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viernes, 30 de noviembre de 2018

TU HIJO

El título de la nueva película de Miguel Ángel Vivas, Tu hijo, es toda una declaración de intenciones. A priori, la película puede parecer la típica historia del padre vengador que quiere hacer justicia por el brutal ataque que sufre un miembro de su familia. Incluso es médico, lo cual, sobre el papel, podría acercarlo más a la versión de Bruce Willis de El justiciero, de Eli Roth. No es, sin embargo, un ángel vengador. Muchas de las acciones que desencadena su desesperada búsqueda de respuestas tiene repercusiones tan terribles o más que los hechos que lo desencadenan todo, haciendo que nos planteemos si el papel de este sufrido padre, al cruzar cierta línea, es el de héroe o el de villano.
Es por eso que esta no es la historia de un padre y su hijo, es una pregunta que se hace directamente al espectador. ¿Qué harías si fuese tu hijo? Ese dilema moral, que no pertenece solo al protagonista, es el quid de la película y, junto a la poderosa interpretación de José Coronado, es lo mejor de un film angustiante y ligeramente enfermizo que demuestra que a veces, la búsqueda de la verdad puede traer terribles consecuencias.
Al otro lado de la balanza, al menos para mí, se encuentra el trabajo como realizador de Vivas. Con la intención de hacer un film cercano e intimista toma una serie de riesgos con la cámara que, si bien son elogiables por su intento de rechazar ciertos convencionalismos, no me parecen acertados del todo. O quizá es que encuentro el planteamiento del film suficientemente interesante para poder sentirme a gusto en esos convencionalismos que se llegan a echar de menos. Así, la propuesta visual de Vivas se puede dividir en tres decisiones: Constantes movimientos de Coronado caminando entre pasillos, por la calle, en el coche… con la cámara pegada a su cogote, conversaciones en las que gran parte de lo que aparece en pantalla (en ocasiones incluso todo) aparece desenfocado o difuminado y, finalmente, una tercera parte en la que la cámara actúa de manera más o menos normal y se puede apreciar bien lo que sucede en pantalla. Entiendo que esto se debe al deseo de transmitir al espectador la desorientación que sufre el propio protagonista, ampliando así la identificación entre ambos, pero se corre el peligro de que, ante los pocos estímulos visuales que nos ofrece la película (y teniendo en cuenta de que, al final, no es nuestro hijo el que sufre lo que está pasando en pantalla) terminemos por perder interés en lo que nos quieren contar. Dicen que una imagen vale más que mil palabras, pero en este caso la historia es suficientemente atractiva como para no ser necesarias estas piruetas visuales que, ciertamente, dan personalidad a la película, pero quizá no la personalidad adecuada.
Esto la convierte en un film irregular, en el que el trabajo interpretativo se ve en ocasiones torpedeado por el propio director y que haga bajar muchos enteros a lo que podría ser una gran película. Una gran película comercial, al menos. Y es que, a veces, la obsesión por huir de lo comercial (quizá después del pobre regusto que dejó su último film, Inside) no tiene porqué implicar mejorar en la calidad.

Valoración: Seis sobre diez.

sábado, 29 de julio de 2017

INSIDE, sangriento duelo maternal

Inside, la nueva película de Miguel ángel vivas tras Secuestrados y con guion y producción de Jaume Balagueró, es un remake de la francesa Al interior. Como siempre suelo decir en el caso de los remakes, las comparaciones son odiosas y, por lo que parece, las comparaciones son también muy derrotistas de cara a esta película española rodada en inglés. Sin embargo, dado que no he tenido la oportunidad de ver el film original, en esta opinión voy a limitarme a valorar la película por lo que es, sin pensar en lo que debería ser ni decidir si ha sumado o restado algo con respecto a lo que había.
Inside, que pese al aspecto de film de terror vuelve a ser un thriller negro con tintes muy dramáticos, es la historia de Sarah, una joven embarazada que tras perder a su marido en un accidente de tráfico trata de rehacer su vida en una casa vacía y llena de recuerdos. Sin embargo, su peor pesadilla llegará cuando, estando en la recta final de su embarazo, una misteriosa mujer se personifique en su casa con la intención de robarle al bebé. No, no piensen que me acabo de cargar el primer giro argumental. La película empieza con un texto que advierte de la gran cantidad de robos de bebés que se producen en Estados unidos cada año, así que el tema está claro.
Este es, quizá, el principal defecto de la película, la incapacidad de sorprender con su trama, con un único giro real que desencadena el propio final. Por lo demás, hay mucha angustia y tensión, muchos sustos y mucha violencia, pero sin que todo ello venga definido por la historia. En realidad, es casi un correcalles, los personajes van apareciendo en escena de forma casi rutinaria y hay una sensación de alargamiento ante ese continuo devenir de acontecimientos. No es que una acción lleve a otra, simplemente hay pequeños capítulos auto conclusivos dentro de la historia.
La película, además, adolece de uno de los problemas más clásicos del cine de terror: el espectador no puede evitar pasarse la hora y cuarenta que dura pensando: “yo no haría eso”. Y no es que la protagonista actúe en cierto momento de forma demasiado forzada para permitir que avance la historia, es que todos los personajes que aparecen lo hacen de igual manera, llegando a desesperar un poco.
No obstante, considerando el film como un simple entretenimiento de intriga, hay que reconocer a Vivas su capacidad para acongojar, sabiendo transmitir el sufrimiento de esa futura madre y sobresaltando al respetable incluso aunque los sustos vengan anunciados de antemano. Demuestra, además, que no es necesario imaginar retorcidas figuras fantasmales para crear nuevos iconos del terror y Laura Harring consigue que una simple mujer de atractivo rostro resulte la encarnación el mal en estado puro. Aunque luego las cosas no sean exactamente así.
Rachel Nichols también cumple como la sufridora víctima con la que debe identificarse el espectador, aunque el final abrupto termina resultando insatisfactorio para su personaje. Sí, se cierra la acción que mueve la película, pero hay una evolución del personaje a raíz de cosas que suceden que merecen ser contadas.
Especialmente interesante es el recurso sonoro que nos propone Vivas al estar Sarah afectada de sordera tras su accidente, aunque ese efectismo queda reducido en la segunda mitad de la película, donde aprovecha el director para conseguir algún plano visualmente muy acertado.
Dando por hecho que la lógica no debe ponerse a prueba en este tipo de films, e insistiendo en el hecho de no poder compararlo con la cinta en que se inspira, Inside es una buena excusa para pasar un mal rato, aunque no tiene la suficiente profundidad como para que el mal rollo te acompañe al salir de la sala del cine.
A no ser que estés embarazada, claro…

Valoración: Cinco sobre diez.

viernes, 28 de agosto de 2015

EXTINCIÓN (6d10)

No hay ninguna duda de que la novela de terror está en un momento muy fructífero en nuestro país. Y si hablamos del género apocalíptico (y más concretamente de la categoría zombie) la cosa es más que notable. Por ello, resultaba extraño que el cine hubiese tardado tanto en fijarse en alguno de estos autores que, educados bajo el manto del cine casposo de Romero y sus imitadores, beben los vientos por muertos vivientes que caminan por un planeta desolado sin más objetivo que hacerse una estupenda merienda a nuestra costa.
No ha sido Calos Sisi o Vicente García quienes han abierto la veda, sino el conocido aunque no tan mediático Juan de Dios Garduño, cuya novela  Y pese a todo… da pie a este film español que inicialmente iba a titularse Welcome to Harmony en referencia a la población donde tienen lugar los hechos, sustituyendo a la Bangor, Maine, de la obra literaria.
Dice Miguel Ángel Vivas, director y coguionista de la película, que el cambio de localidad es, precisamente, para evitar las influencias que el escritor haya podido tener de Stephen King, el autor por antonomasia de Maine, pero eso no evita que la película contenga un enorme guiño (me parecería lamentable que hubiese sido involuntario) con un “falso final” que parece calcado al de una de las películas que Frank Darabont ha adaptado basándose en un título del señor King.
Con algo de producción húngara, francesa y americana, la película –que viene apadrinada por Jaume Collet Serra- ha sido filmada en inglés con un breve pero interesante reparto internacional, encabezado por el “perdido” Matthew Fox, un secundario de lujo como Jeffrey Donovan, la niña Quinn McColgan y la aportación patria de Clara Lago.
Con un estilo intimista y pausado, Extinción quiere hablar más sobre las relaciones personales en momentos desesperados que de simple terror, por lo que la historia que nos presenta es la de un padre y una hija que malviven en un pueblo congelado sin tener contacto alguno (amistoso, al menos) con su vecino (y aparentemente único superviviente en todo el planeta) cuyos secretos del pasado han condenado a una enemistad eterna.
No voy a quejarme de que los zombies (que aparecen poco pero cuando lo hacen lucen muy bien) sean una mera excusa para hablar sobre la psique de nuestros dos protagonistas, del rencor y los fantasmas del pasado que los acechan y de la esperanza y única posibilidad de entendimiento que supone la niña (después de la segunda temporada de The Walking Dead uno ya está preparado para todo), el problema radica en que al final las diferencias entre los dos protagonistas no resultan tan interesantes para llevarse toda la atención de la película ni su pasado es tan grave como anteponer sus diferencias a la propia supervivencia. Y ahí, unto a alguna escena bastante irritante en la que algún personaje actúa de forma totalmente fuera de lugar, es donde la película más cojea.
A cambio, Vives consigue una atmosfera perturbadora, con escenas heladas bellamente filmadas y una caracterización zombie ciertamente interesante, logrando un producto que si bien no aporta nada novedoso al género si resulta un entretenimiento digno y sobrecogedor.
Extinción n o va a pasar a la historia de nuestro cine, como no lo hicieron otras historias postapocalípticas como Fin o Los últimos días, pero demuestran que hay vida (o mejor dicho, muerte) más allá de Balagueró y Plaza y que la epidemia zombie no ha hecho más que empezar.
Había historias zombies gore, historias zombies cómicas y ahora, también, historias zombies reflexivas.
Un buen aperitivo en espera de la aplaudida Maggie con Schwarzenegger.