sábado, 13 de enero de 2018

INSIDIOUS: LA ÚLTIMA LLAVE

La unión entre Jason Blum y James Wan sigue siendo muy fructífera, y tras la franquicia de Expeciente Warren, con sus secuelas y spin-off, la saga Insidious le va detrás, con la llegada de su cuarta entrega y que, visto lo visto en la película, tampoco será la última.
Wan se bajó hace ya tiempo de la silla de director (aunque ahí sigue como productor), pero su amigo Leigh Whannell (con quien creó las bases de otra franquicia que se niega a desaparecer, la de Saw), tras dirigir la tercera entrega, sigue firmando los guiones. Y lo hace jugando a lo mismo que tan bien funcionó en Expediente Warren: El caso Enfield, dotando más protagonismo a los investigadores de lo paranormal que a las propias víctimas.
Efectivamente, este cuarto capítulo de Insidious se centra en el pasado de Elise Rainier, proponiendo una trama con más tintes dramáticos de lo habitual y donde la intriga policíaca es a la postre más potente que la espiritual.
Insidious: la última llave no inventa nada nuevo, repite esquemas ya conocidos, abordando el humor en mano de Specs y Tucker, esos torpes ayudantes de la parapsicóloga, y busca el miedo mediante trucos de sonido y apariciones bruscas. Sin embargo, estos recursos, tan manidos y poco inspirados, ni siquiera sirven para mantener la tensión lo suficiente para que la película funcione lo más mínimo. Por más que se pretenda que el nuevo desafío fantasmal al que debe enfrentarse Rainier y sus ayudantes sea diferente a lo habitual, la película avanza a un ritmo demasiado lento y ninguno de los giros argumentales consigue sorprender lo suficiente como para conseguir captar la atención del espectador.
No soy muy fan de este tipo de películas de terror, que solo consigue hacer saltar de la butaca a base de golpe de sonido, pero su gran problema no es ya lo mucho o poco que consiga asustar, sino lo insoportablemente aburrida que llega a ser. Sí, llevamos tanto tiempo viendo las andanzas de los tres protagonistas que ya empiezan a resultarnos casi como una familia, pero la simpatía que puedan despertar no basta como para que nos interese lo más mínimo su historia.
Así que, sin emoción por su argumento y descartada la posibilidad de pasarlo mal, ¿qué nos queda?
Pues prácticamente nada, la verdad. Y, por eso, mejor centrarse en otra cosa. Que alternativas hay. Y muy buenas.
Valoración: Tres sobre diez.

viernes, 12 de enero de 2018

QUE BAJE DIOS Y LO VEA

Perece que últimamente en España se está apostando mucho por la comedia blanca, y si es con Karra Elejalde, mejor. Y está muy de moda, también, eso de utilizar frases hechas como título, como ya pasara con Señor, dame paciencia, Tenemos que hablar, Es por tu bien o esta Que baje Dios y lo vea.
Además, para seguir con las coincidencias, esta comedia tiene un trasfondo religioso, tal y como sucediera con uno de los grandes éxitos patrios del año pasado, La llamada, con la que, curiosamente, comparte protagonista: Macarena Gómez.
Que baje Dios y lo vea, con Alain Hernández como protagonista, cuenta como un monasterio está a punto de ser vendido para construir un equipamiento turístico en su lugar y deciden apuntarse, con la llegada de un nuevo y “rebelde” padre, al campeonato futbolístico de la Champios Clerum como única salida para evitar el desastre.
Aunque es cierto que la Champios Clerum existe realmente, dudo mucho que su funcionamiento se parezca lo más mínimo a lo que muestra la película, que no deja de ser, en su argumento, un completo disparate. Nada de lo que sucede tiene el más mínimo sentido, limitándose a unir gags con más o menos gracia en pos de unos personajes demasiados arquetípicos y cuya principal inspiración consiste en convertir en bufón de la corte al rapero reconvertido en actor Langui.
Mi problema con la película no es la poca lógica de su argumento, ya que estamos ante una comedia absurda y todo se le podría perdonar. Mi problema es que no me reí más que en contadas ocasiones. La película es simpática, sí, y se deja ver con agrado, pero no va más allá, resultándome demasiado floja en su apuesta y nada sorprendente en sus conclusiones.
Sin embargo, a sabidas cuentas de los tiempos en que vivimos y de la falta que hay de valores, el estar tan cargada de buenas intenciones y pretender dar, por una vez, una imagen positiva de la Fe, es suficiente para mí como para que merezca al menos un aprobado. No es gran cosa, lo sé, pero tampoco es que haya encontrado mucho más en lo que rascar, encontrando desaprovechadas las presencias tan magnéticas de Alain Hernández o Macarena García, limitándose Karra Elejalde a repetir el mismo papel de siempre y siendo Tito Valverde, en su pequeña aportación, de lo mejorcito del film.

Valoración: Cinco sobre diez.

MOLLY'S GAME

Llega ya el momento de dejarse de comentarios y paja varia e ir a por los estrenos, que de eso vive el blog. Y el primer gran estreno del año ha sido Molly’s game, el debut como director de Aaron Sorkin.
Con una espectacular (en todos los sentidos) Jessica Chastain, Sorkin se ha basado en la historia real de Molly Bloom para realizar su primera película, heredera de las señas de identidad de su filmografía como guionista.
Molly Bloom era una aspirante a esquiadora olímpica cuya carrera se truncó por una lesión, pareciendo que debía conformarse con dirigir su vida por su plan B, la abogacía. Pero el mundo de las partidas de póker se cruza en su camino y Molly se ve seducida por la vorágine de fama, lujo y dinero que le proporciona el organizar partidas para millonarios ludópatas hasta que la mafia rusa (y por ende, el FBI) empiezan a oír hablar de ella.
Esta es una muestra más de ese subgénero que tan de moda se puso a raíz de El lobo de Wall Street sobre personajes anónimos que se enriquecen en una versión corrompida del Sueño Americano, ya sea el caso de Barry Seal, Gold, Juego de armas, y muchas más. Sin embargo, gracias al talento de Sorkin, la historia de Molly va más allá de una simple anécdota sobre una triunfadora que se enriquece casi de la noche a la mañana, convirtiendo su aventura en una historia de dolor personal, de superación y de traumas ocultos. Por ello es tan interesante ese largo prólogo sobre la juventud de Molly como esquiadora y es el personaje del padre (magnífico Kevin Costner) pieza clave de la película.
A diferencia de otros guionistas reconvertidos en directores, que quizá para centrarse más en su trabajo deciden adaptar libretos ajenos, Sorkin firma el guion a partir de la novela autobiográfica de Molly Bloom, por lo que la película se beneficia de esos diálogos brillantes y directos a los que nos tiene acostumbrados, como ráfagas de ametralladora tan intensas como las propias escenas del juego. Aun sin poderse considerar el póker un deporte, la combinación entre el juego y el mundo empresarial recuerda en parte a Mooneyball, el último guion de Sorkin para la gran pantalla, mientras que la puesta en escena tiene algo de La red social. Aquí también, como en aquella película de 2010, puede que los ajenos al juego de cartas se sientan por momentos algo desubicados, pero en realidad no importa demasiado, la historia es siempre más importante que el fondo, y es tan convincente la interpretación de Chastain (tan fría y distante en ocasiones como frágil en otras, recordándome en ciertos momentos a la Elizabeth Sloane de El caso Sloane) que realmente no es imprescindible saber más de lo justo y necesario. Cierto es que Sorkin no es David Fincher, y por más que parezca imitarlo no alcanza a sus virtudes visuales. Aun con un ritmo muy correcto que combina con eficacia el drama, la comedia y la intriga, no es Molly’s game una película completamente redonda y durante algún momento amenaza con perder algo de fuelle, pero afortunadamente nunca llega la sangre al río y el resultado global termina siendo sumamente agradable.
Muy complicada en su producción debido a los secretos que se intuyen, pero no llega a revelar (entre las identidades ocultas de los jugadores habituales parece ser que estaban Ben Affleck, Leonardo DiCaprio o Tobey Maguire), Molly’s Game es una muy interesante película, con un gran guion y unas interpretaciones grandiosas, que nos devuelven, por ejemplo, al mejor Idris Elba tras sus fiascos más recientes (La Torre Oscura, La montaña entre nosotros...).

Valoración: Siete sobre diez.

LOS GLOBOS DE ORO MÁS REIVINDICATIVOS

Empieza el año y, con él, la temporada de premios. Si nos quedamos con aquellos más importantes, cuya culminación será la Ceremonia de los Oscar, los Globos de Oro son los primeros en llegar.
En esta gala, con el terremoto provocado por las acusaciones de abusos sexuales que inundan Hollywood, estos han tenido un carácter más reivindicativo que nunca, con aluvión de aplausos a las intervenciones de Oprah Winfrey o Natalie Portman.
Es algo cansino caer en el tópico aquel de que es la antesala de los Oscar, pero no voy a negar que ayudan mucho a saber por dónde van a ir los tiros en cuanto a premios se refiere. En ese sentido, parece que Tres anuncios en las afueras puede partir como la gran favorita, siendo la que se ha impuesto a la fantasía romántica de Del Toro que, no bastante, ha conseguido el título de mejor director.
Tres anuncios en las afueras se ha coronado como la mejor película por encima de títulos como Los archivos del Pentágono, Dunkerque, Call me by your name o la mencionada La forma del agua, siempre recordando que estamos hablando de la categoría de drama. En comedia o musical Lady bird se impuso a I, Tonya, El gran showman, The disaster artist o Déjame salir, con el consiguiente mosqueo de su director, Jordan Peele, que no considera que esta sea la categoría adecuada para su film.
Es curioso como Martin McDonagh se ha quedado sin el reconocimiento como mejor director, en una categoría donde no hay distinción de género, imponiéndose Del Toro a nombres míticos como Spielberg, Nolan o Ridley Scott. Y es que ese premio es de los pocos que se le han escapado a su película, que ha visto como su protagonista Frances McDormand recogía el premio a la mejor actriz dramática por encima de Jessica Chastain, Sally Hawkins, Meryl Streep o Michelle Williams y Sam Rockwell hacía lo propio como actor de reparto derrotando a Willem Dafoe, Arnie hammer, Richard Jenkins y el inaudito Kevin Spacey Christopher Plummer.
Del resto de premios interpretativos hay que destacar cómo James Franco (que poco después se sumó a la lista de sospechosos de abusos sexuales) le comió la tostada a Hugh Jackman como actor de comedia (la decepción del protagonista de El gran showman es una de las imágenes de la noche). Sin demasiadas posibilidades estaban Steve Carrell, Ansel Elgort o Daniel Kaluuya. El protagonista dramático se lo llevó Gary Oldman, por interpretar a Churchill (a mi entender sin mejorar en nada a la versión de Bryan Cox del mismo personaje) en El instante más oscuro, derrotando a Timothée Chalamet, Daniel Day Lewis,Tom Hanks o Denzel Washington.
Se completa el podio interpretativo con la actriz de reparto, cuya balanza se ha declinado del lado de Allison Janney por I, Tonya por encima de Mary J. Blige, Hong Chau, Laurie Metcalf u Octavia Spencer.
Sobre el resto de premios, no creo que haya ninguna sorpresa al comprobar cómo Coco ha sido la mejor película de animación, aunque se ha quedado sin doblete al ganar el tema de El gran showman el premio a la mejor canción. La mejor música ha sido para La forma del agua.
La diferencia de criterio entre mejor película y mejor director podría invitar a pensar que se va a repetir la tendencia de los últimos años de los Oscars de no tener una vencedora absoluta, pero en caso de duda el detalle de que Tres anuncios en las afueras se ha llevado también el premio al mejor guion.
Pero decía que habían sido unos premios muy reivindicativos, sobre todo por el lado femenino. Era Natalie Portman quien reclamaba más atención al trabajo de las mujeres realizadoras (opinión aplaudida por Del Toro y sobre la que Spielberg ha presagiado que en los Oscars cambiará la tendencia) pero que apenas un par de días después se ha reavivado la polémica con las nominaciones a los Bafta, donde tampoco había ninguna mujer entre las nominadas a la mejor dirección.
Y, digo yo, toda esta polémica, ¿a santo de qué? Soy el primero que apoyo la igualdad, ya sea de sexo, raza o religión, pero estas quejas ante la falta de mujeres nominadas como mejor directoras me lleva a la misma reflexión que cuando se protestó por la ausencia de películas de protagonistas afroamericanos. Es decir, ¿de verdad hay tantas mujeres que han sido injustamente valoradas? Porque Wonder Woman, por poner como ejemplo a un título que están elevando a la categoría de ejemplar, estaba bien, pero… ¿Patty Jenkins como mejor directora? ¿es una broma o es que nos hemos vuelto todos un poco locos?
En fin, como sea, el caso es que en los Bafta la tendencia sigue siendo la misma, con La forma del agua acaparando el mayor número de nominaciones. ¿será, esta vez sí, la hora de la película de Del Toro (que, por cierto, seguimos esperando a poder ver en España)? Pronto lo sabremos…

EL AÑO DEL VAMPIRO

Arrancó ya el 2018 y toca pasar página y olvidarse de todo aquello que pertenece ya al pasado, a un año que cinematográficamente fue bastante flojo, que arrancó con el desenlace más sorprendente que se recuerda en una gala de los Oscars, continuó con la (aparente) resurrección del Universo CD con la buena recepción de Wonder Woman pero que volvió a estrellarse con La liga de la Justicia, se tambalearon los cimientos de Hollywood (y lo que queda) con las acusaciones de abusos sexuales de personajes como Harvey Weinstein o Kevin Spacey y que concluyó con la compra de la Fox por parte de Disney (que también fue la responsable del récord de visualizaciones en youtube con la aparición del trailer de Los Vengadores: la Guerra del Infinito).
A nivel particular, mientras el blog ha mantenido su buen ritmo, aumentando incluso su número de seguidores, este 2017 es el año en el que he dado el salto a la narrativa y mi primera novela Mundo Muerto vio la luz, con un numero de ventas muy satisfactorio, desde luego, por encima de mis propias expectativas.
Pero como digo, ha llegado el momento de olvidarnos del número 17 y apostar por este recién estrenado año. Y, entre alguna que otra complicación médica familiar y los residuos de esta gripe que está destrozando a todo el país, este va a ser un año definido por un concepto: los Vampiros.
Siendo puntillosos ha sido a primeros de diciembre cuando Sanguijuelas, mi segunda novela, fue puesta a la venta, con vista a aprovechar la campaña navideña, pero solo en comercio digital. Será a lo largo de este mes de enero que se pueda encontrar en librerías físicas, tal y como iré anunciando en la correspondiente página de facebook, así que permitidme un poco de spam para presentaros esta nueva obra.
Con un tono menos jocoso que Mundo Muerto, Sanguijuelas se compone de tres relatos entrelazados con el tema vampírico como nexo en común. Tres personajes, la vampiresa Anne, el empresario Tomás Echevarría y el joven Antonio Blanco, cruzarán sus destinos en tres historias con tintes de thriller psicológico, terror clásico e incluso novela negra. Una amalgama de géneros que desemboca en la presentación de un terrible plan para que los vampiros ocultos se unan e inicien una invasión a escala mundial.
Sanguijuelas es una obra independiente y autoconclusiva, pero con aspiraciones a ser la primera piedra de una saga muy ambiciosa que dará pie las llamadas Guerras de Sangre.
Sanguijuelas, cuyo germen cabe encontrarlo en un proyecto para un cortometraje de Carlos Abreu, es una novela bastante menos extensa que Mundo Muerto, inspirada en los grandes clásicos del género, como Anne Rice, Stephen King o Edgar Allan Poe, a los que intenta hacer homenaje.
Si queréis saber más, tenéis toda la información en su propia página de facebook, donde podéis encontrar, también, un enlace para su compra mediante Amazon.
2018 será el año del Vampiro. Sanguijuelas ya está a la venta. Y esto no será más que el principio de algo muy grande.

domingo, 31 de diciembre de 2017

Análisis: ¿PORQUÉ LOS ÚLTIMOS JEDI ME PARECE UNA PELÍCULA MEDIOCRE?

He tardado más de lo que habría deseado, pero al fin he podido volver a ver Star Wars: Los últimos Jedi y, tal y como prometí, voy a intentar analizarla a fondo y dar mi punto de vista según el cual la obra de Rian Johnson es una película fallida, rozando casi la mediocridad. Para ello, he decidido hacer un extenso resumen de la trama desde mi perspectiva donde, aviso desde ya, habrá todo tipo de spoilers, así que estáis avisados.
Debo confesar que viéndola por segunda vez, estando advertido ya de lo que me esperaba, los toques de humor no me molestaron tanto como la primera, aunque detalles como la nave aterrizando que resulta ser una plancha me sigue pareciendo insultante, más propio de Aterriza como puedas que de la saga de Lucas. En cambio, sabiendo ya lo que iba a suceder, se me antojó demasiado larga y, por momentos, aburrida, algo que nunca me había pasado con las anteriores, ni siquiera en las precuelas, lo que demuestra, de alguna manera, cuanta paja hay en el guion.
Creo que Johnson ha hecho un trabajo sucio y traicionero con esta película. No es digna de ser el capítulo VIII de Star Wars, ya que parece más una muestra publicitaria de lo que el tipo es capaz de hacer con vistas a conseguir esa trilogía propia que parece ya confirmada. Para ello, no le importa traicionar las leyes cinematográficas pisando los temas más interesantes planteados por Abrams en El despertar de la Fuerza y haciendo un capítulo que parece más final que intermedio, dejando las cosas muy complicadas de cara al episodio IX.
Los últimos Jedi es una película espectacular en lo visual, casi de las mejores (sigo considerando a Abrams superior a Johnson, pero tampoco tengo ninguna queja con el tipo desde el punto de vista de la dirección), pero que fracasa en lo argumental. Johnson se encuentra muy cómodo planteando el conflicto entre Rey y Kylo Ren, pero parece como si todo lo relacionado con la Resistencia le sobrara, teniéndolos en la historia metidos con calzador por necesidades de coherencia interna, mientras que su filosofía respecto a los Jedi y la Fuerza es tan interesante como traicionera.
Lo peor de todo es el poco respeto que tiene hacia los personajes. La mayoría se pasan la película dando vueltas de un lado a otro, como pollos sin cabeza, jugando a ver quién hace la estupidez más grande y empalmando un fracaso tras otro. Vamos a verlo:
La película empieza con La Primera Orden acorralando a la Resistencia, que parece mucho más mermada que al final de El despertar de la Fuerza. Poe Dameron, que por algún motivo parece tener ahora un rango mayor, encabeza una misión suicida contra un destructor imperial. En realidad es solo una distracción para que la Resistencia pueda evacuar su base y huir, pero aprovecha la oportunidad para tratar de liquidar el destructor. Finalmente lo consigue, pero con una gran cantidad de bajas humanas, aparte de la pérdida de todos los bombarderos rebeldes. Visto así, parece una cara victoria, ya que las bajas entre la resistencia son proporcionalmente más graves que la merma que hayan podido hacer en la Primera Orden, pero Dameron debe ser muy tonto porque lo ve como un éxito. Ni se plantea que tiene ahora las manos manchadas de sangre. Además, como para justificar sus actos, en última instancia el destructor estaba apuntando a la nave rebelde donde se encuentra Leia Organa y estaba a punto de destruirla cuando el plan de Dameron los liquida. 
Lo más gracioso es que hay muchos más destructores que, por lo visto, se limitan a contemplar el espectáculo. El caso es que se ha realizado un fuerte sacrificio para que la Resistencia pueda huir. Tomad nota de esto, que luego volveremos a mencionarlo.
La Resistencia salta al hiperespacio, sintiéndose a salvo, pero la Primera Orden los sigue y, tras un momento de duda de Kylo Ren, destruyen la nave principal. Aquí hay una de las escenas más ridículas, con Leia usando sus poderes jedi para flotar por el espacio y salvarse. No solo es una de las secuencias peor filmadas y donde más canta el CGI, sino que contradice lo que sabíamos del propio personaje. Es cierto que ya se sabía que la Fuerza estaba en Leia, pero hasta ahora se limitaba a tener pequeños presentimientos y poco más. Recordando que en sus primeras películas era una mujer de acción, resulta confuso entender que liderara la resistencia sin hacer uso de ese gran poder que sin duda le habría ayudado a conseguir grandes victorias.
Mientras, Rey está con Luke y trata de convencerlo para que este sea su maestro. Aquí encontramos uno de los granes problemas el film. Este Luke no es el Luke que conocíamos, y el propio Mark Hammil (por más que luego le “invitaran” a rectificar sus palabras) así lo ha reconocido. Cierto que hay una excusa para que se retira a la soledad de ese islote (él presintió el poder de Kylo Ren -cuando aún era Ben Solo- y se planteó matarlo; no está muy claro si lo llegó a atacar o no, pero sin duda ese acto de desconfianza fue lo que precipitó al todavía niño hacia el Lado Oscuro). 
Me parece, sin embargo, una excusa muy pobre como para hacer quebrantar toda su Fe y decidir que los Jedi deberían desaparecer. Igual de poco creíble es su cambio de opinión cuando R2-D2 le recuerda que ese era el comportamiento de Obi-Wan Kenobi cuando acudieron a él. Y peor todavía es la aparición de Yoda que le hace, de nuevo, cambiar de opinion y tomar al fin parte en la batalla, demostrando lo claro de ideas que es este chico. Pero de eso ya hablaremos más adelante. 
El caso es que entre panorámicas muy bonitas y chistecitos varios Rey al fin logra empezar un mini adistramiento. ¡Como si lo necesitara! Aquí es donde descubrimos una nueva faceta de la Fuerza, mediante la cual Rey y Kylo Ren están mentalmente conectados. Lástima descubrir luego que no es más que un truco barato de Snoke, pero aún así, mola. Al final, Rey se enfrenta a su lado oscuro tal y como Luke hiciera en El Imperio Contraataca, pero estamos de nuevo ante una de esas escenas muy bonitas de lucimiento del director pero que no sirven para nada. 
Al final decide irse por donde ha venido, dejando a Luke solo. En una pataleta (porque tampoco es que quede claro el motivo) Luke decide quemar el árbol del primer templo Jedi en cuyo interior se encuentran los libros sagrados. Aunque en última instancia se arrepiente aparece el fantasma de Yoda y es este último quien finalmente destruye los textos, por más que en películas anteriores se dejara entrever que los “fantasmas de la fuerza” no pueden actuar físicamente. 
Lo peor de todo es la filosofía barata que le suelta a su antiguo alumno. Algunas de las cosas que le dice (el fracaso es el mejor maestro) se contradice directamente con sus propios ideales (no lo intentes, hazlo). Además, al finalizar la película se descubre que los libros sagrados habían sido “robados” por Rey y están a salvo en el Halcón Milenario así que, o el Yoda este es más tonto que un pepino y no se entera de nada o bien ya sabía que los textos no estaban en el árbol, con lo que todo lo que hace y dice deja de tener sentido alguno.
Mientras tanto, los de la Resistencia y la Primera Orden siguen en un enfrentamiento intelectual sin precedentes. Unos se limitan a seguir huyendo a una distancia mínima de sus enemigos (más tarde sabremos que el plan real es huir a un planeta minero cercano, cuando nadie mirase hacia ellos -se ve que el campo visual de las naves de la Primera Orden es muy limitado-). Los otros deciden, en un plan táctico sin precedentes, seguirlos hasta que se queden sin combustible. Un enfrentamiento épico, desde luego. El caso es que Leia está KO desde su despliegue de Fuerza y ahora manda una tal Holdo, de la cual Dameron (que no está nada fino en esta peli) no se fía un pelo y decide que Finn y Rose (una de mantenimiento que se pasa media película llorando la muerte de su hermana en el ataque al destructor pero que en ningún momento reprende a Dameron por ello) se vayan a un planeta casualmente muy cercano con el fin de entrar a escondidas en un casino, localizar a un tipo recomendado por Maz Katana, convencerlo para que los ayude a entrar en un destructor sin ser vistos, volver, colarse en la susodicha nave y escacharrar el sistema de seguimiento sin que nadie se entere. Y todo eso en las seis horas que se supone que les queda a los otros de combustible.
Muy lógico todo, sí señor. Como sea, la operación se va al traste por culpa de aparcar mal la nave (sí, parece un chiste, pero es así) y los detienen, con la potra de que tienen de compañero de celda a un tipo que parece tener las mismas cualidades que el contacto al que iban a buscar, así que -como con lo del arresto y eso empiezan a ir ya un poco justos de tiempo-, deciden confiar en él. Roban una nave (que sirve como excusa para que Johnson ponga un pequeño apunte político sobre el bien y el mal y los intereses económicos) y vuelven con la Resistencia. 
Mientras ejecutan tan elaborado plan Rey se ha limitado a aparecer junto a un destructor desde el hiperespacio, saltar al vacío en una especie de zapatero estelar desde el Halcón Milenario y dejar que este se largue pitando sin que nadie tenga tiempo de pegar un simple tiro. Y es que a veces los planes sencillos son los mejores.
De nuevo, como durante casi toda la película, van cada uno por su lado. Finn y su grupito son descubiertos y traicionados (¿alguien se sorprendió?) por el tipo chungo ese que interpreta Benicio del Toro, se lía parda, con intervención milagrosa de BB8 y termina todo con un enfrentamiento entre Finn y la capitana Phasma y con la malota cayendo al vacío, con lo que los que se quejaron de que este personaje les supo a poco en la película de Abrams tampoco es que lo hayan podido disfrutar mucho en esta. Al menos tenemos, eso sí, a un Finn más evolucionado y maduro.
Mientras, Rey es atrapada por Kylo Ren, que la estaba esperando, y es llevada ante Snoke. Aquí se produce uno de los mejores momentos del film, cuando parece que esa evolución de Kylo Ren que se inició en El despertar de la Fuerza va a culminar. Snoke se muestra como la gran amenaza que intuíamos, pero Kylo Ren lo traiciona y lo mata, con lo que nos quedaremos con las ganas de saber quien era en realidad, de donde venía y qué demonios son Los Caballeros de Ren. Demasiadas preguntas sin contestar. Hay al menos una genial escena de pelea contra los Guardias Pretorianos, que por lo visto no han entendido todavía que ya no hay quien les pague el sueldo. Es el mejor momento del film, con un enfrentamiento físico y mental entre Rey y Kylo Ren, cada uno por llevar al otro a su lado de la Fuerza y que culmina con el pequeño Solo convertido en el nuevo Líder Supremo.
A todo esto, la Resistencia decide huir a ese planeta minero, con Leia ya recuperada. El plan es usar la nave principal como distracción y evacuarla en pequeñas naves hasta la fortaleza abandonada que hay en el planeta. Como digo, por algún motivo suponen que nadie se va a dar cuenta de que hay un buen puñado de naves volando por ahí, pero tampoco es que importe demasiado, pues con la traición del contrabandista, la Primera Orden se entera de los planes de la resistencia y empiezan a bombardearlos, destruyendo un montón de naves. Holdo se sacrifica entonces, quedándose ella sola en la nave principal y lanzándola a hipervelocidad contra el destructor, destruyéndolo. Es una escena visualmente impresionante (y no apta para tontos, mucha gente se quejó en los cines por un supuesto fallo de sonido), pero recordadla bien, que también volveré sobre ella más adelante.
En fin, que tenemos a un montón de los buenos muertos y el puñado que quedan escondidos en la base del planeta Crait. Recordemos lo hecho por la Resistencia hasta ahora: atacar un destructor provocando la muerte de un montón de soldados de la resistencia y quedándose sin bombarderos, enviar a dos agentes a un Casino a encontrar a un pirata informático con el que al final no contactan por aparcar la nave en un sitio prohibido. Entrar escondidos en un destructor y ser descubiertos por culpa de disfrazar a BB8 bajo una caja metálica que le hace ir chocando contra todo. Sacrificar una nave y a un alto mando para hacer una evacuación que termina frustrada por la traición del contrabandista DJ. Vamos, que llevamos casi dos horas de película y aún no han hecho una a derechas. Y atentos, porque ahora viene su mayor momento de gloria. El nuevo plan consiste en esconderse como ratas y enviar una llamada de ayuda con la esperanza de que alguien pase por ahí y no se le ocurra nada mejor que desafiar a la Primera Orden y rescatarlos. 
Y aunque envían la señal y toda la galaxia la recibe, nadie, repito NADIE, quiere ayudarlos. Es el fin de la esperanza y de la resistencia, ya que nadie cree en ellos (¿o será que en muchos planetas les importe un pimiento quién gobierne y no están tan preocupados por la presencia de la Primera Orden?). Mientras se lamen las heridas las naves enemigas atacan, y por algún motivo ellos dejan las puertas abiertas hasta que se les echan encima, llegando a colarse hasta dentro una de ellas. Pero no pasa nada, es la de Finn y Rose, que se unen de nuevo a la Resistencia después de pasarse toda la peli dando tumbos por ahí para nada.
La Primera Orden, en lugar de arrasar el planeta desde los Destructores, bajan a tierra firme y se enfrentan a las arcaicas naves de la Resistencia. Estos se ven perdidos, con Rose sacrificándose para salvar a Finn, cuando aparece Luke. Es un momento intenso, con el reencuentro después de mucho tiempo, entre Luke y Leia. Además, es un detalle que mientras se hacen chistes sobre el peinado y se intercambian caritas tristes con el recuerdo de Han Solo presente, los de la Primera Orden detengan su ataque y dejen que la despedida sea pausada y emotiva.
Luke se enfrenta a Kylo Ren. Es una gran escena, con tientes de western clásico, pero de nuevo se estropea el personaje del villano, que da un paso atrás en su evolución con nuevos ataques en los que pierde ridículamente los estribos. Al final se descubre que es solo una treta, que se trata de una imagen proyectada de Luke para que la resistencia tenga tiempo de huir por detrás, gracias a una poderosa Rey que ha regresado al Halcón Milenario. La Resistencia, cuatro gatos ahora, huye y Luke muere por el esfuerzo.
La película finaliza con unos niños comentando la gesta de Luke e, inspirados por él, representando una nueva esperanza para la Resistencia (uno de ellos incluso parece tener el don de la Fuerza). Sin embargo, este final no deja de ser una manipulación para lo que en realidad es un final negativo. La Resistencia está mermada y nadie acude en su ayuda, esa es la moraleja definitiva. Que a modo de escena postcréditos (que a lo que recuerda el momento de los niños) nos inviten a imaginar que, de alguna manera, toda la Galaxia se ha enterado de lo sucedido en Crait (supongo que algún piloto de la Primera Orden lo habrá twuiteado en directo) y haya una generación que dentro de quince años forme una nueva resistencia no evita que al final la Resistencia queda exactamente igual que al empezar la película (huyendo y sin apoyos) pero mucho más mermados. 
En realidad, esa frágil esperanza solo sirve para maquillar una de las muertes más inútiles de la historia del cine, que deja en evidencia a los que criticaban el final de Han Solo en el despertar de la Fuerza. Y es que una vez más se peca de lo que condena a la película, la historia no importa con tal de justificar a la imagen. 
Porque sí, la muerte de Luke es visualmente muy hermosa, con esa puesta de sol doble que recuerda a su primera aparición hace ya treinta años, en Una nueva esperanza, pero eso no debe obviar que al final muere (se sacrifica) única y exclusivamente para permitir que la Resistencia huya. Exactamente lo mismo que hace la hermana de Rose al empezar la película o la vice almiante Holdo a mitad de la misma. Es decir, que Luke es la tercera persona en morir por permitir que la Resistencia escape, pecata minuta para el que se suponía el gran héroe de la saga. Y, además, en la práctica no muere el combate, sino por agotamiento. Si desde el primer momento hubiese actuado en consecuencia y hubiese adiestrado a Rey posiblemente ella misma podría haber empleado ese truco (o muchos otros más efectivos) sin debilitarse tanto.
Esta es la constante de la película. Escenas bonitas y espectaculares, bellos paisajes, coloridos asombrosos, pero nulo guion. Paja y muchas tonterías para desvirtuar a unos personajes a los que se les tiene mucho afecto. Ni siquiera BB8, pese a tener un papel mucho más activo que en El despertar de la Fuerza, mejora con respecto a su primera aparición.
Se decía que El despertar de la Fuerza parecía casi un remake de Una nueva Esperanza, por más que yo insisto en que era un regreso a las raíces necesario tras las precuelas de Lucas. Pero sea como sea, se trataba de un remake más visual que conceptual. Aquí, Johnson hace justo lo contrario. Visualmente la película parece muy novedosa, alguien dice por ahí que incluso arriesgada, pero la verdad es que esto sí es un remake que mezcla claramente El Imperio Contraataca y El retorno del Jedi.
Veamos, tenemos a los héroes separados, luchando cada uno por su lado. Tenemos a Rey siendo entrenada por Luke como el propio Luke lo hizo en manos de Yoda. Incluso se calca la escena de la aprendiz entrando en un lugar donde el Lado Oscuro es poderoso. Tenemos a Kylo Ren tratando de convencer a Rey para que se una a él en el Lado Oscuro, igual que Vader lo intentó con su hijo. Tenemos una revelación sobre los orígenes de la protagonista. Tenemos un contrabandista (aquí es DJ, antes fue Lando Carlissian) que termina traicionándolos (al menos aquí no hay redención, al menos algo cambia). Y tenemos al Líder Supremo muriendo de una forma tan aparentemente sencilla como lo fue el Emperador Palpatine, aquí en manos de Kylo Ren, antes en las de Darth Vader.
Se acusó también a Abrams de ser poco original en cuanto a los escenarios, usando paisajes naturales, con planetas desérticos o boscosos. Aquí no mejora mucho la cosa. El casino del planeta Canto Bight está en las playas de Dubrovnik, Ahch-To vuelven a ser unas islas irlandesas y la batalla exterior de Crait, lo más novedoso del film, es el Salar de Uyuni, en Bolivia. Así que, creatividad, poca.
Hay, además, un esfuerzo de Johnson por lanzar un mensaje antieclesiastico que no se muy bien si viene a cuento. Aquí se identifica por primera vez a la Fuerza como una religión, y la insistencia por criticar a los Jedi, a los que se describe como soberbios, y desprestigiar los textos sagrados es una clara alusión al papel de la Iglesia con respecto a la Fe católica (hay, incluso, monjas que cuidan de Luke en su retiro espiritual).
Finalmente, mi última pega con la película es cómo empequeñecen el Universo. Se supone que Snoke es el lider supremo, quien gobierna a toda la Primera orden. E El despertar de la Fuerza no se conocía su paradero y la escena del discurso del general Hex imitando al régimen nazi daba la sensación de que había una sede desde donde se organizaba el ejército invasor. Puede que se deba a causa de la destrucción de la StarKiller, pero en esta nueva película no solo los rebeldes son cuatro gatos, sino que da la sensación (con Snoke viajando en un destructor) que la Primera Orden son también un escaso puñado de naves. Vamos, que esto, más que una guerra galáctica parece una batallita entre bandas. De hecho, la normalidad con la que se vive en Crait o la falta de ayuda de la resistencia invita a pensar que a muy poca gente a lo largo de la Galaxia la importa demasiado quien sea quien les gobierne. siendo rebuscados, alguien podría incluso buscar una alegoría política. Teniendo en cuenta que aquí no hay genocidios ni ataques a civiles, ¿podría estar planteando Johnson que la Primera Orden simboliza la estabilidad del poder y la Resistencia son los villanos anárquicos?
En fin, que se trata de una de las películas más planas de la saga, a la que se le podría haber recortado perfectamente hasta una hora de metraje, que visualmente es perfecta pero cuyo argumento traiciona la esencia de la propia saga y no sabe aportar nada nuevo salvo algunos peluches que se vana vender muy bien estas navidades y un poco de odio en el fan.
Esperemos a ver que hace Abrams en el siguiente episodio, pero no se lo han dejado nada fácil tras una película con aroma a cierre de saga, que le trunca todas las tramas abiertas en su inicio de trilogía, y para la que solo queda ver el (se supone) definitivo enfrentamiento entre Rey y Kylo Ren.

LA QUE SE NOS VIENE ENCIMA EN EL 2018

Ahora sí, estamos ya a escasas horas de finiquitar el año y, como se suele decir, a rey muerto, rey puesto. Efectivamente, es momento de dejarnos de mirar al pasado con nostalgia y empezar a señalar fechas ene l calendario y relamernos con los estrenos que están por llegar.
Como es natural, las fechas ahora indicadas cambiarán con el paso de los meses, incluso alguna podría caerse y sumergirse en el abismo de los estrenos perdidos. Aún así, sirva este breve repaso para saber casi todo lo interesante que se nos viene encima en lo que queda de invierno y algunas pinceladas sobre los aparentes peliculones para el resto del año.
Ya la semana que viene tenemos un estreno fuerte, el debut como director de Aaron Sorkin con Jessica Chastain y Idris Elba como estrellas: Molly’s game. Este mismo fin de semana, cual regalo de Reyes, se estrenará ¿Qué fue de Brad? con Ben Stiller. Otra que quizá a alguno os pueda interesar (a mi, no) es el cuarto capítulo de Insidious.
Seguimos con enero, y tras el retorno a la normalidad, el olvido de los propósitos de año nuevo y las dietas contra los excesos navideños, podremos disfrutar de propuestas tan interesantes como Tres anuncios en las afueras, con una Frances McDormand espléndida, El instante más oscuro nos ofrecerá un nuevo punto de vista a la figura de Churchill, El Corredor del laberinto: la cura mortal cerrará definitivamente la saga y podremos disfrutar del Spielberg más serio y formal con Los archivos del Pentágono. Sera el mes, por cierto, en que sabremos las nominaciones de los Oscar.
En febrero, tras los globos de Oro y a la espera de la ceremonia de unos Oscar que, esperemos, serán menos accidentados que los del año pasado, llegará por fin la alabada fábula de Guillermo del Toro: La forma del agua. En las cercanías de San Valentín sufriremos otra nueva entrega de sadomasoquismo light con Cincuenta sombras liberadas (menos mal que es la última) y una semana más tarde, como para compensar a los sufridos novios, la primera Marvel del año: Black Panther. Completan el mes Todo el dinero del mundo, esa película de Ridley Scott que se ha hecho tan popular antes de su estreno por la eliminación digital de toda la participación del odiado Kevin Spacey y sus sustitución por Christopher Plummer, y Aniquilación, una locura visual que junta al director de Ex-Machina con Natalie Portman y cuyo estreno peligró (estuvo a punto de recaer en Netflix) porque decían que era una ciencia ficción demasiado intelectual para el público medio (sig!).
En marzo llegará la ora del lucimiento de Jennifer Lawrence y su Gorrión rojo en una película que, a priori, recuerda a una fascinante convinación entre la Viuda Negra de Scarlett Johanson y la Atomic Blonde de Charlize Theron. Pero no será la única heroína del mes, pues podremos descubrir si Alicia Wikander es digna sucesora de Angelina Jolie adaptando a Lara Croft en Tomb Raider. El toque futurista vendrá de la mano de Pacific Rin: Resurrección, ya sin Del Toro a los mandos, y Ready Player One, el segundo Spielberg de este año.
Entramos en el segundo trimestre y los blockbusters van ya cuesta abajo y sin frenos. Solo en abril veremos a Dwayne Johnson adaptando un videojuego en Rampage y a The New Mutants tratando de dar un giro de tuerca al universo Marvel de la Fox. Pero la película que va a acaparar todas las miradas (del mes y del año) es sin duda Los Vengadores: La Guerra del Infinito. Su trailer en youtube batió records, y podría ser que la película siguiera sus pasos.
Más superhéroes para marzo. Será el turno del regreso de Deadpool, esta vez con Cable como compañero de juegos. Y, además, se romperá la tradición del estreno Star Wars navideño, ya que se adelanta a este mes la precuela que nos mostrará los orígenes del contrabandista más famoso de la galaxia en Solo.
Más superhéroes, que esto no para. En junio, con los primeros calores, llega otra secuela, esta vez animada: Los Increíbles 2. No será un mes muy original, desde luego, pues competirá con Ocean’s eight, la versión femenina de Ocean’s Eleven, y con la secuela de Jurasic Word, esta vez con el título de Jurasic World: el Reino Caído. ¿O es una quinta entrega? Como sea, la mano de Bayona seguro que se notará y es, para mí, sinónimo de garantía.
Julio tampoco se libra de la plaga de secuelas, ya que ninguna de las películas confirmadas para este mes y que conviene destacar es original. La Monja es un derivado del Universo Warren creado por James Wan. The Purge: The Island es ya la cuarta entrega de La noche de las Bestias. Hotel Transilvania va ya por su tercera parte. Misión imposible estrenará la sexta. Y para la ración habitual comiquera será turno de Ant Man and the Wasp.
Con el sofoco de las playas y las vacaciones nos saltamos un poco el tema de los superhéroes. Este año agosto se verá invadido por depredadores atroces: The Predator es la propuesta de Shane Black para revitalizar la saga y Meg adapta la novela homónima de Steve Alten con Jason Statham partiéndose la cara contra un megalodon carcharodon prehistórico, mientras que en septiembre será turno de ver a Denzel Washington enfundándose de nuevo en las pieles de The Equalizer.
Pero si echabais de menos a los tipos con capa no sufráis, que esto ya no para. En octubre Sony nos mostrará su aportación al universo Spiderman sin Spiderman (sí, es algo complicado, mejor no preguntéis) con Venom. Y en noviembre la Fox apostará por X-Men: Dark Phoenix. Como competencia directa estará Los crímenes de Grindelwarld, la secuela de Animales fantásticos y dónde encontrarlos.
Y con esto llegamos ya a diciembre. Para cerrar el año, más dinamita. Spiderman: Un nuevo Universo, nos presentará la versión arácnida de Miles Morales animada. Warner tratará de contraatacar con Aquaman, de James Wan. Los Transformers tendrán su primer spin-off con Bumblebee, Disney nos presentará la secuela más insospechada con Mary Poppins Returns y Bryan Singer (o quien demonios haya tenido que acabar el proyecto) nos presentará la historia de Freddie Mercury en Bohemian Rapsody.
En fin, hasta aquí el repaso de lo que vamos a poder ver en cine en los próximos doce meses. Habrá mucho más. Y mejor, sin duda. Las películas... llamémoslas serias, no suelen adelantar tanto sus fechas de estreno, así que seguro que tendremos muchas sorpresas por descubrir.
Y, decídme, ¿de cuál tenéis más ganas?

sábado, 30 de diciembre de 2017

LO PEOR DEL 2017

Para que exista el bien también tiene que existir el mal. Así que después de una entrada donde repaso lo mejor que el cine nos ha dejado en este año agonizante es tiempo ahora de hacer justo lo contrario.
Un 2017, por cierto, que será siempre recordado por el caos final en la edición de los Oscar.
En cuanto a películas, si me limito a lo que menos me ha gustado (ya sea por su calidad o por las expectativas creadas), estos son diez castigadas:
 Toni Erdmann: Porque todo el mundo hablaba bien de ella y me pareció un insulto eterno y aburrido.
 xXx: Reactivado: Porque es una tontería sin gracia que copia descaradamente todo lo que puede y más.
 Diré tu nombre: Porque es una manipulación aburrida que ni Charlize Theron logra salvar.
 Cincuenta sombras más oscuras: Porque es todavía peor que la primera y... ¿de verdad tengo que explicarlo?
 Mesa 19: Porque es una comedia sin gracia. Y no hay nada peor que eso.
 Noche de venganza: Porque no hay ni una sola decisión de guion que tenga el más mínimo sentido.
 Pàtria: Porque solo es un panfleto hecho con cuatro duros que manipula una leyenda para aprovechar la época nacionalista que hay en Catalunya.
 Dunkerque: Porque no entré en ningún momento en ella. Los experimentos, en casa, señor Nolan.
 Enganchados a la muerte: Porque la vida es demasiado valiosa para perderla con tonterías como esta.
 Bright: Porque ser estrenada en televisión no es excusa para ser tan insulsamente mala.
Ha habido, además, muchas pelis decepcionantes. No ha sido un buen año para los blockbusters, y algunos me han resultado tediosos. Es el caso de La gran muralla, Ghost in the shell o La Torre Oscura, que no llegan ni a la mitad de lo que proponían. Esperaba más diversión con Baywatch o Gru, mi villano favorito 3, me resultó cansina Batman, la Legopelícula, encontré injustificadas los grandes elogios hacia Estiu 1993, Déjame salir o Moonlight y me dejaron un sabor agridulce tres títulos que me gustaron pero de los que esperaba más, mucho más: Thor Ragnarok, Justice League y Star Wars Episodio VIII: Los últimos Jedi.
 Y eso es todo. El año que viene más. ¿Odiáis alguna que me haya olvidado o quizá me odiáis a mi por haber incluido alguna de vuestras obsesiones cinéfilas? Ya sabeis que podeis comentar vustras mejores o peores películas tanto en la zona de comentarios del blog como en la página de facebook. 
Y en un rato, lo más esperado para el 2018, aunque visto como el trailer de Los Vengadores: La guerra del Infinito batió records no sé si existirá algo más...