Mostrando entradas con la etiqueta la niña. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta la niña. Mostrar todas las entradas

sábado, 24 de octubre de 2026

DECONSTRUYENDO SAGRADA FAMILIA: LA NIÑA.

¡Ay, la niña, la niña! ¿Quién me iba a decir, cuando conocí a Arelys, ya rozando los cincuenta, que aún está a tiempo de ser padre? ¿Y quién me iba a decir a mí que con Noah no tendría suficiente? Ni con Chloe. Pues no. Casi como fuésemos los Serrano resultó que uno más uno sumaba, en este caso, seis. Y es que desde el primer momento Mela y Yuyi, los hijos de Arelys de una relación anterior han sido como mis propios hijos. Y más en el caso de Mela que abandonó su Madrid adorado para vivir un tiempo con nosotros.

La niña, por cierto, se hizo mujer en un abrir y cerrar de ojos, y si bien he disfrutado (y sufrido) su faceta de Young adult, como se dice ahora, lamento no haber conocido apenas a la chiquilla que fue, haber podido discutir con ella sobre si mola más el anime o el comic americano, haberla acompañado a ver sus primeras películas de Harry Potter al cine, haberla tenido que ir a buscar a altas horas de la madrugada a la puerta de la discoteca (mentira, eso sí me ha tocado hacerlo), discutir para tratar de hacerle entender que el K-pop no es más que una traslación de las boybands británicas de hace unos años o haber debatido acaloradamente sobre su decisión de volverse vegana.

No he vivido esas experiencias con ella, pero la he conocido suficientemente a fondo, con un grado de intimidad como solo un padre puede hacer, que es como si los hubiese vivido, como si hubiese estado presente el día que se cayó patinando, tras aquella pelea en clase o despidiéndola en el aeropuerto antes de iniciar su aventura como upper en Irlanda.

Por eso, mi homenaje es un recorrido por todo aquello que le gusta y que siente, por todo lo que la hacer ser como es. Mi niña. Mi muñeca de papel.


 

La niña que ayer se acostó
Hoy se ha levantado mujer
La niña ha echado a volar
en la vida buscar su papel.

No me dio tiempo a poderla conocer.
Sus miedos y alegrías, su dolor, su placer.

La niña quería aprender
A hablar coreano e inglés
La niña quería viajar
Y brindar en un pub irlandés.

Se siente de Slytherin cuando nadie la ve,
Canta el ¡ala Madrid! pues blanca es su piel.

Niña, mujer, muñeca de papel,
Hija robada a quien no sabe querer,
Princesa de anime, hermana fiel,
Ya al fin aprendiste a crecer.


La niña tiene una gata
Y una amiga en la capital
Un novio que la idolatra
Con el que Europa va a visitar

Dice que otras culturas quiere conocer
Y tener, con el tiempo, el mundo a sus pies.

La niña ya no es vegana
Aunque a los animales quiere defender
hace lo que le da la gana
Y nadie la puede someter.

Y baila K-pop sola en el salón
Y levanta banderas por el perdedor.

Niña, mujer, muñeca de papel,
Hija robada a quien no sabe querer,
Princesa de anime, hermana fiel,
Ya al fin aprendiste a crecer.

Niña, mujer, muñeca de papel,
Muchacha perdida te doy mi querer,
Princesa de anime, hermana fiel,
Tuviste el capricho de tener que crecer.

La niña ya no sueña, vive
La niña ya no corre, vuela
La niña ya no llora, ríe
Y crea su propia… escuela.