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domingo, 4 de marzo de 2018

GORRIÓN ROJO


Tan exitosa ha sido la colaboración entre el director Francis Lawrence y la actriz Jennifer Lawrence tras coincidir en tres de las cuatro películas de Los Juegos del Hambre (En llamas, Sinsajo parte uno y Sinsajo parte dos) que la han ampliado más allá de la famosa franquicia, repitiendo la jugada en Gorrión rojo.
Dirigida a un público mucho más adulto, con escenas de sexo y violencia que escandalizarían a los fans de las pelis de Katniss Everdeen, y giros de guion presuntamente complicados de seguir, la película sigue la estética propia de los films de espías, reviviendo el conflicto entre americanos y soviéticos muchos años después del supuesto final de la Guerra Fría.
Lo que en apariencia parecía una especie de conjunción entre la estupenda y dinámica Atómica, interpretada por Charlize Theron el año pasado, y el personaje de la Viuda Negra a la que da vida Scarlett Johansson en los films de Marvel (de la que se ha anunciado ya su película en solitario), es en realidad un thriller de intriga con bastante menos acción de la esperada, lo que provoca que haya momentos en los que el metraje se pueda hacer un poco plomizo, aunque en los momentos en que se pone dura es de un salvajismo impropio de este director.
Por contra de lo que pueda parecer, el personaje al que da vida Jennifer Lawrence no es la típica súper espía al uso, lo que en un principio podría parecer una ventaja, ya que otorgaría a la historia un tono más realista que las que podrían inspirar los personajes antes mencionados, pero es tal el enrevesamiento de su trama que esa sensación se pierde enseguida. La protagonista es una espía entrenada más como instrumento sexual que táctico, por lo que se hace difícil creer que ella por sí sola sea capaz de orquestar todo lo que se ve en pantalla. Eso sí, una vez aceptada la premisa de falso realismo y si aceptamos jugar al correcalles que el libreto de Justin Haythe, basado en la novela de Jason Matthews, nos propone, el tramo final supone un interesante entretenimiento, repleto de sorpresas y piruetas argumentales.
Joel Edgerton es un excelente actor que siempre compone interpretaciones interesantes, resultando efectivo como comparsa de la Lawrence, y se agradece la participación de otros rostros ilustres para dar más empaque al asunto. Estas presencias ayudan a digerir mejor las partes más lentas de la trama, cuyo ritmo escapa de las manos del Lawrence director, pero se compensa gracias a la efectividad del jeroglífico final y de la violencia (física y sexual) con que golpea al público medio. Es bien cierto que el espectador avispado, que ya cuente de entrada con las trampas propias de las películas de agentes dobles (o incluso triples) pueda descubrir el truco antes de tiempo, pero ello no desmerece un final que, por lo menos, es coherente con la historia y que logra salvar el interés de la trama.
Al final, entretenimiento rocambolesco de esos que no digieren bien segundos visionados, cuando ya se conoce el truco, pero que para un rato de evasión funciona moderadamente bien.
Valoración: Seis sobre diez.

martes, 27 de diciembre de 2016

ASSASSIN'S CREED: por fin un videojuego entretenido.

En un año donde Warcraft ha sido uno de los más sonados fracasos de taquilla (tan solo camuflado por el relativo éxito que ha tenido la película en China), Assassin'sCreed se erigía como la segunda oportunidad del mundo de los videojuegos de triunfar en Hollywood tras la mala fortuna que están teniendo en adaptaciones anteriores (la saga de Resident Evil y Prince of Persia es, quizá, de lo más potable del género), aunque las perspectivas no parecían muy halagüeñas.
Finalmente, si nos fiamos de los primeros resultados de taquilla, las previsiones se han cumplido y la película va camino a ser un nuevo fracaso comercial, pero lo cierto es que en esta ocasión no es tanto culpa de sus autores como de sus aspiraciones.
Lo primero que chirriaba en el proyecto era la elección de su director: Justin Kurzel no parecía el más indicado para una superproducción ambientada en el mundo de los videojuegos, más cuando lo único destacable de su filmografía anterior es Macbeth, donde contó ya con Michael Fassbender y Marion Cotillard. Sin embargo, una vez vista la película, es evidente el motivo de su elección, y es que las similitudes visuales entre Assassin's Creed y Macbeth son más que notables. De hecho, parece ser que fue el propio Fassbender, también productor, quien sugirió al director.
Así, con la adaptación de Shakespeare como referente, estaba claro que nos íbamos a encontrar ante una película bastante personal, donde la imagen y el estilismo predomina sobre las formas y que podría ser algo indigesta para el público más consumista. Además, su historia no adapta ningún juego en concreto, sino que se inspira libremente en la trama general sobre la eterna disputa entre Templarios y Assassins por hacerse con el fruto del Edén, un artefacto con el que poder dominar las mentes de toda la humanidad. Sin embargo, en los juegos estas luchas se han producido en Jerusalén, Florencia, Roma o Constantinopla, mientras que la película se centra en la España de 1492, lo que se traduce en una importante presencia de actores españoles en la película (con el gran Javier Gutiérrez y Carlos Bardem a la cabeza) y diversas panorámicas de la Sevilla del siglo XV o del Madrid actual (resulta curiosa la presencia del estadio Vicente Calderón).
Esta historia nueva más algunas notables diferencias son las que tampoco van a convencer a los grandes seguidores de la saga (que quizá no perdonen que la acción en el presente sea tan o más importante que la del pasado), lo que deja el target del film bastante reducido. Sin embargo, la realidad es que estamos ante una estupenda película de acción e intriga, cuya trama es bastante previsible aunque exigente con el espectador, y donde las escenas de acción están deliciosamente coreografiadas. El propio director ha querido rechazar los efectos digitales al máximo y se dice que Fassbender y la actriz Ariane Labed realizaron ellos mismos el 95% de sus escenas. Quizá aquí esté uno de los puntos débiles del film, que ante esta declaración de intenciones el director abusa de un montaje atropellado que en algunos momentos impide disfrutar completamente de lo que se está viendo.
Cierto es que la historia no soporta un análisis profundo en busca de verosimilitud, como tampoco lo haría el juego (en el fondo esto va de un tipo que se traslada al pasado gracias a la secuencia genética de su ADN, idéntica a la de un antepasado suyo), pero el ritmo narrativo, el buen hacer de los actores y sobretodo la impecable ejecución técnica (aunque tambiés se abusa un poco del "postureo" de algunos personajes) hacen de Assassin's Creed una película muy disfrutable y, probablemente, la mejor adaptación de un videojuego hasta la fecha.
Eso sí, en la 20th. Century Fox han apostado fuerte por un cine diferente y personal y la jugada puede haberles salido rana. Se pretendía hacer una trilogía. Habrá que ver si lo consigue.

Valoración: siete sobre diez.

lunes, 31 de marzo de 2014

JOVEN Y BONITA * (5d10)

Nueva aventura fílmica del prestigioso director François Ozon que ha sido aclamada por la crítica en su particular retrato de una joven de 17 años que, si bien no pretende ser reflejo de su generación, sí plantea una historia que da mucho que pensar.
Isabelle, interpretada Marine Vacth es una chica atractiva que vive cómodamente con su madre, su padrastro y su hermano y que, atravesando la edad en la que empieza a investigar con el placer y el sexo, decide embarcarse en un polémico (y quizá peligroso) juego que puede tener funestas consecuencias para ella y para su relación familiar.
Narrada en cuatro actos que corresponden con las estaciones del año, la protagonista se sumerge en el mundo de la prostitución de la misma manera, según palabras del propio Ozon, que podría haberse introducido en las drogas o la delincuencia. Así, no se trata de una película sobre el sexo, sino sobre las dudas y temores que aparecen en cierto momento de la adolescencia y la necesidad de investigar y tratar de ir siempre un paso más allá. Es por ello que Ozon no pretende juzgar a su protagonista, sino plantear simplemente unos hechos e invitar al espectador a que saque sus propias reflexiones.
Por ello, cada personaje alrededor de Isabelle tendrá su punto de vista y la propia joven cambiará su propio pensar a raíz de un suceso concreto que no voy a revelar pero cuya determinación pondrá a prueba la aparición estelar de la veterana Charlotte Rampling.
Esa ambigüedad del director (rematada en su final abierto totalmente a la interpretación de cada uno) es lo mejor de la película que depende demasiado para su correcto funcionamiento de que el espectador entre en la historia y simpatice (o no) con el camino que sigue Isabelle.

Y yo, sin querer quitar méritos a la película, no entré, sintiéndolo mucho.