Mostrando entradas con la etiqueta michael mcelhatton. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta michael mcelhatton. Mostrar todas las entradas

lunes, 15 de enero de 2018

EL EXTRANJERO

Perdido en el limbo de las tv movies, hacía tiempo que no teníamos noticias del director Martin Campbell, concretamente desde aquella denostada adaptación al cine de Green lantern. Sin embargo, en su haber tiene un par de interesantes capítulos de la saga de James Bond, en concreto la última de la etapa de Pierce Brosnan y la primera de Daniel Craig, lo cual lo hacen un director perfecto para una película de estas características.
El extranjero, de producción anglosajona pero dinero chino, está producida por Jackie Chan (otro al que se tenía la pista muy perdida), y como tal habría que considerarla como una película de Jackie Chan. Sin embargo, acomodados en los tópicos, esta obra no podría estar más en las antípodas de lo que uno se imagina al pensar en el concepto de “película de Jackie Chan”. Si, hay acción y el actor, pese a que los años no pasan en balde, sigue estando en buena forma, pero no hay aquí un ápice del humor que lo caracteriza, resultando esta una obra amarga y con un dramático fondo.
En realidad, pese a la acción que contiene, estamos más bien ante un thriller político, con un notable Pierce Brosnan metido en la piel de un viceministro irlandés que debe lidiar con la aparición de un nuevo grupo terrorista autodenominado “el IRA real”. En su primer atentado causan varias víctimas, entre ellas la hija del dueño de un restaurante chino de pasado militar que buscará venganza.
El gran problema de El extranjero es que pretende tomarse demasiado en serio a sí misma. Con un tono tan sombrío y formal, resulta demasiado inverosímil para que funcione correctamente, y el “anciano” Chan termina pareciendo un refrito de Rambo con toques de Terminator, imparable en su obsesión. Sirve esta película para reflexionar sobre la calidad del cine, cuando un personaje tan aparentemente fácil de empatizar con él (un hombre que pierde a su hija y solo busca respuestas) resulta cansino y distante, mientras que en una película de similar planteamiento (aunque sin ningún otro parecido real), Tres anuncios en las afueras, teníamos a una madre obsesiva e irracional con la que, sin embargo, era fácil empatizar.
Jackie Chan se pasa media película poniendo cara de perrito apaleado y la otra media dando tortas y haciendo explotar cosas, y aunque hay que reconocerle a la película que no aburre en ningún momento, resulta tener mejores intenciones que aciertos y su guion, basado en una novela de Stephen Leather, no termina de enamorar nunca.
Pasatiempo aceptable, pero poco más, ni siquiera aprovechable como alegoría política.

Valoración: Cinco sobre diez.

lunes, 10 de octubre de 2016

Sitges 2016: THE AUTOPSY OF JANE DOE

Jane Doe es como llama la policía de Estados unidos al cadáver de una mujer sin identificar. Así es como arranca la película The autopsy of Jane Doe, con el descubrimiento del cuerpo de una mujer joven desnuda enterrada en el sótano del escenario de un crimen.
Estamos en un pueblo pequeño, y el sheriff apremia al forense del lugar y a su hijo aprendiz para que averigüen qué causó la muerte de la muchacha con la esperanza de que esa primera revelación ayude a esclarecer varios asesinatos acontecidos en la susodicha casa. Así, Tony tilden y su hijo Austin deberán dedicar la noche entera a hurgar en el cuerpo de la desconocida en busca de respuestas.
Esta es la premisa del salto  a Hollywood de André Øvredal, director de la aclamada Trollhunter, que juega con los géneros del terror tocando de varias teclas (gore, posesiones demoníacas, espíritus) para conseguir una estimulante mezcla de pesadillas que mantiene en todo momento alerta al espectador. Con un limitado reparto compuesto por el estupendo Brian Cox y el emergente Emile Hirsch, bien secundados por Ophelia Lovibond y Michael McElhatton, pero sin olvidar la presencia pétrea pero desasosegante de la “cadáver” Olwen Catherine Kelly, Øvredal consigue estremecer con inteligencia, proponiendo un juego de sorpresas y descubrimientos que amenazan con rechinar en algún momento pero terminan encajando a la perfección, como las piezas del puzle que la propia autopsia supone. Aunque las escenas más macabras no alcanzan al nivel de crudeza necesaria para angustiar (no hay nada que no haya visto en series de televisión casi familiares como Dexter, I Zombie o cualquier variedad de C.S.I.), los sustos están bien dosificados y son ingeniosos, sin limitarse a los trucos de efectismo baratos de subidas de música y juegos con las sombras.
Además, con su poco más de hora y media de duración, la película no pierde el tiempo con tonterías, y la necesaria subtrama familiar imprescindible para poder crear unos personajes con esencia está tan limitada a lo estrictamente necesario que apenas se le pueden sacar pegas a una obra que ofrece justo lo que promete: terror y claustrofobia, sin apenas recurrir al humor ni caer en desviaciones reflexivas.

Valoración: Siete sobre diez.