Dicen los más alarmistas que
estamos en una burbuja de cine de superhéroes que va a terminar explotándonos
en la cara a los más fieles seguidores del comic. Independientemente de que
pueda estar de acuerdo con ello o no (en breve, el comentario del mes sobre el
tema) lo cierto es que con tantas películas inspiradas en héroes del comic
nuestro cine no podía quedar fuera de la moda.

Basada en el célebre personaje
creado por Vázquez (aprovecho para recomendar la biografía homónima del
dibujante al que dio vida Santiago Segura), Anacleto,
agente secreto cuenta las desventuras de un implacable espía al que los
años comienzan a pesarle y que, tras la fuga de prisión de su más psicótico
enemigo, deberá hacer todo lo posible para proteger la vida de su único hijo,
un desastroso vigilante de una tienda de electrodomésticos que no tiene ni la
más remota idea de a lo que se dedica su padre.
Ruiz Caldera sabe moverse como
pez en el agua en los momentos más delirantes el film, consiguiendo sacar todo
el talento interpretativo de un cómico como Berto Romero, el partenier perfecto
para Anacleto (tanto padre como hijo) así como de Alexandra Jiménez, sus dos
actores fetiches (ambos aparecen en tres de las cuatro películas del director),
resultando también muy efectivo en los momentos más adrenalíticos, con peleas
bien filmadas y perfectamente coreografiadas y sin que le tiemble el pulso ante
el mayor presupuesto de su carrera.

Anacleto, agente secreto es divertida, emocionante, surrealista,
violenta, sarcástica y frenética, con efectos especiales de gran factura, no
dando respiro al espectador y ofreciendo sus buenas cuotas de sangre como si
advirtiesen de que, entre chiste y chiste, la cosa va en serio. Este James Bond
crepuscular es fiel al icono visual del tebeo, con su traje con pajarita, su
tupé (ahora blanqueado por las canas), su cigarrillo y su frase lapidaria:
Anacleto nunca falla, pero pese a ello hay algo que debo reprocharle y es que
no termino de ver reflejado al Anacleto de las historietas, mucho más torpe y
desastroso. Este Anacleto es un tipo frío, calculador y despiadado y su
violenta efectividad casa me hace pensar más en una adaptación española del
Harry Tasker que protagonizó Schwarzenegger en Mentiras Arriesgadas de James Cameron que en el compañero de
desventuras de Mortadelo y Filemón del papel, donde nuestro héroe no tenía, por
descontado, hijo alguno. Claro que a lo mejor eso se debe a que no hemos visto
aún al verdadero Anacleto, ¿no? Y cuando vean la película entenderán de lo que
hablo.
En fin, en un año plagado de
espías (Kingsman: servicio secreto, Espías, Misión Imposible: nación secreta, Operación U.N.C.L.E. y pronto Spectre,
¿y nadie habla de la burbuja del cine de espionaje?) nuestro agente más eficaz
ha querido unirse a la fiesta. Y todos los invitados lo han disfrutado.
Y digo yo: ya que estamos con
la moda esa (¡qué pesadito estoy hoy con eso de las burbujas!) de los Universos
Compartidos, cuando se haga por fin Super
López, ¿no podríamos ver juntos en pantalla a Anacleto, Mortadelo y
Filemón, Zipi y Zape y Super López? Sería la repanocha.
¡Generación Bruguera al poder!
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