lunes, 26 de octubre de 2026

DECONSTRUYENDO SAGRADA FAMILIA: LA ÚLTIMA SESIÓN.

Y llegamos al punto más emotivo del disco.  Cuando empecé a escribir canciones, antes incluso de saber que iba a terminar completando un álbum dedicado a mi familia, sabía que tenía que hacer un homenaje a mis padres, un recuerdo que, en el caso de mi madre, no he conseguido hacer aún en formato de novela (mi padre tiene la presencia y el espíritu impregnado en cada una de las páginas de El hombre de trapo mataba por amor). 

La canción para papá era descriptiva, pero para mamá quería algo diferente, algo alegre, que es lo que creo que ella me habría pedido. De lo muchos recuerdos que tengo con ella quizá los mejores estén relacionados con nuestra tradición de ir juntos una vez por semana al cine, cuando los cines buenos estaban en el centro de Barcelona y no en los Centros Comerciales de la periferia, y construí todo ese homenaje, todo ese recuerdo, alrededor de una de nuestras típicas salidas nocturnas, con parada obligatoria para una merienda cena en el Bocata d'Or o la pizzería Chicago y debatir, a la hora del regreso, si esperábamos el nitbus o llegaríamos antes andando. 

Para la muisca, consideré que un ragtime casaría a la perfección con la temática y el tono que quería imprimir, aunque hay espacio para mencionar a John Barry, que con su melodía para Memorias de África puso banda sonora a Maria Teresa Botija Rodríguez.  

Al final he encontrado un tono agradable y pomposo que creo que le habría gustado (pese a la sorpresa de descubrir que ahora voy con otra persona al cine y ella, en lugar de ser mi pareja, me observa desde la pantalla), que sin embargo me hace derrumbarme cuando llega el momento de desear que "en tu nuevo hogar haya un cine bien cuidado donde repongan las pelis que en vida te han emocionado". 

Seguro que lo hay. ¿Verdad, mamá? 



Aquí tenéis toda la letra: 


Miércoles tarde bajo un cielo ceniza  

Cena para dos, con algo de prisa,  

Que la cola llega hasta la esquina  

Y todavía falta comprar las palomitas. 


En un cine de barrio, día del espectador,  

Tras los tráileres da comienzo la sesión 

Echando de menos la subida del telón  

La sala se estremece cuando empieza la función  


Suena John Barry y la pantalla se ilumina  

Con postales de paisajes de ciudades perdidas 

Desiertos rocosos o de arenas finas  

Playas exóticas, cascadas cristalinas 


Y en pantalla tú... tú... tú  

Saludando con la mano  

Recordando que hoy es otra  

La que se sienta a mi lado.  

Y de pronto tú... tú... tú  

Qué no habías olvidado  

Qué es la última sesión  

Y contigo había quedado 


Aroma a palomitas, Coca-Cola y caramelo  

Por si refresca he traído una rebeca para luego  

Corremos a la parada y pillamos el bus a tiempo  

Y en casa papá espera con una tortilla en el fuego  


Anotas en tu libreta si le peli te ha gustado 

Te quejas de la butaca: la espalda me está matando 

La próxima la eliges tú, que te he visto bostezando 

De todas las de los tráileres alguna me he apuntado 


Qué pena cuando pienso que por unos pocos años  

No has pillado las de Marvel, que te habrían alucinado 

Espero que en tu nuevo hogar haya un cine bien cuidado 

Donde repongan las pelis que en vida te han emocionado.  


Y en pantalla tú... tú... tú  

Saludando con la mano  

Recordando que hoy es otra 

La que se sienta a mi lado. 

Y de pronto tú... tú... tú  

Qué no habías olvidado  

Qué es la última sesión 

Y contigo había quedado  


Al Pacino protestaba: no me confundas con DeNiro 

Seagal no se despeinaba machacando enemigos 

Richard Gere te evocaba A una época pasada  

Con los dramas no llorabas Preferías las carcajadas.  


Y en pantalla tú... tú... tú  

Saludando con la mano  

Recordando que hoy es otra  

La que se sienta a mi lado.  

Y de pronto tú... tú... tú 

Qué no habías olvidado  

Qué es la última sesión  

Y contigo había quedado 

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