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domingo, 22 de marzo de 2015

La recomendación del mes: EL DIARIO DE NOAH

El diario de Noah es una tierna, romántica y triste historia de amor de esas tan apasionada y hermosa que cuesta creer que puedan darse a este lado de la pantalla. Hollywood siempre ha sido proclive a estos dramas arrebatadores y dolorosos, tratados normalmente con un edulcoramiento excesivo que, en esta ocasión sin embargo, Nick Cassavetes sabe tratar con buen equilibrio de manera que ni los ligeros excesos (ese lago lleno de patos) puedan dañar el sabor intencionadamente amargo que deja el film, como posos quemados de un excelente café.

De hecho, se trata de la película que siempre se nombra cuando se habla de Cassavetes, pese a lo que nunca me he decidido a acercarme a ella hasta la reciente recomendación de mi amiga Mari. Es por ello que, vista con el paso del tiempo, casi queda la sensación que es una película definida por el estigma del “antes de”. Y es que es un título realizado antes de que Cassavetes se perdiera en estupideces de películas como No hay dos sin tres (¡qué mala era, por Dios!), antes de que Ryan Gosling se convirtiese en una estrella de culto con un único registro y eterna cara de palo (pensativo, eso sí, pero palo al fin y al cabo) e incluso antes de que James Marsden protagonizara una de las muertes más polémicas del cine fantástico por culpa de su extremadamente insulsa interpretación del Hombre X Cíclope, personaje que abandonó para acompañar a Bryan Singer en un personaje más insulso aún en Superman Returns.
El diario de Noah es una historia que Duke (el recientemente fallecido James Garner en uno de sus últimos papeles) cuenta a una anciana con problemas seniles en una residencia de la tercera edad. En esa historia se describe el apasionado romance entre Noa y Allie, una historia para nada original y que, como muchas otras, bebe de las influencias eternas de Romeo y Julieta, siendo la diferencia de clases una vez más la principal traba para que los amantes puedan desafiar a su destino.
Reconozco que solo con su ambientación en los dorados años cuarenta americanos ya basta para tenerme ganado, pero quien realmente consigue hacerse con el control de la película devorando al resto del reparto (y eso que por ahí pululan también veteranos ilustres como Joan Allen o Sam Shepard) es la encantadora Rachel McAdams, que con su imperecedera sonrisa consigue enamorar hasta el punto de poder perdonar sus malas decisiones y los errores de su personaje, consiguiendo impregnar a la película de la inocencia propia de la época imprescindible para creernos lo que nos tratan de contar.
Con un guion fiel a la novela en que se basa bastante previsible (el supuesto giro sorpresa –desvelado, por cierto, baste antes de lo deseable- es evidente casi desde el inicio del film), el punto intermedio entre dulzura y dolor es meticulosamente medido por Cassavetes, lo que ayuda a contagiarnos del amor de los jóvenes protagonistas. Poco importa que sepamos cómo va a terminar la cosa o que no sean capaces de sorprendernos en ningún momento. Noa y Allie transmiten sus sentimientos hasta conseguir que empaticemos con ellos y sintamos como propios sus alegrías y decepciones.
Por eso El diario de Noah no será una gran película, pero es, desde luego, una historia hermosa y enternecedora, capaz de emocionar y que invita en más de un momento a la lágrima sensible. Y con eso podemos darnos por satisfechos.

lunes, 23 de junio de 2014

NO HAY DOS SIN TRES (3d10)

Es esta una película que bien debería mostrarse en las escuelas de cine para explicar la diferencia básica entre argumento y guion.
Me explico. Aun sin ser exageradamente original, la historia de tres mujeres engañadas por el mismo hombre que se alían contra él hasta llegar a convertirse en amigas es una buena idea como base para una comedia gamberra alrededor de la eterna y efectiva guerra de sexos.

Ese sería un buen argumento.
Pero luego alguien escribe el guion. Y esa idea llena de posibilidades acaba repleta de situaciones estúpidas, gags previsibles y sobreactuaciones imposibles que convierten la película de Nick Cassavetes en un despropósito total sin ninguna gracia y menos sentido aún.
Protagonizada por un trío imposible de amigas: Cameron Diaz (haciendo lo mismo de siempre, pero cada vez más mayorcita y, por lo tanto, menos creíble para estos papeles), Leslie Mann (que se pasa la película llorando y exagerando sus emociones hasta alcanzar la vergüenza ajena) y Kate Upton (esta ni es actriz, por más que el director se empeñe en insistir en los dos grandes argumentos que la muchacha ofrece para merecerse el papel) y el guaperas Nikolaj Coster-Waldau (este sí es buen actor, hasta que le toca profundizar en su vis cómica –léase la escena en el baño y el clímax final- en el que, simplemente, hace el ridículo), la película está repleta de situaciones desaprovechadas y unos personajes que nadie se ha molestado en trabajar, posiblemente porque de haberlo hecho se encontrarían con que nada de sus reacciones son creíbles.
Soy consciente de que esto es una peliculilla tonta para lucimiento de las féminas protagonistas y poco más, por lo que no voy a exigir una comedia ácida y punzante como podría firmar Billy Wilder o Woody Allen, pero siendo el director el hijo del gran John Cassavetes y recordando como apuntaba maneras en El diario de Noa, uno esperaba cuanto menos una comedia con algo de gracia. Pero no. Nada hace gracia en esta patochada estúpida y desgarbada en lo que el único punto simpático (al menos para los que vivimos la televisión de los años ochenta) es la participación de Don Jonhson, que simplemente pasa por ahí pero eso le basta para ser de lo mejorcito de la función.
Y si creen que exagero, busquen cualquier escena en la que aparece la… (me niego a definirla) Nicki Minaj. Pretender que esta chica interprete y nos la creamos es la prueba suficiente para entender el nivel de basura que nos quieren vender.
Con películas como esta echo de menos incluso a zafios como Judd Apatow o a cualquiera de sus becarios.