Imagínense
si estaba yo poco interesado en la secuela del éxito francés de 1993 que ni
siquiera sabía (o quizá lo había logrado olvidar) que ya existía una secuela
datada en 1998 además de un remake americano con los mismos actores
protagonistas en 2001. ¿Tan mal están las cosas para Jean Reno que debe
regresar una y otra vez a una saga que tuvo su gracia en aquella primera
película pero que ha perdido ya toda chispa que se le pudiera intuir?

Los Visitantes la lían es tan desagradable como grotesca, ridícula en su
planteamiento y estéril a la hora de provocar la carcajada. Un despropósito de
principio a fin que revela lo peor de la filmografía del país vecino y en la
que Reno se pasea por pantalla como un pasmarote, dando la sensación de que
esté esperando a que alguien le entregue su parte del guion, mientras Clavier
se limita a gritar insultos y hacer payasadas y gesticular como un mimo de
barrio.
Incluso
Poiré, que a estas alturas uno iomaginaría que ya le habría cogido el pulso a
los personajes, demuestra una dirección torpe y errática, no sabiendo ni
siquiera cuando es el momento de finalizar la historia (que para más inri
parece amenazar con una nueva entrega)
Los Visitantes la lían solo tiene la utilidad de poder rebatir a los
ventajistas que gustan de criticar por costumbre el cine americano y su intento
de exprimir hasta la extenuación a la gallina de los nuevos de oro. De igual
manera, esta película solo pretende hacer dinero a consta de quien solo
conserva el recuerdo, más o menos simpático, de la primera película, siendo lo
que en otros tiempos se habría considerado un film condenado a ir directamente
al videoclub.
Una
completa y absoluta pérdida de tiempo, no le den más vueltas.
Valoración:
Dos sobre diez.
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