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sábado, 1 de noviembre de 2014

[REC]4: APOCALIPSIS. (7d10)

Cuando hace unos años Jaume Balagueró y Paco Plaza rodaron juntos la película de cámara en mano [REC] poco iban a imaginar que estaban a punto de inaugurar una de las sagas más prolíficas del cine español, con distribución casi mundial, un remake americano y tres (por el momento) exitosas secuelas.
Consiguiendo hacer el género de found footage creíble y rítmico, el Dúo Dinámico cometieron el error de repetirse en la secuela, quizá más presionados por los productores que por sus propias ganas de repetir esquemas. Así, [REC]2 era más de lo mismo, perdiendo en frescura y originalidad, sólo que aportando nuevos datos a la historia, como que los infectados que nos aterrorizaron en la primera película no eran zombies como tal, sino más bien poseídos.
Así las cosas, la pareja decidió seguir caminos separados para poder dar lo mejor de sí mismos en las sucesivas entregas, siguiendo un poco (salvando las distancias, claro está) el esquema de la saga Alien y variando de género en cada nuevo film, de manera que [REC]3: Génesis es básicamente una genial comedia de terror mientras que la que nos ocupa contiene más acción que otra cosa.
De esta manera, Jaume Balagueró se propone poner el punto y final (aunque muchos de sus seguidores esperamos que se lo piensen mejor y hayan más películas) a la historia de Ángela (recuperada de forma coherente –si aceptamos el término coherencia en una peli de zombies- tras su ausencia en el film de Plaza) ofreciendo algún dato nuevo (aunque menos de los prometidos, eso hay que reconocerlo) al origen de todo ese mal y avanzando hacia delante olvidándose de nuevo del concepto cámara en mano aunque sin perder la identidad que definía la saga (y el título) con múltiples referencias.
De hecho, lo que más prueba la intención de cerrar definitivamente la saga son los constantes guiños y homenajes a las películas anteriores, recuperando imágenes y hasta una invitada de la boda de [REC]3: Génesis, la que parecía la más alejada del espíritu original.
 La acción arranca casi a continuación del final de [REC]2 (que a su vez transcurre en paralelo a [REC]3: Génesis) mostrándonos el rescate de Ángela para saltar casi de inmediato a una especie de carguero/laboratorio donde la periodista, los dos policías involucrados en su rescate y la superviviente de la boda de Clara y Koldo están sometidos a una especie de cuarentena. 
O eso les hacen creer al principio, pues su objetivo allí es ser sometidos a diversas pruebas para conseguir una cura para el virus mortal en previsión de un posible tercer brote. La clave de todo puede recaer en encontrar a la cepa madre, la que infecto hace años a la niña Medeiros, la cual podría ser que se encontrase con ellos en el barco…
La película, como no podría ser de otra manera, está plagada de zombies. Hay sangre y algo de gore. Sustos, gritos y muertes a cascoporro. Pero mientras la primera y segunda parte de la saga apostaba por el terror más primitivo en esta ocasión la acción predomina por encima de todo, con persecuciones, tiroteos y alguna que otra explosión. [REC]4: Apocalipsis contiene de lo mejor y lo peor de Balagueró, pues mientras que algunas de las escenas caen demasiado en el tópico (por ejemplo la poco emocionante por previsible escena de Ángela en el agua) y los momentos de lucha y forcejeos están filmados de una manera demasiado frenética, con una cámara exageradamente nerviosa que por intencionada no vamos a aprobarla, mientras que otros momentos son realmente épicos (con mucha ayuda de Arnau Bataller, autor de la vibrante banda sonora) y se agradecen los sorprendentes giros de guion, que ofrecen al espectador algo más que una lucha por la supervivencia lineal y rutinaria.
Con una atmosfera sucia y claustrofóbica que recuerda mucho al Alien de Ridley Scott y que evoca también a aquellos pasillos estrechos y angustiosos del antiguo edificio de pisos, Balagueró juega constantemente con las imágenes captadas por las diversas cámaras repartidas por el barco, consiguiendo así mantener el sentido al título de la saga (recuerden que en [REC]3: Génesis se empezaba también cámara en mano para cambiar bruscamente el punto de vista con chiste incluido, y manteniendo intacta la esencia de la serie, con chistes privados como devolver a Ángela a un lugar oscuro por el que se mueve igual que en el clímax de la primera película o la frase de uno de los policías, con un motor de lancha a modo de arma (“que empiece la fiesta”) homenajeando a Leticia Dolera armada con una motosierra.
Con sus fallos y aciertos, [REC]4: Apocalipsis es un digno final a una saga épica, un divertimento puro y duro, con más carga de adrenalina y algo menos de terror, con ligeras pinceladas de humor y aspiraciones épicas.
Desde luego, no contentará a todos y habrá hasta quien ponga el grito en el cielo pero yo, personalmente, estoy encantado de haberme visto las caras de nuevo con Ángela (cuyo personaje evoluciona mejor de lo que lo hace la esforzada pero limitada Manuela Velazco como actriz) y ya la estoy echando de menos. Siguiendo la línea de subtítulos de Resident Evil, ¿qué tal una posible [REC]5: Extinción? Por soñar que no quede…

martes, 17 de septiembre de 2013

LA GRAN FAMILIA ESPAÑOLA (6d10)

No hay ninguna duda que las comedias alrededor de las bodas son casi un subgénero propio. Tras títulos tan recordados como El padre de la novia, Los padres de ella o la reciente y flojita La gran boda llega a las carteleras la versión a la española de todas ellas, un retrato de una familia “tipo” que ante las complicaciones que supone la celebración de una boda deben quitarse las caretas y desnudarse unos a otros, aflorando la realidad que se oculta tras los buenos sentimientos y las sonrisas forzadas.
Ese es el planteamiento de la nueva película de Daniel Sánchez Arévalo, que tras Azuloscurocasinegro, Gordos y Primos se ha convertido en un referente en la comedia de este país y un artista (tanto como director como en su faceta de guionista) muy a tener en cuenta. Con un amplio reparto, La gran familia española nos cuenta en cuatro pinceladas la historia de un matrimonio que se enamoraron viendo  Siete novias para siete hermanos y trataron de emular a los protagonistas de la película de Stanley Donen hasta descubrir que la vida no es tan bonita como en el cine y acabar en un doloroso divorcio, con cinco hijos y una nieta (con nombre de chico, para seguir la tradición) como herencia. Ahora, el pequeño de los hermanos se dispone a casarse con su novia de toda la vida, embarazada para más señas, con la que espera conseguir el “séptimo hermano” y cumplir con el sueño roto de padre, gravemente afectado del corazón.
Comienza así un día de locura que, para más inri, coincidirá con la final del Mundial de fútbol que España juega contra Holanda, produciéndose así dos historias paralelas, la protagonizada por esta arquetípica familia por un lado con inciertos resultados y la de conocido final feliz llevada a cabo por Iniesta, Casillas y compañía.
Quiere Sánchez Arévalo hacer un homenaje al cine que más admira (Siete novias para siete hermanos no es solo una excusa argumental, con las imágenes originales del film se abre y cierra esta película), cayendo quizá en las trampas de este. En su esfuerzo por dibujar a una familia española tipo, como anuncia el título, el director cae al lado contrario, enredándose con tópicos que si bien funcionan con corrección quitan un punto de realismo al asunto. Así, el tema del infarto en medio de la boda, el personaje deficiente, la prima zorrona, o los triángulos amorosos (dos hay en esta boda, aunque resueltos de maneras diferentes), son algo más habitual en el cine que en cualquier boda española habitual, cuya identidad con la realidad se demuestra, básicamente, en la importancia del partido de futbol por encima de convites y otras monsergas.
La película funciona con bastante corrección, pero esquivando el humor absurdo y desenfrenado y resaltando demasiadas situaciones dramáticas como para poder definirla abiertamente como comedia. Y aquí se encuentra tanto su mayor acierto como su principal tara. Por un lado, es de aplaudir que los personajes tengan cara y ojos e inviten a la reflexión a través de las historias paralelas que ocultan cada uno de ellos, sus dramas personales que impera por encima de todo hasta llegar a la conclusión de que lo verdaderamente importante es la unión familiar, mientras que por otro lado, la montaña rusa sentimental que se propone, alternando situaciones difíciles con momentos desternillantes llega a desconcertar, haciendo dudar al espectador sobre si debe reír o llorar o ambas cosas a la vez.
Con todo, la película es sumamente entretenida y los actores están todos de aprobado, consiguiendo Sánchez Arévalo un retrato triste de una familia española pero invitando al optimismo y la esperanza (quizá poco creíble pero de agradecer), aderezada con una bien seleccionada banda sonora.

Y como guinda el pastel, y personen ustedes el spoiler, el gol de Iniesta. ¿Qué más se puede pedir?