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sábado, 30 de diciembre de 2017

FERDINAND, ¡ay, torito guapo!

Desde que Pixar y Disney son de la misma compañía (aunque lo cierto es que siempre han mamado ambos de la misma teta), Blue Sky es la única productora de animación que podía amenazar la hegemonía de la “major”, destacando por encima de Sony (que posiblemente se ha acomodado demasiado a Gru y los Minions) o Dreamworks (sentenciada tras el agotamiento de Shrek). Pero podría ser que Ferdinand, que precisamente adapta un cuento que ya tuvo versión animada en un corto de, precisamente, Disney, sea la última muestra de ello tras la compra de Fox (la casa madre de Blue Sky) por parte de la casa de las orejas de ratón.
Las grandes sagas suelen propiciar buenos ingresos a las compañías, pero también amenazan con el agotamiento artístico. Blues Sky no ha escapado del todo de la maldición, agotando hasta la extenuación su Ice Age, pero al menos ha logrado destacar de tanto en tanto con productos como Peanuts o la Ferdinand que ahora nos ocupa.
Ferdinand es, pues, el último reducto de originalidad en un mundo donde el dominio del imperio Disney es abusivo y, por tanto, un soplo de aire fresco para el cine infantil, pero eso tampoco debe entenderse como que estamos antes una grandiosa película, más cuando sigue en cartelera maravillas como Coco.
Ferdinand, la historia de un toro que poco tiene de bravo, es una historia bonita pero muy poco arriesgada, que desaprovecha las posibilidades de enfrenarse con valentía al tema del sufrimiento y la muerte. Si Coco era elogiada, precisamente, por atreverse a mostrar a un niño que la vida tiene fecha de caducidad, en Ferdinand todo es demasiado acaramelado como para sacar conclusiones de ella. Incluso el mensaje antitaurino que uno podría llegar a intuir en su tramo final resulta demasiado leve, y ni siquiera la caricaturización del mundo del toreo, con el torero identificado como la figura del villano, es suficiente como para poder ofender a nadie, mientras que el argumento es demasiado clásico y previsible como para aspirar a sorprender en algo.
Con una animación correcta y momentos divertidos aunque no delirantes y las obligadas notas de tristeza que pueden agobiar a los más pequeños (el niño sentado a mi lado se pasó toda la película protestando porque lo que él quería ver era Jumanji), Ferdinand sí destaca por la belleza de sus paisajes, representando con eficaz colorido a España y sus fiestas (no solo la taurina, sino sobretodo los mercados de flores). Por eso, Ferdinand es una película divertida y agradable de ver, pero muy convencional, quizá demasiado pendiente del público infantil y que, pese a poder ser digerida sin problemas por los adultos, no les aportará nada especialmente interesante.
Valoración: Seis sobre diez.

lunes, 7 de abril de 2014

RÍO 2 (3d10)

Tal y como ya pasara con su antecesora, Río 2 es un derroche de colorido y un gran espectáculo visual.
Rodada sin dudas con más medios, el azul de los guacamayos ayuda a lucirse al director Carlos Saldanha al contrastar con el verde de la selva y el rojo intenso de una banda de pájaros rival a la de Blu. Lamentablemente, esto y el uso del 3D, que ya se sabe que luce mucho mejor en la animación que en imagen real, es lo único destacable en una película tan larga como aburrida, donde la imaginación brilla por su ausencia y solo los hermosos paisajes y cuatro momentos mal contados evitan el sopor total.
Río era una película fresca y entretenida, que aunque no provocaba una catarata de carcajadas si se podía ver con una sonrisa en el rostro a la par que ofrecía un mensaje naturalista que nunca viene de más. En esta secuela, agotada ya la fórmula, los guionistas se limitan a repetir esquemas, con la convicción de que el exceso siempre es bueno. De nuevo el leif motive de la trama es ver a Blu fuera de su ambiente, y de nuevo terminará pasando por el aro y aceptando un nuevo hogar para contentar a Perla, con lo que podemos estar hablando del primer pájaro calzonazos de la historia.
Linda y Tulio viajan hasta la Amazonia con la esperanza de encontrar más especímenes de guacamayos azules que obligue a considerar el lugar como zona protegida. Con ansias de aventura y la esperanza de no ser los últimos de su especie, Perla convencerá a Blue para acudir en ayuda de sus amigos humanos, de manera que la enamorada pareja volará hasta la selva brasileña acompañados de sus tres retoños y los inevitables Nico, Pedro y Rafael. Allí no solo se reencontrarán con sus raíces, sino que se enfrentarán a nuevas y viejas amenazas.
Siendo como es una película cien por cien infantil, no es cuestión de exigir demasiado, pero un poco de creatividad no viene de más. Quizá la culpa es que todavía está demasiado reciente en mi memoria la maravillosa Frozen (imposible compararlas), pero está claro que Dreamworks sigue jugando en otra liga, por más que lleve años viviendo sólo del recuerdo de Ice Age, cuya calidad fue menguando a medida que crecía la saga.
Además, en Río 2 se insiste en abusar del tema musical, metiendo canciones en ocasiones con calzador y a cual más horrible que la anterior. No soy un gran amante de la música brasileña, pero reconozco que hay grandes temas imperecederos oriundos de ese país. Algunos de ellos se reflejan en esta película, espantosamente versionados y, al igual que otros clásicos internacionales, pasados por un filtro que parecen compuestos por un infiltrado de Disney.
Aburrida por momentos, insoportable en otros, una escena ejemplarizante puede ser el homenaje a Romeo y Julieta, tan visualmente hermosa como estúpidamente justificada (debe tratarse de la pareja romántica más absurda de la historia del cine, no diré más).
Dreamworks (y desgraciadamente parece que últimamente Pixar la imita en este aspecto) abusa demasiado de exprimir la gallina de los huevos de oro, y no todas las películas de éxito deben tener secuela. Río era una historia simpática y bien cerrada, y así debería haber quedado. Pero en Hollywood siempre es tentador tirar por el camino fácil, y si es para tomar el pelo a los niños, mejor.

En el cine al que yo acudí, alguno terminó durmiéndose. Eso lo dice todo.