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viernes, 13 de octubre de 2017

Sitges 2017: SOLO SE VIVE UNA VEZ

Federico Cueva es un reputado técnico argentino de efectos especiales que, tras algún coqueteo televisivo, da ahora el salto a la dirección cinematográfica.
Sólo se vive una vez es una comedia de acción muy loca que aúna detalles de sagas como Fast & Furious, parodia el histriónico estilo de Michael Bay y se inspira ligeramente (de manera reconocida en la propia película) en Único testigo, de Peter Weir.
Peter Lanzani, al que vimos hace poco en la brillante El Clan, es el protagonista absoluto de esta pantomima, aunque el elenco de secundarios que Cueva ha conseguido aunar es ciertamente llamativa, desde el orondo Gerard Depardieu hasta el descomunal Hugo Silva (cuya interpretación se come a todos sus compañeros de reparto), pasando por Santiago Segura (también coproductor) o Carlos Areces.
La película, una coproducción entre Argentina y España ambientada en Buenos Aires, narra la historia de Leonardo, un estafador de poca monta que es testigo de un asesinato y que para proteger su vida se oculta entre una comunidad judía. Con esta premisa, la historia nunca termina de decidir si debe tomarse en serio o no, quedando a medio camino entre la parodia y el frenesí. Así, las escenas de acción, que demuestran con claridad los orígenes de Cuevas, son espectaculares y emocionantes, pero tienen un punto de exageración que pueden llegar a sacar al espectador de la película. Explosiones imposibles, coches voladores y situaciones absurdas campan por el film a sus anchas, en una especie de quiero y no puedo de lujo que refleja las propias dudas del director en cuanto al camino a seguir.
Así y todo, tomada como un simple divertimento, la película llega a funcionar bastante bien, pese a lo desaprovechados de algunos actores participantes. Eso sí, la aparición de silva se hace esperar, pero cuando llega su carisma y humor se hacen dueños de la película, consiguiendo que el interés de esta aumente considerablemente.
Buen cine de entretenimiento imposible de tomarse en serio pero muy disfrutable si no se aspira a más que a un rato de evasión.

Valoración: Seis sobre diez.

martes, 17 de septiembre de 2013

LA GRAN FAMILIA ESPAÑOLA (6d10)

No hay ninguna duda que las comedias alrededor de las bodas son casi un subgénero propio. Tras títulos tan recordados como El padre de la novia, Los padres de ella o la reciente y flojita La gran boda llega a las carteleras la versión a la española de todas ellas, un retrato de una familia “tipo” que ante las complicaciones que supone la celebración de una boda deben quitarse las caretas y desnudarse unos a otros, aflorando la realidad que se oculta tras los buenos sentimientos y las sonrisas forzadas.
Ese es el planteamiento de la nueva película de Daniel Sánchez Arévalo, que tras Azuloscurocasinegro, Gordos y Primos se ha convertido en un referente en la comedia de este país y un artista (tanto como director como en su faceta de guionista) muy a tener en cuenta. Con un amplio reparto, La gran familia española nos cuenta en cuatro pinceladas la historia de un matrimonio que se enamoraron viendo  Siete novias para siete hermanos y trataron de emular a los protagonistas de la película de Stanley Donen hasta descubrir que la vida no es tan bonita como en el cine y acabar en un doloroso divorcio, con cinco hijos y una nieta (con nombre de chico, para seguir la tradición) como herencia. Ahora, el pequeño de los hermanos se dispone a casarse con su novia de toda la vida, embarazada para más señas, con la que espera conseguir el “séptimo hermano” y cumplir con el sueño roto de padre, gravemente afectado del corazón.
Comienza así un día de locura que, para más inri, coincidirá con la final del Mundial de fútbol que España juega contra Holanda, produciéndose así dos historias paralelas, la protagonizada por esta arquetípica familia por un lado con inciertos resultados y la de conocido final feliz llevada a cabo por Iniesta, Casillas y compañía.
Quiere Sánchez Arévalo hacer un homenaje al cine que más admira (Siete novias para siete hermanos no es solo una excusa argumental, con las imágenes originales del film se abre y cierra esta película), cayendo quizá en las trampas de este. En su esfuerzo por dibujar a una familia española tipo, como anuncia el título, el director cae al lado contrario, enredándose con tópicos que si bien funcionan con corrección quitan un punto de realismo al asunto. Así, el tema del infarto en medio de la boda, el personaje deficiente, la prima zorrona, o los triángulos amorosos (dos hay en esta boda, aunque resueltos de maneras diferentes), son algo más habitual en el cine que en cualquier boda española habitual, cuya identidad con la realidad se demuestra, básicamente, en la importancia del partido de futbol por encima de convites y otras monsergas.
La película funciona con bastante corrección, pero esquivando el humor absurdo y desenfrenado y resaltando demasiadas situaciones dramáticas como para poder definirla abiertamente como comedia. Y aquí se encuentra tanto su mayor acierto como su principal tara. Por un lado, es de aplaudir que los personajes tengan cara y ojos e inviten a la reflexión a través de las historias paralelas que ocultan cada uno de ellos, sus dramas personales que impera por encima de todo hasta llegar a la conclusión de que lo verdaderamente importante es la unión familiar, mientras que por otro lado, la montaña rusa sentimental que se propone, alternando situaciones difíciles con momentos desternillantes llega a desconcertar, haciendo dudar al espectador sobre si debe reír o llorar o ambas cosas a la vez.
Con todo, la película es sumamente entretenida y los actores están todos de aprobado, consiguiendo Sánchez Arévalo un retrato triste de una familia española pero invitando al optimismo y la esperanza (quizá poco creíble pero de agradecer), aderezada con una bien seleccionada banda sonora.

Y como guinda el pastel, y personen ustedes el spoiler, el gol de Iniesta. ¿Qué más se puede pedir?