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sábado, 13 de enero de 2018

CHURCHILL

No es para nada extraño que dos proyectos de características similares coincidan en el tiempo en sendos estudios de Hollywood, obligándoles a competir en pantalla y terminando por eclipsar una a la otra, más allá de la calidad propia de esta. Eso es lo que va a suceder con esta visión de la figura de Winston Churchill al que da vida Brian Cox, algo más pequeña en ambición que la protagonizada por Gary Oldman.
Sí ha sido cosa de la casualidad que, pese a la distancia de meses con que se han estrenado en nuestro país yo haya accedido a ambas, gracias a esos cines que apuestan por recuperar en pantalla grande esas películas que en su momento pasaron de manera discreta por las carteleras, en la misma semana, con lo que la comparativa resulta tan tentadora como cruel.
Churchill, la que ahora nos ocupa, está dirigida por Jonathan Teplitzky, director cuyo trabajo más relevante hasta la fecha es Un largo viaje, aquella historia que juntó a Colin Firth y Nicole Kidman sin demasiado éxito.
Se dice de Churchill que es una de las figuras políticas más importantes del siglo XX, pero Teplitzky opta por desmitificarlo, y en lugar de centrarse en el gran orador y presentarlo como el hombre que, durante la II Guerra Mundial, animó a las tropas tras el desastre de Dunkerque (que en la película ni se menciona, por cierto), prefiere presentarlo como un hombre temeroso, obsesionado por las posibles muertes de jóvenes soldados que la ofensiva aliada puede provocar en la operación en Normandía.
Churchill habla sobre el hombre más que sobre el héroe, aunque Teplitzky parece más interesado en lucir su pericia visual que en la propia narrativa de la obra, lo que en su conjunto la hacen hermosa y fascinante pero también algo plana. Es, sin embargo, el trabajo de Brian Cox lo que definitivamente le da un punto añadido de interés, consiguiendo humanizar al político británico y su dualidad sin los grandes aspavientos que veremos en la versión de Oldman. Él es, sin duda, lo mejor de este retrato de Churchill, y es una lastima que no se le vaya a reconocer lo suficiente.
Valoración: Seis sobre diez.

sábado, 1 de octubre de 2016

EL HOGAR DE MISS PEREGRINE PARA JÓVENES TALENTOS: los X-men de Tim Burton

Desde que Tim Burton se ganara la fama de visionario (esa coletilla que ponen a todos los directores algo imaginativos) por la maravillosa Eduardo Manostijeras y después de haber rodado la que a mi parecer es (y ahora es cuando la legión de nolanistas se me tira encima) la mejor película de Batman hasta la fecha (y posiblemente también la segunda mejor), cada film suyo parece ser un examen para dictaminar si su genialidad sigue intacta o si sus detractores pueden echársele ya al cuello definitivamente.
El hogar de miss Peregrine para chicos peculiares no será la película que saque de dudas a nadie. No tiene la firma gótica y retorcida que se le supone al creador de La melancólica muerte del chico ostra ni la sensibilidad que contenían sus mejores películas hasta la fecha (y también las menos locas desde un punto de vista fantástico): Ed Wood y Big Fish, pero tampoco es el empacho visual y excesivo de títulos como Alicia en el País de las Maravillas o Charlie y la fábrica de Chocolate.
De nuevo sin Johnny Deep a bordo (ya prescindió de él en Big Eyes) y con Eva Green sustituyendo definitivamente a Helena Bonham Carter como su musa (su primera colaboración juntos fue en  Sombras Tenebrosas), El hogar de Miss Peregrine…  está basada en una novela de Ransom Roggs que Jane Goldman, la guionista “oficial” de Matthew Vaughn, se ha encargado de adaptar. Y aunque la Goldman parece lucir bien adaptando comics quizá carezca de la fuerza necesaria para dar vida a unos personajes literarios que resultan demasiado parecidos a Harry Potter y su enfrentamiento con los mortífagos de Lord Voldemort (también el protagonista es un chaval que vive una vida anodina ajena a sus poderes y al mundo de fantasía que le aguarda) mezclada con la Academia Xavier para jóvenes talentos de los X-Men.
La historia funciona y se ve con agrado, haciendo que incluso las más de dos horas de duración pasen en un suspiro, teniendo Burton la oportunidad de lucirse en un par de momentitos pero sin ser capaz de crear un mundo propio como nos tiene acostumbrado vistos sus propios diseños para Frankenweenie, Pesadilla antes de Navidad o Mars Attacks! mientras que la parte adulta del reparto pasa un poco sin pena ni gloria (Eva Green se limita a lucir su mirada profunda, Chris O’Dowd demuestra que está mucho más dotado para la comedia que para el drama y Samuel L. Jackson hace más o menos lo mismo de siempre) dejando el peso interpretativo en manos de Asa Butterfield y Ella Purnell, que se esfuerzan en cumplir lo mejor que pueden. 
Eso sí, me llevé una sorpresa viendo pasear por ahí nombres como Terence Stamp, Judi Dench, Rupert Everett o Allison Janney.
El hogar de Miss Peregrine es una película entretenida, con buenos efectos y gotitas de emotividad, pero que te deja un poco frío una vez terminada. Como si le faltase algo de chicha, más alma, quizá. Es como esas películas origen de superhéroes que sabes que son casi un trámite para ver la secuela, que es la película de verdad.
Así, El hogar de Miss Peregrine funciona bien y no decepciona, pero tampoco deja un poso profundo. Como si Tim Burton, que digan lo que digan es uno de los grandes, la hubiese rodado con el piloto automático puesto, más preocupado en logran un resultado final de factura correcta que de dejar su huella. Y es esa falta de personalidad la que termina por castigar al film condenándolo sin duda a un ostracismo futuro.
Luego están, por supuesto, las miles de tonterías que tiene la historia en sí misma, las cosas inverosímiles que solo el buen ritmo de la acción (en esto sí cumple Burton) impiden que molesten demasiado. Es una de esas ocasiones en las que conviene no hacerse demasiadas preguntas sobre el porqué de las cosas.
En resumen, un buen entretenimiento para disfrutar durante su consumo pero que aspiraba a ser algo más. De nuevo una oportunidad perdida por falta de valentía, lo cual, tratándose de Burton, duele aún más.

Valoración: Seis sobre diez.