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miércoles, 6 de enero de 2016

CDS: THE RIDICULOUS 6: Poco talento para el humor.

Pocas veces una película es tan sincera con lo que ofrece como esta, que desde su mismo título ya está anunciando lo que se puede esperar de ella.
Los seis ridículos a los que se alude son los seis hijos bastardos de Frank Stockburn que apenas conocerse deben unir fuerzas para conseguir cincuenta mil dólares con los que salvar la vida del progenitor si quieren llegar a conocerle en persona.
Ambientada en un disparatado oeste, esta película es la nueva excusa de Adam Sandler (que también firma parte el guion) con sus amigos de gamberrada habituales, a los que se les suma alguna que otra cara conocida que sin duda participan en este film más por colegueo que por dinero, sobre todo teniendo en cuenta que este film no ha sido concebido para la pantalla grande sino que bajo el amparo de Netflix (que visto lo visto ha dado carta blanca a Sandler y sus secuaces para hacer lo que les venga en gana) está destinado directamente a la televisión de pago. Una nueva manera de ver el cine que no va a encontrar en esta propuesta una buena carta de recomendación.
Durante la película no paran de denominar ridículos a los seis hermanos, a los que da vida, junto al propio Sandler, Terry Crews, Jorge Garcia, Taylor Lautner, Rob Schneider y Luke Wilson, pero es que toda la película en sí es completamente ridícula, pasando del insulto intelectual con que parece arrancar a la sátira burla y torpe con la que, en un desesperado intento de reconciliación con el público, deriva.
Todo es tan estúpido y banal en este film que parece parodiar, en su título, al clásico Los siete magníficos o, incluso, la inminente Los odiosos ocho, que al final resulta casi imposible que no se fuerce alguna que otra sonrisa. Sin embargo, la propuesta es tan mediocre que resulta complicado llegar hasta el final del visionado, sobre todo teniendo en cuenta que la tentación de abandonar la gesta es mucho más factible en televisión que en cine. Cierto que a medida que avanza la trama, una vez esquivado el lento proceso de encuentro entre personajes, la cosa empieza a mejorar, pero nunca remonta el vuelo lo suficiente como para compensar el esfuerzo. Quizá lo único que puede motivar de verdad el resistir hasta el final es el tratar de localizar a los secundarios estrella que pululan por ahí, desde el papá Nick Nolte hasta un breve pero genial Harvey Keitel, pasando por Will Forte, Jon Lovitz, James Spader, Danny Trejo, Steve Buscemi , Vanilla Ice o John Turturro.
Un carrusel de caras conocidas para una estupidez con mayúsculas que gustará a los incondicionales de Sandler y a pocos más.

Puntuación: 4 sobre 10.

lunes, 15 de julio de 2013

NIÑOS GRANDES 2 (2d10)

Qué difícil es comentar una película como Niños Grandes 2 sin caer en la escatología que tan gustosamente promete el film. Y es que si la primera entrega de la película ya era vulgar y zafia (como casi todo el cine de Adam Sandler) pero al menos recuerdo en ella situaciones divertidas (lo mínimo que se le debe exigir a semejante reparto), esta continuación no puede tener una definición más apropiada que la de ser una mierda  basura como un piano. 
Es la sexta colaboración entre el supuesto comediante y el director Dennis Dugan, pero podrían hacer dos millones de películas juntos y no creo que entre ambos consiguieran una sola chispa de talento. ¡Es tan espantoso todo lo que acontece en la película! Y ya no es solo por el abuso indiscriminado de escatología barata (cuando luego hay padres irresponsables que piensan que es una película infantil y llevan a sus niños al cine; luego preguntarán donde aprenden a decir tacos o hacer cochinadas) y poco original (¿un chiste sobre crema de helado de chocolate que parece mierda? ¿la habilidad para tirarse pedos? ¡Por favor! ¡Qué estamos en el 2013!) o porque el único leitmotiv sea ver en repetidas ocasiones el alegre balanceo de los pechos de Salma Hayek, Maria Bello o cualquier escultural chica que pase por ahí (eso hay que reconocérselo, el casting parece haber sido elegido por el mismísimo Charlie Harper de Dos hombres y medio).  Lo peor es el desprecio total hacia el espectador, hacia el que no se han molestado en ofrecerle el más mínimo esfuerzo para concebir un guion que disimule en parte las absolutas carencias cómicas de Sandler, que si habitualmente ya es un mal actor en esta ocasión se supera a sí mismo, dando la impresión incluso de que trabaja con más mala gana de lo habitual, como sabiendo que tiene un grupo de seguidores que pagarán sea lo que sea la basura que les ofrezca y solo quiera cobrar su cheque. Y, si se tercia, empezar a escribir Niños Grandes 3 (tiempo al tiempo).
Naturalmente, no se puede pedir a una película de estas características un libreto de Oscar, pero al menos en otros títulos similares estrenados este año (R3sacón, Por la cara…) tenían una estructura narrativa. Aquí tenemos solo a un puñado de inútiles que se supone que debemos recordar por la anterior película, incomprensiblemente felizmente casados, que van por ahí haciendo cosas. Todo es un sinsentido, una sucesión de situaciones ridículas sin la más mínima coherencia. Incluso los argumentos secundarios que se plantean en un momento dado caen completamente en el olvido o resueltos con un gag estúpido, como si quisieran librarse de ellos de un plumazo porque lo único que importa son las burradas de Sandler y sus amigos.
Lo más triste de todo quizá sea ver cómo, ya sea por amiguismo o simplemente por dinero, algunos actores de prestigio se dejan humillar de esta manera (además de las ya mencionadas Hayek y Bello tenemos también la aparición de Steve Buscemi), aunque el colofón final, el colmo de los colmos, lo ponen las interpretaciones de Shaquille O’Neal y Taylor Lautner (el lobito de Crepúsculo), demostrando que el talento es lo de menos en esta pantomima para único deleite de incondicionales de la basura.
Poco hay que decir de los protagonistas. Sandler, Kevin James, Chris Rock y David Spade supongo que se lo habrán pasado pipa con este engendro al que ni siquiera se le puede extraer una simple moraleja, aunque posiblemente consigan hundir más si cabe sus ya maltrechas carreras.
Lo que más me asombra es echar un vistazo a la taquilla americana y ver que en su estreno ha sido la segunda película más vista, superada solo por Gru, mi villano favorito 2 y por encima del estreno fuerte del día Pacific Rin (esa epopeya gigantesca de Guillermo del Toro que me temo va a ser un sonado fracaso, aunque de ello hablaremos en unas semanas), lo que demuestra que en este mundo hay gente para todo. Por supuesto, si en la película hay dos mil chistes apelotonados uno detrás del otro, alguno tiene que hacer gracia, por narices, como el gag de la barca hinchable o los disfraces ochenteros, pero mucho hay que rascar para sacar algo, incluso la más leve sonrisa.

Y digo yo, ¿por qué nadie le pide a Sandler que deje de producir películas? Mejor aún, ¿por qué nadie le dice a Sandler que deje de escribir películas? Y lo más importante, ¿por qué nadie le dice a Sandler ¡de una puñetera vez! que deje de protagonizar películas?