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jueves, 30 de enero de 2020

EL SILENCIO DEL PANTANO

Debo confesar que no me inspiraba nada de confianza el debut de Marc Vigil como director de largometrajes. A fin de cuentas, creo que uno de los pocos problemas que encuentro en la serie de El ministerio del tiempo es su dirección, y Vigil ha sido el responsable de la mayoría de episodios de la serie de los hermanos Olivares.
Sin embargo, una vez vista El silencio del pantano, debo descubrirme ante él. Tras acabar un 2019 con una serie de policiales españoles bastante mediocres (El silencio de la ciudad BlancaEl asesino de los caprichos) la situación se ha enderezado con un gran ejercicio en el que la intriga y el desasosiego son su baza principal.
Desabriéndonos desde el principio la identidad del asesino en cuestión (o no, eso ya se verá), Vigil recorre las zonas más marginales del país, esa mafia gitana que tan bien plasmaba en pantalla Paco Cabezas en Adiós, para mezclar las historias de una corrupción gubernamental, un tráfico de drogas y un escritor con instintos homicidas de forma elegante y muy efectiva.
Con un reparto muy televisivo (quizá Vigil se haya sentido más cómodo tirando de amigos) con Pedro Alonso y Nacho Fresneda a la cabeza, la película sobrecoge y mantiene en vilo al espectador, jugando además al despiste al mezclar ficción y realidad y desconcertando en su resolución final.
Un muy buen debut que demuestra que, aunque no siempre lo parezca, la televisión sigue limitando demasiado a la creatividad.

Valoración: siete sobre diez.

domingo, 11 de junio de 2017

MIL COSES QUE FARIA PER TU, con la intención no es suficiente.

Mil cosas que faria per tu (Mil cosas que haría por ti en su versión en español) es la ópera prima de Didac Cervera después de su paso por ese experimento de terror colectivo que vino a llamarse Los inocentes.
Su propuesta para debutar en solitario no puede ser más peculiar, pues el realizador catalán, basándose en un libreto de Joan Sanz, propone una locura narrativa en la que decora una historia tan absurda como simple: cuando un chico bastante desastroso pierde el Rolex que su novia le regaló termina con la paciencia de esta que decide dejarlo; para tratar de arreglar las cosas, y asesorado por su mejor amigo, su única esperanza es conseguir un Rolex idéntico, aunque ello le implique empezar una carrera criminal. Una propuesta ridícula (que deja a los hombres como tontos perdidos y a las mujeres como interesadas especulativas - ¿es un Rolex de oro suficiente para poner precio al amor? -) que sin embargo podría haber llegado a buen puerto como comedieta del montón. Tampoco es que las (supuestos) reyes del humor cinematográfico (léase Adam Sandler, Seth Rogen, etc.) se caractericen por ideas demasiado ingeniosas.
Lo que sucede con Mil coses que faria per tu es que su peculiar puesta en escena es un resumen de la principal virtud y el mayor defecto del film. El dúo Cervera / Sanz han querido pecar de ingeniosos y no solo presentan una estructura narrativa desfragmentada, con flashbacks dentro de flashbacks, sino que hacen que el protagonista (y ocasionalmente otros secundarios) rompa constantemente la cuarta pared, hablando directamente al espectador con plena autoconciencia de que están dentro de una película. Pero lo que funcionaba tan bien en Deadpool acaba agotando por saturación aquí, y situaciones que en un momento son ingeniosas en otras rozan el ridículo y sacan totalmente de la película.
Mil cosas que faria per tu podría ser una película divertida, pero se nota que el tal Cervera se considera a sí mismo desternillante, y eso dota al film de una artificialidad que resulta algo presuntuosa. Es, en cierto modo, un experimento fallido, un intento de fabricar algo (relativamente) diferente que no termina de funcionar del todo, por más que los actores hagan lo que puedan y algunas interpretaciones se resuman como lo mejor de la función.
Pese a que al final termina resultando una película con muchos defectos, hay que agradecer el intento de querer apostar por algo ligeramente diferente (solo por el tráiler intuyo que, por ejemplo, Señor, dame paciencia va a ser un éxito de taquilla, pero en el fondo no deja de ser más de lo mismo en la comedia patria actual), y solo por esto ya merece Dídac Cervera un cierto respeto y una oportunidad para ver si en su siguiente trabajo, si sabe contenerse en su desmedida, la cosa sala más redonda.
Y es que, aun con todo lo dicho, la película se deja ver y contiene algún momento divertido y simpático.

Valoración: Cuatro sobre diez.

lunes, 26 de mayo de 2014

CARMINA Y AMÉN (7d10)

En 2012 Paco León debutó como director de cine con la película experimental Carmina o revienta, una especie de falso documental centrado en la figura de su madre, Carmina Barrios, que funcionó francamente bien teniendo en cuenta su reducido presupuesto. Viendo la buena acogida, no es de extrañar que el popular actor televisivo decidiera repetir la experiencia, esta vez ya con una producción seria detrás y un presupuesto más razonable, aunque se siga tratando de una película modesta y casi diría que familiar.
Ahora no hay excusas pseudobiográficas. Carmina y amén es por completo una historia de ficción escrita por el propio León que tiene la habilidad de provocar la sonrisa constante pese a tratarse de una reflexión sobre la vida y, sobretodo, la muerte.
Cuando el marido de Carmina muere apaciblemente en el sillón de su casa un sábado por la mañana, la dolida  viuda y su hija se enfrentan a una dura decisión: llamar a urgencias para certificar la muerte del pobre hombre como sería lo normal u ocultar la tragedia hasta el lunes siguiente ya que es el día que debía cobrar la paga extra de la pensión.
No es la primera vez que se construye una historia alrededor de la ocultación de un cadáver, pero en lugar de apostar por la comedia absurda o desternillante León opta por hacer un retrato de la sociedad actual consiguiendo reflejar problemáticas como como la crisis, la inmigración o la corrupción sin pedantería y con simples pinceladas que se bastan y se sobran para acompañar sin opacar la trama principal.
Algo difícil de digerir en su arranque por la evidente (e intencionadamente buscada) falta de talento interpretativo de Carmina Barrios, su demoledora presencia y tremenda personalidad seduce rápidamente compensando con creces sus carencias, imponiéndose como una gran estrella al resto del reparto (en el que destacan algunos amiguetes televisivos de León), aunque hay que reconocer que la película sube enteros cada vez que aparece en escena María León, hija de Carmina y hermana de Paco y única actriz real del invento.
Con una dirección correcta y con momentos aislados de gran inspiración, el guion de Paco León está claramente influenciado en el cine de Berlanga y Azcona, con una hiperrealidad que llega a mostrarse artificial en algunas secuencias pero que funciona en la mayoría del metraje.

Divertida, reflexiva y por momentos amarga, Carmina y amén no es perfecta, pero sí supone un punto de inflexión en la carrera de Paco León que invita a que lo veamos como algo más que simplemente "el tonto del Luisma".