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viernes, 25 de mayo de 2018

HACERSE MAYOR Y OTROS PROBLEMAS


Hacerse mayor y otros problemas es la nueva película de Clara Martínez-Lázaro, más conocida en su faceta de guionista y heredera de la vis cómica de su padre Emilio Martínez-Lázaro.
Sin embargo, en su última aventura cinematográfica parece no saber combinar demasiado bien las facetas de guionista y directora, ya que, aún partiendo de una historia simpática y divertida, el ritmo narrativo sufre terribles altibajos que dificultan la identificación del espectador con la protagonista.
Emma ha conseguido publicar su primer cuento infantil, pese a no tener absolutamente ninguna mano para los niños, y se siente emocionada, aparte de abrumada, cuando se entera de que Lola, su mejor amiga, está embarazada y confía en ella para ser, no solo la madrina del futuro retoño, sino también la tutora legal en caso de que sufriesen los padres un accidente. Esto provoca una crisis de responsabilidad en Emma, agravada con la competividad por la amistad de Lola tras la aparición de una tercera amiga de la infancia y el complicado romance con el elegido para ser el tutor legal masculino.
Típica comedia sobre el complejo de Peter Pan a la que al menos hay que agradecer no sea demasiado previsible en su desarrollo, la película está repleta de situaciones divertidas y bien resueltas por su protagonista, Silvia Alonso, aun cuando carece de un análisis demasiado profundo de los personajes y las acciones vayan de un lugar a otro sin una correcta continuidad. Además, el resto de actores que conforman el elenco no parecen estar demasiado inspirados, en especial un Vito Sanz que, pese a estar de moda tras su paso por la serie Vergüenza y la película Las leyes de la termodinámica, no deja de repetir siempre el mismo tipo de papel.
Hacerse mayor y otros problemas podría considerarse una de esas comedias “happy” que solo aspiran a alegrar un poco la vida con una moralina superficial y frases de calendario, algo así como fue No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas y que se dejan disfrutar si no se le exige demasiado al producto, que no pasa de ser una sucesión de chistes algo estereotipados y con unos actores que tienden a la caricatura.

Valoración: Cinco sobre diez.

domingo, 28 de febrero de 2016

TENEMOS QUE HABLAR: tan ligera como olvidable.

Es sabido por todos que en el género de las comedias románticas ya está todo inventado y resulta muy difícil innovar. De vez en cuando aparece algún autor que consigue un enfoque nuevo, pero por lo general se siguen unos esquemas tan predeterminados que terminan resultando insoportablemente previsibles. Pero funcionan bien en taquilla, y por eso se siguen y se seguirán haciendo.
Tenemosque hablar es un caso fragante de ello. Pese a un arranque fresco y original (si no fuese porque aparece casi por completo en el tráiler) que se burla bastante de la crisis en España y sus consecuencias, la cosa va desinflándose, con una historia plana e insulsa que solo se salva por algún que otro gag más inspirado y por la química de sus protagonistas, unos Hugo Silva y Michelle Jenner que ya se conocían de Los hombres de Paco, aunque si debo destacar algo me quedaría con las aportaciones de Belén Cuesta y Verónica Forqué, de lo más divertido de la función.
Quizá una de las cosas que más me hayan molestado de la película es su desenlace, en el que los guionistas se centran tanto en cerrar la historia romántica de la forma más convencional posible que olvidan todas las subtramas que han ido abriendo por el camino, dejándonos sin conocer lo que sucede con algunos de los personajes que aparecen, dejando temas inconclusos incluso con los propios protagonistas. Un ejercicio de dejadez imperdonable que demuestra que, pese a los chistes y situaciones absurdas, lo único que parece interesarles es la historia de amor, sin importar que su cierre sea coherente o incluso agradecido con respecto a lo que nos habían contado de sus protagonistas. Incluso ningunean todo lo relacionado al motor de arranque del film, esa crisis que va a terminar por condicionar toda la acción inicial y que es olvidada para mayor conveniencia de una conclusión necesariamente edulcorada a la par que falsa.
Con todo, la historia pasa por momentos simpáticos, los equívocos provocan más de una carcajada entre el público y consigue su objetivo de entretener sin más pretensiones, lo cual es motivo suficiente para justificar el aprobado justo, aunque estando en época de Oscars y con tanta gran película en cartel quizá desperdiciar el tiempo en esto sea algo de derroche.

Valoración: cinco sobre diez.