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miércoles, 26 de julio de 2017

Análisis: EL (DESMEDIDO) ÉXITO DE WONDER WOMAN Y SUS REPERCUSIONES

En estos tiempos en que todo el mundo parece tan sensible con el tema de los spoilers (y no es que esta película corra mucho peligro en ese sentido), he creído conveniente esperar unas semanas para hacer un análisis en profundidad alrededor de Wonder Woman, una película que parece haber trascendido más allá de las pantallas de cine convirtiéndose en todo un fenómeno de masas.
Wonder Woman ha supuesto, al fin, la reconciliación entre público y crítica para una película Warner/DC, lo que la ha colocado como la cinta más taquillera del todavía joven DCEU, superando en cifras a El hombre de acero y Batman v. Superman. Y eso teniendo en cuenta que, y que me perdonen los fans, Wonder Woman es una segundona en el Universo DC que, pese a formar parte de la “Trinidad” de héroes, ha estado tiempo sin colección propia de comics. Vamos, que era más un icono que un gran personaje.
Y es que ese aire de líder del feminismo que muchos han querido ver en ella ha beneficiado enormemente a la película. Pases de cine exclusivos para mujeres, la imperiosa necesidad de que en la silla de dirección se sentara también una mujer (Patty Jenkins, realizadora de la oscarizada Monster y la elegida para Thor, el mundo oscuro hasta que llegaron las típicas “diferencias creativas”) y las insistentes declaraciones de sus artífices han conseguido que nos creamos que esta es la primera película de superhéroes protagonizada por una mujer y, casi, que es la primera vez que Hollywood ofrece a una dama un papel relevante de acción, no como simple damisela en apuros. Por alguna extraña circunstancia, parece que se han borrado de este plano de la existencia títulos como Elektra, Catwoman, Æon Flux, Ultraviolet o las sagas de Lara Croft: Tomb Raider, Resident Evil o Underworld, por poner solo algunos ejemplos. Pero sí, Wonder Woman es una buena encarnación de una heroína poderosa y digna, aunque una vez vista la película lo cierto es que el mensaje feminista es tan reducido que podría llegar incluso a ofender. No en vano el mayor acto heroico del film lo realiza, a la postre, un hombre. Además, que la elegida para protagonizar la película sea una miss y que el mayor debate antes de su presentación en Batman v. Superman fuese relativo al tamaño de sus pechos tampoco dice demasiado en favor del personaje.
Ya entrados en harina, la película se divide en tres bloques claramente diferenciados. La presentación de Wonder Woman, la interacción de la heroína con el mundo de los humanos y la batalla final. Vayamos a ellos:
En la primera parte, que transcurre en la Isla Paraíso, la ciudad de Themyscira está brillantemente recreada en la italiana Salerno. Todo lo relacionado con las Amazonas es pura magia del cine, con impresionantes paisajes, espectaculares batallas y los primeros apuntes de lo bien que iba a funcionar en pantalla la química entre Gal Gadot y Chris Pine. No todo es perfecto, desde luego. Cabe reprochar detalles del guion como lo ridículamente fácil que es acceder a la isla por parte de los alemanes (he oído justificaciones bastante aceptables sobre el hecho de que la isla quede al descubierto tras la utilización de los poderes de Diana por primera vez, pero en todo caso eso no aparece reflejado en la película y forma parte del deseo de cada uno por razonar ciertos errores), la terrible vulnerabilidad de las Amazonas ante las armas de fuego y, sobre todo (y esto es para mí lo peor), la ligereza con la que se toman la muerte de Antiope, un personaje hasta ahora crucial en la vida de Diana que merece mejor final (incluso una película supuestamente más ligera que esta, la ya mencionada Thor: el mundo oscuro, tiene un emotivo duelo tras el fallecimiento de Frigga, por no hablar ya del final de Yondu en Guardianes de la Galaxia, vol. 2). Tanto criticarse el exceso de trascendentalismo de las películas de DC y esta peca justo de lo contrario.
Así y todo, esta parte es la mejor de la película, colorida y visualmente magnífica, haciendo que una vez Diana abandona la isla se eche de menos a las Amazonas. Es, además, donde se encuentran las mejores interpretaciones, con unas gloriosas Connie Nielsen y Robin Wright y una mención especial a Lilly Aspell, la versión niña de Diana.
Se empiezan a intuir, sin embargo, pequeños estigmas que terminarán por ser lo peor de la película: los efectos visuales (horrible la escena en que la Diana de ocho años salta al vacío y es atrapada in extremis por su madre) y la presentación de los villanos alemanes, grotescos Danny Huston y Elena Anaya. Hay, además, bastantes toques de humor, sobre todo a raíz de las conversaciones entre Diana y Steve Trevor, que si bien a mí me han encantado pueden haber incomodado a todos aquellos que desprecien el mal llamado “estilo Marvel” que tanto predomina en Wonder Woman.
Llegados ya a la segunda parte (nota quisquillosa: ¿en serio puede la barquita esa llegar desde Grecia hasta Londres en una sola noche?), la película toma un giro más humorístico con la aparición del personaje de Lucy Davis, que no llega a saturar con su presencia, pero poco le falta. Aquí es cuando empezamos a ver a Diana hacer gala de sus poderes, donde se va a ver único apunte feminista de la película y donde Gal Gadot luce mejor, combinando una ingenuidad exquisita al más puro estilo My fair lady con momentos de agresiva dignidad, aparentando (falsamente) ser una secundaria al personaje de Steve Trevor. Sin embargo, algo empieza a oler mal cuando se presenta al personaje que interpreta David Thewlis (que desde el primer momento parece ocultar algo) y con la presentación de esa copia de los “Comandos aulladores” de Marvel que representan Samer, Charlie y “el jefe”, ese grupito de mercenarios que ayudarán a Steve y Diana a llegar al frente pero que, a la hora de la verdad, apenas sirven para nada. Especialmente clamoroso es el caso de Charlie, un francotirador incapaz de disparar. Está muy bien como metáfora de los estragos que el combate provoca en el hombre, pero termina por ser un elemento dramático que molesta al avance de la trama y con el que no se termina de profundizar.
Tenemos, además, nuevas escenas con los alemanes Ludendorff y la doctora Veneno, y con ellos una de las escenas de más vergüenza ajena que he visto en mucho tiempo, capaz de sacar a uno de la película. Me estoy refiriendo, por supuesto, a esa risa de villano malvado tras probar el gas letal que inventan contra sus propios camaradas.
Al final, nuestros héroes dejan Londres para llegar al frente y ahí se reduce todo el humor para demostrarnos la crudeza de la guerra de una manera que no se había visto aún en una película de superhéroes. Es el momento de perder definitivamente el colorido mágico de Themyscira y que el gris lo ensucie todo. También es cuando vemos a Diana convertida en Wonder Woman (no me queda claro si el cambio de traje en la película tiene un trasfondo mágico, como le pasaba a la Wonder Woman de Lynda Carter o si llevaba todo el tiempo el escudo y la armadura ocultos bajo el abrigo, pero tampoco es que me importe demasiado; esto es fantasía y así debemos juzgarlo), y ese es, posiblemente, el momento más glorioso de la película. Ver por primera vez a Wonder Woman con su uniforme, repeliendo balas y luchando al ritmo del leif motive que Junkie XL ideó para ella en Batman v. Superman es, junto a la batalla en la playa de Themyscira, de lo mejor de la película. De nuevo, magia pura. Y el momento del pueblo aplaudiendo a Diana logra humanizarla a la vez que ascenderla a la categoría de Diosa de una manera que Zack Snyder buscaba constantemente para su Superman sin lograrlo en ningún momento. Cierto es que esta Wonder Woman es muy heredera de ese estilo visual tan característico de Snyder, pero Jenkins consigue hacerlo suyo y que la cámara lenta y las coreografías luzcan de maravilla.
Pese a esos pequeños detalles ya comentados, la película estaba alcanzando hasta ahora unos niveles magníficos, casi rozando la perfección.
Y entonces llega la tercera parte. Un final de película tan desastrosamente horrible que si bien no consigue hundir la película y todo el buen trabajo conseguido hasta ahora sí lo perjudica considerablemente, tanto a nivel argumental como ideológico.
Es la hora de que Diana se enfrente al enemigo definitivo. Durante todo el rato ella ha defendido la idea de que Ares, el Dios de la guerra, es el culpable de todos los males de los humanos y, tras un último momento de lucimiento en la fiesta del castillo alemán (y después de un momento romántico que empaña un poco la representación feminista tan cacareada, como si al final toda mujer necesitara de un príncipe encantado a su lado), todo se precipita hacia ese desproporcionado final.
Diana se enfrenta a Ludendorff, convencida de que es Ares, y lo mata sin piedad (aunque para una película con tanta crudeza se hace raro ver esa espada atravesando el cuerpo del villano y posteriormente el techo sin una sola gota de sangre). Ludendorff no es Ares (¡menuda sorpresa!) y el combate es relativamente breve y poco efectivo. Está claro que esa capsula de gas que potenciaba la fuerza de Ludendorff era un simple mcguffin que, al no engañar a nadie, se torna casi una tomadura de pelo. No hay, además, ningún signo de arrepentimiento en Diana tras descubrir su error. Tampoco cuando mata a soldados alemanes en el fragor de la batalla. Y con eso parece olvidarse de que, en una guerra, no hay buenos ni malos. Más allá de lo que decidan los altos mandos, los soldados no son más que carne de cañón enviados a matar o morir por causas que, en la mayoría de los casos, ni conocen ni comparten. Y eso, en una Diosa que, según ella misma dice en uno de los momentos más cursis de la peli, lucha en nombre del amor, es, cuanto menos, extraño. El problema aquí no es, como en El Hombre de Acero, que Wonder Woman mate, sino que ni siquiera se plantee que lo está haciendo.
Pero volvamos a ese clímax final. Estoy tratando de resistirme en todo momento a hacer comparaciones crueles entre Marvel y DC, pero llegados a este punto no puedo resistirme. Por un lado, ¿recuerdan el cachondeo que hubo por parte de ciertos sectores al ver el tráiler de Capitán América: Civil War donde aparecía el enfrentamiento en el aeropuerto? Visto así, todo parecía indicar que iba a ser ese el clímax final, y muchos se reían de un escenario tan pobre para tal efecto. Al final, ni era la escena final, sino que acontecía a mitad de la película, ni se perdía nada de espectacularidad por el hecho de que no hubiese grandes elementos arquitectónicos alrededor. Aquí si tenemos un combate final en un aeropuerto (sig!) y la pelea no puede ser más vacía y poco espectacular. 
De nuevo se repiten en los peores defectos de DC, los finales aparatosos, confusos y de excesos digitales. Malos, además. Se revela lo que todo el mundo imaginaba, que Ares es Sir Patrick, el vejete que interpreta David Thewlis (¿de verdad alguien se imagina a un Dios de la Guerra con ese bigortillo) y que Diana es, en realidad, hija de Zeus y su espada no es, como ella pensaba, un arma matadioses, sino que ella lo es en sí misma. Vamos, lo que han estado insinuando con miradas y frases enigmáticas las Amazonas en toda la primera parte. Lo que no se explica en ningún momento (más allá de esa pretensión megalómana tan sobada de que el hombre es un peligro para la propia humanidad y que Ares en realidad es bueno -a su manera- y pretende que Diana se una a él en su propósito de matar a todos los hombres) es el sentido del plan de Ares. Todo el final es un sinsentido al mismo nivel que las locuras enfermizas de Lex Luthor en la película que nos presentó a la Amazona, el combate está muy mal ejecutado y los efectos especiales son casi ridículos. Rayos de energía que parecen hechos con el After effects, cromas muy cutres y una coreografía digna de Dragon Ball. Y para colmo, Diana tiene un momento de debilidad que solo logra superar gracias a recordar las últimas palabras de Steve Trevor antes de su sacrificio final: “Te quiero”. ¿Tanto feminismo para esto?
Y mientras Diana se enfrenta a un anciano con una armadura de chatarra (estoy siendo ventajista, lo sé), con una doctora Veneno que, por cierto, tras haber inventado el gas mostaza termina yéndose de rositas, pasemos al verdadero héroe de la historia.
Volviendo a las comparaciones entre Marvel y DC, era evidente que el hecho de ser esta una película histórica iba a propiciar muchos paralelismos con El Capitán América: el primer Vengador. Dicen incluso que eso es lo que motivó que la acción se trasladara de la II Guerra Mundial a la primera (aparte del detalle de que durante la Gran Guerra fuese cuando empezaron a reivindicarse los derechos de las mujeres). Sin embargo, cuando se menciona la existencia de un avión cargado de gas mortal apuntando a Londres ya adiviné el final de la película. No lo hice realmente, sino a modo de chiste, pues no podía creer que realmente fueran a hacerlo. Pero sí. De todos los finales posibles (y me parece bien que Trevor termine muriendo como demostración de que la humanidad merece otra oportunidad) los guionistas han decidido fusilar directamente el final del Capitán América (el mismo que ya estaba en los comics, por cierto). El chico sube al avión, aun sabiendo que es su perdición, para evitar la destrucción de una ciudad entera. Al final, Steve muere para ser el gran héroe. Diana se limita (otra vez) a entrechocar sus brazaletes para vencer su lucha personal.
Y, por cierto, si al final Ares no es quien provoca que los hombres luchen entre sí, ¿a qué viene esa escena de los soldados enemigos abrazándose entre ellos?
En fin, que el Capitán América, digo, Steve Trevor, termina muriendo. Y el chiste ahora es, ¿estará congelado y regresará en una segunda parte? No tendría sentido, ¿verdad? Además, no es mencionado en Batman v. Superman y en el epílogo de Wonder Woman, ya en el presente, ella lo recuerda como a alguien de su pasado. Sin embargo, en Warner ya están planteando la secuela de Wonder Woman. Quieren volver a contar con Patti Jenkins y, ¿adivinan qué? con Chris Pine. Ver para creer.
Y es que lo que es innegable es que la película ha sido un rotundo éxito. Ha superado todas las expectativas y ha abierto las puertas a la esperanza a un CDEU que si bien en taquilla no había pinchado aún parecía muy lejos en calidad (sobre todo después de ese despropósito que fue Escuadrón Suicida). ¿Han aprendido la lección esta vez? Pues permitidme que lo dude. De hecho, creo que el éxito de esta película puede hacer, a la larga, más mal que bien a este universo.
Me explico. Hasta ahora, no parecía haber una línea definida a seguir, más allá del camino de la amargura y el trascendentalismo que Nolan y Snyder estaban marcando. La obsesión era diferenciarse al máximo de Marvel y para ello no han dudado desde la Distinguida Competencia en burlarse de las escenas postcréditos (hasta que incluyeron una en Escuadrón Suicida) y del humor ligero (hasta que llegó Wonder Woman) de Marvel. Tras la buena acogida de Harley Quinn en la película de David Ayer todos los planes se fueron al garete. A estas alturas no se sabe quién hará la película de Flash, la de Cyborg parece olvidada y a Superman en solitario ni está ni se le espera. Otro tema es el film The Batman y sus conocidos y cacareados problemas (Ben Affleck salió huyendo como director, el sustituto, Matt Reeves, echó por tierra el trabajo realizado y ha empezado con un guion desde cero y ahora se pone en duda la continuidad de Affleck como actor). Eso sí, hay confirmada una película sacada de la nada llamada Ghotam City Sirens con Harley Quinn como co-protagonista  y se han anunciado varios proyectos con protagonistas femeninas, incluyendo un “versus” entre el Joker y… ¿adivinan? Harley Quinn. Hace un año todo giraba en torno a Batman. Ahora solo parece existir el personaje que tan divinamente ha encarnado Margot Robbie y no me cabe la menor duda de que en breve solo existirá Wonder Woman (ya es quien más destaca en el último tráiler de La liga de la Justicia)
¿Renunciará DC a sus señas de identidad y empezará a potenciar el humor en sus películas? ¿Se centrará todo en personajes femeninos? ¿Para cuándo un Wonder Woman vs Harley Quinn?
Yo, por mi parte, como buen fan del cine de superhéroes estoy abierto a todas las posibilidades y espero disfrutar con ello. Pero el peligro de pegarse un batacazo es considerable. Wonder Woman es una interesante película que va de más a menos hasta precipitarse en la medianía. Es una película de origen, con todo lo que ello conlleva y Jenkins consigue hacer de Diana un personaje interesante. Pero, una vez presentado, ¿de verdad nos va a seguir interesando? Salvando las distancias, me viene a la mente la reciente película de los Power Rangers. Como presentación de personajes era divertida y muy correcta, y solo empezaba a aburrir con sus batallas finales. Disfruté el film, pero no me dejó con ganas de una segunda parte. Lo mismo me pasa con Wonder Woman. ¿Me interesaría una precuela donde conocer más detalles de Isla paraíso y las Amazonas? Desde luego que sí. ¿Estoy deseando ver a Wonder Woman zurrando gente? Pues no mucho, la verdad. Pese a ser de lejos de lo mejor de Batman v. Superman, esta es la segunda vez que la veo metida en fuegos de artificio. Y si nos remitimos a lo que es la acción pura y dura, dudo que tenga muchos más recursos que puedan interesarme. Wonder Woman mola. Gal Gadot mola. Pero no veo a Warner/DC capaces de saberlo aprovechar. Más cuando siguen trabajando a salto de mata.
En fin, dejemos pasar el tiempo y que sea lo que tenga que ser. Por el momento, conformémonos con disfrutar de esta Wonder Woman por momentos magnífica y por momentos desastrosa, de lo mejor de la casa, pero muy por debajo de lo que muchos andan diciendo y, desde luego, ideológicamente más débil de lo que presume ser.

lunes, 26 de junio de 2017

WONDER WOMAN o como echar por tierra un trabajo bien hecho.

Se estrena con algo de retraso en nuestro país Wonder Woman, después de que nos haya llegado un aluvión de críticas maravillosas y que haya arrasado en taquilla. 
Decían de ella que era la mejor película del universo DC y eso estaba provocando un hype desproporcionado que empezaba a olerme a chamusquina. Cierto es que la heroína interpretada por Gal Gadot ya fue lo que más me gustó de Batman V. Superman: el amanecer de la justicia, pero tras los primeros trailers (de esta Wonder Woman y de La liga de la Justicia) me daba la impresión de que todo lo que tenían que decir sobre ella en Warner era repetir un par de posturitas y punto.
Una vez vista, lo mismo que nunca entendí las críticas atroces a las mediocres (pero no horribles) Batman V. Superman y Escuadrón Suicida, tampoco entiendo las alabanzas que ha recibido esta. Sí, es la mejor película del Universo CD, pero no es que el listón estuviera muy alto. Y sí es verdad que el trabajo de Patty Jenkins tras las cámaras es muy notable no todo son virtudes , ni mucho menos.
Si la analizamos como simple entretenimiento, la película funciona bastante bien, alejada de esas cargas de profundidad aparentemente trascendental de las películas de Nolan y Snyder. La trama tiene una ligereza que combina muy bien con puntos de humor y hay un colorido y una luz en su fotografía (sobre todo en la parte que acontece en Themyscira) que le sienta fenomenal. Ese extenso prólogo en Isla paraíso permite conectar muy bien con los personajes (por arquetípicas que sean las Amazonas que rodean a Diana) y la aparición de Steve Trevor ayuda a avanzar la historia sin que se aprecie ningún escollo en el cambio de ritmo, gracias en parte a la magnífica química que comparten Gal Gadot y Chris Pine.
En el segundo acto la película se vuelve algo más oscura, como corresponde al retrato realista que pretende dar de una guerra (La Primera Guerra Mundial) y una sociedad, permitiéndose algún detalle feminista que se agradece al mantener la identidad original del personaje, pero sin llegar a saturar. Es aquí donde se encuentran algunas de las mejores escenas de acción, demostrando que la elección de Jenkins ha sido un acierto (ya tuvo un brillante debut con Monster, aunque faltaba ver si un blockbuster como este le iba a venir grande). Hay enormes coreografías donde se desata todo el poder de Diana (algunas ligeramente confusas, pero igualmente disfrutables) y el uso de la cámara lenta le da cierta coherencia visual con el resto de películas del CDEU, sabiéndolas manejas mejor incluso que Zack Snyder, por más que esa fuese precisamente su marca de fábrica. Es de agradecer, además, que excepto un prólogo y un epílogo escasamente breve, toda la acción transcurra en la época de la Gran Guerra, signo de valentía, aunque no se puede evitar rememorar constantemente la película de El Capitán América: El primer Vengador, de la que tiene claras referencias. Además, excepto en esos mencionados minutos iniciales y finales en los que se nombra a Bruce Wayne, nada en la película parece indicar que pertenezca a ese universo compartido, lo que le permite tener hasta el momento su propia independencia e identidad.
¿Cuál es el problema de Wonder Woman, entonces? Pues precisamente que al final, pese a todo, se trata de una película de Warner/DC. Si esto tratara sobre una diosa griega tratando de comprender a los humanos y sus conflictos, la película sería maravillosa, pero la realidad es que esto de lo que va es de superhéroes. Y ese es el gran lastre de Wonder Woman. Si ya en esos dos bloques mencionados las breves apariciones de los villanos de turno (interpretados -es un decir- por Danny Huston y Elena Anaya) ya molestan, cuando se llega al acto final el despropósito es completo. Es en esa conclusión cuando todo el buen trabajo se tira por la borda con una batalla final que, de nuevo, resulta cargante, excesiva y ridícula. La resolución de los villanos es sumamente torpe y la escena más dramática (y supuestamente emotiva) del film resulta una copia descarada de cierta película (y comic) de la competencia (que no voy a nombrar por no rozar el spoiler, pero en cuanto al veáis sabréis a lo que me refiero).
Al final, Wonder Woman te deja con un sabor agridulce, como una oportunidad perdida para remontar el rumbo de DC. Que la mejor película de su saga sea la más parecida a un film Marvel, y que aun así no esté a la altura de la mayoría de ellos (porque no nos engañemos, comparar a Wonder Woman con, por ejemplo, Ant Man, sería hacer trampa), dice muy poco de este irregular CDEU.
Al menos, hay que reconocerle a Gal Gadot que, pese a las dudas iniciales, ha sabido hacerse con el personaje. A diferencia de su trabajo en Fast&Furious, aquí logra ser algo más que una cara bonita y refleja a la perfección esa mezcla entre ingenuidad, inocencia y poder absoluto que se le supone al personaje. También Pine está a muy buen nivel, aunque acostumbrado a películas de gran presupuesto tras encarnar por tres veces (hasta ahora) a James T. Kirk en Star Trek, tampoco es que sea ninguna sorpresa. Y no tengo queja de Robin Wright o Connie Nielsen, aunque sí me parece que David Thewlis está muy sobreactuado y Danny Huston y Elena Anaya (actores que generalmente me gustan mucho) simplemente ni están ni se les espera.
En fin, que sí, que esta Wonder Woman está a la altura de su personaje, que el traje mola y a Gal Gadot le sienta de maravilla, que las veces que se escuchan las notas de Junkie XL versionadas por Rupert Gregson-Williams emociona, y que a la postre uno se lo llega a pasar bien. No estupendamente bien, pero sí bien. Pero, al final, no es para tanto, estando incluso a punto de decepcionar ante tan magnas expectativas.
Pero ya se sabe lo que pasa con las pelis de Marvel y DC: parece que solo se pueden amar incondicionalmente u odiarlas a muerte. ¿Sera esto también cosa de Ares?

Valoración: Siete sobre diez.