocupación que la de divertirse una noche más vemos sus quehaceres diarios hasta la hora de partir hacia la siguiente fiesta. Pero esta vez no conseguirá llegar a su destino. Una misteriosa figura oculta bajo una máscara de la mascota del equipo la asesina sin muchas contemplaciones.
Tras su muerte, Tree despertará de nuevo en la desconocida residencia, y su fatídico día se volverá a reiniciar. Y así una y otra vez hasta que descubra quien quiere matarla y logre evitarlo.
Como ya hiciera la excelente al filo del mañana, Happy death day recupera la excusa argumental de Atrapado en el tiempo para darle las vueltas suficientes para que parezca algo original, apostando por un humor muy sano a la par que bestia que la acerca también a parodias del género como fue Scream. Así, esta película dirigida por Christopher Landon (salido de la flojita Zombie Camp y guionista de la mayoría de las Paranormal Activity) consigue reinventarse a sí misma y, con unos cuantos sustos, algo de sangre, mucha intriga y desquiciante sentido del humor logra salir airosa de las comparaciones y conseguir identidad propia, por más que el chiste final sea un acertado reconocimiento en toda regla.
Happy death day, salida de la Blumhouse, es muy entretenida, original a la par que auto referenciada y bastante loca. No en vano ha sido la que ha desbancado en el número uno americano a Blade Runner 2049.
Totalmente recomendable.

Valoración: Siete sobre diez.

domingo, 5 de enero de 2014

PARANORMAL ACTIVITY: LOS SEÑALADOS (3d10)

En el 2007, un tipejo llamado Ore Peli perpetró una de las películas más espantosas y qué más daño ha hecho al género del terror como es Paranormal Activity, que siguiendo la estela de la también infumable Las brujas de Blair (es decir, película hecha con cuatro duros, difundir que hay un supuesto fondo real tras la historia, nulo guion y nulas interpretaciones y un insoportable uso y abuso de la cámara en mano, aunque aquella se engloba en el sub-subgénero del metraje encontrado) consiguió un verdadero taquillazo que ha derivado ya en hasta cuatro secuelas a cual más bochornosa.
Conscientes de que tenían entre manos una tremenda fórmula para ganar dinero fácil los productores –que de cine no tendrán ni idea pero tontos tampoco son- han pretendido alargar el filón hasta lo indecible, inventándose ahora una especie de “spin-off latino”, como ellos mismos han definido a Paranormal Activity: Los señalados, es decir, repetir el esquema de película de terror filmada completamente cámara en mano pero buscando descaradamente atraer al público chicano, por lo que los protagonistas en esta ocasión no son una familia tipo americana, con sus lujosos apartamentos y sus niñitas rubias, sino unos tipos de la calle con conflictos de bandas y apartamentos minúsculos con patios interiores donde organizar barbacoas a ritmo de merengue.
Para la ocasión han prescindido de Ore Peli (que por suerte no ha vuelto a dirigir nada después de aquel primer Paranormal Activity pero que estaba tras el guion de las cuatro secuelas) y ha sido Christopher Landon quien coja el timón del guion y la dirección, un tipo que aparte de firmar el libreto de Disturbia lo único que ha hecho es ayudar a Peli a ¿escribir? sus chorradas paranormales.
Visto lo visto, cabría pensar que Landon es el menos malo de los dos, pues, quitando la referencia del título, Paranormal Activity: los señalados no tiene nada que ver con sus hermanas mayores. A Dios gracias.
Vaya por delante que Paranormal Activity: los señalados es una película mala, muy mala, con actores muy limitaditos y un guion absurdo donde las decisiones incomprensibles y equivocadas que toman sus protagonistas rozan el ridículo. Sin embargo, lo cierto es que crea bastante bien la tensión, te asusta cuando pretende asustarte y consigue que te rías en los dos momentos en los que pretenden que te rías. Y eso es algo que no conseguía ninguna de las anteriores películas de la saga.
Tanto es así que, con sus deficiencias, podríamos estar ante una película aceptable si no fuese por dos problemas capitales básicos: por un lado la estupidez de sus protagonistas, niñatos insoportables que no caen bien desde la escena inicial, que impide que el espectador pueda sentirse identificado con ellos, de manera que no se sufre lo que debería ya que no importaría si en un momento dado decidiesen cargarse al prota y que otro tome el peso de la acción. Por otro lado, la cámara en mano es un recurso totalmente falto de originalidad y que en muy pocas ocasiones ha funcionado correctamente (me viene ahora a la mente [REC] y poco más). No solo por lo molesto que es para el espectador, sacándote de la historia cuando lo que pretende es justo lo contrario, sino porque resulta cómico imaginarse en los momentos de más tensión que la principal preocupación de los personajes sean coger su cámara para filmarlo todo.
Eso sí, al menos Landon se ha molestado en escribir una historia (aun no tengo muy claro, por eso, si va de brujas, posesiones o de qué, pero bueno), no se conforma con plantar una cámara en una casa y hacernos esperar a que pasen cosas, aunque lo más apoteósico es para mí el final, cuando, tras unos últimos veinte minutos demasiado alargados, el director termina la película sencillamente cuando le da la gana, como si de golpe se hubiese dado cuenta de lo tarde que se le ha hecho y deba meter el fundido a negro final a la fuerza.
A mi alrededor, todo el cine estaba indignado, incluso aquellos que hace unos momentos estaban disfrutando con los sustos que nos hacían saltar de las butacas, y protestaban ante la tomadura de pelo que les parecía ese final. Yo los miraba y me reía. ¿Acaso esperaban algo con coherencia y calidad en un film así?
Sinceramente, mis expectativas eran tan bajas que a mí, personalmente, casi hasta me gustó.

Casi.