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domingo, 11 de septiembre de 2016

LOS VISITANTES LA LÍAN: Lo peor del cine francés resumido en dos interminables horas.

Imagínense si estaba yo poco interesado en la secuela del éxito francés de 1993 que ni siquiera sabía (o quizá lo había logrado olvidar) que ya existía una secuela datada en 1998 además de un remake americano con los mismos actores protagonistas en 2001. ¿Tan mal están las cosas para Jean Reno que debe regresar una y otra vez a una saga que tuvo su gracia en aquella primera película pero que ha perdido ya toda chispa que se le pudiera intuir?
Dirigida por Jean-Marie Poiré, como toda la saga, y con guion de Christian Clavier (que debe ser tan inepto que no ha sido capaz de escribir una sola línea valida ni para su propio personaje) Los Visitantes la lían es un despropósito de principio a fin. Eliminados de la ecuación los chistes sobre dos tipos del medievo enfrentados a la época actual, trasladarlos a la Revolución Francesa elimina cualquier intento de empatizar con ellos o lograr encontrar algún punto en común para identificarse con algo de lo que está pasando. De hecho, el propio Clavier parece haber perdido el rumbo cuando el chiste más celebrado (el mal olor de los medievales) se repite insistentemente durante todo el metraje, como si fuese el único acierto que ha creído hallar el mal denominado guionista (y peor actor).
Los Visitantes la lían es tan desagradable como grotesca, ridícula en su planteamiento y estéril a la hora de provocar la carcajada. Un despropósito de principio a fin que revela lo peor de la filmografía del país vecino y en la que Reno se pasea por pantalla como un pasmarote, dando la sensación de que esté esperando a que alguien le entregue su parte del guion, mientras Clavier se limita a gritar insultos y hacer payasadas y gesticular como un mimo de barrio.
Incluso Poiré, que a estas alturas uno iomaginaría que ya le habría cogido el pulso a los personajes, demuestra una dirección torpe y errática, no sabiendo ni siquiera cuando es el momento de finalizar la historia (que para más inri parece amenazar con una nueva entrega)
Los Visitantes la lían solo tiene la utilidad de poder rebatir a los ventajistas que gustan de criticar por costumbre el cine americano y su intento de exprimir hasta la extenuación a la gallina de los nuevos de oro. De igual manera, esta película solo pretende hacer dinero a consta de quien solo conserva el recuerdo, más o menos simpático, de la primera película, siendo lo que en otros tiempos se habría considerado un film condenado a ir directamente al videoclub.
Una completa y absoluta pérdida de tiempo, no le den más vueltas.

Valoración: Dos sobre diez.

lunes, 27 de abril de 2015

LA FAMILIA BÉLIER (3d10)

Llevábamos ya algunos meses sin recibir la inevitable película francesa que ha arrasado en su país y que pretende marcar un nuevo hito en el mundo de la comedia del país vecino, aunque tras la decepción que supuso Mambo las expectativas no deberían estar demasiado altas.
Y bien que haríamos, porque “la comedia que ha seducido a más de siete millones de espectadores en Francia” resulta ser un peñazo insoportable, una historia que se antoja eterna pese a sus 106 minutos.
Paula es una adolescente de un sencillo pueblo rural que debe ayudar en las tareas de la granja a su familia, los Bélier del título, compuesta por sus padres y su hermano pequeño, los tres sordos de nacimiento.
Bajo esa premisa el director Eric Lartigau, cuyo trabajo más reconocible es el fragmento que dirigió para la película coral Los Infieles, pretende crear una comedia juvenil con toques románticos en la que crear un alegato en contra de la discriminación que pueda sentirse hacia cierto sector de la sociedad (digamos que los disminuidos de cualquier tipo, aquí representados por los sordomudos) y con una subtrama como telón de fondo que termina haciéndose con la prioridad narrativa: las habilidades para el canto de Paula.
Podría haber funcionado muy bien como metáfora irónica el contraste entre la bella voz de la hija y la incapacidad de su familia para escucharla (y por lo tanto comprenderla) pero el guion es tan torpe y desangelado que todo termina derivando en un panfleto en favor de la rebeldía juvenil y la emancipación más propio de series del estilo de al salir de clase que de una película seria.
Dos son las principales trabas de la película: lo espantosamente mal retratados que aparecen la familia de la protagonista, que en un intento desesperado de conseguir algo de chispa parecen más idiotas que otra cosa, produciendo antes rechazo que empatía, y la poca gracia que tiene todo lo que se cuenta, haciéndome dudar sobre si realmente estamos ante una comedia o más bien un melodrama musical mal llevado.
Además, para empeorar la cosa, los guionistas (cuatro personas han colaborado en este despropósito) se pierden por los cerros de Úbeda con subtramas que desaparecen como por arte de magia (la campaña electoral del padre de Paula para alcalde del pueblo) o secundarios que están ahí pero a los que no se les saca ningún provecho (la amiga de Paula o el rebelde del insti).
Al final, lo único destacable del film es el buen hacer de la protagonista Louane Emera, una muchacha que debuta en el cine con esta película tras su exitoso paso por la versión francesa del programa televisivo La Voz (y eso se nota, toda la película parece una excusa para oírla cantar y poco más) y su talento musical.
Resulta curioso el caso de los actores que interpretan a los padres sordomudos, secundarios de bastante reputación en el país galo que sobreactúan hasta resultar grotescos y que, sin embargo, han contado con el favor del público en su país de origen donde han nominado (locura total) a Karin Viard al César a la mejor secundaria (por cierto, que la propia Emera ganó el de mejor actriz revelación).
En fin, cansina, aburrida e insoportable película que ofende más que agrada y que se engloba en la calificación de “películas Candy Crush”, ustedes ya me entienden…

martes, 28 de octubre de 2014

EL AMOR ES UN CRIMEN PERFECTO (5d10)

Marc es un profesor de literatura (o lo que es lo mismo, un escritor fracasado) a la par que un mujeriego con un poder de seducción para sus jóvenes (y curiosamente atractivas) alumnas extremo. Pero su tranquila y apacible rutina se verá interrumpida con la desaparición de una chica (su última conquista secreta) y la aparición de su madre en escena, demasiado joven y hermosa como para que Marc pueda resistirse a sus encantos.
Disfrazada de thriller policial con la investigación de la desaparición como telón de fondo y con los impresionantes paisajes nevados de los Alpes franceses como protagonista indirecto, la película es en realidad un drama sobre las debilidades de un hombre y su falta de empatía con la sociedad en contraste con sus habilidades tanto como seductor como en su faceta de profesor.
Con demasiadas subtramas siempre alrededor de Marc, como la extraña y enfermiza relación con su propia hermana, que intentan ayudar a construir un personaje pero amenazan también con desviar demasiado la atención sobre la historia principal, El amor es un crimen perfecto muestra demasiado pronto sus cartas insinuando sin rubor el probable destino de la muchacha y destinando la intriga sólo en conocer la psique de Marc así como su resolución. Por ello, la falta de un giro argumental que nunca se produce (al menos en referencia a su argumento principal, giros sí hay pero en su mayoría tramposos e incluso muy forzados) la compenso sólo con el descubrimiento de que el gran seductor que parece Marc (personaje que de entrada podía ser la envidia de cualquier hombre) termina revelándose como una víctima constantemente dominado y manipulado por sus aparentes conquistas, convirtiendo al gran cazador en presa fácil para las depredadores que lo rodean.
Curiosamente, en el apartado interpretativo, Mathieu Amalric convence en el papel del arrebatado profesor pese a no tener un físico idóneo para creérnoslo mientras que en el caso femenino está claro que se ha priorizado el atractivo de las damas que sus dotes interpretativas, en especial Maïwenn que acusa de su mirada de melancolía perdida hasta resultar desesperante.
En conclusión, la película es interesante y entretenida, pero con demasiadas lagunas que invitan a pensar que los directores Jean-Marie y Arnaud Larrieu no terminan de tener claro hacia dónde quiere encaminar su nave.
Y eso termina pisando demasiado.