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domingo, 10 de diciembre de 2017

EL GRAN DESMADRE: de todo menos desmadrada

El gran desmadre (Malas madres 2) es el creativo título que han puesto en España a A bad moms Christmas, continuación de aquella comedia justita sobre tres amigas que se rebelaban contra las convicciones de ser madre. Otra pretendida comedia gamberra que al final resulta ser muy blandita y edulcorada.
Esta secuela, no solo sigue el mismo camino, sino que lo empeora, mostrando una falta de ideas terrible y resultando tan previsible como facilona. Trasladando la acción a Navidad, ya desde el comienzo aspira a presentar sus credenciales con el recurso que tan bien funcionaba en Resacón en Las Vegas, es decir, mostrar una situación desastrosa y hacer marcha atrás para explicar cómo se ha llegado hasta allí. Claro que en esta ocasión, la situación desastrosa es algo tan liviano como un árbol de Navidad volcado y cuatro adornos esparcidos por el suelo.
Englobada dentro de la categoría de comedia navideña, de esas que sabes que al final va a terminar con toda la familia reunida alrededor de una mesa en paz y armonía, la película repite la excusa del conflicto con la otra apuesta de la temporada: Dos padres por desigual. Como en aquella, también ahora el problema asciende generacionalmente, limitándose a cambiar el sexo de los protagonistas. Si allí los copadres tenían que soportar la intromisión de los abuelos, aquí el grupito de mamás amigas se deben enfrentar a sus respectivas madres. Y, como en aquella, lo mejor cabe encontrarlo en la aportación de estas abuelas, nombres ilustres que aportan algo de calidad al invento, como es el caso de una Susan Sarandon ácida y divertida.
Poco más se puede rascar de esta comedia que a la que uno sigue buscando ese gran desmadre que promete el título y que nunca llega, donde los chistes son rutinarios y poco inspirados y, por más que logre arrancar alguna sonrisa, nunca llega a poder ser considerada una buena comedia.
Previsible, insustancial y rutinaria.

Valoración: Cuatro sobre diez.

domingo, 11 de septiembre de 2016

SIETE VIDAS, ESTE GATO ES UN PELIGRO: un vídeo de youtube de cien minutos.

Soy consciente de que todos los trabajadores del mundo hacen sus tareas a cambio de un jornal y que, como tal, cualquier trabajo es tan digno como el que más. Pero, ¿en serio necesita Kevin Spacey hacer películas como esta?
Siete vidas no es que sea una película mala de por sí. Ni buena. Simplemente es una tontería de esas que en los años ochenta proliferaban como setas en otoño y que solían estar relegadas al videoclub o a tardes de sábado lluviosas. De tal astilla tal palo, ViceversaEste cuerpo no es mío, El cambiazo… son solo algunos ejemplos en los que la mente del protagonista, por accidentes de la vida, termina atrapado en un cuerpo ajeno. Lo original ahora (y tampoco tanto) es que se trata de del cuerpo de un gato. Con esta premisa ya podemos imaginar que estamos ante una comedia familiar muy infantil que puede funcionar relativamente bien para niños pero cuyo humor se desinfla a partir de cierta edad.
No pasaría la cosa de ser una variante de los típicos telefilmes Disney con mensaje moralista de fondo si no fuese por los nombres de prestigio que esconde detrás. Junto al mencionado Spacey están también Jennifer Garner, Christopher Walken y sobretodo, y quizá sea lo más decepcionante, Barry Sonnenfeld tras las cámaras, aquel director que empezó su carrera con la brillantez y el derroche visual de La familia Adams y los Hombres de Negro y que se ha perdido gas como una gaseosa mal tapada.
Empieza la película con un muestrario de videos graciosos de gatos sacado de internet y al final eso mismo resulta ser la película, un video de cien minutos de un gato haciendo monerías al que, por lo menos, han metido una subtrama en forma de conflicto empresarial que por lo menos da un mínimo interés a aquellos que han superado la barrera de los diez años.
Con una serie de tics bastante previsibles (el padre que dedica más tiempo al trabajo que a la familia,la incomunicación matrimonial, el hijo que quiere demostrar su valía fuera de la sombra familiar…) lo mejor que se puede decir de la película es que por lo menos, no aburre. Es todo una tontería enorme, monumental, plana y totalmente falta de identidad, pero contiene algunos chistes que funcionan, al gatito está bastante bien hecho y los peques se lo pasarán en grande.
Los grandes echamos en falta que, por lo menos, los diálogos en boca de Kevin Spacey sean un poco más ingeniosos.

Valoración: Cuatro sobre diez.