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martes, 20 de diciembre de 2022

PORQUÉ WAKANDA FOREVER NO ES LA OBRA MAESTRA QUE ALGUNOS PRETENDEN QUE SEA (Y QUE PODRÍA HABER SIDO).

Creo que ha pasado ya suficiente tiempo desde el estreno de Wakanda Forever como para poder hablar de ella sin miedo a soltar spoilers a tutiplén (sí, ya sé que oficialmente a los cinco minutos del estreno ya se suelen hacer, pero yo siempre me he jactado de ser más respetuoso), por eso he querido volver a reflexionar sobre ella y analizarla más en profundidad, sobre todo para tratar de averiguar la respuesta a la gran pregunta que plantea: ¿es una obra maestra superior a la primera película (recordemos que es el único título de Marvel que ha llegado a estar nominado al Oscar a la mejor película) o un tostón insoportable?

De entrada, creo que es de las pocas veces que una película Marvel (sobre todo del MCU) provoca tanto debate, casi como si fuese un producto Warner del montón. No es que conozca a mucha gente que la odie abiertamente, eso no, pero sí que hay posturas muy enfrentadas entre los que la defienden como lo mejor de la subsidiaria de Disney en mucho tiempo y los que ni siguiera se han animado a ir a verla ante el tedio que les provoca.

Wakanda forever cuenta con el mismo director que la primera (y alabada) entrega, Ryan Coogler, quien también firma el guion junto a Joe Robert Cole, quien, por cierto, también estaba en Black Panther. Es evidente que tras el éxito de aquella desde Marvel le han dado manga ancha para hace lo que le venga en gana, hasta el punto que ha contado con uno de los mayores presupuestos del MCU. Así las cosas, era previsible que la película superase todas las expectativas, más cuando tenía además un potente drama real de fondo, como fue la muerte de su protagonista, Chadwick Boseman, lo cual daba al film un empaque de homenaje que, disfrazado de relato sobre el dolor y la perdida, unificaba algunos de los elementos que más gustan a la academia. Sin embargo, con todo a su favor, creo que Coogler ha tomado una serie de decisiones fallidas que han provocado que su película sea, cuanto menos, decepcionante. Y eso que yo no soy de los que defienden con capa y espada su primer Black Panther.

Hay muchos problemas de serie en el film, algunos obvios, como es su extensa duración. No es que sea una película aburrida, pero a su metraje de dos horas y cuarenta y siete minutos se le podría haber metido bastante tijera. Al final, hay mucha repetición, mucho hincapié en lo mismo, como si Coogler tuviese miedo de que no hemos alcanzado a entender el dolor que se siente ante la pérdida de un ser querido. Y, si lo analizamos en profundidad, tampoco es que con estas casi tres horas se llegue a comprender del todo. Shuri, hermana de T’Challa, es la que carga con todo el peso narrativo y quien focaliza principalmente ese dolor por la pérdida. Sin embargo, no comparto con ella ese odio que parece tener contra todo el mundo. Es una enfermedad lo que se lleva a su hermano, no un complot ni una amenaza extranjera, por lo que no me resulta creíble, por mucha empatía y conexión que sintiese con T’Challa, el odio y la inquina que siente, mucho más profunda que cuando Namor asesina a su madre y ya ni digamos cuando su padre muere en un atentado al principio de Civil War.

Por cierto, ya que hablamos de Shuri, ella es uno de los principales problemas del film. En Black Panther me encantó el papel que interpretaba Letitia Wright y que ayudaba a potenciar el lado más cómico y amable de la película. Pero la transformación que sufre en esta secuela es demasiado peso para una actriz que ha mostrado sus limitaciones y que no soporta la responsabilidad de ser la protagonista absoluta del film. Por eso, que ella sea la nueva Black Panther es otro error de bulto, una elección mucho menos afortunada que si la elegida hubiese sido Nakia (Lupita Nyong’o), mi preferida, M’Baku (Winston Duke) o incluso el propio Killmonger (Michael B. Jordan). A fin de cuentas, cualquier guionista algo curtido encontraría mil soluciones para traerlo de regreso de la muerte. Con Shuri, no solo tenemos un Black Panther muy poco carismático (hasta el punto de que no creo que haya mucha gente pidiendo una tercera entrega de la saga), sino que conociendo los problemas que la actriz ha causado durante el rodaje dudo que ni siquiera se lo estén planteando. Ha sido como pegarse un tiro en el pie, mancillando un hipotético futuro y convirtiendo a Black Panther, un héroe con aspiraciones a jugar con los mayores, en un personaje de tercera fila.

Pero volvamos al tema de la muerte, que de eso va la peli. A partir de aquí, es importante saber diferenciar, por aquello de no herir susceptibilidades, la ficción de la realidad. Lamenté mucho la pérdida de Boseman y pese a no ser un actor de gran trayectoria derrochaba carisma y simpatía co0mo para sentir mucho su pérdida, por lo que todo homenaje que se le quiera hacer es poco. Pero no es de él de quien quiero hablar, sino de T’Challa/Black Panther. Si nos quedamos con el personaje, que es quien aparece en la película, el homenaje me parece desmedido y escaso a la vez. Me explico: por un lado, tras lo sucedido en End Game, resulta injusto que un personaje tenga toda una película dedicada a su desaparición mientras que el epitafio de Iron Man fue como complemento de una película de Spiderman, el de Viuda Negra una precuela donde se repasaba un episodio de su vida, no de su muerte, y la desaparición del Capi ha sido maltratada en una de las series más aburridas de esta Fase Cuatro: Falcon y el Soldado de Invierno. Y aunque hay apuntes de la aparente muerte de Visión en la serie Visión y la Bruja Escarlata y se supone que se tratará el tema de Gamora en Guardianes de la Galaxia, Vol. 3, todo esto me parece pequeño al lado del hecho de hacer una película entera dedicada única y exclusivamente a la muerte de Black Panther. Y eso que, a la vez, se emborrona su memoria haciendo que nadie del MCU haga acto de presencia en su funeral. Cierto es que muchos de los héroes que lucharon a su lado ya no están, pero creo que debería haberse visto por ahí, como poco, a Soldado de Invierno, Nick Fury o, incluso, al Steve Rogers anciano. Y, desde luego, al propio Everett K. Ross que sí aparece en la película pero mucho después del entierro del monarca de Wakanda. Vale que cada uno estará liado con sus cosas, pero para el funeral de Tony no faltó nadie así que no es excusa. Es, en fin, una manera de ningunear al propio Black Panther y confirmar su rango de segundón (y alguien podría alegar que es un funeral de estado y que Wakanda siempre ha sido una civilización bastante cerrada, pero creo que los Vengadores están por encima de estas cosas).

Luego está el argumento en sí. Primer obstáculo: el título. La película se llama Black Panther: Wakanda forever, y con Black Panther en el título no puedes pasarte casi dos horas sin que Black Panther haga acto de presencia. Aunque sea un Black Panther de Hacendado. Este es otro de los elementos que ralentizan mucho al film y le dan esa aura de aburrido. Sí, hay acción y pasan cosas, pero nunca son con Black Panther de protagonista, así que interesan, pero menos. Y tampoco es que lo que sucede sea tremendamente interesante.

Mucho se había especulado en los mentideros sobre este film: que si iba a salir Doctor Muerte, que si íbamos a conocer el destino del Barón Zemo, pero a la postre, salvo por la incursión casi con calzador de la Baronesa Valentina Allegra de Fontaine, la película está intencionadamente muy desligada el resto del MCU. Está Riri Williams como Iron Hearth (de nuevo un personaje metido con calzador), pero no es suficiente como para dar sensación de unión y coherencia, un poco como resumen de lo que esta Fase Cuatro de Marvel está siendo. Al final, hay un solo villano (al menos desde el punto de vista teórico, ya que para mí los verdaderos villanos de la película son el gobierno francés y el americano), y se trata de un Namor desdibujado que nada tiene que ver con el de los comics. Entiendo y acepto la necesidad de desvincularse de la versión de un atlante que ofreció la competencia con Aquaman, pero han disfrazado tanto al personaje interpretado (bastante insulsamente, por cierto), por Tenoch Huerta que poco queda del Namor original. Todo valido si con ello consiguen un personaje interesante, pero es que no lo logran. Con los cambios, convirtiendo al antaño rey de Atlantis en una especie de mutante descendiente de la mitología maya, lo que se pretende es reincidir en el mensaje político que ya estaba presente en la primera Black Panther, tratando artificiosamente de repetir el éxito que aquella tuvo entre la con unidad negra con, en este caso, la comunidad latina. Así, las motivaciones anticolonialistas de Namor se asemejan a las de Killmonger en la película anterior, restándole el componente shakesperiano de la familia traicionada. Con ello, el personaje carece del interés necesario y su presencia es casi una excusa para que, entre duelo y duelo, haya algo de acción. Ni me gustó el personaje ni me gustó la ambientación. Se dice que, al final, sí hubo mucha tijera y que la parte más interesante de Talokan, así como de mucho metraje de la relación entre Shuri y Riri, se quedó en la sala de montaje, pero eso solo supone un desmérito más para Cooger que no ha sabido manejar bien los tiempos de su película.

Cooger busca la lágrima en muchos momentos del film, y casi siempre lo consigue, pero en su empeño por hacer una película emotiva enuncia a hacerla también emocionante. Por ello, con tanto dolor y tanto funeral, la película termina resultando intrascendente, quedando el homenaje a Boseman empañado por el trato errado que se hace en el homenaje a Black Panther. A fin de cuentas, desde el punto de vista narrativo, esta sería la tercera muerte del personaje, tras verlo morir ya en su primera película (o, al menos, eso parecía) y darlo por muerto de nuevo tras el chasquido de Thanos en Infinity War. Por eso, si no se escudasen en la realidad, el film sería mucho menos duro de lo que es, dando más méritos a su carga dramática a la vida real que al trabajo de Cooger. Posiblemente no todo sea culpa suya, y de haber podido contar con Boseman como protagonista, pese a que Namor ya estaba como villano principal en el primer borrador del guion, la cosa habría sido muy diferente. No estoy diciendo que la solución tras el fallecimiento del actor hubiese sido cancelar la película pero sigo pensando que, de todas las alternativas existentes, han terminado eligiendo la peor.

Puede que en algunos sectores la película esté gustando mucho. Puede que incluso se lleve nominaciones importantes en los Oscar (la canción puede ser una buena baza, aunque aventuro que Rihanna se las tendrá que ver con Lady Gaga y su tema para Top Gun: Maverick). Pero no ha logrado ser, pese a lo que muchos auguraban, la gran película que iba a salvar (si es que necesitaba que la salvaran, que ese es otro tema) la Cuarta Fase del Universo Cinematográfico Marvel.

Lo más triste, es que tenían todos los elementos para construir una película que hiciese historia, pero no los han sabido aprovechar.

domingo, 4 de diciembre de 2022

Visto en Disney+: GUARDIANES DE LA GALAXIA: ESPECIAL FELICES FIESTAS

Hay muchas películas navideñas (demasiadas, diría yo) que se basan en la siguiente premisa: «hay que salvar la Navidad». Este podría ser el punto de partida de Guardianes de la Galaxia: especial Felices Fiestas, el segundo especial de Marvel para Disney+ después del interesante La maldición del Hombre Lobo, que podríamos convertir en meta lenguaje y decir que James Gunn, autor del episodio, lo que ha venido a hacer (en n paréntesis demasiado breve tras su salto a DC) es salvar todo el MCU.

No soy de los que sueltan pestes sobre la Fase Cuatro ya conclusa, y hablaré más en detalle sobre eso en mi inminente análisis sobre Wakanda Forever ya con spoilers a tutiplén, pero sí le reconozco una medianía con claros signos de agotamiento que provoca que el recuerdo del desenlace de la Saga del infinito nos produzca nostalgia, como si fuese un hecho muy lejano en el tiempo.

Este especial devuelve la energía y la fuerza y da, teniendo en cuenta que no es ni pretende ser más que una tontería divertida y sin mucho trasfondo, esperanzas de cara a una Fase Cinco que, al menos en lo que a películas se refiere, pinta bastante bien, al menos a tenor por los primeros avances vistos, el de Ant-Man y la Avispa: Quantumanía y, precisamente, el de Guardianes de la Galaxia, volumen 3.

A través en un correveidile de esos que siempre terminan malinterpretando la información original, los Guardianes se enteran de que Starlord tiene un trauma al no haber podido celebrar ninguna Navidad desde que fue secuestrado por Yondu y Mantis y Drax se disponen a subsanarlo de la manera más sencilla: yendo a la tierra a buscar el regalo perfecto, que va a resultar ser, ni más ni menos, que el propio Kevin Bacon.

A partir de esta premisa, el episodio (que a su modo homenajea al odiado –y casi inexistente- programa navideño de Star Wars) es una sucesión de situaciones absurdas al servicio de Pom Klementieff (ya se merecía esta chica su minuto de gloria en el UCM) y Dave Bautista, derrochando química a borbotones, algo de acción (poca, no hay un villano al uso, que para eso es Navidad), muchas canciones navideñas al estilo Gunn y el toque justo de sensiblería que, de nuevo, juega a caminar en el límite entre lo ridículamente ñoño y el homenaje sincero.

Guardianes de la Galaxia: especial Felices Fiestas no es un capítulo intrascendente para comprender el hilo narrativo de la saga, pero es un estupendo divertimento que irradia buen rollo y emotividad y nos resarce un poco del escamoteo que nos pegaron en Thor: Love & Thunder mientras aguardamos el inminente tercer volumen de sus grandes éxitos musicales.

Una fiesta de Navidad donde, salvo Gamora, no ha querido faltar nadie (aunque acierta al no poner de nuevo a Peter Quill en el centro de la pantalla) y que da na vuelta de tuerca al lenguaje meta que, en otro sentido y dirección, ya jugueteaba Hulka en su serie.

 

Valoración: ocho sobre diez.

domingo, 13 de noviembre de 2022

Cine: BLACK PANTHER: WAKANDA FOREVER

Después de una combinación de películas y series algo tambaleante a causa de los reajustes impuestos por la pandemia y las cenizas provocadas por la explosión triunfal que fue EndGame, la Fase Cuatro del UCM ha concluido al fin no sin pocas críticas por la bajada de calidad o interés de sus propuestas. Se suponía que la película que cerraba la fase, la secuela de Black Panther, iba a ser la que subiese el listón y diese un manotazo sobre la mesa, pero ya os digo –y esta es sólo mi modesta opinión-, que no ha sido así, considerando que Dr. Stanger y el multiverso de lalocura o incluso la infravalorada Eternals (dejo de lado Spiderman: no way home por lo de no ser 100% Marvel) están un peldaño por encima de la nueva película de Ryan Coogler.

Es cierto que Black Panther: Wakanda forever nació ya con no pocos problemas. A la inesperada muerte de Chadwick Boseman cuando ya estaba arrancando la producción y los cambios que hubo que hacer al guion deprisa y corriendo hay que añadirle las pesadillas que, al parecer, ha provocado la actriz Letitia Wright debido a su postura negacionista con respecto a las medidas de seguridad contra la Covid-19 durante el rodaje. A eso hay que sumarle la necesidad de distanciar al antagonista del film, Namor, de la versión de Aquaman ofrecida por Warner en el DCEU, consiguiendo que finalmente el personaje interpretado por Tenoch Huerta se parezca al rey de Atlantis de las viñetas como un huevo a una castaña (y eso que a la postre tampoco es que el Aquaman de Jason Momoa tuviera mucho que ver con su contrapartida comiquera).

El caso es que desde el primer momento queda claro que Wakanda forever debe funcionar como homenaje a Boseman, cosa que no solo me parece estupendo, sino que considero que era de justicia, pero de ahí a ser una pleitesía constante hay un largo trecho. Tanto, que el problema más grande que tengo con la secuela de Black Panther es la desaparición del personaje de Black Panther, convertido aquí en un fantasma al que se le espera durante demasiado tiempo y que cuando al fin aparece ni luce como merece ni está a tiempo de arreglar el desaguisado.

No es Wakanda forever una mala película, ni mucho menos. Pero sus excesivos 161 minutos dan para mucho, incluso para el aburrimiento. Y, sin embargo, queda la sensación de que falta tiempo para explicar mejor las cosas. Me viene a la mente, por ejemplo, la presencia superflua del ejército de Namor (¿realmente pinta algo Namora), la aparición casi gratuita de Everett Ross y Valentina Allegra de Fontaine (más allá, la segunda,  de servir de nexo entre películas y adelantar su participación en Thunderbolts), lo desaprovechada que resulta IronHearth o la nula mención a Zemo después de los sucesos de Falcon y el Soldado de Invierno.

No es, insisto, una mala película. Debería calificarla de buena, incluso. Tiene una gran dirección e interpretaciones muy potentes (destaco a Angela Basset, siendo el tal Huerta de lo que menos me ha gustado). Pero a la vez acumula demasiadas cositas que no me han terminado de funcionar como para evitar sentirme decepcionado de la misma. No es que en su momento fuese de los que quedase enamorado de la primera Black Panther (me alegré de su nominación al Oscar por mi condición de marvelita confeso, pero a la vez lo encontré fuera de lugar), pero lo que tengo claro es que vistos los derroteros de esta continuación (con decisiones que, creo, son un error por parte de Marvel) no me apetece nada la hipotética Black Panther 3.

Y esto no tiene nada que ver con decisiones polémicas como el cambio de identidad de Namor (este no es Namor, pero no por cuestiones de etnia) o el mensaje feminista que ya empieza a ser muy repetitivo. No. Mi problema, aparte de los momentos aburridos que hay en su ritmo, es que la trama no me enganchó en absoluto. Es muy emotiva, cosa que me parece bien, y juega a provocar la lagrimita en no pocas ocasiones, pero la ausencia de Boseman (o de T’Challa, que para el caso es lo mismo) no debería traducirse en la ausencia de Black Panther. Es esa falta de protagonismo, de liderazgo con el que alguien tome el control de la historia, lo que me invita a perder el interés en la misma y conformarme con lo mismo que ya me ofreció Coogler en la primera entrega: un buen pulso visual, gran banda sonora y muy vistoso vestuario.

No hay nada a nivel narrativo que justifique la decisión de Kevin Feige de cerrar la Fase Cuatro en este punto, pero a nivel conceptual me parece un acierto. Dejando de lado las apuestas seguras de Spiderman y Dr. Strange, el resto se ha caracterizado por no saber exactamente hacia donde se quería dirigir. Esperemos que, con la llegada de Marvels, la Fase Cinco sea la que se dedique a enderezar el rumbo.

 

Valoración: Seis sobre diez.

lunes, 24 de octubre de 2022

Visto en Disney+: LA MALDICIÓN DEL HOMBRE LOBO

Hace ya algún tiempo que desde Marvel se nos va prometiendo algo diferente, algo que sea capaz de romper con la dichosa cantinela de la «fórmula Marvel» que parece definir sus producciones. Y aunque algo se ha avanzado en ese tema (Eternals gustó poco, precisamente, por romper los esquemas previsibles del MCU mientras que Hulka, sobretodo en su capítulo final, se dedica a burlarse de todo ese asunto), todo sigue teniendo un aroma más o menos continuista.

La llegada de este especial televisivo, a modo de adelanto de Halloween, tampoco es que vaya a rompernos la cabeza, pero sí es un gran paso a abrir puertas a otros subgéneros poco explorados en la factoría hasta el momento.

La maldición del hombre lobo, interesante debut como director de Michael Giacchino, no se aleja demasiado de los cómics de Marvel, trayendo al MCU personajes inéditos hasta ahora como son Jack Russell, Elsa Bloodstone o al Hombre-cosa (vamos a olvidarnos todos de esa espantosa película de hace unos años), pero sí resulta suficientemente rompedora, tanto por el uso del blanco y negro como por los toques de terror, como para indicar que es posible hacer cosas diferentes y apuntar hacia un tipo de público distinto al habitual.

La maldición del hombre lobo es casi una curiosidad, un homenaje al cine de terror clásico de la Universal o la Hammer, que además abre las puertas a un mundo nuevo, seguramente aquel al que pertenecerán Blade o El Caballero Negro (o incluso El Caballero Luna, si es que saben qué quieren hacer con este personaje), dominado por monstruos y seres de la noche.

El episodio, que inicia así una nueva forma de conectar con el público de Disney+ mucho más directo que con las series (en navidad tendremos otra muestra de esto con el especial de Guardianes de la Galaxia), es ameno y muy efectivo, demostrando que Giacchino no es manco a la hora de dirigir, y rozando la gloria con la representación visual del Hombre Cosa (al que aquí llaman, simplemente, Ted). Un divertimento que sin llegar a romper esquemas, invita a soñar con una Marvel diferente y más abierta a nuevas experiencias.

Visto en Disney+: SHE HULK, ABOGADA HULKA

She-Hulk, abogada Hulka, venía con la intención de poner el Universo Marvel patas arriba, y vaya si lo ha hecho. Aunque de manera algo irregular (hay algún episodio en su parte central que ha flojeado un poco, el lenguaje meta de la propuesta, insuperable en su episodio final, ha confirmado que aún se pueden hacer cosas originales y frescas en Marvel sin tener que separarse por ello del camino establecido, cerrando a su vez un círculo casi perfecto con el origen del Marvel televisivo, una Bruja Escarlata y Visión que también tenía, al menos en su arranque, mucho metalenguaje, aunque de otra manera.

La serie de Hulka es una comedia en la que lo de menos es su villano, aunque con ello se dé la sensación en muchos momentos de que la trama no sabe muy bien hacia donde va. Pero lo importante de veras es ese humor divertido y algo irreverente, capaz de romper la cuarta pared tal y como hacía en su etapa comiquera de John Byrne, para burlarse de todo y de todos, empezando por su misma casa. Así, tras un arranque dubitativo donde el humor parecía algo forzado casi un remiendo de lo que hacía en cines Deadpool) y cuyo ingrediente principal parecían ser los cameos más que la propia Hulka, la serie ha ido creciendo hasta ese glorioso episodio final que se sitúa entre lo mejor y lo más absurdo que ha parido Marvel, algo tan autoreferencial que quizá saque de la propuesta a los menos devotos y pueda causar alguna que para indignación a los que solo querían ver a Daredevil pegando tortas, pero que para los que buscaban algo diferente ha sido una auténtica gozada.

Y buena parte del mérito es de Tatiana Maslany, otro acierto de casting de Marvel, que se come la pantalla y consigue enamorar con su dulzura y torpeza en una Jen Walters algo más inestable que en su versión comiquerapero que ha resultado todo un acierto.

Puede que el apartado técnico deba estar, de nuevo, entre lo más flojo de la serie, pero me temo que eso es algo a lo que debamos acostumbrarnos en la vertiente televisiva del MCU pero que, una vez superado el efecto Shrek, es fácil de ignorar.

En fin, un acierto que, de nuevo, dividirá a devotos y detractores pero que supone claramente un paso adelante en la dinámica de la franquicia y que invita a estar deseando volver a encontrarse con Jen/Hulka en el futuro, aunque un descacharrante Kevin ya nos haya alertado de que no será en cines…

sábado, 13 de agosto de 2022

Visto en Disney+: YO SOY GROOT

Comentario rápido (que la cosa tampoco da para mucho) para avisaros de que ya están disponibles en Disney+ los cinco episodios que componen la serie centrada en Groot, el simpático alienígena con forma de árbol perteneciente a Los guardianes de la Galaxia.

Para los despistados, aclararé que el Groot inicial de Guardianes de la Galaxia falleció al final de la película, apareciendo este segundo Groot en forma de esqueje en las escenas postcréditos y siendo conocido, popularmente, como Baby Groot (y nadie nos ha ofrecido un nombre alternativo, como sucedió con Baby Yoda). Este Groot bebé fue quien protagonizó Guardianes de la Galaxia, Vol. 2 hasta dar el salto a su versión adolescente en una de las escenas postcréditos de la película, edad con lo que lo volveremos a ver en EndGame y en el volumen tres de su propia saga.

La serie de Yo soy Groot, por tanto, se sitúa entre el final del Volumen 2 y las escenas postcréditos de la propia película, ampliando las aventuras del simpático e ingenuo personaje durante ese periodo de niñez. No vale la pena entrar a comentar los episodios a fondo, ya que apenas duran cinco minutos, sino resaltar que, pese a no contar con James Gunn ni en la dirección ni en el guion, mantienen la esencia del personaje, siendo tiernos, locos, absurdos y tremendamente divertidos.

Recuperando a Vin Diesel y Bradley Cooper en las voces, la propuesta (que es canon dentro del UCM) es un deleite visual y, si hubiese que ponerle alguna pega, es su escasa duración, más si tenemos en cuenta los pocos episodios que son.

En fin, una rareza para todas las edades, muy recomendable, y que se puede devorar en un suspiro.

miércoles, 27 de julio de 2022

Reflexiones: EL DÍA EN QUE KEVIN FEIGE NOS CALLÓ LA BOCA A TODOS.

Hace unos días, a raíz del estreno de Thor: Love and Thunder, reflexionaba sobre el extraño deambular de la Fase Cuatro del MCU, el Universo Cinematográfico Marvel y la sensación de que no había un plan establecido, pareciendo ser todo obra de la improvisación.

La proximidad de la Comic Con de San Diego invitaba a la esperanza, más cuando el propio Kevin Feige había asegurado que en breve lo veríamos todo claro, pero los rumores apuntaban a que Marvel se iba a reservar las sorpresas para su propia fiesta, la D23, es decir, la convención exclusiva de Disney que llegará en septiembre. Sin embargo, el mandamás de Marvel nos ha dado un buen zasca y ha mostrado todos los ases guardados bajo la manga, demostrando que sí saben lo que están haciendo (otra cosa es que lo hagan mejor o peor, que hay gustos para todo) y cuál es el futuro. De hecho, ya sabemos que las Fases Cuatro, Cinco y Seis estarán encadenadas y que juntas formarán la Saga del Multiverso.

Como rectificar es de sabios (y a la espera de que en la D23 se agregue alguna sorpresa más), es justo hacer un rápido repaso de todo lo que está por llegar y tratar de buscarle un sentido, aunque ya advierto que no todo estará conectado y que muchas escenas postcréditos siguen en el aire.

Antes de empezar, recordar lo que nos queda en esta Fase Cuatro, que ya sabemos que concluirá el once de noviembre con la película de Black Panther: Wakanda Forever, cuyo primer tráiler es sublime. Por el camino, nos encontraremos, el 10 de agosto, la serie animada de Yo soy Groot y, apenas una semana después, el debut de la prima de Hulk: She-Hulk: abogada Hulka. En Navidad, además, tendremos el especial de Guardianes de la Galaxia.

Entrando ya de lleno en la Fase Cinco, el pistoletazo de salida lo darán Ant-Man y La Avispa en su tercera película: Quantumanía, que el 17 de febrero de 2023 nos dará más datos sobre Kang, supuesto gran villano de la saga, del que empezamos a saber algo en la serie de Loki.

De ahí saltamos a Disney+ con Secret Invasion (primavera), en la que retomaremos el tema de los Skrulls y sabremos lo que ha estado haciendo todo este tiempo Nick Fury. ¿Se dejará ver por ahí Monica Rambou o nos la reservarán para The Marvels?

Volvemos a la pantalla grande con Guardianes de la Galaxia, vol. 3, que ya sabemos que será la despedida del grupo tal y como lo conocemos y que promete cambiar las carcajadas por alguna lagrimita. Será el cinco de mayo.

De nuevo en el streaming, en verano tendremos dos estrenos consecutivos. En el primero sabremos la historia de Echo tras lo acontecido en la serie de Ojo de Halcón, mientras que la trama de Kang y los problemas con el multiverso posiblemente avanzarán en la segunda temporada de Loki.

Más problemas cósmicos se sucederán en The Marvels, donde veremos juntas a la Capitana Marvel, Ms. Marvel y, probablemente, Photón. Habrá que esperar el 28 de julio para saber si la película sigue la trama de Secret Invasion, continua el hilo del Multiverso o va por su propio camino.

Mucho más terrenal y terrorífico parece ser lo que rodea a Blade, el cazavampiros al que veremos en cine el 3 de noviembre y donde se espera haga acto de presencia también El Caballero Negro tras su aparente presentación en Eternals.

Volvemos a las series, pues en otoño tenemos Ironheart, donde Riri Williams seguirá el legado de Iron Man, en invierno llegará Agatha: coven of chaos (¿quién sabe si para explicarnos si La Bruja Escarlata continua viva?) y empezaremos el 2024 con Daredevil: Born Again. Muchas especulaciones sobre esta última, donde Charlie Cox volverá a ponerse el traje, sin que tengamos por ahora muy claro hasta qué punto será fiel a lo planteado en las tres temporadas de la serie de Netflix pero con una cosa clara: con 18 episodios será la serie más larga de Marvel hasta la fecha.

Y la despedida de la Fase debe ser por todo lo grande con dos apuestas cinematográficas. En Captain America: New mundial orden veremos la primera aventura en solitario de Sam Wilson con el uniforme del Capi tras la serie que compartió con Soldado de Invierno (del que no hemos vuelto a saber nada) mientras que Thunderbols reunirá, tal y como aventuré, al grupo de antihéroes que empezó a reunir Valentina Allegra de Fontaine y de la no hemos vuelto a saber nada en algún tiempo.

En resumen, una temporadita cargada de títulos (seis películas y seis series) en las que vamos a seguir descubriendo personajes nuevos y ampliando el catálogo de héroes Marvel a la par que comprobamos que el camino hacia la destrucción se va construyendo. Parece que las incursiones de las que se hablaba en Dr. Strange en el multiverso de la locura son ya una realidad y todo va a derivar, tal y como fabulaban algunos, en una versión de las Secret Wars de Hickman.

Efectivamente, toca hablar de la Fase Seis, marchándonos ya hasta finales de 2024 (el 8 de noviembre, concretamente), con la esperanza de poder ver, ahora sí, una buena película de Los 4 Fantásticos, el grupo que dio origen, en el comic, a todo el Universo Marvel y que la industria del cine nunca ha sabido tratar como se merecían.

Y tras la llegada del equipo capitaneada por Reed Richards al MCU explota al fin la bomba: seis años después de End Game vuelven Los Vengadores, y lo harán por partida doble: con dos películas que se estrenarán con tan solo unos meses de diferencia (2 de mayo y 7 de noviembre). Será ya en 2025 y Feige nos ha dado incluso sus títulos: The Kang Dinasty y, efectivamente, Secret Wars.

Hago un paréntesis para explicar esto de las Secret Wars: En los cómics hubieron dos Secret Wars (la primera de ellas tuvo secuela, pero eso no viene al caso ahora). En 1984 el editor de Marvel por aquel entonces, Jim Shooter, se sacó de la manga una exitosa miniserie que enfrentaba a los principales héroes y villanos de la casa en un evento rompedor que, en realidad, formaba parte de un acuerdo con Mattel para renovar personajes y vender más figuritas. El invento fue un éxito y la saga se volvió mítica. Tanto, que sirvió como referencia, en 2015, para unas nuevas Secret Wars de la mano del guionista Jonathan Hickman con la que culminaría una larga etapa escribiendo a Los Vengadores y Los 4 Fantásticos. En ella, se plantea todo el tema de las incursiones y el colapso de los universos que ya se anunció en la película de Sam Raimi, por lo que todo indica que serán estas segundas guerras secretas las que se adaptarán (más o menos) en la pantalla grande.

Y con esto llegamos al fin de novedades anunciadas en la ComicCon, y aunque se han dado muchos títulos y se han aclarado muchas cosas, siguen quedando muchas preguntas en el aire que ya formarán parte de las especulaciones hasta que hayan nuevas revelaciones en la D23 o, ¿quién sabe?, en la ComicCon del año próximo.

Que no se haya sabido nada de Spider-man es lógico, ya que a día de hoy los derechos continúan en manos de Sony y serán ellos quienes revelen si hay planes (que ya os digo yo que sí) para un Spider-man 4 con Tom Holland (y mucho está tardando ya en aparecer por aquí Miles Morales). Pero entre os títulos que quedan por revelar de la Fase Seis deberíamos tener, al menos, otro film de Dr. Strange para desarrollar esa escena postcréditos en la que se nos presentaba a Clea. También sorprende que no se haya hablado nada de Los Jóvenes Vengadores, por lo que apuesto a que tendrán su oportunidad en esa misma fase, lo mismo que la esperada llegada de los mutantes. Más inciertos son los futuros de los Eternos y Shang-Chi, aunque no veo complicado unir las tramas pendientes (la marcha de los Eternos en busca de sus compañeros, la aparición de Eros y los peligros de los Diez Anillos de Poder) con la crisis del multiverso: al fin y al cabo, son subtramas relacionadas con la parte cósmica de Marvel. Más dudas me dejan la posible recuperación del resto de los Defensores de Netflix, teóricamente canon, o si se piensa hacer algo con los personajes de la serie de SHIELD. ¿Y qué pasa con el anunciado regreso de Thor? Eso solo por mencionar lo más gordo que tiene Feige en su bandeja de pendientes.

Como veis, siguen quedando muchas preguntas en el aire, así que el aluvión de novedades presentadas el sábado pasado no implica que no queden sorpresas con las que recrearnos en el futuro. Y todo eso de las Secret Wars, a falta de confirmaciones oficiales, va a ayudar a que aumenten las especulaciones sobre hipotéticos retornos gloriosos como los de Chris Evans o Robert Downey Jr., aunque sea en versiones de otro universo.

Lo único que sabemos seguro es que ya podemos empezar a cuadrar agendas. Nos espera unos añitos de aúpa, y en noviembre de 2025 nos volverá a estallar la cabeza a todos, eso seguro.

viernes, 15 de julio de 2022

Reflexiones: EL ERRÁTICO CAMINO DEL MCU

Llevamos ya un año y medio desde que dio comienzo oficialmente (tras los retrasos impuestos por la pandemia) la Fase Cuatro del MCU tras la brillante conclusión de la llamada Saga del Infinito y lo cierto es que aún no sabemos cuál es el tema central de esta nueva colección de películas.

Cierto es que no todos los títulos de las Fases Uno, Dos y Tres estaban vinculadas a Thanos y su obsesión por las gemas, o al menos no lo sabíamos por aquel entonces (como en el caso, por ejemplo, de Thor: El mundo Oscuro), pero sí se iban viendo pequeñas miguitas que invitaban a pensar en un tapiz que terminaría por ofrecernos una espectacular panorámica.

Algo que, por cierto, se fue incrementando en las últimas películas, cuando ya el Universo Cinematográfico Marvel estaba asentado y Kevi Feige y sus chicos decidieron pisar el acelerador hacia la épica conclusión.

No hay ni rastro de esa sensación en las nuevas películas tras el epílogo que supuso Spider-man: No way home. Muchas escenas postcréditos, muchos caminos abiertos, muchos personajes nuevos pero nada que nos indique que hay un plan definido tras todo ello. Sí, ya sé que a priori un año y medio puede parecer poco tiempo, pero si tenemos en cuenta que en ese año y medio se han estrenado  ya seis películas y otras tantas series (dejando de lado What if?), la cosa cambia. El otro día aluciné con el dato aportado por Espinof revelando que lo que llevamos de Fase Cuatro se puede traducir en 49,5 horas (aquí sí está incluida la serie de animación), que equivalen casi a las cincuenta que suman las tres fases anteriores en total.

El caso es que las escenas postcréditos nos habían acostumbrado a que servían (chistes tontacos aparte), para ponernos los dientes largos de cara al futuro, pero en esta fase son tantas las puertas que se están abriendo que me resulta imposible adivinar por donde van a ir los tiros. O eso parece, ya que según Feige se han dado las suficientes pistas para conocer el plan de ruta trazado, aunque en breve sabremos más cosas al respecto (en la inminente ComicCon de San Diego o, más probablemente, en la D23). Yo no soy capaz de vislumbrar ese teórico camino (más allá de los rumores –o deseo de los fans, que no es lo mismo- sobre unas Secret Wars que, si se parecen en algo a las de Hickman, poco me interesan), pero por si vosotros sois más espabilados, voy a hacer un ligero repaso a lo que sabemos hasta ahora.

Si empezamos en como terminó todo, hay que recordar que en las escenas postcréditos de Spider-man: Far from home se revelaba que los Nick Fury y Maria Hill que estaban en la Tierra no eran los reales y que el verdadero Fury estaba liderando una base espacial, sin duda una puerta de entrada a la Invasión Secreta que adaptará la saga en la que los Skrulls (villanos en los comics) han suplantado a varios héroes desde hace años. Esto podría enlazar con las pistas que nos daban al final de Bruja Escarlata y Visión, donde Monica Rambou era requerida por los Skrull para reunirse con… ¿Fury? ¿Capitana Marvel? Sea cual sea de los dos, esto podría resolverse tanto en The Marvels (película) como en Invasión Secreta (serie), aunque tocará esperar hasta final de año. Al menos, esta línea argumental tiene otra pista, la que se nos presenta en la última escena de Ms. Marvel.

Otra línea argumental es la que se dice podría derivan en los Thunderbolts, una de las mejores series de comics de los noventa cuya adaptación no tendría nada de fiel y debería conformarse con copiar el concepto en la que derivó (villanos redimidos haciendo de héroes). Este rumor proviene del papel de nexo común (tal y como en la Fase Uno hacía Fury) que parece desempeñar la Baronesa Allegra de Fontaine. Ya la hemos visto reclutar al U.S.Agente en Falcon y el Soldado de Invierno y a Yelena Belova, en Viuda Negra, a la que ya encamina a un enfrentamiento con Ojo de Halcón visto en su propia serie.

Por último, la tercera gran línea argumental parece estar ligada al Multiverso, aunque las tres claras manifestaciones del mismo (en Spider-man: No way home, Dr. Stranger y el Multiverso de la locura y Loki) no han aclarado la conexión entre los mismos. Vayamos por partes: en la película del arácnido, la obertura de portales dimensionales no parece tener más consecuencias que el intercambio de personajes con el fin de enriquecer el Universo Cinematográfico propio de Sony, amén de dejar un resto del simbionte de Venom en el MCU. En la serie de Loki sí se presenta al que podría ser el gran villano de esta etapa, Kang. Aunque al que hemos conocido hasta ahora no es más que una versión bastante más amistosa que el apodado «El conquistador», su muerte parecía desencadenar un punto de ruptura en todo el multiverso que, sin duda, debería tener graves consecuencias. Sin embargo, en la secuela de Strange dirigida por Raimi, los saltos entre Universos son propiciados por el personaje de América Chávez, y aunque no se menciona para nada a Kang, sí se menciona el tema de las incursiones, asegurando Gea en el último suspiro del film que hay una gran amenaza que Strange debe ayudar a evitar. Imagino que de alguna manera se podrá unir ambos conceptos, pero no se ha revelado aún cómo.

Así pues, tenemos a los Skrulls, a los Thunderbolts y a Kang y las fisuras del multiverso. Tres líneas argumentales que podrían untarse o no y que sin duda forman parte de ese plan de Feige de cara al futuro inmediato del MCU.

Pero la cosa es que hay más, pistas y revelaciones aparentemente ajenas a todo esto que podrían ser simples semillas para posibles secuelas o presentación de personajes para unirlos al circo que se está formando. En cuanto a lo menos relevante, está la importancia que pueda tener en el MCU el hecho de que Xu Xialing esté reflotando a Los Diez Anillos, que Sharon Carter siga por ahí en equilibrio entre el bien y el mal, que se haya revelado una tercera personalidad de Caballero Luna, que Kingpin y Daredevil se hayan dejado ver por aquí, oficializando dentro del canon a las series de Netflix, que Dr. Strange meta en el canon también la existencia de los Inhumanos (aunque, de momento, en otro universo) o que Kamala Khan sea, en realidad, una mutante.

Pero, en términos más importantes, tenemos también a Hércules con la misión de matara todos los superhéroes que pueda, a los Eternos viajando en el Domo en busca de sus compañeros y recibiendo la visita de Eros, hermano de Thanos, a Carol Danvers, Wong y Bruce Banner avisando de las implicaciones que tiene la existencia de los Diez anillos del poder, a Dane Whitman a punto de abrazar su destino junto a la Espada de Ébano pese a las advertencias del cazavampiros Blade,…

Y todo esto, sin que se hayan aclarado algunas dudas como la confirmación de las muertes de Misterio en Far from Home o de Wanda en Dr. Strange en el multiverso de la locura, el destino del Capi anciano, lo que pueda pasar con la Visión blanca, lo que suceda con la Gamora del pasado, la posibilidad de un Jóvenes Vengadores (recordad la presencia de una nueva Ojo de Halcón)…

Como veis muchas preguntas que no son fáciles de encajar en una línea temporal más o menos cronológica. Algunas de estas cosas puede que queden en nada, como el resto del simbionte, la nueva organización de Los Diez Anillos, etc. pero muchas otras (con actores de prestigio ya contratados), deberán resolverse tarde o temprano. Y eso por no pensar en que en breve llegará Wakanda forever en la que se nos presentará a un nuevo Black Panther y donde conoceremos a más personajes nuevos como Riri Williams (que tendrá su propia serie en Ironheard) y, parece ser, que a Namor y Doctor Muerte, aparte que la película de Los Cuatro Fantásticos está más que confirmada.

Lo dicho, un caos de ramificaciones, personajes nuevos y posibles historias que parece muy difícil unificar en un gran evento final (incluso en dos  o tres eventos) y que hacen que estemos ansiosos por ver las aclaraciones que Kevin Feige dice que va a dar. Y espero que sean muy convincentes porque me temo que si no, viendo sobretodo el nivel medio de las series de Disney+, el MCU puede empezar a cansar.

Visto en Disney+: MS. MARVEL

Casi sin tiempo para reaccionar a Thor: Love and Thunder, nos encontramos ya con otro producto Marvel finalizado. Se trata de Ms. Marvel, unan nueva pequeña decepción que demuestra que la gloria a la que La Casa de las Ideas nos tiene acostumbrados (más o menos) en cine no se traduce, de momento, al mundo de las series.

Y es una pena, porque en su arranque, pese a esa sensación de serie adolescente que no gustaba a algunos, la cosa era muy prometedora. Ciertamente, tras la solemnidad de Caballero Luna, apetecía un producto adolescente, con un tono claramente desenfadado y una puesta en escena loca y divertida, muy inspirada en la brillante Spiderman: Un nuevo Universo.

Sí, es cierto que el tono era muy ligero, pero eso es justo lo que necesita un personaje como el de Kamala Khan, al que acompaña una actriz debutante pero totalmente rompedora como es Iman Vellani y un recorrido cultural interesante sin parecer forzado.

Así, en un par o tres de capítulos se recogía la esencia del personaje paquistaní siendo muy fieles a su contrapartida en comic, aunque el origen de sus poderes, así como la manifestación física de los mismos, si han sufrido variaciones.  En el momento de su creación, se comparó a Kamala con la versión adolescente de Peter Parker, y por ello es muy apropiado que parte de la trama de la serie se centre en sus problemas en la escuela, con sus padres o con los chicos. Pero eso se empieza a diluir a partir de cierto momento en que pretenden ponerse serios y alejan a la joven de las calles de Jersey para profundizar (de manera algo cargante) en sus raíces, dándonos lecciones de historia que quizá no venían a cuento y presentando a los teóricos villanos de la serie, una versión de los Clandestinos que, esta vez sí, difieren mucho de los Clandestinos originales. A partir de aquí, un batiburrillo de peleas de bajo interés, muertes poco dramáticas y un peligroso coqueteo con el tedio hasta llegar al capítulo final, donde de nuevo en Jersey se recupera a los secundarios que nunca debieron perder importancia en la trama y las aguas se reconducen.

Es un final emocionante y muy revelador, que conecta directamente con la película The Marvels (la supuesta secuela de Capitana Marvel donde Iman Vellani será coprotagonista) y da el pistoletazo de salida a la presencia de mutantes en el MCU (otro cambio significativo: en los comics Kamala es inhumana), pero que no puede evitar que el conjunto total de la serie se vea como irregular. De hecho, tal y como pasaba en cierto modo con Obi-Wan Kenobi, ese buen final ensombrece aún más al producto, ya que demuestra que si no está todo lo bien que el personaje merecía no es por falta de talento, sino por otra cosa (¿desidia? ¿decisiones de los despachos?), lo que deja una sensación agridulce.

Al menos, podemos quedarnos con el gran descubrimiento que ha sido Vellani y las ganas que tenemos de reencontrarnos con ella en The Marvels, para la que aún nos queda una buena espera.

Por el camino, lo próximo será Hulka, que se anuncia directamente como una comedia. ¿Será la serie que engrandecerá definitivamente el MCU televisivo? Personalmente, lo dudo mucho. Que de seis propuestas la más innovadora e interesante (y más a raíz de las consecuencias que tuvo en Dr. Strange y el multiverso de la locura) sea Bruja Escarlata y Visión, precisamente la primera de ellas, es algo preocupante.

sábado, 9 de julio de 2022

Cine: THOR: LOVE AND THUNDER

Habiendo podido disfrutar de Thor: love and thunder la misma tarde del estreno, la lógica me imponía publicar un comentario sobre la misma a lo largo del día. Sin embargo, es tal el nivel de desvergüenza mostrado por Taika Waititi en su segunda aproximación al Dios del Trueno, que me he visto tentado a esperar a un segundo visionado o a reposar mejor la película.

Pero, como dijo alguien: ¿Quién dijo miedo? Así que allá voy, a ver que me saco de la manga.

El caso es que, pese a un prólogo que remueve ya los estómagos e invita a la lagrimita y tras disfrutar de la fanfarria de Alan Silvestri que acompaña al logo de Marvel en versión guitarrera (anunciando que estamos ante una película muy «heavy» en todos los sentidos) el nivel de despiporre es tal que, en ocasiones, roza la vergüenza ajena. Pese a la división que suscito, Waititi es consciente de que su Thor Raknarok fue un soplo de aire fresco a la saga y ha multiplicado sus locuras por cinco, proponiéndonos desde el primer  minuto en que aparece en pantalla a un Thor ridículo, un cafre en todos los sentidos que, en comparación, hace parecer serio y formal a Star Lord en los momentos en que comparten pantalla. Cierto es que a medida que avanza la acción el absurdo se mitiga y crece la épica, pero para entonces posiblemente ya se habrá perdido a buena parte del público que pueda no conectar con cabras estridentes razas que parecen marionetas y estética psicodélica. También es cierto que, tras Raknarok, la gente ya debía venir sobre aviso, y quien se quiera quejar del humor de este Thor es que no sabía dónde se estaba metiendo.

Dicho esto, es sorprendente y muy meritorio la habilidad de Waititi para pasar del humor más loco al drama capaz de estremecer y emocionar. No es que sea algo nuevo en él, pues se le dio de maravilla en Jojo Rabbitt, pero el trasfondo trágico y humano de su Love and Thunder es algo de lo que carecía Raknarok y que le hace ganar muchos enteros.

Por lo explicado hasta ahora, no quiero que se entienda que no me ha gustado la película, ni mucho menos. Es solo que, por más preparado que estuviera, el nivel de delirio es tal que me ha pillado con la guardia baja en más de una ocasión. Por un lado, echo en falta al Thor más digno que nos presentó Kenneth Branagh y al que ya hizo enamorarse de Jane Foster. Por otro, la evolución es natural y coherente con lo visto a lo largo del MCU, End Game incluida.

Además, por mucho que esta sea una película 100% Waititi, no sería justo dejar de mencionar el genial trabajo de sus protagonistas. Chris Hemsworth demuestra que se mueve como pez en el agua en el terreno de la comedia, su química con una recuperada Natalie Portman es total y Christian Bale compone a un villano brillante. No es cuestión de analizar ahora si se desaprovecha o no la trama creada por Jason Aaron para los comics (la película bebe principalmente de dos de sus sagas más míticas: La poderosa Thor y El carnicero de Dioses), pero al menos no me quedo con la sensación de que me han arruinado la posibilidad de ver un Planet Hulk o de tomarse a guasa la destrucción de Asgard como sucediera en la anterior película.

El caso es que, entre cachondeo y chistes apelotonados, Thor: Love and Thunder contiene algunas set-pieces espectaculares, puro delirio comiquero, tiene una acción bien calibrada y funciona cuando tiene que poner el dedo en la llaga de la emotividad. Y si dejamos los prejuicios a un lado (y a estas alturas ya deberíamos tener claro que cuando se trata de Waititi no debemos esperar una fidelidad enfermiza a los comics), lo cierto es que estamos ante un espectáculo divertidísimo, adrenalítico y muy emotivo.

Ante el debate de cuál de las dos películas de Waititi sobre el personaje es mejor, lo dejo en tablas, pues si bien es cierto que la carga dramática mejora esta propuesta, los excesos humorísticos (me llegó a cansar el chiste recurrente de la aparente relación sentimental entre Thor y sus armas) pueden llegar a molestar. Lo que sí que no molesta es la medida aportación de Los Guardianes de la Galaxia (incluso me supieron a poco) así como alguna que otra recuperación que me alegraron la tarde.

En resumen, que estamos ante la película más diferente y loca de la Fase Cuatro del MCU, algo que quizá necesitábamos aunque pueda doler ver la gloria asgardiana reducida a esto (y del panteón de dioses, Zeus incluido, mejor ni hablo). Un tiovivo de emociones con un villano bien justificado y un Helsworth demostrando que su Thor tiene cuerda para rato. Creo (insisto, debo volver a verla) que no me va a hacer volar la cabeza, pero tiene momentos de verdadero deleite. Y además, al ritmo de Guns’n’roses todo pinta mejor.

 

Valoración: Siete sobre diez.

miércoles, 25 de mayo de 2022

Cine: DOCTOR STRANGE EN EL MULTIVERSO DE LA LOCURA

Una película más y un éxito más de Marvel. Mientras las series siguen avanzando con un ritmo más bien irregular, en cine la marca del MCU no falla, y aunque había quien tenía dudas ante títulos como Viuda Negra (sin duda la propuesta más floja de esta cuarta fase), Eternals o Shang-Chi, el indiscutible éxito de Spider-man: No way home y la llegada ahora de Doctor Strange en el Multiverso de la Locura ha terminado por callar bocas que auguraban un deje de agotamiento en el universo superheroico de La casa de las Ideas.

Si hay algo que cabe destacar de esta nueva fase (dejando al margen la película precuela de Natasha, que todos coincidimos en que llego tarde y mal) es cierta libertad creativa, como si Kevin Feige quisiera jugar a mezclar el blockbuster más taquillero con cierto cine de autor, y pese a no renunciar a la tan denostada «fórmula Marvel» es cierto que tanto

Chloé Zhao como Destin Daniel Cretton pudieron plantar más o menos las semillas de su estilo personal, dando un toque diferente a sus películas y consiguiendo mantener sus señas de identidad, algo más notable en el caso de la primera (e, irónicamente, criticada por ello por parte del público más irracional). Es difícil saber qué habría pasado si Scott Derrickson hubiese terminado dirigiendo la secuela de su Doctor Strange (porque visto lo visto parece evidente que las diferencias creativas que provocaron su abandono fueron más de carácter argumental que visual), pero no hay duda de que el fichaje de Sam Raimi ha sido todo un acierto, dándole manga ancha para que pudiese unir sus dos estilos favoritos, el de los superhéroes con lo que sentó cátedra con sus dos primeras aproximaciones al personaje de Spider-man como al terror de su saga de Posesión Infernal.

No es que Doctor Strange en el Multiverso de la Locura sea un film de terror al uso, pero sí hay suficientes elementos del imaginario de Raimi como para llegar a dudar si esto es un producto recomendable para un niño, sabiendo el director manejar la ausencia (obligada) de sangre con guiños aterradores a clásicos el género, teniendo cabida desde Carrie hasta The Ring pasando por el género de la brujería, las posesiones o incluso los zombis (sin faltar el auto-homenaje, por cierto).

Esto de por sí solo ya convierten a Doctor Strange en una rara avis del género, sin por ello hacer obviar que estamos ante una magnífica película de superhéroes, donde el ritmo es trepidante y apenas hay un segundo de respiro, sin por ello llegar a agotar al espectador y (uno de sus grandes méritos) logrando un clímax final impactante a la par que inteligente que no se basa solo en la destrucción masiva, sino en el sentimiento y el dolor.

Y es que, por encima de cuestiones estéticas, de luchas entre el bien y el mal y saltos entre universos, la secuela de Doctor Strange es ante todo una película de sentimientos. Una película movida, por un lado, por el dolor de una madre que haría cualquier cosa por recuperar a sus hijos y, por el otro, por un protagonista atormentado no ya por la pérdida de su amor de toda la vida, sino más bien por la incapacidad de conseguir mantenerlo a su lado.

Con estas armas Raimi construye un castillo de naipes que puede enloquecer al espectador menos aventajado con tanto cambio de universo y repetición de personajes, pero que en realidad es una gozada, con guiños impresionantes en forma de cameos para el fan de toda la vida y a la que, si hay que reprocharle algo es, precisamente, que se queda corta en su nivel de locura.

Además, pese al despliegue de efectos digitales por CGI (aunque Raimi consigue equilibrarlo muy bien con el uso de maquillaje tradicional), las excelentes interpretaciones de Benedict Cumberbatch y Elizabeth Olsen logran imponerse ante el artificio visual, dando al film un valor añadido impagable.

Seguimos sin tener muy claro hacia donde se dirige esta cuarta fase (hay ciertas teorías por ahí a las que daré voz en unos días, cuando ya sea más prudente hablar con spoilers), y como de firmes son las conexiones entre esta película, el multiverso provocado por el propio Strange en su aventura junto a Spider-Man y las andanzas de Loki en su serie de Disney+, pero analizada a nivel individual, Doctor Strange en el Multiverso de la Locura es una de las aventuras más divertidas, emocionantes, tristes, aterradoras y locas que nos ha proporcionado Marvel hasta la fecha, consiguiendo que no se note siquiera esos cuarenta minutos que dicen se han caído del montaje inicial y que espero veamos alguna vez.

En fin, una verdadera delicia y, por difícil que parezca viendo los antecedentes, una de las mejores películas de este nuevo MCU post EndGame.

 

Valoración: Ocho sobre diez.