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sábado, 7 de enero de 2023

Visto en Netflix: DESDE DENTRO

Desde hace ya algunos años, el nombre de Steven Moffat es sinónimo de calidad. Aunque su nombre esté siempre asociado al del Dr. Who, es con Sherlock, creada a medias con Mark Gatiss, con la que su nombre saltó a la palestra, habiéndose atrevido a adaptar a otros clásicos de la literatura, como Jekyll, Drácula y la malograda saga sobre Tintín que al final se quedó en una única película dirigida por Spielberg.

De la mano de Netflix, con quien ya se unió para adaptar libremente la novela de Bram Stoker, Moffat presenta ahora Desde dentro, una miniserie original de tan solo cuatro episodios con Paul McGuigan (realizador de títulos como Victor Frankenstein, Lucky 7 o El caso Slevin y colaborador habitual de Moffat) responsabilizándose de la dirección.

Desde dentro es una serie soberbia, contenida en su ritmo, que narra dos historias paralelas aparentemente bien diferenciadas pero que, obviamente, van a terminar confluyendo en algún momento. Por un lado tenemos el drama de un vicario que, pese a sus buenas intenciones y moral cristalina, acaba envuelto en una turbia acusación de pedofilia ante la que, buscando una salida desesperada para su familia, cometerá error tras error hasta quedar atrapado en un callejón sin salida. Por otro, Jefferson Grieff es un brillante criminalista en el corredor de la muerte que se entretiene, mientras espera la fecha de la ejecución por el asesinato de su esposa, resolviendo casos detectivescos siempre que estos sean afines a su escala moral. Dos personajes, a priori, sin nada en común que protagonizan dos historias que no podían ser más opuestas entre sí. Es por ello que el gran mérito de Moffat es conseguir crear un universo propio en el que ambas tramas confluyan con naturalidad, sin que las trampas de guion resulten ridículas ni forzadas y consiguiendo enganchar de tal manera que es casi imposible no devorar los cuatro episodios del tirón, estando casi más ante una película de cuatro horas que ante una miniserie.

Es importante señalar también el acierto del reparto. David Tennant, uno de los Dr. Who más populares, hace una interpretación soberbia, mucho más pausada y dramática que los papeles histriónicos a los que nos tiene acostumbrados últimamente (como por ejemplo, en Jessica Jones o Good Omens), mientras que Stanley Tucci no puede estar más brillante como el psicópata capaz de asesinar y decapitar a su esposa con una elegancia y sobriedad que recuerda, por momentos, al Hannibal Lecter de Anthony Hopkins.

En Desde dentro se combinan muy bien el drama, angustiante y desgarrador, con un humor muy negro que es el contrapunto británico de series como Fargo, cerrando a la perfección las tramas y dejando las mínimas preguntas sin responder como para que una segunda temporada sea no ya una necesidad sino un deseo arrebatador.

Una pequeña joya televisiva con dos grandes intérpretes dando lo mejor de sí.

sábado, 31 de diciembre de 2022

Visto en Netflix: ALICE IN BORDERLAND, T2

Alice in Borderland es una de esas series que llevaba casi un año ejerciendo la función de fondo de armario de Netflix, con algunos fans que aspiraban a convertirla en serie de culto pero poco más, hasta que llegó El juego del Calamar para revolucionarlo todo y las relativas similitudes entre ambas ficciones otorgaron una segunda vida a la serie japonesa que justificó a posteriori esa renovación para una segunda temporada.

Ahora, adelantándose de nuevo a la segunda temporada de su rival coreana, llega una nueva tanda de episodios (ocho en total) que invita a devorarse de un tirón por lo adictiva que es, con el fin de ampliar este universo y, quizá, dar respuestas definitivas a todas las preguntas planteadas en la primea temporada.

No hay duda de que la serie propone mantener las mismas reglas vistas hasta ahora: partidas contrarreloj con la vida en juego, aunque se eleva el listón al enfrentarse directamente al enemigo y pudiendo derrotarlo y aumentando, si cabe, la sensación de peligro con un juego en concreto que no se limita a un tiempo ni un escenario concreto, como si fuese un videojuego de «mundo abierto». Además, el tener ya a un equipo protagonista conformado ayuda a establecer vínculos más rápidamente, dejando de lado el lastre de las presentaciones obligadas en la primera temporada, sin que importe el que en muchos episodios el grupo deba actuar por separado.

Conocedores del éxito que tienen entre manos, los creadores han puesto toda la carne en el asador, aumentando el nivel de violencia explícita y abusando de la espectacularidad de muchas secuencias, sin renunciar por ello a un discurso reflexivo que, en momentos resulta algo cargante. Estoy pensando, por ejemplo, en el episodio seis y gran parte del ocho, que se exceden en metrajes y amenazan con caer en el tedio, rompiendo un ritmo que hasta entonces estaba siendo impecable.

Parte de la culpa lo tienen los diálogos, lo peor de la serie, bastante reiterativos, sobre todo en lo que refiere al protagonista, aunque ello también da para la auto parodia en la resolución concreta de uno de los juegos.

Y es que hay bastante de auto parodia y referencia oculta en Alice in Borderland. Me resulta inevitable comparar cierta secuencia con una muy similar de Depredador, de John McTiernan, mientras que uno de los personajes nuevos parece una mezcla entre la Jennifer Lawrence de Los Juegos del Hambre y la Sofia Boutella de Kingsman. Un personaje, por cierto, que podría haber molado mucho pero termina siendo absurdamente infravalorada.

Pero no podemos hablar de Alice in Borderland sin pararos un momento en su desenlace final. Un final que necesitaba e respuestas si no querían correr el riesgo de que la gente se bajara del barco ante una posible tercera temporada y que podría haber satisfecho las expectativas por todo lo alto. Y digo podría, sin entrar en detalles, porque todo va a depender de como quiera manejar Netflix la última escena de la serie: si como un chiste final, un guiño al manga que da origen a todo esto (y que, siendo más o menos fiel al mismo, esta debería ser la conclusión definitiva) o como un cliffhanger de cara a una nueva temporada. Si es lo primero, chapó. Pese a que seguro que la ambigüedad de las respuestas no será del agrado de todo el mundo (aquí nos encontramos ante un caso parecido al de Perdidos), la composición que invita a que cada uno se haga en su cabeza es muy estimulante, y se complementa perfectamente con uno de los mejores chistes de la serie, cuando la Reina de Corazones de burla de las teorías conspirativas de los fans (posible guiño directo a Perdidos), burlándose, de paso, de la propia serie al calificar los juegos como ridículamente infantiles (lo que también podría ser una pullita a la propia El juego del Calamar). Sin embargo, si se realizara una tercera temporada, ese final perdería su sentido, pasando a ser simplemente otro nivel del juego y estropeando un trabaja muy bien hecho.

No puedo defender la temporada entera, pues ya comento que hay varios momentos valle y los actores se encargan en momentos de entorpecer la propia acción, pero el resultado final es bastante estimable hasta el punto que deseo de corazón que Netflix no lo estropee encargando una tercera temporada. Tocará esperar…

sábado, 24 de diciembre de 2022

Visto en Disney+: ANDOR

De nuevo me acojo al refrán de más vale tarde que nunca para justificar el tiempo que he tardado en ver la última serie de Disney+ del universo Star Wars. Y es que, la verdad, después de las decepciones que me supusieron El libro de Bobba Fett y Obi-Wan Kenobi, pocas ganas tenía de aventurarme con la historia de un personaje que, además, ya me resultaba poco interesante en la película que protagonizó: Rogue One.

Lo curioso del caso es que pese a que Andor es posiblemente lo menos afortunado de la serie de Andor, todo el resto está francamente bien, alejándose bastante de los tópicos que persiguen a la franquicia y explorando tramas nuevas, sin presencia de Jedis ni portadores de la Fuerza (ni, mucho menos, miembros de la familia Skywalker) y donde la referencia más directa está en la escena postcréditos del último episodio.

Andor es lo que prometía, una serie de espionaje que detalla los cimientos del movimiento rebelde y que tiene en su casting su principal acierto, en especial con la participación de Stellan Skarsgård y Genevieve O'Reilly. No es cuestión de desmerecer a Diego Luna, que es un actor cumplidor pero sin demasiado carisma, pero tampoco es que el arco de su personaje de para mucho.

Eso sí, la serie se resiente de un ritmo algo irregular al estar su argumento dividido en dos arcos, el primero del cual tarda algo en arrancar. No es que sea lenta, como se ha dicho por ahí, más bien que hay muchos momentos que no aportan lo necesario para justificar su duración. Y son momentos todos ellos que, curiosamente, pertenecen a la subtrama del propio Cassian Andor.

Sin embargo, todo lo referente a las artimañas de Luthen y Mon Mothma son sumamente interesante, acercándonos la serie más a un símil de Juego de Tronos que a una Space Opera.

La segunda parte de la temporada, con la entrada en la cárcel y la aparición del personaje al que da vida, de manera intensa, Andy Serkis, va ya como un tiro y consigue que el regusto definitivo de la serie sea muy agradable, hasta el punto que es, para mí, la mejor propuesta de Disney+ hasta la fecha, por encima incluso de las dos temporadas de The Mandalorian, ya que aquí la historia está por encima de los fan services y la venta de muñequitos.

En fin, una serie que puede costar v er al principio, pero que aguantando hasta el cuarto episodio demostrará ser muy entretenida, un pieza más del puzle galáctico que, pese a tener el handycap de que ya sabemos el destino final del personaje, deja las cosas muy interesantes de cara a una segunda temporada ya confirmada y que, de acuerdo con los planes iniciales, debería ser la última.

domingo, 4 de diciembre de 2022

Visto en Netflix: MIÉRCOLES

Desde que fuesen creados por Charles Addams en 1933, La Familia Addams han sido todo un referente cultural, ya sea en televisión, con la mítica serie de 1964, en cine, con los dos títulos dirigidos por Barry Sonnenfeld y una tercera entrega más discretita, en animación (Amazon ha presentado recientemente la secuela) o incluso en teatro, ganando la batalla a la pugna creativa que en los 60’ tenía con La familia Munster.

Sin embargo, pese a los icónicos que puedan ser Morticia Addams, Cosa o ese mayordomo/chofer tan a lo monstruo de Frankenstein, quien ha destacado siempre por encima de los demás ha sido Miércoles, la hija de la pareja protagonista, una siniestra muchacha de aspecto gótico y gustos macabros que consigue ser fácilmente el centro de atención de la historia, más cuando es Cristina Ricci quien le da vida.

Por eso, no ha resultado nada extraño que la nueva aportación audiovisual de los Addams se centrara en la figura de esta, quedando la duda de si encontrarían una actriz a la altura de lo esperado y si abandonar el tono coral de las propuestas anteriores sería lo suficientemente interesante para llegar a gustar.

La respuesta es un rotundo sí. Coqueteando peligrosamente a veces con el misterio teenager propio de Enola Holmes o incluso Harry Potter, Miércoles es, ante todo, un gran acierto de casting, teniendo en Jenna Ortega a una protagonista tan fácil de amar como de odiar. De la mano de Tim Burton, que además de ejercer de productor sientas las bases de la serie dirigiendo cuatro de los ocho episodios de la temporada, Miércoles triunfa en esa independización familiar de la muchacha, obligada a estudiar en una peculiar escuela tras haber sido expulsada de varios colegios normales, donde lidiará con sirenas, hombres lobos y monstruos homicidas sin la protección directa de su familia. Pero que nadie se preocupe, que aun en tono muy secundario, todos ellos harán acto de presencia en algún momento que otro, siendo el Gomez de Luis Guzmán el que menos me convence mientras que la Morticia de Catherine Zeta-Jones casi anda pidiendo a gritos su propio spin off.

Cierto es, para que no todo sea tan positivo, que hay momentos en los que se echa en falta un poco más de mala baba. Hay mucho humor negro, sí, pero más en forma de frases lapidarias en boca de Miércoles que en la propia acción, haciendo que lamentemos, una vez más, la domesticación que el bueno de Burton ha sufrido, muy alejado de los delirios visuales que lo hicieron grande. Con todo, la balanza se inclina claramente al lado positivo, con giros más o menos previsibles que enganchan al espectador, homenajes encubiertos (como la presencia casi irreconocible de la Miércoles más emblemática, una Ricci que ejerce ahora de profesora) y unos efectos visuales simpaticotes.

No es perfecta, pero sí lo suficientemente macarra como para no caer en la ñoñería de otras producciones similares y dar más importancia a las muertes y desmembramientos que a la posibilidad de una subtrama romántica, consiguiendo hacer evolucionar el personaje de Miércoles sin traicionar su esencia y ofreciendo momentos impagables en su enfrentamiento con su compañera de piso, su opuesto en todos los sentidos.

Una serie muy recomendable que, solo por poner en la palestra a Jenna Ortega ya lo merece todo.

Visto en Netflix: EL GABINETE DE CURIOSIDADES DE GUILLERMO DEL TORO

Estrenada en la semana previa a Halloween por Netflix, no ha sido hasta ahora que he terminado con la primera tanda de episodios de El gabinete de curiosidades, una serie antológica apadrinada por Guillermo del Toro que viene a ser una versión actualizada de clásicos como Historias desde la Cripta, Historias para no dormir, etc. Incluso copia de algunos de sus antecesores, como Alfred Hitchcock o Narciso Ibáñez Serrador, la presencia del propio Del Toro presentando cada uno de los episodios mediante un gabinete (de ahí el título) lleno de cajones secretos que, a la postre, resulta ser de lo mejor de la serie.

Pese a la ausencia del director mexicano en tareas de realización, hay un elenco de autores de primer nivel que representan lo más destacado, a la par que variado, del panorama cinematográfico de terror actual, lo que ya de entrada es un buen estímulo para ver esta serie. Desde un punto de vista estrictamente cinematográfico, hay que reconocerle una puesta en escena impecable, con potentes interpretaciones, una gran ambientación y vistosos efectos especiales y de maquillaje para dar forma a pesadillas diversas que podrían tener un denominador más o menos en común con la obra de Lovecraft (y posiblemente sea lo más cercano que Del Toro vaya a estar de este autor tras el fiasco de su proyecto sobre Las montañas de la locura).

Ahora bien, consciente como soy del entusiasmo general que ha causado la serie, y tras curiosear algunos rankings que se han hecho por ahí en lo que los episodios que más me han aburrido son algunos de los que más han gustado, debo considerar que la satisfacción que la propuesta vaya a generar en el espectador va a depender más que nunca del gusto y las expectativas de cada uno. A mi parecer, y entendiendo que toda serie antológica cae obligatoriamente en una cierta irregularidad, la serie va de más a menos, con algunos pasajes ciertamente estimulantes, como los que esconden monstruos en trasteros de alquiler o morgues fantasmagóricas pero con otros que me han parecido insufribles, desde el despropósito de Pan Cosmatos en un episodio, el de La Visita, que me parece directamente mal dirigido, hasta el aburrimiento que me provoca Jennifer Kent en El murmullo, una oda al dolor por la pérdida que no me ofrece nada nuevo y que bien podría aprender algo de directores como Almenábar o Bayona.

En fin, una colección de cuentos que evoca a otra producción mucho más divertida del mejicano: Historias de miedo para contar en la oscuridad, que parece que ha entusiasmado mucho por ahí pero que a mí me ha producido sensaciones muy encontradas, cosa que ha provocado que haya tardado tanto en terminar la serie aunque, contradicciones mías, espere con ganas una segunda temporada. Y es que el proyecto es muy apetecible, por más que el resultado no haya sido todo lo redondo que a mí me habría gustado.

lunes, 7 de noviembre de 2022

Visto en Netflix: SI LO HUBIERA SABIDO

Si lo hubiera sabido es una de esas series de producción españolas que de vez en cuando aparecen en Netflix así de tapadillo, sin hacer demasiado ruido, y se cuelan entre lo más visto más por la simpatía que producen que por el interés real que desprenden, algo similar a lo que sucedía con El tiempo que te doy.

En este caso, Si lo hubiera sabido plantea una historia de desamor entre un matrimonio ya desencantado conformado por Miquel Fernández y Megan Montaner que, tras diez años casados (pero toda la vida juntos) y dios hijos en común no son capaces de encontrar la ilusión perdida. En estas es que ella se lamenta del día en que aceptó casarse con él, asegurando que, de haberlo sabido, no habría actuado igual. Ese pensamiento lo tiene, concretamente, la noche de la luna de sangre (sí, la misma de Perfectos desconocidos), lo que provoca que su deseo se haga realidad y retroceda diez años en el tiempo, precisamente al momento en que aceptó la propuesta, pudiendo decidir tomar otro rumbo en su vida.

Estamos ante una variante del clásico efecto mariposa, así que más que una serie sobre viajes en el tiempo se trata de un universo paralelo donde sus decisiones (sabiendo más o menos lo que pueden repercutir), cambiarán el rumbo de su vida.

Con una subtrama criminal que tampoco es que vaya a ningún sitio pero sirve para entretener, la serie consigue interesar, pese a lo tramposa que se vuelve en no pocas ocasiones. Cierto es que su desenlace final puede decepcionar (incluso enfada) a muchos, pero era una consecuencia lógica que cabía esperarse más o menos.

Con todo, el camino recorrido es muy agradable, el ritmo es adecuado (aunque en ocasiones uno se pregunta si no habría funcionado mejor como una sola película) y los personajes enganchan, lo que es suficiente argumentación para dejarse llevar por la historia de amor y desamor con moraleja incluida y disfrutar de una especie de culebrón tragicómico con evocación al concepto del What if? al más puro estilo Marvel.

lunes, 24 de octubre de 2022

Visto en Netflix: SANDMAN

Estamos ante otra de esas propuestas visuales a las que es difícil analizar sin más, tanto por el hype que provocó desde su estreno como por la dificultad de su adaptación. Siendo admirador de Neil Gaiman, confieso no haber leído nunca un solo episodio de su serie gráfica, por lo que no puedo realizar el ejercicio de comparar ambas obras. Sin embargo, sí me consta que el comic está conformado por diversos arcos argumentales más o menos conclusivos que son perfectamente adaptados en la serie televisiva, con lo bueno y lo malo que ello comporta.

Y es que uno de los problemas que presenta Sandman para el espectador ajeno a la obra original de Gaiman es la falta de un hilo conductor que nos indique de qué va realmente la serie (aunque la incursión del personaje del Corintio desde el primer episodio ayuda bastante, algo que la serie mejora con respecto a los comics), haciendo que haya dos estructuras muy diferenciadas a lo largo de esta primera temporada. Tanto es así que yo mismo tuve dificultades para conectar con la historia del Dios del Sueño, llegando a interrumpir el visionado a la altura del quinto episodio, en el que terminaba la trama argumental llamada en el papel Preludios y Nocturnos. Tras forzarme a continuar con ella al cabo de un descanso, el episodio sexto, una especie de interludio entre dos tramas, me entusiasmo, quedando totalmente enganchado a los episodios correspondientes a la saga de La casa de muñecas que corresponden a los cuatro siguientes episodios (hay un capítulo once ofrecido por Netflix con posterioridad que es también un interludio aparte). Sin embargo, me consta que hay parte de los aficionados que han aplaudido más la primera parte que esta segunda, lo cual indica que hay gustos para todos y que la serie requiere un ligero esfuerzo por parte del espectador para aceptar los vaivenes del argumento.

Con un derroche visual impactante (y caro, lo que condiciona la confirmación de la esperada renovación) y una buena elección de actores, The Sandman, una vez pagado el peaje del desconcierto inicial, es una de las apuestas más valientes y originales de Netflix, merecedora de un éxito mayor del que está disfrutando. Es una adaptación fiel, muy cuidada, en la que se nota la implicación del propio Gaiman, interesado en solventar los errores que él mismo ve en sus primeros guiones comiqueros.

No se salva la serie de la polémica con el cambio físico o de género de algunos personajes (el más fragante es el de Lucifer, interpretado por Gwendoline Christie, un personaje que en los comics es el mismo Lucifer Morningstar de la serie protagonizada por Tom Ellis), o la necesidad de evitar las alusiones a personajes el Universo DC, cosa que sí se daba en los comics. Son los problemas de tener un universo compartido en papel que no corresponde, por temas de derechos, al ámbito audiovisual, aunque esto es casi un favor para la obra, evitando lastres innecesarios y otorgando una libertad creativa a Gaiman, Allan Heinberg y David Goyer, responsable de todo esto.

En resumen, estimulante y convincente adaptación que, si bien no va a ser del agrado de todos los públicos (no es para nada una serie de superhéroes al uso) merece como poco que se le dé una oportunidad, siendo necesario ver el total de los once episodios antes de hacer una valoración en condiciones.

Visto en Disney+: SHE HULK, ABOGADA HULKA

She-Hulk, abogada Hulka, venía con la intención de poner el Universo Marvel patas arriba, y vaya si lo ha hecho. Aunque de manera algo irregular (hay algún episodio en su parte central que ha flojeado un poco, el lenguaje meta de la propuesta, insuperable en su episodio final, ha confirmado que aún se pueden hacer cosas originales y frescas en Marvel sin tener que separarse por ello del camino establecido, cerrando a su vez un círculo casi perfecto con el origen del Marvel televisivo, una Bruja Escarlata y Visión que también tenía, al menos en su arranque, mucho metalenguaje, aunque de otra manera.

La serie de Hulka es una comedia en la que lo de menos es su villano, aunque con ello se dé la sensación en muchos momentos de que la trama no sabe muy bien hacia donde va. Pero lo importante de veras es ese humor divertido y algo irreverente, capaz de romper la cuarta pared tal y como hacía en su etapa comiquera de John Byrne, para burlarse de todo y de todos, empezando por su misma casa. Así, tras un arranque dubitativo donde el humor parecía algo forzado casi un remiendo de lo que hacía en cines Deadpool) y cuyo ingrediente principal parecían ser los cameos más que la propia Hulka, la serie ha ido creciendo hasta ese glorioso episodio final que se sitúa entre lo mejor y lo más absurdo que ha parido Marvel, algo tan autoreferencial que quizá saque de la propuesta a los menos devotos y pueda causar alguna que para indignación a los que solo querían ver a Daredevil pegando tortas, pero que para los que buscaban algo diferente ha sido una auténtica gozada.

Y buena parte del mérito es de Tatiana Maslany, otro acierto de casting de Marvel, que se come la pantalla y consigue enamorar con su dulzura y torpeza en una Jen Walters algo más inestable que en su versión comiquerapero que ha resultado todo un acierto.

Puede que el apartado técnico deba estar, de nuevo, entre lo más flojo de la serie, pero me temo que eso es algo a lo que debamos acostumbrarnos en la vertiente televisiva del MCU pero que, una vez superado el efecto Shrek, es fácil de ignorar.

En fin, un acierto que, de nuevo, dividirá a devotos y detractores pero que supone claramente un paso adelante en la dinámica de la franquicia y que invita a estar deseando volver a encontrarse con Jen/Hulka en el futuro, aunque un descacharrante Kevin ya nos haya alertado de que no será en cines…

jueves, 15 de septiembre de 2022

Visto en Netflix: COBRA KAI. T5

Siendo justos, a la hora de ponerme a hablar sobre la quinta temporada de Cobra Kai prácticamente podría hacer un copia y pega de lo que dije referente a la cuarta temporada. Y es que si entre la segunda y la tercera había cierta sensación de que quedaba poco que rascar y ya se estaba estirando demasiado el chicle de la nostalgia ochentera, lo cierto es que en esa temporada anterior, como en esta, las apuestas han subido, consiguiendo que la serie luzca tan bien, sino mejor, que en su arranque, cuando parecía una locura conceptual transformada en serie por caprichos de unos señores que, por aquel entonces, pensaban que iban a arrasar con su propuesta de un YouTube de pago.

Cobra kai sigue adolecido del mismo problema que arrastra desde el principio, la escasa personalidad de sus protagonistas, que cambian de bando con una facilidad pasmosa. Sin embargo, más que ser un error, sus responsables han conseguido convertirlo en virtud, casi hasta riéndose de ello, intercambiando peones y moviendo las piezas hasta que todos quedan repartidos sobre el tablero en alineaciones que parecían imposibles mirando atrás en el tiempo.

Cierto es que, pese a la violencia no explícita, la serie sigue siendo muy light y que las escenas de lucha continúan sin brillar como debería, pero al menos se ha compensado definitivamente ese desequilibrio que había entre los jóvenes y los veteranos, consiguiendo que las tramas de ambas generaciones resulten igual de interesantes.

El gran acierto de la temporada es su ritmo, sabiendo ir de menos a más (al arrancar parecía que la trama del padre de Miguel iba a amenazar con quedarse muchos capítulos con nosotros y luego ha sido liquidada de manera sorprendentemente rápida) y encontrando en la figura de Terry Silver el villano que la serie necesitaba para seguir creciendo.

Como comentaba al respecto de la segunda temporada de Solo asesinatos en el edifico, queda la duda de saber si pueden seguir manteniendo la función a este nivel mucho más tiempo, pero al menos hay que reconocerle que las tramas quedan muy bien cerradas y el único hilo que invita a estirar en siguientes temporadas no es tan rotundo como para que no podamos quedarnos más que satisfechos si la cosa acabara aquí.

Sería un final redondo. Ahora, toca esperar si les quedan cosas por contar y si Netflix quiere seguir apostando por ello. Aunque ya les digo yo que sí…

Visto en Disney+: SOLO ASESINATOS EN EL EDIFICIO, T2

Cuando hace apenas un año se estrenó en Disney+ Solo asesinatos en el edificio, casi de tapadillo, esta resultó una de las sorpresas del verano.

Aunque a priori parecía una de esas propuestas que deberían quedar en una sola temporada, el final ya invitaba a esperar a una segunda tanda de episodios que se han recibido como agua de mayo. Y es que si bien se ha perdido el factor sorpresa, la segunda temporada de Solo asesinatos en el edificio consigue superar en casi todo a la primera, en especial en el desarrollo bien hilvanado de una trama de asesinato que se convierte en un verdadero deleite.

Uno de los secretos del éxito cabe encontrarlo en su trío protagonista, unos Martin Short, Steven Martin y Serena Gomez que consiguen, en apenas un puñado de capítulos, que ya los sintamos como de la familia. En esta emporada, en la que conocemos mucho más sobre sus intimidades, esa relación entre personajes y espectadores no hace más que crecer, eclipsando, a cambio, al resto de personajes. Y eso que los directores se esfuerzan por darles su momento a casi todos ellos (algunos, como el personaje de Christine Ko, que se terminan por descomponer), de manera que las nuevas incorporaciones, por estimulantes que puedan parecer (Amy Schumer o Clara Delevigne, sin ir más lejos), no pueden brillar como se merecen, pero poco importa, ya que la luz que desprenden los tres protagonistas es suficiente para iluminarlo todo.

Lo mismo sucede con el guion. Ya he adelantado que, a nivel argumental, las tramas están mejor hiladas que en la primera temporada, pero hay que reconocer que hay que hacer un esfuerzo bastante grande para creerse algo de todo lo que sucede en pantalla. Pero tampoco eso es un inconveniente, ya que solo con los cliffhangers que te dejan ojiplático tras la conclusión de cada episodio (maldiciendo a Disney+ por estrenarla con carácter semanal) ya basta para que estemos devorando la serie sin compasión.

No quiero rendir una pleitesía ciega al programa, y también hay alguna cosilla que me chirrió, como el desenlace final, algo estúpido y forzado, pero poco importa a cambio de lo bien que consiguen hacérnoslo pasar durante diez episodios del todo insuficientes y que saber medir muy bien la mezcla entre comedia e intriga, alcanzando el culmen en una especie epílogo que no solo sirve para anunciar las intenciones de continuar otra emporada más sino que presenta su última sorpresa en forma de cameo fantástico (que, parece ser, será personaje recurrente en esa nueva temporada).

En fin, diversión con mayúsculas, con episodios que enganchan, diálogos ágiles y que mejora todo lo bueno que ya había hasta ahora. Queda preguntarnos por el futuro, pero con el cambio de rumbo que se insinúa (al menos con el hecho de sacar la acción del edificio), parece que tienen las cosas bien pensadas.

Esperaremos con ganas…

martes, 23 de agosto de 2022

Visto en Netflix: LOCKE & KEY T3

Después de una segunda temporada que no me terminó de enamorar del todo, Locke & Key se ha propuesto remontar en su tercera y, aparentemente, última temporada y ha sabido, al fin, distanciarse de los cómics, incluso contando con el propio Joe Hill, creador original junto al dibujante Gabriel Rodriguez, firmando alguno de los guiones.

Conscientes de la bajada de interés por parte de la audiencia (de hecho, el estreno de esta tercera temporada a pasado sin pena ni gloria), desde la producción se ha buscado la forma de dar un cierre satisfactoria a la serie, conformando la temporada más breve de las tres y, a la vez, la más intensa.

Es cierto que la gracia original se ha perdido ya, y que los personajes toman decisiones que los convierten, directamente, en tontos perdidos (aunque tampoco es que en las dos temporadas anteriores se mostrasen muy lumbreras). A cambio, los guiones se encargan de que el ritmo impida el aburrimiento, con potentes cliffhangers al final de cada episodio que invitan a ver la última tanda de episodios en plan maratón. El final, aunque algo desangelado, es satisfactorio y se permite tomarse su tiempo para cerrar bien todas las tramas, con epílogos en plan El retorno del Rey, dejando un buen sabor de boca.

En fin, una buena conclusión para una serie que, en realidad, nunca debió pasar de la primera temporada y que no ha llegado a los niveles de originalidad y locura de os comics.

Visto en Amazon Prime: PAPER GIRLS

Al ver la sinopsis de Paper girls, recién estrenada (toda la temporada de golpe) en Amazon Prime, la conclusión parece fácil: unas niñas recorriendo su pueblo en bicis, en plena década de los 80’, enfrentándose a fenómenos paranormales invita a pensar en que estamos ante una réplica, en clave totalmente femenina, de Strangers things. Y aunque a primera vista pueda parecerlo, lo cierto es que las diferencias son notables, hasta el punto llegar a ser dos propuestas radicalmente diferentes.

Sin entrar en el pantanoso terreno de los spoilers, la historia nos presenta a cuatro niñas que coinciden como repartidoras de periódicos cuando se embarcan por accidente en un viaje temporal que las llevará hasta 2019. Por lo tanto, esto va de saltos en el tiempo, paradojas y guerras secretas, pero, por encima de todo, va sobre cuatro niñas en esa complicada edad en la que sus vidas comienzan a tomar un rumbo concreto.

Y es que Paper girls rehúye abusar de la nostalgia ochentera de otros productos similares para centrarse más en sus personajes, algo que puede resultar en que el arranque de la misma se le antoje demasiado lento a algún espectador, pero lo cierto es que consigue que nos encariñemos con las protagonistas (perfecto trabajo de casting) desde el primer momento, resultando ser un análisis sobre el paso de la infancia a la madurez mucho más inteligente de lo habitual. La gracia aquí no es que se descubren a sí mismas de manera natural, sino enfrentándose a sus propios futuros, lo que les obligará a aceptar verdades sobre las que no están preparadas, y así lidiar con temas más o menos mundanos, como la primera menstruación, a otros mucho más importantes, como el abandono familiar, el miedo al fracaso o incluso la muerte.

Pero no os asustéis, no estoy diciendo que por ello se deje de lado la parte más fantástica de la trama. Solo que la combinación entre ambas es muy orgánica, consiguiendo así que los personajes importen y tengan una personalidad brillante.

En resumen, una propuesta muy estimulante, con personajes que se dejan querer incluso en sus momentos más odiosos,  un enrevesado juego de bucles temporales que invita a esperar con ganas una segunda temporada y una fidelidad respetuosa con respecto al comic que adapta.

sábado, 13 de agosto de 2022

Visto en Disney+: YO SOY GROOT

Comentario rápido (que la cosa tampoco da para mucho) para avisaros de que ya están disponibles en Disney+ los cinco episodios que componen la serie centrada en Groot, el simpático alienígena con forma de árbol perteneciente a Los guardianes de la Galaxia.

Para los despistados, aclararé que el Groot inicial de Guardianes de la Galaxia falleció al final de la película, apareciendo este segundo Groot en forma de esqueje en las escenas postcréditos y siendo conocido, popularmente, como Baby Groot (y nadie nos ha ofrecido un nombre alternativo, como sucedió con Baby Yoda). Este Groot bebé fue quien protagonizó Guardianes de la Galaxia, Vol. 2 hasta dar el salto a su versión adolescente en una de las escenas postcréditos de la película, edad con lo que lo volveremos a ver en EndGame y en el volumen tres de su propia saga.

La serie de Yo soy Groot, por tanto, se sitúa entre el final del Volumen 2 y las escenas postcréditos de la propia película, ampliando las aventuras del simpático e ingenuo personaje durante ese periodo de niñez. No vale la pena entrar a comentar los episodios a fondo, ya que apenas duran cinco minutos, sino resaltar que, pese a no contar con James Gunn ni en la dirección ni en el guion, mantienen la esencia del personaje, siendo tiernos, locos, absurdos y tremendamente divertidos.

Recuperando a Vin Diesel y Bradley Cooper en las voces, la propuesta (que es canon dentro del UCM) es un deleite visual y, si hubiese que ponerle alguna pega, es su escasa duración, más si tenemos en cuenta los pocos episodios que son.

En fin, una rareza para todas las edades, muy recomendable, y que se puede devorar en un suspiro.

viernes, 29 de julio de 2022

Visto en Netflix: RESIDENT EVIL

Parece ser que ya es el momento definitivo para dejar atrás la franquicia de películas de Resident Evil de Paul W. Anderson y Milla Jovovich y mirar al futuro con ojos nuevos (sin olvidar que por en medio ha habido diversas películas de animación más o menos interesantes).

Esta vez en formato serie, Resident Evil es una propuesta de Netflix que pretende ser más o menos continuista de los juegos (ahí no puedo opinar demasiado; he jugado a un par, pero no soy plenamente conocedor de la saga) y nos traslada a un futuro donde lo sucedido en Raccon City es cosa del recuerdo pero demostrando que en Umbrella no han aprendido de sus propios errores.

Dividida en dos líneas temporales, la serie nos va contando como esa nueva Umbrella nos va a llevar de nuevo a un apocalipsis zombi mientras que en paralelo vemos las andanzas de la protagonista en ese futuro desolador, complementándose una línea con la otra.

Muchas de las críticas a la serie han venido precisamente por esa estructura, pero eso es lo que más me ha gustado a mí, sobre todo en su arranque, permitiéndome disfrutar de la sangre y la violencia propia de las producciones de género Z y ofreciéndome a la vez una historia familiar y de intrigas empresariales que me estaba gustando bastante. El problema radica en que no siempre están bien medidos los tiempos, y cuando la serie se queda más tiempo de la cuenta en una de las dos líneas temporales puede llegar a abrumar, desvelando que ninguna de las dos tramas (ni los personajes involucrados en ellas) son tan interesantes por sí solos como para mantener la serie en pie. Además, cuando más se pone la carne en el asador (sobre todo a partir del séptimo episodio) más se notan las carencias de un buen trabajo de realización, topándome con planos torpes y desganados que casi caen en el ridículo, algo más grave aún si consideramos que es un momento de la trama que debe tomarse muy en serio para no volverse demasiado absurda. Eso y un clímax final algo flojo son las principales pegas que pongo a una serie que, por otro lado, me ha entretenido bastante.

Aplaudo la valentía de Netflix por no cortarse en cuestiones de sangre y el presupuesto parece lo suficientemente generoso para que todo luzca muy bien, incluso cuando se muestran seres monstruosos sin que den demasiado cante.

Así pues, considero que como serie de zombis merece que se le dé una oportunidad, aspirando (de no ser por ese mencionado gore) a ser más familiar y abarcar a un target más amplio de lo previsible.

Eso sí, los que esperen encontrarse con una traslación literal de los videojuegos quizá deban seguir esperando otra oportunidad. No creo que haya aquí mucho del espíritu de estos.

miércoles, 27 de julio de 2022

Reflexiones: EL DÍA EN QUE KEVIN FEIGE NOS CALLÓ LA BOCA A TODOS.

Hace unos días, a raíz del estreno de Thor: Love and Thunder, reflexionaba sobre el extraño deambular de la Fase Cuatro del MCU, el Universo Cinematográfico Marvel y la sensación de que no había un plan establecido, pareciendo ser todo obra de la improvisación.

La proximidad de la Comic Con de San Diego invitaba a la esperanza, más cuando el propio Kevin Feige había asegurado que en breve lo veríamos todo claro, pero los rumores apuntaban a que Marvel se iba a reservar las sorpresas para su propia fiesta, la D23, es decir, la convención exclusiva de Disney que llegará en septiembre. Sin embargo, el mandamás de Marvel nos ha dado un buen zasca y ha mostrado todos los ases guardados bajo la manga, demostrando que sí saben lo que están haciendo (otra cosa es que lo hagan mejor o peor, que hay gustos para todo) y cuál es el futuro. De hecho, ya sabemos que las Fases Cuatro, Cinco y Seis estarán encadenadas y que juntas formarán la Saga del Multiverso.

Como rectificar es de sabios (y a la espera de que en la D23 se agregue alguna sorpresa más), es justo hacer un rápido repaso de todo lo que está por llegar y tratar de buscarle un sentido, aunque ya advierto que no todo estará conectado y que muchas escenas postcréditos siguen en el aire.

Antes de empezar, recordar lo que nos queda en esta Fase Cuatro, que ya sabemos que concluirá el once de noviembre con la película de Black Panther: Wakanda Forever, cuyo primer tráiler es sublime. Por el camino, nos encontraremos, el 10 de agosto, la serie animada de Yo soy Groot y, apenas una semana después, el debut de la prima de Hulk: She-Hulk: abogada Hulka. En Navidad, además, tendremos el especial de Guardianes de la Galaxia.

Entrando ya de lleno en la Fase Cinco, el pistoletazo de salida lo darán Ant-Man y La Avispa en su tercera película: Quantumanía, que el 17 de febrero de 2023 nos dará más datos sobre Kang, supuesto gran villano de la saga, del que empezamos a saber algo en la serie de Loki.

De ahí saltamos a Disney+ con Secret Invasion (primavera), en la que retomaremos el tema de los Skrulls y sabremos lo que ha estado haciendo todo este tiempo Nick Fury. ¿Se dejará ver por ahí Monica Rambou o nos la reservarán para The Marvels?

Volvemos a la pantalla grande con Guardianes de la Galaxia, vol. 3, que ya sabemos que será la despedida del grupo tal y como lo conocemos y que promete cambiar las carcajadas por alguna lagrimita. Será el cinco de mayo.

De nuevo en el streaming, en verano tendremos dos estrenos consecutivos. En el primero sabremos la historia de Echo tras lo acontecido en la serie de Ojo de Halcón, mientras que la trama de Kang y los problemas con el multiverso posiblemente avanzarán en la segunda temporada de Loki.

Más problemas cósmicos se sucederán en The Marvels, donde veremos juntas a la Capitana Marvel, Ms. Marvel y, probablemente, Photón. Habrá que esperar el 28 de julio para saber si la película sigue la trama de Secret Invasion, continua el hilo del Multiverso o va por su propio camino.

Mucho más terrenal y terrorífico parece ser lo que rodea a Blade, el cazavampiros al que veremos en cine el 3 de noviembre y donde se espera haga acto de presencia también El Caballero Negro tras su aparente presentación en Eternals.

Volvemos a las series, pues en otoño tenemos Ironheart, donde Riri Williams seguirá el legado de Iron Man, en invierno llegará Agatha: coven of chaos (¿quién sabe si para explicarnos si La Bruja Escarlata continua viva?) y empezaremos el 2024 con Daredevil: Born Again. Muchas especulaciones sobre esta última, donde Charlie Cox volverá a ponerse el traje, sin que tengamos por ahora muy claro hasta qué punto será fiel a lo planteado en las tres temporadas de la serie de Netflix pero con una cosa clara: con 18 episodios será la serie más larga de Marvel hasta la fecha.

Y la despedida de la Fase debe ser por todo lo grande con dos apuestas cinematográficas. En Captain America: New mundial orden veremos la primera aventura en solitario de Sam Wilson con el uniforme del Capi tras la serie que compartió con Soldado de Invierno (del que no hemos vuelto a saber nada) mientras que Thunderbols reunirá, tal y como aventuré, al grupo de antihéroes que empezó a reunir Valentina Allegra de Fontaine y de la no hemos vuelto a saber nada en algún tiempo.

En resumen, una temporadita cargada de títulos (seis películas y seis series) en las que vamos a seguir descubriendo personajes nuevos y ampliando el catálogo de héroes Marvel a la par que comprobamos que el camino hacia la destrucción se va construyendo. Parece que las incursiones de las que se hablaba en Dr. Strange en el multiverso de la locura son ya una realidad y todo va a derivar, tal y como fabulaban algunos, en una versión de las Secret Wars de Hickman.

Efectivamente, toca hablar de la Fase Seis, marchándonos ya hasta finales de 2024 (el 8 de noviembre, concretamente), con la esperanza de poder ver, ahora sí, una buena película de Los 4 Fantásticos, el grupo que dio origen, en el comic, a todo el Universo Marvel y que la industria del cine nunca ha sabido tratar como se merecían.

Y tras la llegada del equipo capitaneada por Reed Richards al MCU explota al fin la bomba: seis años después de End Game vuelven Los Vengadores, y lo harán por partida doble: con dos películas que se estrenarán con tan solo unos meses de diferencia (2 de mayo y 7 de noviembre). Será ya en 2025 y Feige nos ha dado incluso sus títulos: The Kang Dinasty y, efectivamente, Secret Wars.

Hago un paréntesis para explicar esto de las Secret Wars: En los cómics hubieron dos Secret Wars (la primera de ellas tuvo secuela, pero eso no viene al caso ahora). En 1984 el editor de Marvel por aquel entonces, Jim Shooter, se sacó de la manga una exitosa miniserie que enfrentaba a los principales héroes y villanos de la casa en un evento rompedor que, en realidad, formaba parte de un acuerdo con Mattel para renovar personajes y vender más figuritas. El invento fue un éxito y la saga se volvió mítica. Tanto, que sirvió como referencia, en 2015, para unas nuevas Secret Wars de la mano del guionista Jonathan Hickman con la que culminaría una larga etapa escribiendo a Los Vengadores y Los 4 Fantásticos. En ella, se plantea todo el tema de las incursiones y el colapso de los universos que ya se anunció en la película de Sam Raimi, por lo que todo indica que serán estas segundas guerras secretas las que se adaptarán (más o menos) en la pantalla grande.

Y con esto llegamos al fin de novedades anunciadas en la ComicCon, y aunque se han dado muchos títulos y se han aclarado muchas cosas, siguen quedando muchas preguntas en el aire que ya formarán parte de las especulaciones hasta que hayan nuevas revelaciones en la D23 o, ¿quién sabe?, en la ComicCon del año próximo.

Que no se haya sabido nada de Spider-man es lógico, ya que a día de hoy los derechos continúan en manos de Sony y serán ellos quienes revelen si hay planes (que ya os digo yo que sí) para un Spider-man 4 con Tom Holland (y mucho está tardando ya en aparecer por aquí Miles Morales). Pero entre os títulos que quedan por revelar de la Fase Seis deberíamos tener, al menos, otro film de Dr. Strange para desarrollar esa escena postcréditos en la que se nos presentaba a Clea. También sorprende que no se haya hablado nada de Los Jóvenes Vengadores, por lo que apuesto a que tendrán su oportunidad en esa misma fase, lo mismo que la esperada llegada de los mutantes. Más inciertos son los futuros de los Eternos y Shang-Chi, aunque no veo complicado unir las tramas pendientes (la marcha de los Eternos en busca de sus compañeros, la aparición de Eros y los peligros de los Diez Anillos de Poder) con la crisis del multiverso: al fin y al cabo, son subtramas relacionadas con la parte cósmica de Marvel. Más dudas me dejan la posible recuperación del resto de los Defensores de Netflix, teóricamente canon, o si se piensa hacer algo con los personajes de la serie de SHIELD. ¿Y qué pasa con el anunciado regreso de Thor? Eso solo por mencionar lo más gordo que tiene Feige en su bandeja de pendientes.

Como veis, siguen quedando muchas preguntas en el aire, así que el aluvión de novedades presentadas el sábado pasado no implica que no queden sorpresas con las que recrearnos en el futuro. Y todo eso de las Secret Wars, a falta de confirmaciones oficiales, va a ayudar a que aumenten las especulaciones sobre hipotéticos retornos gloriosos como los de Chris Evans o Robert Downey Jr., aunque sea en versiones de otro universo.

Lo único que sabemos seguro es que ya podemos empezar a cuadrar agendas. Nos espera unos añitos de aúpa, y en noviembre de 2025 nos volverá a estallar la cabeza a todos, eso seguro.

viernes, 22 de julio de 2022

Visto en Amazon Prime: THE BOYS, T3

Con algo de retraso he podido terminar ya la tercera temporada de The Boys y debo reconocer que el resultado ha sido más que satisfactorio. Tras una temporada dos que me resultó algo más plana (quizá por haberme recuperado ya de la bofetada que supuso su primera temporada), quizá más pendiente de provocar que de narrar (algo que se está convirtiendo en una preocupante moda viendo el éxito de cosillas como El Pacificador), en esta nueva tanda de episodios la serie de Amazon Prime levanta el vuelo y consigue que la pugna entre Patriota y Carnicero sea más electrificante que nunca, aunque para ello se deba pagar el peaje de ver poco en acción al resto de Los Siete, alguno de los cuales apenas luce en pantalla.

Ello no significa que la serie haya dejado de lado su vertiente coral, habiendo subtramas interesantes para cada uno de los protagonistas, estén en el bando que estén, pero se apuesta casi más por su faceta humana que por la superheróica (y es que en algún sitio hay que recortar gastos), y eso siempre se echa en falta en una serie de estas características.

De todas formas, tampoco es una temporada perfecta, ya que se siente como que se ha perdido el rumbo con algún personaje que nunca han sabido tratar bien (estoy pensando, por ejemplo, en Negro Oscuro) o el hecho e que, pese a todo lo que sucede en esta temporada, al final las cosas queden más o menos como estaban, necesitando la serie, quizá, de alguna baja significativa en el bando de «los buenos» para poder sentir de verdad el peligro y la presión a la que están sometidos.

Puede que, en el fondo, las virtudes y los problemas de esta serie radiquen en lo mismo: la provocación. Es tanto el afán de ir más allá de lo que nadie se ha atrevido nunca que se pierde por el camino el resto de virtudes. El ejemplo más claro de ello es el capítulo clave de esta temporada, Herorgasm, el más publicitado de toda la temporada y que provocó que la semana de su emisión fuese el centro de todas las conversaciones, provocando, por el contrario, que el clímax final de la serie quedase opacado. Además, el episodio en cuestión es, posiblemente, el mejor de la temporada, pero no por lo que se presuponía. Al final, la fiesta sexual de los superhéroes tampoco ha sido para tanto y ha dejado en un segundo plano a la mejor pelea de la temporada, ese brutal enfrentamiento entre Carnicero, Patriota y Soldier Boy al que no iguala ni siquiera el del clímax final. Es un caso claro de cuando los árboles no permiten ver el bosque.

Como sea, si se entra en el juego y se acepta las salvajadas de The Boys, la propuesta sigue siendo muy divertida y gamberra, sangrienta hasta el ridículo y traspasando límites a los que Marvel y DC no van a llegar nunca, lo cual no es por definición algo necesario.

Habrá cuarta temporada, y estaremos aquí para disfrutarla, pero ¡ojo!, pues si bien esta es superior a la segunda, no estoy muy seguro de cuanto se pueda seguir estirando la cosa. En los comics, al menos, el impacto decayó pronto. Ya veremos lo que sucede con la serie…

viernes, 15 de julio de 2022

Reflexiones: EL ERRÁTICO CAMINO DEL MCU

Llevamos ya un año y medio desde que dio comienzo oficialmente (tras los retrasos impuestos por la pandemia) la Fase Cuatro del MCU tras la brillante conclusión de la llamada Saga del Infinito y lo cierto es que aún no sabemos cuál es el tema central de esta nueva colección de películas.

Cierto es que no todos los títulos de las Fases Uno, Dos y Tres estaban vinculadas a Thanos y su obsesión por las gemas, o al menos no lo sabíamos por aquel entonces (como en el caso, por ejemplo, de Thor: El mundo Oscuro), pero sí se iban viendo pequeñas miguitas que invitaban a pensar en un tapiz que terminaría por ofrecernos una espectacular panorámica.

Algo que, por cierto, se fue incrementando en las últimas películas, cuando ya el Universo Cinematográfico Marvel estaba asentado y Kevi Feige y sus chicos decidieron pisar el acelerador hacia la épica conclusión.

No hay ni rastro de esa sensación en las nuevas películas tras el epílogo que supuso Spider-man: No way home. Muchas escenas postcréditos, muchos caminos abiertos, muchos personajes nuevos pero nada que nos indique que hay un plan definido tras todo ello. Sí, ya sé que a priori un año y medio puede parecer poco tiempo, pero si tenemos en cuenta que en ese año y medio se han estrenado  ya seis películas y otras tantas series (dejando de lado What if?), la cosa cambia. El otro día aluciné con el dato aportado por Espinof revelando que lo que llevamos de Fase Cuatro se puede traducir en 49,5 horas (aquí sí está incluida la serie de animación), que equivalen casi a las cincuenta que suman las tres fases anteriores en total.

El caso es que las escenas postcréditos nos habían acostumbrado a que servían (chistes tontacos aparte), para ponernos los dientes largos de cara al futuro, pero en esta fase son tantas las puertas que se están abriendo que me resulta imposible adivinar por donde van a ir los tiros. O eso parece, ya que según Feige se han dado las suficientes pistas para conocer el plan de ruta trazado, aunque en breve sabremos más cosas al respecto (en la inminente ComicCon de San Diego o, más probablemente, en la D23). Yo no soy capaz de vislumbrar ese teórico camino (más allá de los rumores –o deseo de los fans, que no es lo mismo- sobre unas Secret Wars que, si se parecen en algo a las de Hickman, poco me interesan), pero por si vosotros sois más espabilados, voy a hacer un ligero repaso a lo que sabemos hasta ahora.

Si empezamos en como terminó todo, hay que recordar que en las escenas postcréditos de Spider-man: Far from home se revelaba que los Nick Fury y Maria Hill que estaban en la Tierra no eran los reales y que el verdadero Fury estaba liderando una base espacial, sin duda una puerta de entrada a la Invasión Secreta que adaptará la saga en la que los Skrulls (villanos en los comics) han suplantado a varios héroes desde hace años. Esto podría enlazar con las pistas que nos daban al final de Bruja Escarlata y Visión, donde Monica Rambou era requerida por los Skrull para reunirse con… ¿Fury? ¿Capitana Marvel? Sea cual sea de los dos, esto podría resolverse tanto en The Marvels (película) como en Invasión Secreta (serie), aunque tocará esperar hasta final de año. Al menos, esta línea argumental tiene otra pista, la que se nos presenta en la última escena de Ms. Marvel.

Otra línea argumental es la que se dice podría derivan en los Thunderbolts, una de las mejores series de comics de los noventa cuya adaptación no tendría nada de fiel y debería conformarse con copiar el concepto en la que derivó (villanos redimidos haciendo de héroes). Este rumor proviene del papel de nexo común (tal y como en la Fase Uno hacía Fury) que parece desempeñar la Baronesa Allegra de Fontaine. Ya la hemos visto reclutar al U.S.Agente en Falcon y el Soldado de Invierno y a Yelena Belova, en Viuda Negra, a la que ya encamina a un enfrentamiento con Ojo de Halcón visto en su propia serie.

Por último, la tercera gran línea argumental parece estar ligada al Multiverso, aunque las tres claras manifestaciones del mismo (en Spider-man: No way home, Dr. Stranger y el Multiverso de la locura y Loki) no han aclarado la conexión entre los mismos. Vayamos por partes: en la película del arácnido, la obertura de portales dimensionales no parece tener más consecuencias que el intercambio de personajes con el fin de enriquecer el Universo Cinematográfico propio de Sony, amén de dejar un resto del simbionte de Venom en el MCU. En la serie de Loki sí se presenta al que podría ser el gran villano de esta etapa, Kang. Aunque al que hemos conocido hasta ahora no es más que una versión bastante más amistosa que el apodado «El conquistador», su muerte parecía desencadenar un punto de ruptura en todo el multiverso que, sin duda, debería tener graves consecuencias. Sin embargo, en la secuela de Strange dirigida por Raimi, los saltos entre Universos son propiciados por el personaje de América Chávez, y aunque no se menciona para nada a Kang, sí se menciona el tema de las incursiones, asegurando Gea en el último suspiro del film que hay una gran amenaza que Strange debe ayudar a evitar. Imagino que de alguna manera se podrá unir ambos conceptos, pero no se ha revelado aún cómo.

Así pues, tenemos a los Skrulls, a los Thunderbolts y a Kang y las fisuras del multiverso. Tres líneas argumentales que podrían untarse o no y que sin duda forman parte de ese plan de Feige de cara al futuro inmediato del MCU.

Pero la cosa es que hay más, pistas y revelaciones aparentemente ajenas a todo esto que podrían ser simples semillas para posibles secuelas o presentación de personajes para unirlos al circo que se está formando. En cuanto a lo menos relevante, está la importancia que pueda tener en el MCU el hecho de que Xu Xialing esté reflotando a Los Diez Anillos, que Sharon Carter siga por ahí en equilibrio entre el bien y el mal, que se haya revelado una tercera personalidad de Caballero Luna, que Kingpin y Daredevil se hayan dejado ver por aquí, oficializando dentro del canon a las series de Netflix, que Dr. Strange meta en el canon también la existencia de los Inhumanos (aunque, de momento, en otro universo) o que Kamala Khan sea, en realidad, una mutante.

Pero, en términos más importantes, tenemos también a Hércules con la misión de matara todos los superhéroes que pueda, a los Eternos viajando en el Domo en busca de sus compañeros y recibiendo la visita de Eros, hermano de Thanos, a Carol Danvers, Wong y Bruce Banner avisando de las implicaciones que tiene la existencia de los Diez anillos del poder, a Dane Whitman a punto de abrazar su destino junto a la Espada de Ébano pese a las advertencias del cazavampiros Blade,…

Y todo esto, sin que se hayan aclarado algunas dudas como la confirmación de las muertes de Misterio en Far from Home o de Wanda en Dr. Strange en el multiverso de la locura, el destino del Capi anciano, lo que pueda pasar con la Visión blanca, lo que suceda con la Gamora del pasado, la posibilidad de un Jóvenes Vengadores (recordad la presencia de una nueva Ojo de Halcón)…

Como veis muchas preguntas que no son fáciles de encajar en una línea temporal más o menos cronológica. Algunas de estas cosas puede que queden en nada, como el resto del simbionte, la nueva organización de Los Diez Anillos, etc. pero muchas otras (con actores de prestigio ya contratados), deberán resolverse tarde o temprano. Y eso por no pensar en que en breve llegará Wakanda forever en la que se nos presentará a un nuevo Black Panther y donde conoceremos a más personajes nuevos como Riri Williams (que tendrá su propia serie en Ironheard) y, parece ser, que a Namor y Doctor Muerte, aparte que la película de Los Cuatro Fantásticos está más que confirmada.

Lo dicho, un caos de ramificaciones, personajes nuevos y posibles historias que parece muy difícil unificar en un gran evento final (incluso en dos  o tres eventos) y que hacen que estemos ansiosos por ver las aclaraciones que Kevin Feige dice que va a dar. Y espero que sean muy convincentes porque me temo que si no, viendo sobretodo el nivel medio de las series de Disney+, el MCU puede empezar a cansar.