Mostrando entradas con la etiqueta ed helms. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ed helms. Mostrar todas las entradas

martes, 29 de diciembre de 2015

NAVIDADES, ¿BIEN O EN FAMILIA? (5d10)

Viendo el título de esta película, y contemplando el reparto o incluso el cartel promocional, lo fácil sería pensar que estamos ante otra comedia navideña más, la típica apuesta de estas fechas en los que se hace una burla a las etiquetas impuestas por la sociedad alrededor de la unión familiar que terminará derivando en un desastre muy divertido y que al final se solucionara en pos al espíritu navideño y los buenos deseos de todos.
Sin embargo, el directo Jessie Nelson (cuya última película, la conmovedora Yo soy Sam, data de 2001) y el guionista Steven Rogers (también afincado en el melodrama ligero) han querido dotar a esta película de un cierto aire trascendental, como una reflexión moral sobre el amor y la familia que termina dotando a la película de una incómoda pomposidad y, desde luego, nada de diversión.
Siguiendo el esquema clásico delas historias corales que terminan uniéndose al final de las mismas (al más puro estilo Love Actually), Navidades ¿bien o en familia? desgrana las miserias de un enorme núcleo familiar  y, basándose en los tópicos más recurridos del género (dos desconocidos que se conocen en un aeropuerto, el padre que ha perdido el trabajo y no se atreve a confesarlo a su familia, el anciano cargado de sabiduría, la familiar a la que rescatan de la residencia para pasar las navidades en familia o el inevitable susto que los lleva a todos a terminar en la sala de espera de un hospital) de una manera que, de haber apostado claramente por el melodrama, podría haber funcionado. 
Sin embargo, no es eso lo que nos quieren vender ( y la presencia de Ed Helms en el reparto así lo confirma) y la esperanza de entrar en la sala a ver esta película para reírse con las aterradoras reuniones familiares obligatorias en estas fechas y pasarlo bien por un rato se transforman en un jarro de agua fría al ver unos personajes desgraciados deambulando por la pantalla que me hacen dudar si la película (pese a su final) es decididamente pesimista o simplemente fallida.
Eso sí, en el lado positivo hay que destacar su impresionante reparto, en el que sobresalen sobremanera Alan Arkin, Marisa Tomei y John Goodman. Junto a ellos están Diane Keaton y Olivia Wilde haciendo unos personajes que suenan un poco a lo de siempre (Keaton lleva ya muchos años repitiendo el mismo papel, mientras que Wilde parece repetir el personaje autodestructivo de la también coral En tercera persona), pero no hay que olvidarse, entre otros, de la presencia de Amanda Seyfried o Anthony Mackie.
En resumen, una propuesta navideña que puede resultar interesante siempre que u8no sepa a qué atenerse. Su mayor pecado es aparentar algo que no es, aunque por lo menos, aunque todo suene a repetido, pretende tener una profundidad más allá de las típicas estupideces a los que nos tienen acostumbrados. Lo malo es que estas cosas les suelen salir mucho mejor a los británicos (y, tras ver Barcelona, nit d’hivern, a nosotros mismos), y esto no es más que una imitación americana muy descafeinada.

miércoles, 26 de agosto de 2015

VACACIONES (6d10)

En Hollywood ya está todo inventado, y más si se trata de comedias de brocha gorda, así que lo mejor es acercarse a esta película sin demasiadas expectativas  y con la única esperanza de reír un rato en el cine y olvidarla por completo después.
Y si ese es el plan elegido, la película funciona. Sin innovar absolutamente nada ni contener en su historia o sus interpretaciones nada digno de destacar, la mayoría de los chistes funcionan lo suficientemente bien para dejarse contagiar por las carcajadas del espectador de al lado y disfrutar con las desgracias ajenas sin importar que todo lo que nos ofrecen lo hayamos visto mil veces ya.
De hecho, la película es una especie de secuela de Las vacaciones de una chiflada familia americana, de Harold Ramis (allí los protagonistas son Chevy Chase y Beverly D’Angelo, que aquí hacen de padres del personaje principal) que inauguró la saga de National Lampoon’s.
Con una serie de cameos y colaboraciones (Chris Hemsworth, Leslie Mann, Charlie Day, Norman Reedus, Keegan-Michael Key, Michael Peña o Colin Hanks, entre otros) que a la postre son de lo mejor del film, el problema que tengo yo con la película es lo poco que simpatizo con los cuatro protagonistas. Ni el odioso niño pequeño, ni el insulso (aparte de incómodo de ver) hermano mayor, ni la clásica pero de turbio pasado madre, ni el perdedor pero estúpidamente optimista padre. Todo el núcleo familiar es un completo desastre que, cuando toman la peor de las decisiones una vez puede provocar cierta gracia, pero a la cuarta solo esperas a que alguien los secuestre y mutile por las solitarias carreteras de Arizona (y viendo la subtrama con el camión es imposible no recordar con cierta añoranza el episodio correspondiente de Relatos Salvajes).
Dice el dicho que de donde no hay no se puede sacar, y eso es lo que pasa con esta película, que parece tener unas aspiraciones tan bajas que el hecho de que las cumpla no es suficiente como para poderla ensalzar. Sí, te ríes, pero poco más. Más inspirados encontré a sus autores con los guiones de Como acabar con tu jefe y su secuela, que en esta película demasiado inspirada en el estilo de Resacón en Las Vegas aunque sin su originalidad y surrealismo (no es casualidad que el protagonista aquí sea Ed Helms) mientras que con Christina Applegate tengo todo el rato la sensación de que está tratando de imitar a Jennifer Aniston.
Por cierto, que los tipos que han escrito y dirigido esto son los que andan detrás del reboot (y van…) de Spider-man. Miedo me da…
En fin, que si les gusta la típica comedia americana algo zafia y facilona esta película les gustará. Yo me reí en unos cuantos gags aunque, personalmente, suelo exigir bastante más.

sábado, 16 de noviembre de 2013

SOMOS LOS MILLER (6d10)

Pues aquí estamos otra vez ante una de esas comedias sin más pretensiones que hacernos pasar un buen rato y -¿será por los tiempos que corren?- habiendo sido número uno en la taquilla americana. Está claro que, hoy por hoy lo que mejor funciona son las comedias simples y las películas de terror más simples aún, aunque haya demasiadas comedias que den miedo y demasiadas películas de miedo que den risa.
En este caso, sin embargo, la propuesta está un poco por encima de lo esperado, por más que empieza a cansar ya el temita de que Jennifer Aniston se haya empeñado en destacar su faceta más sexual en todas sus películas (desde Cómo acabar con tu jefe parece que imponga por contrato aparecer ala menos una vez en ropa interior), aunque que se confundan sus escenas eróticas con escenas cómicas no debería decir mucho en su favor.
Sea como sea, Aniston aparte, Somos los Miller se presenta como una comedia loca, divertida y repleta de gags que, por mucho que deriven a un final previsible e inevitable, funcionan en la mayoría de las veces, apoyándose sobre todo en la vis cómica de sus intérpretes y en un surrealismo delirante en ocasiones (esa pecera gigante con una orca asesina dentro) pero con las convenientes dosis de acción para hacer de esta road movie familiar un producto de puro entretenimiento.
No nos engañemos, no estamos hablando ni de lejos de la reencarnación de Billy Wilder, pero es que el panorama humorístico tiene unos niveles tan bajos que cualquier peliculilla como esta que te permita soltar cuatro o cinco carcajadas ya merece un aplauso.
Y eso y poco más es lo que debemos pedirle a Somos los Miller. Pasar un buen rato riendo y olvidando los problemas de la vida real con una serie de tontadas mejor o peor contadas y con unos intérpretes que se mueven como pez en el agua en este tipo de producciones. Dirigida por Rawson Marshall Thurber, cuya obra más destacada hasta la fecha era Cuestión de pelotas, cuenta en su reparto con Jason Sudeikis, visto en Carta Blanca, Cómo acabar con tu jefe y en diversas comedias televisivas, Ed Helms, para siempre el más desgraciadico de Resacón en las Vegas, y los jóvenes Emma Roberts (sobrina de Julia) y Will Poulter (que se dejaba ver por alguna de las Crónicas de Narnia).
La historia es tan absurda como que un camello del tres al cuarto debe convertirse en narcotraficante internacional a la fuerza y no tiene mejor idea para cruzar sin problemas la frontera mejicana que aliarse con un grupo de semidesconocidos para fingir ser una familia feliz y empalagosa que pasa las vacaciones a bordo de una monstruosa auto caravana.
Evidentemente, por muy gamberra que quiera ser la película (se trata de un camello, una stripper, una sin techo y un pardillo aún virgen) todo tendrá un final con moralina y resaltando los valores familiares, pero aun así y todo el mensaje no se hace lo suficientemente empalagoso para llegar a molestar tanto como se podría esperar, mientras que por el otro lado, el humor es más sutil y blanco de lo que pretende mostrar el tráiler, donde se han condensado todos los chistes zafios como dirigiendo –equivocadamente- el producto hacia un público demasiado descerebrado para entender ningún chiste que no sea de cacaculopedopis.

No sé, quizá es que con los años me esté volviendo muy conformista, pero yo conseguí reírme casi todo el rato. Y a eso iba. ¿Para qué pedir más?

miércoles, 5 de junio de 2013

R3SACÓN (6d10)

Cuando en 2009 Todd Phillips realizó Resacón en Las Vegas no solo logró un gran éxito comercial y de crítica (logrando colar una comedia en la quiniela de los Oscars) disparando la carrera de Bradley Cooper (hasta entonces conocido por su participación en la serie Alias y poco más) y descubriendo a Zach Galifianakis, sino que logró demostrar que se puede hacer una comedia gamberra y disparatada pero a la vez original e inteligente, sin apoyarse exclusivamente en el humor escatológico y los chistes fáciles de cacaculopedopis, aunque sin huir tampoco de ellos si conseguían aportar algo a la historia. En Resacón 2, ahora en Thailandia se siguió a rajatabla la norma de si algo funciona no lo cambies y Phillips repitió esquema con exagerada fidelidad. La película funcionó,  pero el factor sorpresa de la historia original (eso de que los protagonistas despierten tras una juerga monumental y sus vidas estén patas arriba sin que recuerden nada de lo sucedido,  destinando toda la película a completar el puzle) ya no resultaba novedoso.
Como dicen que no hay dos sin tres (y en Hollywood menos, que esto de las trilogías siempre funcionan muy bien), llega ahora la que se anuncia como el cierre definitivo (y épico) de la saga y, claro, no se podía volver a contar lo mismo por tercera vez. Así que Phillips y el guionista Craig Mazin trazaron un nuevo plan y se olvidaron de resacas y noches locas para contar una historia más lineal y clásica. Sin perder un ápice de surrealismo y locura R3sacón es una comedia de acción con robos, atracos y persecuciones con el personaje de Cho (Ken Jeong está brillante como siempre , pero sus interpretaciones tienden a parecerse demasiado entre ellas, véase a su Chang de Community como ejemplo) como estrella principal y regando la trama de homenajes a las anteriores películas (Doug una vez más es apartado de la acción, la aparición de Jade, el regreso a Las Vegas...),  conformando una sensación de fin de fiesta que parece indicar que efectivamente estemos ante la última resaca.
R3sacón es, en algunos momentos, más divertida que sus predecesoras, pero la falta de frescura que había en aquellas hace lamentablemente de lastre, convirtiéndola en una divertida pero simple comedia más al estilo de Un plan perfecto (aquella de los Coen pero sin los Coen) o Un golpe de altura (o cualquier otra de Ben Stiler).
Pero no nos engañemos,  esto es Resacón,  y entre tanto homenaje a sus orígenes no podía faltar una buena resaca, aunque sea en la escena postcreditos y a modo de emotiva despedida. El hecho de que esa escena sea la que más carcajadas provoque en las salas, sin embargo, indica que algo no se ha hecho bien, y que el público, que al final es el que manda, sigue prefiriendo el esquema original, aunque sea repetido.

Por cierto, mención aparte merece el siempre grande, y no solo de tamaño,  John Boorman, como el gran villano de la peli.