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domingo, 26 de febrero de 2017

LO QUE DE VERDAD IMPORTA, la película que todo el mundo debe ir a ver.

Por una vez, lo más importante de esta entrada no es mi opinión sobre la película, sino la historia de la propia película.
Paco Arango, nacido en Méjico, pero de origen español, ha sido cantante, guionista, productor y director de cine. Durante el rodaje de la serie Ala Dina, protagonizada por Paz Padilla, creada por su productora, decidió involucrarse en causas benéficas y nació la Fundación Aladina, centrada en ayudar a niños enfermos de cáncer y a sus familiares. Su primer gran paso fue el rodaje de la película Maktub, destinando parte de su recaudación a dicha fundación.
En la actualidad, Arango es miembro de la junta directiva de la Serious Fun Children´s Network, asociación de ayuda infantil fundada por Paul Newman, y con su apoyo llegó esta segunda película, Lo que de verdad importa. Se prevé que parte de su recaudación internacional se destine a dicha asociación, aunque lo realmente novedoso es que en España será la recaudación integral la que irá a parar, Aladina mediante, a Serious Fun Children´s Network. Es la primera vez en la historia que la recaudación completa de una película va a parar a causas benéficas, y solo por ello el visionado de la película es casi obligatorio.
Ahora sí, ¿qué es Lo que de verdad importa? Pues desde el punto de vista estrictamente cinematográfico es como cuando alguien define a un amigo o amiga como simpático, ya que guapo, lo que se dice guapo, no es. 
La película, que Arango escribe y dirige, es un bonito cuento sobre un hombre que recibe el don de curar las enfermedades. Con un toque quizá demasiado religioso para según que espectadores (no llega a los extremos de Los milagros del cielo, pero por ahí van los tiros), la película peca de sensiblera y busca en todo momento conmover mediante la lágrima fácil y un optimismo poco verosímil que llega a empalagar.
Estamos ante un cuento de hadas correctamente filmado e interpretado, bien acompañado por los bellos paisajes de Nueva Escocia y con un mensaje de positivismo que deja buen sabor de boca. Pero anda más. Todo es demasiado plano, demasiado justito y con un humor tan forzado que se acepta por lo que se acepta, pero que no tiene nada de brillantez ni logra maravillar en ningún momento.
Pero al final la película es lo de menos. Con que no sea un bodrio (y no lo es) ya es suficiente. Hay que verla, algunos reirán con ella, otros llorarán, y habrá quien se pueda aburrir en algún momento, pero todos ayudarán con solo pagar la entrada. Y eso es lo que verdaderamente cuenta.
Una película bonita para una causa bonita.

Valoración cinematográfica: Cinco sobre diez.
Valoración moral: Diez sobre diez.

miércoles, 6 de enero de 2016

CDS: THE RIDICULOUS 6: Poco talento para el humor.

Pocas veces una película es tan sincera con lo que ofrece como esta, que desde su mismo título ya está anunciando lo que se puede esperar de ella.
Los seis ridículos a los que se alude son los seis hijos bastardos de Frank Stockburn que apenas conocerse deben unir fuerzas para conseguir cincuenta mil dólares con los que salvar la vida del progenitor si quieren llegar a conocerle en persona.
Ambientada en un disparatado oeste, esta película es la nueva excusa de Adam Sandler (que también firma parte el guion) con sus amigos de gamberrada habituales, a los que se les suma alguna que otra cara conocida que sin duda participan en este film más por colegueo que por dinero, sobre todo teniendo en cuenta que este film no ha sido concebido para la pantalla grande sino que bajo el amparo de Netflix (que visto lo visto ha dado carta blanca a Sandler y sus secuaces para hacer lo que les venga en gana) está destinado directamente a la televisión de pago. Una nueva manera de ver el cine que no va a encontrar en esta propuesta una buena carta de recomendación.
Durante la película no paran de denominar ridículos a los seis hermanos, a los que da vida, junto al propio Sandler, Terry Crews, Jorge Garcia, Taylor Lautner, Rob Schneider y Luke Wilson, pero es que toda la película en sí es completamente ridícula, pasando del insulto intelectual con que parece arrancar a la sátira burla y torpe con la que, en un desesperado intento de reconciliación con el público, deriva.
Todo es tan estúpido y banal en este film que parece parodiar, en su título, al clásico Los siete magníficos o, incluso, la inminente Los odiosos ocho, que al final resulta casi imposible que no se fuerce alguna que otra sonrisa. Sin embargo, la propuesta es tan mediocre que resulta complicado llegar hasta el final del visionado, sobre todo teniendo en cuenta que la tentación de abandonar la gesta es mucho más factible en televisión que en cine. Cierto que a medida que avanza la trama, una vez esquivado el lento proceso de encuentro entre personajes, la cosa empieza a mejorar, pero nunca remonta el vuelo lo suficiente como para compensar el esfuerzo. Quizá lo único que puede motivar de verdad el resistir hasta el final es el tratar de localizar a los secundarios estrella que pululan por ahí, desde el papá Nick Nolte hasta un breve pero genial Harvey Keitel, pasando por Will Forte, Jon Lovitz, James Spader, Danny Trejo, Steve Buscemi , Vanilla Ice o John Turturro.
Un carrusel de caras conocidas para una estupidez con mayúsculas que gustará a los incondicionales de Sandler y a pocos más.

Puntuación: 4 sobre 10.