Mostrando entradas con la etiqueta halston sage. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta halston sage. Mostrar todas las entradas

domingo, 7 de febrero de 2016

PESADILLAS: Divertimento familiar con aroma clásico.

Pesadillas (Goosebumps) fue una exitosa colección de libros de terror juveniles escritos por Robert Lawrence Stine que cobraron gran popularidad en la década de los noventa alrededor del mundo y que dio origen a una serie televisiva.
Ahora, cuando las nuevas generaciones posiblemente sientan muy lejanos los horrores propuestos por Stine en favor de una literatura más épica y utópica como las sagas de Los Juegos del hambre y compañía, el director Rob Letterman ha decidido devolvernos a ese universo tan escabroso y divertido que bien podría definirse (como en la misma película bromean sobre ello) como el de un Stephen King para adolescentes.
Pesadillas no se basa, sin embargo, en ninguna obra concreta de Stine, sino que más bien las aúna a todas a la vez, fantaseando con la idea de que el propio autor es capaz de convertir en realidad sus perversas creaciones y por ello debe vivir alejado de la sociedad, con su hija como única compañía, protegiendo los manuscritos originales donde están encerradas las criaturas.
Con el rostro de un comedido Jack Black (que ya coincidió con Letterman en Los viajes de Gulliver), Stine no es el gran protagonista del film sino que, como si en una película de los propios noventa se tratase, son unos jóvenes metomentodos los que marcarán el ritmo de la acción, en concreto el nuevo vecino, al que da vida Dylan Minnette (visto recientemente en Prisioneros e hijo de San Shepard en Perdidos), su recién conocido amigo, con el carismático rostro de Ryan Lee (que ya participó en otra película de estilo “retro” como Super8) y la propia hija, Odeya Rush.
Efectivamente, como sucediera en la mencionada Super8, Pesadillas recuerda poderosamente al cine de aventuras juveniles de la añorada década de los ochenta y los noventa, y recursos de E.T., Los Goonies, Karate Kid, Jumanji, Gremlins… Todo ello bien agitado en una coctelera que, como riéndose de los cacareados “universos compartidos” como el de monstruos que intenta crear la Universal, aúna en un solo film a un muñeco de ventrílocuo megalómano, un niño invisible, un hombre lobo, extraterrestres invasores, zombies, el Yeti, etc.
Con una brillante banda sonora de Danny Elfman y unos elaborados efectos especiales (una buena combinación entre CGI y animatronics tradicionales), la película no aspira a nada más que entretener y pasar un buen rato, y desde luego que lo consigue.
Simpática, divertida y nada aburrida, Pesadillas es una buena propuesta de terror familiar disfrutable sin demasiadas pretensiones.

Valoración: 6 sobre 10.

domingo, 23 de agosto de 2015

CIUDADES DE PAPEL (5d10)

Que Ciudades de papel pretende aprovecharse, sin ser una secuela ni parecerlo, del éxito de Bajo la misma estrella es algo tan evidente que ni sus realizadores pretenden disimular, incluyendo a modo de chiste/homenaje el fugaz de Ansel Elgort, pero utilizar una grafía parecida en su cartel y un estilismo visual similar puede servir para identificar novelas de un mismo autor, pero no para conseguir que dos películas tengan la misma calidad.
Ciudades de papel se basa en un escrito de John Creen, pero ahí se terminan sus semejanzas con Bajo la misma estrella. Mientras aquella reflejaba con insólito optimismo una visión inaudita sobre el cáncer convirtiendo la limitación de la esperanza de vida de dos jóvenes en una oportunidad para disfrutar al máximo de su escaso tiempo juntos, en esta ocasión la cosa es mucho más sencilla y descafeinada, una simplista mezcla entre un amor platónico y unas aventurillas adolescentes por más que la quieran disfrazar el invento en una reflexión sobre el paso de la adolescencia a la madurez, la pérdida de la inocencia y la separación de los amigos de la infancia. Vamos, algo muchas veces visto en pantalla aunque pocas veces con la brillantez de Rob Reiner en Cuenta conmigo y al que el director Jake Schreier no logra ni por asomo acercarse.
No es que Ciudades de papel sea una película detestable, pero tanto la historia como el desarrollo de personajes son tan simples que las aspiraciones de lograr algo trascendente y profundo se quedan en un simple relato de aventuras demasiado infantiles (si se pretende definir a un personaje como rebelde y transgresor por acciones delictivas como forrar un coche con film transparente o meter un pescado en un armario, pues vamos apañados) y tontas como para conseguir interesarnos y mucho menos apasionarnos. Es por ello que pese a los esfuerzos de los jóvenes en sus interpretaciones la superficialidad con la que son definidos, demasiado tópicos y rutinarios, no consiguen despertar emoción alguna chino pudiera suceder en Bajo la misma estrella, resultando aburrida y superficial, quedando el invento en una historieta simpática y poco más.