Mostrando entradas con la etiqueta marton csokas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta marton csokas. Mostrar todas las entradas

sábado, 28 de enero de 2017

LOVING: denuncia social demasiado complaciente.

Aunque al final haya quedado en casi nada y se haya tenido que conformar con una sola nominación (para Ruth Negga), Lovinges una de esas películas que se apunta a la estela de los Oscars y que apuntaba alto de cara a conseguir premios o, al menos nominaciones.
No me gusta caer constantemente en las comparativas, pero lo cierto es que el caso de Loving se me antoja bastante similar al de Lion (en este caso han sido seis nominaciones, aunque poco rascará). Y no porque sus argumentos se parezcan ni traten siquiera de la misma temática, pero ambas son historias dramáticas basadas en historias reales sobre hechos puntuales sorprendentes pero carecen de un guion suficientemente potente como para elevarlas a los altares, dejándolo casi todo en manos de sus intérpretes.
Quizá el problema sea el inspirarse en historias reales y querer ser fieles a ellas. No negaré que la historia de un niño que se pierde en la india y tras ser adoptado, muchos años después, regresa a su hogar gracias a sus escasos recuerdos del mismo, o la de una pareja interracial condenada por una sociedad arcaica y desfasada que logran que su amor supere todos los obstáculos hasta lograr promover un cambio en las leyes no sean poderosas y de gran interés, pero quizá no lo suficiente como para ser traspasadas a la gran pantalla sin más armas que su sorprendente verosimilitud.
Un ejemplo claro de lo que digo es la imposibilidad de hacer un spoiler de esta película. Loving cuenta como un hombre blanco y una mujer negra se enamoran y se casan residiendo en un estado donde el matrimonio interracial es ilegal, por lo que deben abandonar el condado para no ir a la cárcel. Y ya se sabe, porque así se ha promocionado la película, que su historia fue la que sirvió para cambiar la constitución y evitar esa injusticia tan atroz como absurda, de maneras que ya tenemos el principio y el final de la historia. Por en medio, el camino entre A y B, un camino más o menos lineal y simple en el que no abundan las sorpresas y se roza demasiado a menudo con la simple cotidianeidad de sus vidas sencillas y placenteras.
Menos mal que Jeff Nichols es un buen director y sabe dotar a la película de buenos y elegantes planos, además de confiar en las soberbias interpretaciones de Joel Edgerton y Ruth Negga, ya que eso es más que nada lo que sostiene a la película y la hacen interesante.
Estamos ante uno de esos casos en los que se suele utilizar la recurrente frase de: “es una historia que merecía ser contada”, y puede que sea cierto, pero en ocasiones una buena historia no es suficiente como para rellenar una película completa. O la historia realmente no da más de sí o el guionista no ha sabido acertar con los claroscuros necesarios para unos personajes demasiado planos y que no dan apenas juego para trabajar con ellos.
Así pues, interesante y efectiva, pero poco más. Y esto es poco decir para una película que aspiraba a colarse entre los grandes premios.

Valoración: Seis sobre diez.

martes, 21 de octubre de 2014

THE EQUALIZER (EL PROTECTOR) (7d10)

Inspirada muy ligeramente en una conocida serie televisiva que por estos lares se vio, por lo menos, por algún canal autonómico, The Equalizer supone el reencuentro entre el actor Denzel Washington y el director Antoine Fuqua después del buen resultado que tuvieron con Día de entrenamiento (Oscar al mejor actor para Washington).
La película cuenta (con muy pocos detalles) la historia de Robert McCall, un simple trabajador  en un almacén de bricolaje, muy amigo de sus amigos y con un aire de melancolía que se refleja en sus noches de insomnio al amparo de un buen libro en una cafetería. Sin embargo, no se tarda demasiado en descubrir que las cosas no son lo que parecen y que hay algo oscuro tras este hombre afable y de buen corazón.
Resulta harto complicado definir el film en una sola palabra, pues contiene demasiados elementos negativos como para poder definirla simplemente como una buena película. Empezando por los personajes, exageradamente arquetipos, con unos buenos muy buenos y unos malos muy malos, sin matices ni claroscuros.
Luego está el tema de la credibilidad. Nada de lo que sucede es factible, y el tal McCall se nos presenta como un héroe cuasi indestructible, una máquina de matar perfecta que dejaría en ridículo a machos como Chuck Norris o Charles Bronson. 
De hecho, no sería exagerado decir que la película recuerda mucho a esos títulos de justicieros implacables de los ochenta, de manera que si el protagonista llevase gafas de sol, una cerilla en la boca y un apodo surgido de su apellido italiano o si condujese un descapotable al ritmo de AC/DC y tratara de vengar la muerte de su primo segundo favorito, ustedes ya me entienden, no nos extrañaría en absoluto.
Sin embargo, y pese al punto de seriedad y dramatismo que trata de dotar a su personaje Denzel Washington (y mira que le salen bien las miradas perdidas llenas del más absoluto vacío), sobre todo en lo referente a su relación con el personaje de Chloë Grace Moretz (una prostituta rusa perteneciente a la mafia), esta nueva versión de El Ecualizador (aquí subtitulada como El Protector) podría ser la pareja de baile de la recientemente comentada The Guest, cinta inédita aún en España pero que se dejó ver por el festival de Sitges. Ambas son, en resumen, una soberana tontería, una colección de muertes a cual más burra que, analizadas fríamente, no se sostienen por ningún lado, pero ambas tienen, a su vez, algo que mola. Si The Equalizer se hubiese presentado en Sitges (o en algún festival de similares características) seguramente habría arrancado cientos de aplausos coreando sus escenas más sangrientas, ya que la falta de humor de The Equalizer se compensa con la bestialidad de la mayoría de las muertes de los malos, algunas rozando el gore.
No diré ningún spoiler importante si aseguro que nadie puede con McCall y eso, como en los buenos tiempos de Segal, mola. Absurdo e incoherente todo, de acuerdo, pero efectivo. Washington parte la pana, y no hay más que comentar.