Cualquiera que conozca a mi familia de cerca no necesitará más que este título para identificar al personaje. El hombre del bigote negro es una oda a mi padre, a Benito Medina Merino, ese muchacho que se fue de su Bañuelos natal a buscarse las castañas a Barcelona y, sin nada más que sus ganas de trabajar y su confianza, logró labrarse una vida maravillosa al lado de la mujer que lo amo hasta el día en que murió y a su hijo que no tenía más deseo que hacer que se sintiera orgulloso.
Un recorrido por su vida y sus haceres, un retrato fiel y cariñoso a un buen hombre, tozudo y cariñoso, cuya imagen irá siempre unida a la de su bigote, al cigarro a medias en el cenicero, a la crónica del partido de futbol en el Sport, a las conservas que vendía (Conservas Pay Pay, mejores no hay) o al huerto que cuidaba con mimo.
La vida nos lo arrebató, pero ahora está junto a la mujer por la que habría dado su vida y esta canción tiene el capricho de que su historia sea ahora eterna.
Como reza la última estrofa: "Siempre te querré, papá".
La letra:
Te burlabas del maestro de escuela
La vida era tu universidad
Das siempre más de lo que esperas
Nunca corres si no hay necesidad
El pueblo se te hizo pequeño
Y emigraste a la gran ciudad
Con una maleta y un sueño,
Equipaje de usar y tirar
Y así fue como ese niño que jugaba a ser mayor
Creó todo un imperio forjado en el amor.
Tu familia, tu fortaleza,
Tu manera de vivir
Tu honradez, tu entereza,
Tu Fe para resistir.
Tu espíritu de sacrificio
Tu amor incondicional
La rebeldía era tu vicio
Tu voluntad era tu libertad.
Sembrabas tus propios vientos
Sin cosechar tempestad
Que no te vengan con cuentos
Terca es tu voluntad.
Te construyeste tu vida
Según tu propio guión
Tú mujer, la más querida,
Tu hijo era tu ilusión.
Y así fue como ese chico que jugaba a ser mayor
A su modo fue un triunfador
Tu familia, tu fortaleza,
Tu manera de vivir
Tu honradez, tu entereza,
Tu Fe para resistir.
Tu espíritu de sacrificio
Tu amor incondicional
La rebeldía era tu vicio
Tu voluntad era tu libertad.
Adicto a la carretera
Gurú del mundo conservero
Un bar de gasolinera
Y un debate futbolero
Bigote negro, gafas de sol
Cigarro a medio fumar
Un cubata de ron
Un huerto para cuidar.
Y así fue como ese señor que jugaba a ser mayor
Un día, sin previo aviso, nos dijo adiós.
Tu familia, tu fortaleza,
Tu manera de vivir
Tu honradez, tu entereza,
Tu Fe para resistir.
Tu espíritu de sacrificio
Tu amor incondicional
La rebeldía era tu vicio
tu voluntad era tu libertad.
Fuiste nuestro beneficio
Siempre te querré… papá
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