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sábado, 6 de octubre de 2018

ENAMORADO DE MI MUJER

Enamorado de mi mujer es la nueva película de Daniel Auteuil, en la que repite de nuevo como actor y director, para la que ha contado con Gerard Depardie, con quien ya trabajó como actor en la cínica y ya clásica Salir del armario, y con Sandrine Kiberlain, aunque la única razón para ver esta comedieta insuficiente y algo ridícula es la presencia de nuestra Adriana Ugarte, que consigue gracias a este título abrirse camino en la filmografía francesa, aunque su aportación aquí, por designios del director, sea más la de tener un físico precioso que por sus dotes interpretativas.

Daniel e Isabelle son un matrimonio feliz pero algo aburridos ya uno del otro que se ven obligados a invitar un día a cenar a un amigo de él, Patrick, con la excusa de que les presente a su nueva novia, Emma. Todo apuntaba a que la velada sería tensa, pues Patrick había abandonado a su esposa, una de las mejores amigas de Isabelle, por Emma, pero apenas conocerla Daniel se siente fuertemente atraído por ella y empieza a fantasear con tener una aventura juntos.
La película arranca con un tono algo teatral, con la típica ambientación centrada en un solo escenario que tan bien funcionaba en películas como Un Dios salvaje, The Party o Perfectos desconocidos, pero que sale al mundo exterior gracias a las ensoñaciones de Daniel, que juegan a confundir realidad y ficción, estableciendo por tanto dos líneas temporales que se entremezclan, la real y la imaginaria. Esto es un recurso muy manido en el cine y muy efectivo tomado en su justa medida (¿recuerdan Mentiras Arriesgadas de James Cameron?), pero que aquí se convierte en la razón de ser del film y que termina por saturar, sobretodo por la torpeza de Auteuil en la puesta en escena. Una vez superada la gracia inicial, el recurso agobia, terminando por aburrir y hasta confundir. Hay un momento en que cuesta distinguir se se está viendo la realidad o la fantasía, o incluso se llega a dudar a quién pertenece dicha fantasía, con lo que el experimento resulta un fracaso y se pierde todo el interés en el film. 
Al final, la cosa intenta remontar, con una moralina también previsible y aleccionadora, pero ya es tarde y el público ha perdido definitivamente el interés en la propuesta, debiéndose conformar uno tan solo en esperar las apariciones de Ugarte y poco más.
Simple, muy simple.

Valoración: Cuatro sobre diez.

viernes, 13 de octubre de 2017

Sitges 2017: SOLO SE VIVE UNA VEZ

Federico Cueva es un reputado técnico argentino de efectos especiales que, tras algún coqueteo televisivo, da ahora el salto a la dirección cinematográfica.
Sólo se vive una vez es una comedia de acción muy loca que aúna detalles de sagas como Fast & Furious, parodia el histriónico estilo de Michael Bay y se inspira ligeramente (de manera reconocida en la propia película) en Único testigo, de Peter Weir.
Peter Lanzani, al que vimos hace poco en la brillante El Clan, es el protagonista absoluto de esta pantomima, aunque el elenco de secundarios que Cueva ha conseguido aunar es ciertamente llamativa, desde el orondo Gerard Depardieu hasta el descomunal Hugo Silva (cuya interpretación se come a todos sus compañeros de reparto), pasando por Santiago Segura (también coproductor) o Carlos Areces.
La película, una coproducción entre Argentina y España ambientada en Buenos Aires, narra la historia de Leonardo, un estafador de poca monta que es testigo de un asesinato y que para proteger su vida se oculta entre una comunidad judía. Con esta premisa, la historia nunca termina de decidir si debe tomarse en serio o no, quedando a medio camino entre la parodia y el frenesí. Así, las escenas de acción, que demuestran con claridad los orígenes de Cuevas, son espectaculares y emocionantes, pero tienen un punto de exageración que pueden llegar a sacar al espectador de la película. Explosiones imposibles, coches voladores y situaciones absurdas campan por el film a sus anchas, en una especie de quiero y no puedo de lujo que refleja las propias dudas del director en cuanto al camino a seguir.
Así y todo, tomada como un simple divertimento, la película llega a funcionar bastante bien, pese a lo desaprovechados de algunos actores participantes. Eso sí, la aparición de silva se hace esperar, pero cuando llega su carisma y humor se hacen dueños de la película, consiguiendo que el interés de esta aumente considerablemente.
Buen cine de entretenimiento imposible de tomarse en serio pero muy disfrutable si no se aspira a más que a un rato de evasión.

Valoración: Seis sobre diez.