Mostrando entradas con la etiqueta oscar martínez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta oscar martínez. Mostrar todas las entradas

miércoles, 17 de julio de 2019

EL CUENTO DE LAS COMADREJAS

Hacía ya diez años, desde El secreto de sus ojos, que Juan José Campanella no nos ofrecía una película de acción real, tiempo durante el que se ha dedicado a la televisión, a la producción del remake americano de aquella película, El secreto de una obsesión, y a aquella curiosidad de animación que fue Futbolín.
Para su regreso, Campanella ha decidido adaptar la película Los muchachos de antes no usaban arsénico, de 1975, para, partiendo de la misma base, darle su toque personal y retorciendo el tono con unos diálogos brillantes y una mirada nostálgica al Hollywood dorado.
Mara Ordaz es una vieja gloria que vive recluida en un aislado caserón, rodeada de sus recuerdos, junto a su marido y dos viejos amigos. Juntos, conforman un núcleo familiar y profesional, pues no en vano se tratan del actor, director y guionista con quien más ha trabajado, conformando así un mundo propio, atrapado entre los recuerdos de lo que fueron y el temor a que el mundo exterior, que ha seguido avanzando sin ellos, los amenace con devorarlos. Es la vida por la que, para bien o para mal, han elegido establecerse, y toda esa ácida tranquilidad se verá truncada con la aparición de dos jóvenes desconocidos dispuestos a ponerlo todo patas arriba.
El cuento de las comadrejas está constituida como un thriller con muchos toques de humor negro, una película de giros que aspira a desconcertar al espectador y conducirlo por variantes imprevistas, pero lo cierto es que este es el punto más débil del film, ya que muchas de las acciones resultan previsibles y no logra sorprender tanto como pretende. Sin embargo, a diferencia de otras películas de intriga, esto no la desmerece en absoluto, pues no es lo importante de verdad. Lo importante es el retrato de unos personajes crepusculares, de un homenaje tierno y conmovedor al cine clásico y la fábula sobre la confrontación generacional, el respeto por las leyendas en pos al amor por el dinero y a la unión fraternal que hace que los límites entre el bien y el mal parezcan más frágiles que nunca.
Así pues, aparcado el tema de la intriga, lo que nos queda es una película deliciosa sobre unos personajes tan odiosos como adorables, con una cámara que Campanella maneja magistralmente y, sobre todo, dotada de unos diálogos brillantes, de esos que invitan a volver a ver la película libreta en mano para ir anotando citas retorcidas y divertidísimas que determinan por dar pie a una de las mejores películas estrenadas en lo que va de año.
Con un aroma a El crepúsculo de los dioses y con Willy Wilder en la memoria, la película es una delicia para cualquier espectador con ansias cinéfilas, rematada por unas interpretaciones magníficas, que puede llegar a agotar, eso sí, al espectador casual que solo busque una intriga negra que le desconcierte con su argumento.


Valoración: Ocho sobre diez.

martes, 28 de octubre de 2014

RELATOS SALVAJES (8d10)

Resulta curioso (y probablemente errático por mi parte) que después de la paliza de películas que me pegué en Sitges, maratón de películas de «fragmentos» incluida, la mejor película de estas características cayese de mi lista, siendo recuperada ahora gracias a su estreno en cines.
Con producción española y avalada por los hermanos Almodóvar en persona, esta película argentina que recopila una serie de retratos de violencia todas ellas firmadas por Damián Szifrón, que recuerdan poderosamente aquella clásica y siniestra serie televisiva Alfred Hitchcock presenta. Con un reparto que recopila lo mejor del talento argentino, Relatos Salvajes en brutalmente divertida, con un macabro humor negro tan destructor como insano siendo su mejor virtud la cotidianeidad de sus situaciones. Pese a la violencia desmedida con la que concluye cada historia, cualquier espectador ha vivido alguna de las situaciones propuestas, permitiendo así una identificación perfecta con los protagonistas.
Naturalmente, conformar la película con historias tan parejas provoca que el ritmo pueda ser algo desigual, facilitando que cada espectador tenga su relato favorito y provocando así que el ritmo pueda llegar a resentirse, dependiendo que el fragmento con el que más se disfrute sea de los iniciales o hacia el final. Y más teniendo en cuenta la divertida y brutal primera historia, breve y concisa, que sirve en realidad como prólogo de lo que ha de llegar, aunque quizá nunca se llegue a remontar del todo.
Uno de los grandes aciertos de Szifrón es no sólo conseguir que cada historia tenga su espíritu propio, claramente diferenciadas entre ellas, sino que incluso la manera de filmar es diferente, alternando diversos estilos en función a las necesidades de cada historia.
Pueden adivinarse referencias cinematográficas en cada capítulo, desde El diablo sobre ruedas de Spielberg, Un día de furia de Schumacher, la tensión contenida propia de Tarantino (en este aspecto encuentro como único punto negativo algo floja la conclusión del fragmento Las Ratas, faltó de algún epílogo final que sí se encuentra en el resto de episodios) o incluso el ambiente festivo que termina desastrosamente de una boda que parece hermana de la que describe Plaza en [Rec]3.
Acción, violencia y humor muy, muy negro en una película fresca, original e intense, que puede llegar a hacernos sentir culpables por disfrutar tanto con ella.