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viernes, 9 de abril de 2021

Lecturas: MARVEL ZOMBIES: RESURRECCIÓN

Hace ya más de quince años que Mark Millar, cuando se dedicaba a escribir buenas historias para las dos grandes editoriales de cómic americanas en lugar de centrarse sólo en su propio universo (y de paso crear lucrativas franquicias cinematográficas), creó una tierra alternativa donde los héroes de Marvel habían caído en manos de zombies hambrientos de carne en busca de nuevos mundos por devorar. Fue en la colección de Ultimate Fantastic Four y causaron tal sensación que dieron pie a una serie de historias en formato de series limitadas llamadas, inequívocamente, Marvel Zombies. Tal fue el impacto mediático que incluso asomaron brevemente la cabeza por el MCU, mediante la pesadilla alucinógena de Spider-Man: Lejos de casa.

Editadas en España en formato tomo, cada entrega aumentaba el desinterés con respecto a la anterior, bien porque las ideas parecían agotadas, bien porque la impactante muerte de los héroes propiciaba que al final sean personajes secundarios quien deban resultar protagonistas (y si son secundarios, por algo será). Al final, lo más interesante eran las portadas que homenajeaban, en versión muerto viviente, portadas clásicas de la editorial. Y así se mantuvieron hasta, aparentemente, pasar a la historia.

Marvel Zombies: Resurrección no había despertado para nada mi interés, más cuando hacía años que no se publicaba nada relacionado con el tema, pero tener a Spider-Man como protagonista principal me obligaba como mínimo a echarle un vistazo. Y mi sorpresa fue mayúscula. La nueva mini serie estaba totalmente desligada del universo alternativo creado por Millar y continuado luego por Robert Kirkman (sí, el de The walking dead), Fred Van Lente y compañía, funcionando como reboot y dejando las puertas abiertas a posibles continuaciones.

Escrita por Phillip Kennedy Johnson y con dibujos de Leonard Kirk, la serie es una nueva cuenta de tuerca al tema de siempre, superhéroes infectados por el virus zombie, y no rehuye de referencias muy reconocible, como la saga cinematográfica Alien o los universos distópicos que pueden recordar a las derivaciones de las últimas Secrets Wars o a la saga de El viejo Logan. Sin embargo, Johnson y Kirk saben imponer un ritmo endiablado y adrenalítico que hace imposible abandonar la lectura a mitad del tomo, consiguiendo un entretenimiento de primera.

Quizá el gran mérito sea contar precisamente con el bueno de Peter Parker como eje central, ya que es un personaje abonado al drama y la necesidad de hacerse cargo de los hijos de Red y Sue Richards es muy acorde con su sentido de la responsabilidad. Así, la rotura de canon propia de este tipo de eventos se ve compensada con unos personajes muy reconocibles con los que es fácil empatizar.

Por eso, pese a pisar territorios ya conocidos, Marvel Zombies: Resurrección resulta una lectura estimulante y fresca, capaz de divertir y emocionar a la vez y que permite tener fe en un producto que parecía agotado.

sábado, 18 de abril de 2020

Lecturas: LOCKE & KEY

Hace un tiempo, Joe Hill era casi un desconocido, hasta que Alexander Aja se fijó en una de sus novelas para adaptarla en la película Horns. A partir de ahí su nombre empezaría a sonar con más fuerza, aunque al descubrirse que se trataba de uno de los hijos de Stephen King podría eclipsar su propio talento.
Ha sido como guionista de comics como Hill más ha destacado, principalmente con su obra Locke & Key, junto al dibujante chileno Gabriel Rodríguez, con la que ha despuntado realmente, y ahora que Netflix ha conseguido al fin adaptarla en formato serie sin duda su carrera va a ser ya imparable.
Locke & Key es una de esas obras por la que me sentí atraído debido a los elegantes tomos en los que fue recopilada aquí en España. Sin embargo, como me sucede con muchas otras cosas, la falta de tiempo suele devorarme, y tras disfrutar mucho con el primero de los dos tomos recopilatorios (más tarde aparecería un tomo más reducidos con historias adicionales fuera de la saga propiamente dicha), cuando pude hacerme con el segundo este quedó olvidado en la pila de “lecturas pendientes” hasta que el confinamiento (y la motivación adicional de la serie televisiva) me dieron la ocasión perfecta para devorarlo.
Locke & Key cuenta la historia de una familia que, tras la muerte del padre, regresan a un lujoso caserón familiar donde el fallecido pasó su infancia. Allí, los tres hermanos irán encontrando progresivamente una serie de llaves con unas cualidades mágicas que abrirán puertas a mundos desconocidos, cualidades asombrosas o demostraciones inmensas de poder. Pero toda buena historia necesita a un villano, y cuando el eco del más pequeño se encarna en una seductora figura femenina que emerge del pozo que hay en la finca, las cosas se empiezan a poner muy feas.
La obra cuenta con un imaginario asombroso, algo excesivo e algún momento. Es cierto que roza los límites de la verosimilitud en varias ocasiones (pero no importa, esa es la magia del comic) y que la violencia y el sexo (no mostrado, pero sí narrado) la distancian de ser una obra infantil. Hill se escuda en esas llaves mágicas para componer un buen retrato de personajes, profundizando en sus traumas y remordimientos, mientras que Rodríguez elabora un dibujo meticuloso, siendo capaz de impactantes cambios de estilo en episodios concretos en los que se permiten hacer referencias directas u homenajes a otros autores.
La serie, con un final cerrado, consigue ser dinámica y adictiva, saltando del humor más tierno (gracias sobre todo al hermano más pequeño y al vecino retrasado) al horror más cruel y despiadado.
Seis arcos argumentales con treinta y siete episodios en total que Panini ha distribuido en nuestro país en dos gruesos volúmenes con jugosos extras a los que más tarde se añadirían tres pequeñas historias en las que ampliaría la mitología del mundo de los Locke y sus llaves mágicas.
Una lectura, en fin, muy recomendable y a la que conviene regresar de vez en cuando.

jueves, 5 de marzo de 2020

Lecturas: AÑORANDO A SPIDERMAN

Aunque Spiderman sea un personaje eterno, refiriéndome principalmente a su versión en papel (lo de la animación televisiva o el celuloide es otra cosa), lo cierto es que da la sensación de que las grandes historias sobre el arácnido son cosa del pasado.
Después de una serie de sagas bastante brillantes de la mano de Straczynski (lo de Pecados del pasado me lo reservo para otra ocasión), el Mefistazo (no voy a meterme en el marrón de explicaron qué es eso; si no conocéis la saga One more day buscadla en Internet: tienen su propia página en la Wikipedia) cambió las reglas y dio pie a una etapa bastante mediocre, con un constante baile de autores hasta que confiaron en Dan Slott como guionista único, perdurando en Amazing Spiderman la friolera de diez años y dotando al bueno de Peter Parker un puñado de historias bastante meritorias, como Spider IslandSuperior Spiderman o, sobre todo, Spiderverso, saga que dio pie a la magnífica película animada de Sony. Sin embargo, aunque se tratara de buenas historias, carecían de la magia de antaño, como si este no fuese exactamente el mismo Peter Parker al que conocemos y amamos o, en el peor de los casos, como si hubiese madurado y, con los años, hubiese perdido su chispa.
Aunque Slott ya no se encarga de escribir la serie principal, la magia sigue sin haber vuelto por las páginas de Spiderman, pero afortunadamente este 2020 lo hemos estrenado con dos magníficos tomos que rememoran épocas del pasado con una brillantez inaudita.
Por un lado, el veterano Peter David se encarga de Simbionte Spiderman. David ha sido siempre uno de mis autores Marvel preferidos y conoce como pocos al trepa muros. Para la ocasión, ha realizado un ejercicio muy similar al que hiciera Kurt Busiek (otro de mis idolatrados) en la serie Historias jamás contadas de Spiderman y ha imaginado nuevas situaciones del lanza redes ubicándolas en el tiempo en una época muy concreta, en este caso tras su regreso de las Secret Wars.
Voy a poner en situación a los no iniciados: en aquellos tiempos Peter y MJ habían roto y Spiderman tenía una historia sentimental con la Gata Negra. Tras desaparecer de la tierra durante un breve periodo de tiempo, en el que participó junto a los principales héroes y villanos Marvel en un combate para distracción de un ser conocido como El Todopoderoso, Spiderman regreso de esas “Secret Wars” con un nuevo uniforme. Se trataba de un traje negro con el símbolo blanco capaz de generar sus propias redes y de cambiar su aspecto a voluntad. Una pasada de vestimenta, desde luego, si no fuese porque más adelante se descubriría que en realidad era un ser simbiótico de otro planeta que se alimentaba de sus sentimientos y que, a la postre, daría origen a Veneno.
El caso es que la etapa del traje negro fue intensa pero breve y pronto se regresaría al uniforme rojo y azul de toda la vida, aunque hasta la aparición del “protector letal” se fueron alternando ambas vestimentas. Lo que ha hecho Peter David es regresar a esa época y crear nuevas aventuras situadas en aquellos días sin dañar, en ningún momento, la continuidad histórica e incluso complementando situaciones escritas hace ya cuarenta años.
Esto podría verse como un simple ejercicio de nostalgia (siempre aplaudí la relación entre Petey y Felicia Hardy) si no fuese porque se trata de historias muy bien contadas, impecablemente dibujadas por Greg Land y que no solo son mucho más emocionantes y divertidas que las etapas más actuales del héroe de Nueva York, sino que supera incluso a muchas de las historias enmarcadas en aquella época tan lejana ya.
También como ejercicio de nostalgia podría considerarse la serie limitada Toda una vida, en la que uno de los guionistas estrella del momento, Chip Zdarsky, se alía con uno de los mejores dibujantes que ha tenido el trepa muros, Mark Bagley (brillante tanto con el Spiderman clásico como con el de la versión Ultimate, donde junto a Brian Michael Bendis batió el récord de números realizados por un mismo equipo creativo).
Toda una vida parte de la premisa de lo que le hubiera pasado a Peter Parker después de la picadura de la araña que le dio sus poderes si los años hubieran pasado para él a tiempo real. Así, rememorando una serie de acontecimientos que sucedieron en el Universo Marvel comiquero, cada número de la serie salta de una década a otra para ofrecernos a un Peter Parker cada vez más envejecido y fuera de su mundo. Así, aunque el primer número parezca una simple actualización de las historias que Stan Lee guionizó en los años 60’, a medida que avanzamos en el tiempo las cosas se van corrompiendo, dando un aura de realismo macabro a sagas que todos tenemos en el recuerdo y retorciendo la realidad de Peter Parker de una forma tan dolorosa como cruel.
Esta es, en resumen, una gran obra que nos devuelve, otra vez, a unos momentos mágicos en el tiempo, pero de una manera diferente que sirve como un resumen de la vida de Spiderman para el lector casual pero que supone una dosis de impactantes perversiones de la historia para el lector fiel, siendo una especie de biografía alternativa para Peter Parker, quizá el What if? definitivo.
Os hablo, pues, de dos títulos de Spiderman realmente imprescindibles, dos obras de arte que Panini ha recopilado en sendos tomos (tapa blanda el de Simbonte Spiderman, tapa dura el de Toda una vida), y que nos devuelve a un trepa muros que ya creíamos olvidado.

Añoraba a mi Spidey de toda la vida. Estos días me conseguido reencontrarme con él.