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jueves, 15 de agosto de 2019

MASCOTAS 2

Aunque quizá menos famosa que las películas de la saga de Gru y su spin off Los Minions, Mascotas fue, en el 2016, otro gran éxito de Illumination entertainment, por lo que no ha sido extraño que los simpáticos protagonistas de aquella regresaran en una secuela que vuelve a contar con  Chris Renaud  como director (en esta ocasión acompañado por Jonathan del Val).
Mascotas 2 no aspira, desde luego, a revolucionar el género de la animación, limitándose a repetir la fórmula que mejor frutos ha dado a su compañía: divertir con sencillez y efectividad. Así, sin demasiados alardes narrativos, la propuesta continuista alrededor de Max, Pompón y el resto de la cuadrilla cumple sin mayores pretensiones como divertido pasatiempo infantil y correcto entretenimiento de adultos.
Resulta curiosa, al menos, la fórmula de dividir a la panda, de manera que cada uno corre aventuras diferentes (Max y Duke van a una granja mientras el resto se queda en Nueva York con la misión de rescatar a un cachorro de tigre de un circo), con lo que se rompe un poco esa sensación de unidad, de gran familia, que se proponía en la primera entrega, pero permite, de alguna manera, hacer evolucionar a los personajes enfrentándolos a elementos nuevos (en este sentido queda especialmente reforzado Max, quien, tras aumentar su “familia humana” con un niño, se vuelve tan exageradamente sobreprotector que debe aprender a superar sus miedos).
Puede que haya perdido un poco de frescura con respecto a su predecesora, pero los cambios de rumbo y la incorporación de nuevos personajes permiten que se contemple con una sonrisa, llegando a rozar, pero sin terminar de provocar, la carcajada.


Valoración: Seis sobre diez.

lunes, 8 de agosto de 2016

MASCOTAS: Vuelve la diversión.

Cuando llevábamos un tiempo en que el cine de animación (después de una época dorada) parecía estar de capa caída, sin grandes alegrías más allá de Disney/Pixar (y en ocasiones ni por esas), Illumination Entertainment y Universal nos han dado una agradable sorpresa con esta Mascotas que si bien parece copiar su premisa argumental del clásico Toy Story, cambiando los juguetes de una por los animales domésticos de la otra) lo cierto es que es capaz de crear su propia historia para poder evitar comparaciones imposibles de superar.
No estamos ante una película de gran madurez, de esas que invita a reflexionar a los adultos y que esconde una profunda carga emocional de trasfondo. De eso que se encarguen otros. Mascotas es sincera en su propuesta y busca solo la diversión, una diversión tan acertada que, dentro de su sencillez, es capaz de cautivar a grandes y pequeños.
Una de las grandes bazas de Mascotas es no apostar claramente por un único protagonista, convirtiéndola en una comedia casi coral, donde la amistad/rivalidad entre Duke y Max sirve más como punto de arranque de la narración que como motor principal.
No hay, además, un gran villano pese a lo que pudiera parecer, sino un conjunto de inadaptados que terminan siendo más excusas para que la diversión no decaiga sea donde sea que esté el foco de atención.
Puede que se note alguna carencia en el aspecto técnico, sobretodo en la sencillez de los personajes, mucho más planos que en títulos recientes como Buscando a Dory o Zootrópolis, pero eso se compensa con creces con la belleza colorida y casi mágica con la que se retrata a un hermoso Nueva York. 
La escena inicial con la cámara sobrevolando la ciudad hasta aterrizar en Central Park ya compensa por sí sola el precio de la entrada. 
Y si además tenemos en cuenta la maravillosa banda sonora de Alexandre Desplat, la cosa ya no puede pintar mejor.
Maravillosa y tronchante, triunfadora en taquilla y con una secuela ya anunciada, la última película de Illumination, muy heredera (auto homenaje incluido) de su mayor creación: Los Minions, confirma a su productora como la verdadera alternativa a Disney/Pixar haciendo que nos olvidemos definitivamente de sagas tan caducas ya como la de Ice Age.
Para disfrutar sin más pretensiones.

Valoración: Siete sobre diez.

domingo, 7 de julio de 2013

GRU, MI VILLANO FAVORITO 2 (8d10)

En ocasiones resulta exageradamente fácil realizar una crítica cinematográfica. Por encima de gustos, opiniones o estados de ánimo,  no hay nada mejor que acudir a una sala de cine llena y limitarse a observar alrededor. Llevaba tiempo sin disfrutar no simplemente de una película, sino del ambiente que genera, y más de una hora y media de carcajadas constantes es la mejor referencia para definir esta secuela de Gru, mi villano favorito, escrita por Ken Daurio y Cinco Paul y dirigida de nuevo por Pierre Coffin y Chris Renaud. Escapando de moralina barata (que los niños de ahora no son tontos, hombre) ni buscando un humor supuestamente inteligente y situaciones exageradamente sensibleras que atraigan al público adulto, sus creadores apuestan por humor puro y duro, confiando que lo que puede hacer desternillarse a un niño igualmente lo logrará con sus padres. Y desde luego que aciertan. Sí, claro, hay historia de amor, sentimientos y se habla de la familia, pero en ningún momento eso está por encima del objetivo real: divertir.
Con Gru ahora en el lado de los buenos una organización gubernamental ultrasecreta requiere su ayuda para identificar a un nuevo villano que ha robado una fórmula para crear seres monstruosos con los que conquistar el mundo. Con la ayuda de la atractiva (y excéntrica) Lucy, Gru deberá volver a la palestra compaginando la acción con su tarea como padre. Y sí, por supuesto, por ahí andarán los minions, haciendo de las suyas, tan tronchantes que Daurio y Paul no tienen inconveniente en olvidarse por momentos de la trama principal para deleitarnos con irresistibles gags protagonizados por estos seres amarillos.
Indudablemente, el apartado técnico no es tan sobresaliente como las producciones de Pixar, pero ni falta que les hace. La historia es lo que prima y en ese sentido supera sin paliativos a, por ejemplo, Monstruos University. Además, el trabajo de Coffin y Renaud es impecable, con escenas -como la que abre la película, por ejemplo, el robo del laboratorio secreto- que no tienen nada que envidiar a muchas superproducciones de acción real.
Y no puedo dejar de hablar del personaje de Agnes: prodigioso que un dibujo animado sea capaz de desprender tanta ternura.
Si hubiese que poner alguna pega habría que recurrir a su versión española,  ya que en su obsesión por recurrir a figuras famosillas para los doblajes principales (como si eso fuese a atraer al público a las salas) han optado por Patricia Conde para versionar el personaje de Lucy, una opción cuanto menos discutible. Además,  me parece una falta de respeto hacia unos profesionales que si al inicio hay unos títulos de crédito con las voces originales en inglés, aquí solo se haya añadido la correspondencia española de Florentino Fernández y Patricia Conde,  obviando al resto de dobladores protagonistas.

Nimiedades aparte, Gru, mi villano favorito 2 es simplemente genial, descacharrante, divertida, absurda y tierna, con todo aquello que se echaba en falta de su gran competidora veraniega (a la espera de Epic), Monstruos University.