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jueves, 30 de enero de 2020

EL SILENCIO DEL PANTANO

Debo confesar que no me inspiraba nada de confianza el debut de Marc Vigil como director de largometrajes. A fin de cuentas, creo que uno de los pocos problemas que encuentro en la serie de El ministerio del tiempo es su dirección, y Vigil ha sido el responsable de la mayoría de episodios de la serie de los hermanos Olivares.
Sin embargo, una vez vista El silencio del pantano, debo descubrirme ante él. Tras acabar un 2019 con una serie de policiales españoles bastante mediocres (El silencio de la ciudad BlancaEl asesino de los caprichos) la situación se ha enderezado con un gran ejercicio en el que la intriga y el desasosiego son su baza principal.
Desabriéndonos desde el principio la identidad del asesino en cuestión (o no, eso ya se verá), Vigil recorre las zonas más marginales del país, esa mafia gitana que tan bien plasmaba en pantalla Paco Cabezas en Adiós, para mezclar las historias de una corrupción gubernamental, un tráfico de drogas y un escritor con instintos homicidas de forma elegante y muy efectiva.
Con un reparto muy televisivo (quizá Vigil se haya sentido más cómodo tirando de amigos) con Pedro Alonso y Nacho Fresneda a la cabeza, la película sobrecoge y mantiene en vilo al espectador, jugando además al despiste al mezclar ficción y realidad y desconcertando en su resolución final.
Un muy buen debut que demuestra que, aunque no siempre lo parezca, la televisión sigue limitando demasiado a la creatividad.

Valoración: siete sobre diez.

sábado, 10 de octubre de 2015

LA PLAYA DE LOS AHOGADOS (6d10)

Una buena definición de esta película sería decir que es una obra artesanal. Con ello me refiero a que la historia de esta investigación policial que Domingo Villar guioniza a partir de su propia novela está narrada con una extensa corrección, Gerardo Herrero, director prolífico pero carente de grandes obras en su haber, filma con mano firme y Carmelo Gómez está muy convincente como inspector encargado del caso. No hay ningún reproche que destacar, nada malo que estropee la ficción, pero tampoco nada que la resalte demasiado. 
Ni la historia es arrebatadora, ni la dirección impresionante ni las interpretaciones emocionan. No es, por poner una comparación odiosa, una Isla Mínima del 2015. 
La playa de los ahogados narra como en un pueblecito pesquero del litoral gallego aparece un cadáver con todo el aspecto de corresponder a un suicida. El forense de la Policía, sin embargo, apuntará más bien a un asesinato torpemente camuflado y el inspector Leo Caldas tendrá que escarbar en las sombras del pasado hasta descubrir una turbia verdad.
Un argumento, como pueden ver, muy cinematográfico, al abrigo de las novelas negras (y sus correspondientes adaptaciones) tan de moda últimamente que provienen de los países escandinavos, y con el que el tono gris, frío y sobrio de la región gallega va que ni pintado.
No hay grandes figuras de la interpretación más allá del mencionado Carmelo Gómez y un caracterizado Antonio Garrido, lo cual por un lado da un punto de rareza al film, con voces a la que uno no está acostumbrado, de marcado acento (o directamente hablando en gallego), pero que, curiosamente, ayuda también a hacer más verosímil la cosa, otorgando un toque de credibilidad y realismo muy acertado.
En definitiva, interesante propuesta, agradable de ver y con un suspense calmado pero efectivo, que no va a aportar nada nuevo al género ni probablemente lo pretenda pero que tampoco molesta en ningún momento.