Y llegamos al punto más emotivo del disco. Cuando empecé a escribir canciones, antes incluso de saber que iba a terminar completando un álbum dedicado a mi familia, sabía que tenía que hacer un homenaje a mis padres, un recuerdo que, en el caso de mi madre, no he conseguido hacer aún en formato de novela (mi padre tiene la presencia y el espíritu impregnado en cada una de las páginas de El hombre de trapo mataba por amor).
La canción para papá era descriptiva, pero para mamá quería algo diferente, algo alegre, que es lo que creo que ella me habría pedido. De lo muchos recuerdos que tengo con ella quizá los mejores estén relacionados con nuestra tradición de ir juntos una vez por semana al cine, cuando los cines buenos estaban en el centro de Barcelona y no en los Centros Comerciales de la periferia, y construí todo ese homenaje, todo ese recuerdo, alrededor de una de nuestras típicas salidas nocturnas, con parada obligatoria para una merienda cena en el Bocata d'Or o la pizzería Chicago y debatir, a la hora del regreso, si esperábamos el nitbus o llegaríamos antes andando.
Para la muisca, consideré que un ragtime casaría a la perfección con la temática y el tono que quería imprimir, aunque hay espacio para mencionar a John Barry, que con su melodía para Memorias de África puso banda sonora a Maria Teresa Botija Rodríguez.
Al final he encontrado un tono agradable y pomposo que creo que le habría gustado (pese a la sorpresa de descubrir que ahora voy con otra persona al cine y ella, en lugar de ser mi pareja, me observa desde la pantalla), que sin embargo me hace derrumbarme cuando llega el momento de desear que "en tu nuevo hogar haya un cine bien cuidado donde repongan las pelis que en vida te han emocionado".
Seguro que lo hay. ¿Verdad, mamá?
Aquí tenéis toda la letra:
Miércoles tarde bajo un cielo ceniza
Cena para dos, con algo de prisa,
Que la cola llega hasta la esquina
Y todavía falta comprar las palomitas.
En un cine de barrio, día del espectador,
Tras los tráileres da comienzo la sesión
Echando de menos la subida del telón
La sala se estremece cuando empieza la función
Suena John Barry y la pantalla se ilumina
Con postales de paisajes de ciudades perdidas
Desiertos rocosos o de arenas finas
Playas exóticas, cascadas cristalinas
Y en pantalla tú... tú... tú
Saludando con la mano
Recordando que hoy es otra
La que se sienta a mi lado.
Y de pronto tú... tú... tú
Qué no habías olvidado
Qué es la última sesión
Y contigo había quedado
Aroma a palomitas, Coca-Cola y caramelo
Por si refresca he traído una rebeca para luego
Corremos a la parada y pillamos el bus a tiempo
Y en casa papá espera con una tortilla en el fuego
Anotas en tu libreta si le peli te ha gustado
Te quejas de la butaca: la espalda me está matando
La próxima la eliges tú, que te he visto bostezando
De todas las de los tráileres alguna me he apuntado
Qué pena cuando pienso que por unos pocos años
No has pillado las de Marvel, que te habrían alucinado
Espero que en tu nuevo hogar haya un cine bien cuidado
Donde repongan las pelis que en vida te han emocionado.
Y en pantalla tú... tú... tú
Saludando con la mano
Recordando que hoy es otra
La que se sienta a mi lado.
Y de pronto tú... tú... tú
Qué no habías olvidado
Qué es la última sesión
Y contigo había quedado
Al Pacino protestaba: no me confundas con DeNiro
Seagal no se despeinaba machacando enemigos
Richard Gere te evocaba A una época pasada
Con los dramas no llorabas Preferías las carcajadas.
Y en pantalla tú... tú... tú
Saludando con la mano
Recordando que hoy es otra
La que se sienta a mi lado.
Y de pronto tú... tú... tú
Qué no habías olvidado
Qué es la última sesión
Y contigo había quedado
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