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domingo, 6 de mayo de 2018

#SEXPACT

Hace apenas una semana se estrenó una de esas comedias americanas descerebradas y sin sentido pero con mucha gracia, Noche de juegos, de la que alababa el humor blanco y poco soez que tenía. Pues bien, #Sexpact es junto lo contrario. Bajo una premisa argumental correcta aunque algo simplona todo parece una excusa para que Kay Cannon, productora y guionista de la saga Dando la nota, debute como directora del modo más banal posible.
Y es una pena, porque a priori hay elementos en la película que podrían resultar interesantes, como la química entre el trío protagonista, Leslie Mann, Ike Barinholtz y John Cena (posiblemente el más histriónico de los tres). El argumento es muy sencillo: tres amigas, en la noche de la graduación, deciden hacer un pacto y perder su virginidad con sus correspondientes chicos, pero en un descuido permiten que los temerosos padres descubran sus intenciones y hagan todo lo posible por evitarlo. Se agradece, eso sí, que ante la propuesta gamberra de turno al menos no haya un mensaje de pastelosa moralina como desenlace, empapado por el clásico conservadurismo que termina por traicionar a la propia película. Hay, además, un leve mensaje feminista, pese a que no es en boca de la protagonista, que reúne todo los estereotipos definitorios de la mujer ultrapotectora y dependiente americana.
Es esto un leve consuelo para un film cuyas mayores gracias, a la hora de la verdad, consisten en ver a Cena metiéndose cosas por el culo o atrapado unto a Barinholtz en incómodas situaciones de absurdo calado sexual. Claro que también son estas escenas las que más carcajadas provocaban en la sala, así que al final todo depende de puntos de vista y gustos artísticos.
#Sexpact es burda y vulgar, pero es precisamente lo que busca y hace, por ello, las delicias de cierto tipo de espectador, seguramente más identificado con la trama de los torpes padres que con la de las adolescentes, demasiado tópicas también y cuya obsesión por los selfies, el wasap y los filtros de Instagram sin duda harán que la película envejezca bastante mal.
Recomendada solo para amantes de los pedos y la sal gruesa.

Valoración: Cuatro sobre diez.

domingo, 14 de febrero de 2016

MEJOR... SOLTERAS: una tontería mayúscula

Mejor… solteras, la nueva película de Christian Ditter, director que dio el salto al cine “de mayores” con la desapercibida Los imprevistos del amor después de triunfar en el terreno infantil con Los Cocodrilos o Vicky el vikingo y el martillo de Thor, género en el que se podría haber quedado.
La película es una pretensiosa comedia romántica que se supone va a ilustrarnos sobre cómo son las mujeres de hoy en día, lo que piensan, lo que quieren y lo que sienten, y cuyo único mérito es saber distanciarse en última instancia del esquema predefinido del género, al menos en lo que a la protagonista se refiere, sin que por ello logre dignificar lo suficiente la película.
Concebida como un homenaje a la promiscuidad, el alcohol y la irresponsabilidad, Mejor… solteras cuenta la historia de cuatro chicas de Nueva York en busca del amor definitivo. Con Dakota Johnson como motor principal de la acción (y la chica cae bien, pero no ha demostrado todavía, en su breve carrera, gran variedad de registros) acompañada por su hermana en ficción, Leslie Mann, su mejor (y reciente) amiga a la que pone rostro y curvas Rebel Wilson y una cuarta protagonista totalmente desligada de este grupito y que conforma una historia un poco discordante al no tener más conexión que el ser clienta habitual del mismo bar (y compartir amante con alguna otra protagonista, ¿he mencionado ya que esto es una oda a la promiscuidad?).
No se puede poner ningún pero a la elección de las actrices, ya que todas ellas están perfectas en su papel. Y eso se debe, sobre todo, a que se limitan a hacer lo mismo de siempre. Alison Brie, la cuarta protagonista, podría haber empalmado este rodaje con el de cualquier episodio de Community mientras que Rebel Wilson repite el papel de salida despreocupada de La boda de mi mejor amiga o Dando la nota, teniendo ella, no obstante, los mejores chistes de la función.
Mejor… solteras en una comedia romántica con muy poco de comedia y que tampoco logra ser del todo romántica, tan empeñada en ir a contracorriente que llega incluso a burlarse en una escena de films como El diario de Bridget Jones o Sexo en Nueva York para acabar pareciéndose demasiado a lo peor de ese tipo de películas (escena navideña incluida). Y que en un argumento tan pretendidamente femenino y feminista lo más interesante sea el personaje del camarero que encarna Anders Braun ya avisa de por dónde van los tiros.
En resumen, película fallida donde lo peor es la sensación de que el director se cree más listo que el espectador y pretende ilustrarlo con una memez bastante sosa y en la que cuesta llegar a empatizar (o que simplemente te caiga bien) cualquiera de los personajes “perdidos” que pululan por ahí.
Claro que tampoco es que haya sido una sorpresa, si les soy sincero.

Valoración: 4 sobre 10.

miércoles, 26 de agosto de 2015

VACACIONES (6d10)

En Hollywood ya está todo inventado, y más si se trata de comedias de brocha gorda, así que lo mejor es acercarse a esta película sin demasiadas expectativas  y con la única esperanza de reír un rato en el cine y olvidarla por completo después.
Y si ese es el plan elegido, la película funciona. Sin innovar absolutamente nada ni contener en su historia o sus interpretaciones nada digno de destacar, la mayoría de los chistes funcionan lo suficientemente bien para dejarse contagiar por las carcajadas del espectador de al lado y disfrutar con las desgracias ajenas sin importar que todo lo que nos ofrecen lo hayamos visto mil veces ya.
De hecho, la película es una especie de secuela de Las vacaciones de una chiflada familia americana, de Harold Ramis (allí los protagonistas son Chevy Chase y Beverly D’Angelo, que aquí hacen de padres del personaje principal) que inauguró la saga de National Lampoon’s.
Con una serie de cameos y colaboraciones (Chris Hemsworth, Leslie Mann, Charlie Day, Norman Reedus, Keegan-Michael Key, Michael Peña o Colin Hanks, entre otros) que a la postre son de lo mejor del film, el problema que tengo yo con la película es lo poco que simpatizo con los cuatro protagonistas. Ni el odioso niño pequeño, ni el insulso (aparte de incómodo de ver) hermano mayor, ni la clásica pero de turbio pasado madre, ni el perdedor pero estúpidamente optimista padre. Todo el núcleo familiar es un completo desastre que, cuando toman la peor de las decisiones una vez puede provocar cierta gracia, pero a la cuarta solo esperas a que alguien los secuestre y mutile por las solitarias carreteras de Arizona (y viendo la subtrama con el camión es imposible no recordar con cierta añoranza el episodio correspondiente de Relatos Salvajes).
Dice el dicho que de donde no hay no se puede sacar, y eso es lo que pasa con esta película, que parece tener unas aspiraciones tan bajas que el hecho de que las cumpla no es suficiente como para poderla ensalzar. Sí, te ríes, pero poco más. Más inspirados encontré a sus autores con los guiones de Como acabar con tu jefe y su secuela, que en esta película demasiado inspirada en el estilo de Resacón en Las Vegas aunque sin su originalidad y surrealismo (no es casualidad que el protagonista aquí sea Ed Helms) mientras que con Christina Applegate tengo todo el rato la sensación de que está tratando de imitar a Jennifer Aniston.
Por cierto, que los tipos que han escrito y dirigido esto son los que andan detrás del reboot (y van…) de Spider-man. Miedo me da…
En fin, que si les gusta la típica comedia americana algo zafia y facilona esta película les gustará. Yo me reí en unos cuantos gags aunque, personalmente, suelo exigir bastante más.

lunes, 23 de junio de 2014

NO HAY DOS SIN TRES (3d10)

Es esta una película que bien debería mostrarse en las escuelas de cine para explicar la diferencia básica entre argumento y guion.
Me explico. Aun sin ser exageradamente original, la historia de tres mujeres engañadas por el mismo hombre que se alían contra él hasta llegar a convertirse en amigas es una buena idea como base para una comedia gamberra alrededor de la eterna y efectiva guerra de sexos.

Ese sería un buen argumento.
Pero luego alguien escribe el guion. Y esa idea llena de posibilidades acaba repleta de situaciones estúpidas, gags previsibles y sobreactuaciones imposibles que convierten la película de Nick Cassavetes en un despropósito total sin ninguna gracia y menos sentido aún.
Protagonizada por un trío imposible de amigas: Cameron Diaz (haciendo lo mismo de siempre, pero cada vez más mayorcita y, por lo tanto, menos creíble para estos papeles), Leslie Mann (que se pasa la película llorando y exagerando sus emociones hasta alcanzar la vergüenza ajena) y Kate Upton (esta ni es actriz, por más que el director se empeñe en insistir en los dos grandes argumentos que la muchacha ofrece para merecerse el papel) y el guaperas Nikolaj Coster-Waldau (este sí es buen actor, hasta que le toca profundizar en su vis cómica –léase la escena en el baño y el clímax final- en el que, simplemente, hace el ridículo), la película está repleta de situaciones desaprovechadas y unos personajes que nadie se ha molestado en trabajar, posiblemente porque de haberlo hecho se encontrarían con que nada de sus reacciones son creíbles.
Soy consciente de que esto es una peliculilla tonta para lucimiento de las féminas protagonistas y poco más, por lo que no voy a exigir una comedia ácida y punzante como podría firmar Billy Wilder o Woody Allen, pero siendo el director el hijo del gran John Cassavetes y recordando como apuntaba maneras en El diario de Noa, uno esperaba cuanto menos una comedia con algo de gracia. Pero no. Nada hace gracia en esta patochada estúpida y desgarbada en lo que el único punto simpático (al menos para los que vivimos la televisión de los años ochenta) es la participación de Don Jonhson, que simplemente pasa por ahí pero eso le basta para ser de lo mejorcito de la función.
Y si creen que exagero, busquen cualquier escena en la que aparece la… (me niego a definirla) Nicki Minaj. Pretender que esta chica interprete y nos la creamos es la prueba suficiente para entender el nivel de basura que nos quieren vender.
Con películas como esta echo de menos incluso a zafios como Judd Apatow o a cualquiera de sus becarios.