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martes, 23 de agosto de 2022

Visto en Netflix: LOCKE & KEY T3

Después de una segunda temporada que no me terminó de enamorar del todo, Locke & Key se ha propuesto remontar en su tercera y, aparentemente, última temporada y ha sabido, al fin, distanciarse de los cómics, incluso contando con el propio Joe Hill, creador original junto al dibujante Gabriel Rodriguez, firmando alguno de los guiones.

Conscientes de la bajada de interés por parte de la audiencia (de hecho, el estreno de esta tercera temporada a pasado sin pena ni gloria), desde la producción se ha buscado la forma de dar un cierre satisfactoria a la serie, conformando la temporada más breve de las tres y, a la vez, la más intensa.

Es cierto que la gracia original se ha perdido ya, y que los personajes toman decisiones que los convierten, directamente, en tontos perdidos (aunque tampoco es que en las dos temporadas anteriores se mostrasen muy lumbreras). A cambio, los guiones se encargan de que el ritmo impida el aburrimiento, con potentes cliffhangers al final de cada episodio que invitan a ver la última tanda de episodios en plan maratón. El final, aunque algo desangelado, es satisfactorio y se permite tomarse su tiempo para cerrar bien todas las tramas, con epílogos en plan El retorno del Rey, dejando un buen sabor de boca.

En fin, una buena conclusión para una serie que, en realidad, nunca debió pasar de la primera temporada y que no ha llegado a los niveles de originalidad y locura de os comics.

sábado, 18 de abril de 2020

Visto en Netflix: LOCKE & KEY

Visto el gran potencial que tenía el comic de Locke & Key resultaba inevitable que algún gran estudio de Hollywood pusiese su vista en ella para hacer una adaptación. Sin embargo, la gran imaginería de la obra y la mezcla de géneros, posiblemente no demasiado apta para el público más común, la hacían difícil de versionar. Después de varios intentos de convertirla en serie primero, película después, trilogía más adelante y de nuevo serie, ha sido Netflix quien ha dado el visto bueno a la adaptación definitiva que debería haber dirigido Andy Muschietti pero que debido a tanto cambio de agenda ha quedado simplemente como productor.
Puede que los más defensores del comic se sientan decepcionados con esta versión en imagen real de las aventuras de la familia Locke, pero antes de rasgarse las vestiduras deberían entender la dificultad que tiene la obra para convertirse en accesible para una gran mayoría. No es casualidad que los propios autores, Joe Hill y Gabriel Rodríguez, hayan dado el visto bueno a los cambios más llamativos, y sirva como ejemplo diferenciador el hecho de que la población ficticia donde trascurren los acontecimientos se llame Lovecraft en el comic y Matherson en la serie, dos homenajes a autores literarios muy diferentes y cuyo cambio parece ser que fue propuesto por el propio Hill.
Quizá a rebufo de éxitos como Stranger ThingsLocke & Key tiene un tono más adolescente que el comic y aunque no es necesariamente amable (en ella mueren niños de forma gratuita, por ejemplo), sí se ha edulcorado bastante la violencia gráfica que ideara originariamente el hijo de Stephen King, siendo esta una serie más de intriga y aventuras que de terror. Son muchos los cambios argumentales a los que los guionistas se han visto obligados, aunque creo que la esencia original se ha mantenido intacta. Es lógico que se deban incorporar más personajes para ampliar el universo de una historia para la que ya se está trabajando en una segunda temporada (el comic tiene un final claro y contundente) y que inevitablemente estará ya muy desvinculada de su origen en papel.
Con unos efectos especiales de primer nivel, unas buenas interpretaciones y una exquisita ambientación, la serie no alcanza la excelencia que puede que sí tenga el comic, pero mantiene un nivel bastante alto y es uno de los títulos imprescindibles del catálogo de Netflix, otro acierto que reventará las cabezas de los que no conozcan la historia original y que debería, al menos, contentar a los que sí.
Muy buen entretenimiento, intriga adictiva y muchas ganas de una segunda temporada.

Lecturas: LOCKE & KEY

Hace un tiempo, Joe Hill era casi un desconocido, hasta que Alexander Aja se fijó en una de sus novelas para adaptarla en la película Horns. A partir de ahí su nombre empezaría a sonar con más fuerza, aunque al descubrirse que se trataba de uno de los hijos de Stephen King podría eclipsar su propio talento.
Ha sido como guionista de comics como Hill más ha destacado, principalmente con su obra Locke & Key, junto al dibujante chileno Gabriel Rodríguez, con la que ha despuntado realmente, y ahora que Netflix ha conseguido al fin adaptarla en formato serie sin duda su carrera va a ser ya imparable.
Locke & Key es una de esas obras por la que me sentí atraído debido a los elegantes tomos en los que fue recopilada aquí en España. Sin embargo, como me sucede con muchas otras cosas, la falta de tiempo suele devorarme, y tras disfrutar mucho con el primero de los dos tomos recopilatorios (más tarde aparecería un tomo más reducidos con historias adicionales fuera de la saga propiamente dicha), cuando pude hacerme con el segundo este quedó olvidado en la pila de “lecturas pendientes” hasta que el confinamiento (y la motivación adicional de la serie televisiva) me dieron la ocasión perfecta para devorarlo.
Locke & Key cuenta la historia de una familia que, tras la muerte del padre, regresan a un lujoso caserón familiar donde el fallecido pasó su infancia. Allí, los tres hermanos irán encontrando progresivamente una serie de llaves con unas cualidades mágicas que abrirán puertas a mundos desconocidos, cualidades asombrosas o demostraciones inmensas de poder. Pero toda buena historia necesita a un villano, y cuando el eco del más pequeño se encarna en una seductora figura femenina que emerge del pozo que hay en la finca, las cosas se empiezan a poner muy feas.
La obra cuenta con un imaginario asombroso, algo excesivo e algún momento. Es cierto que roza los límites de la verosimilitud en varias ocasiones (pero no importa, esa es la magia del comic) y que la violencia y el sexo (no mostrado, pero sí narrado) la distancian de ser una obra infantil. Hill se escuda en esas llaves mágicas para componer un buen retrato de personajes, profundizando en sus traumas y remordimientos, mientras que Rodríguez elabora un dibujo meticuloso, siendo capaz de impactantes cambios de estilo en episodios concretos en los que se permiten hacer referencias directas u homenajes a otros autores.
La serie, con un final cerrado, consigue ser dinámica y adictiva, saltando del humor más tierno (gracias sobre todo al hermano más pequeño y al vecino retrasado) al horror más cruel y despiadado.
Seis arcos argumentales con treinta y siete episodios en total que Panini ha distribuido en nuestro país en dos gruesos volúmenes con jugosos extras a los que más tarde se añadirían tres pequeñas historias en las que ampliaría la mitología del mundo de los Locke y sus llaves mágicas.
Una lectura, en fin, muy recomendable y a la que conviene regresar de vez en cuando.