Mostrando entradas con la etiqueta wes anderson. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta wes anderson. Mostrar todas las entradas

lunes, 31 de marzo de 2014

EL GRAN HOTEL BUDAPEST (7d10)

Siendo esta una película de Wes Anderson es fácil predecir lo que nos vamos a encontrar en ella: un humor algo absurdo y muy visual, una cuidada estética y una derroche de colores, un reparto lleno de estrellas y unos niños que actúan como adultos y unos adultos que actúan como niños.
Como en Moonrise Kingdom, Anderson recurre a una historia relativamente coral para deleitarnos con imágenes oníricas y planos imposibles con un sentido del humor tierno e inocente, experimentando con distintos formatos de película (hay desde escenas panorámicas a momentos de pantalla cuadrada) Y recurriendo a flashbacks dentro de flashbacks dentro de flashbacks dentro de flashbacks que pueden desorientar en un primer momento pero que no tardan en sumergirnos en una historia hilarante y sorprendente.
El gran hotel Budapest era un complejo vacacional de lujo en las altas montañas de un lejano país europeo que comenzó a caer en desgracia tras la Guerra (no pregunten qué guerra es, sólo intúyanlo). Allí, un joven escritor entabla amistad con el dueño del mismo y, durante una amena cena, este le explica cómo se convirtió en dueño del edificio gracias a su relación –a medio camino entre amistosa y fraternal-, cuando era un simple botones, con el jefe de personal. 
Empieza así una alucinante aventura de seducción, intriga, herencias, robo de un cuadro, fugas de prisión y, por supuesto, amor adolescente.
El reparto puede ser sin duda el primer motivo para acudir al cine y elegir este film, ya que está protagonizado por Ralph Fiennes, F. Murray Abraham, Jude Law, Adrien Brody, Jeff Goldblum, Willem Dafoe, Harvey Keitel, Saorise Ronan y Léa Seydoux, aunque es el desconocido Tony Revolori quien se carga el peso de la acción. También pasean por ahí (aunque en algunos son simples cameos, por más que salga su nombre en grande en la carátula) Bill Murray, Edward Norton, Jason Schwartzman, Tom Wikinson, Tilda Swinton, Owen Wilson y Bob Balaban. Así que, si la película no les interesa, pueden entretenerse al menos reconociendo rostros populares.
Pero no se dejen llevar a engaño. No es esto lo que les debe atraer de El gran hotel Budapest. Se trata, por encima de todo y de todos, de una película de Wes Anderson, el mismo de Life Aquatic, Los Tenenbaums o Fantástico Sr. Fox. Y él es, al final, la gran estrella de la obra, con su particular estilo visual y su forma de narrar tan personal. Aún algo por debajo de la (a mi entender) más profunda Moonrise Kingdom, El gran hotel Budapest es una gran película, pero debe entenderse que quizá no para todo tipo de público. Aquellos no que estén familiarizados con el estilo de Anderson deben ir con la mente abierta y no esperar una película convencional, enfrentándose a la pantalla dispuestos a dejarse seducir ante una película hipnótica y embriagadora, sensible, simpática, divertida y tierna.
Tiene algo de magia, la historia, y Wes Anderson consigue que esta traspase la pantalla.

jueves, 3 de enero de 2013

MOONRISE KINGDOM (6d10)

Nos encontramos de nuevo ante una película gafapasta dirigida por un tipo de esos a los que los del CSI (críticos sesudos intelectuales, ¿ya os lo sabéis, no?) elevan a los altares. Wes Anderson es autor de películas extrañas,  comedias poco convencionales como Los Tenenbaums, Live Aquatic o El fantástico Mr. Fox. Sin embargo, en el caso de Anderson, y con todo el dolor de mi alma, debo confesar que estoy totalmente de acuerdo con ellos. Quizá sea porque su cine es intencionadamente minoritario, porque sus historias son complejas pero entrañables o porque, como otros locos maravillosos como Terry Gillian (que maravilla ese cuento poético que es El Imaginario del doctor Parnassus), son alabados por la crítica pero ignorados por la academia.

Moonrise Kingdom narra la hermosa historia de amor por correspondencia entre dos niños: él, un huérfano que vive con unos padres de acogida y ella, perteneciente a una familia feliz pero por la que no se termina de sentir comprendida. Cuando él va a un campamento de boys scouts a la misma isla donde vive ella, ambos planean huir juntos,  siendo buscados por el sheriff local y sus propios compañeros scouts. Una historia extraña,  peculiar como poco, sobre la adolescencia y el amor,  las primeras experiencias, la inadaptación y, por encima de todo, la comprensión,  explicado con un sentido del humor muy peculiar,  tan surrealista como tierno.
Acompañando a la historia, Anderson refuerza esa sensación de fábula con unos paisajes imposibles, demasiado maravillosos para ser reales y a los que saca todo su jugo con su maestría con la cámara. 
Y por si todo esto no fuera suficiente,  Anderson se rodea de un elenco de actores sencillamente alucinante, amigos -imagino- más interesados en participar en este cuento mágico que en aumentar sus cuentas corrientes. Y eso, en la industria del cine, tiene un valor añadido. Tomen nota: Bruce Willis, Bill Murray, Edward Norton, Frances McDormand, Harvey Keitel...
Pero, ojo, podría estar alabando las virtudes de esta delicia de comedia hasta la saciedad, pero debo recordar que hablamos de un film de Wes Anderson,  con todo lo que ello comporta. Y es que para poder disfrutar de la película es necesario aceptar su juego, entrar en ella sin miramientos y dejarse atrapar por la magia. No es apta para todos los gustos, y quien busque aquí una comedia al uso, de las que nos tienen acostumbrados los Farrelly o los Apatow de turno se han equivocado de película.

No todos pueden disfrutar del humor sutil, a veces apenas insinuado,  de Anderson, siempre con mucho más que decir de lo que parece a simple vista, pero quienes no encuentren un mínimo de magia en Moonrise Kingdom es que, simplemente,  han perdido la capacidad de soñar. Y eso sí sería una pena.