Hace apenas dos años Deadpool fue una de las mayores sorpresas de la temporada. Convencidos por el director
Tim Miller y el actor Ryan Reynols, los directivos de la Fox, en vista de que
sus licencias Marvel empezaban a flojear de la mano de los mutantes de Singer
(del batacazo de Los cuatro Fantásticos
mejor ni hablar), se arriesgaron a autorizar la realización de una película no apta
para menores, muy gamberra, malhablada, políticamente incorrecta y con bastantes
toques de sexo, escatología y gore.

Era evidente que el Mercenario Bocazas debía volver más pronto
que tarde, y en medio de la tormenta mediática que supone la inminente (aunque
eterna) compra de la Fox por parte de Disney, Deadpool 2 se estrena con las expectativas por las nubes y un relevo
en la silla del director.
Estos dos factores son los que más determinan el destino
de este Deadpool 2. Por un lado, el
factor sorpresa que tan bien jugó a su favor en el 2016 ya ha desaparecido, y
todo el mundo espera esta secuela con ganas, quizá demasiadas, lo que sin duda
es más fácil que provoque decepciones que aplausos.
Deadpool 2 es, en realidad, más de lo
mismo, de manera que quien no disfrutara con el humor cafre de Wade Wilson y su
alter ego Masacre (tal y como es conocido en España en el mundo del cómic), no
debería ni acercarse a esta continuación. Por otro lado, en la Fox han puesto
toda la carne en el asador y, aun sin contar con un presupuesto a la altura de
colegas superheróicos como los liderados por Iron Man o el Capi, en Deadpool 2 hay muchos más personajes,
más acción y una trama que, sin la lacra que supone hacer la presentación de un
personaje, puede ir directa a la acción. Así que sí, tal y como dice la campaña
publicitaria, Deadpool 2 es más larga
y más dura, lo cual no quiere decir necesariamente que mejor.

Con todo, Deadpool
2 sigue siendo un estupendo divertimento, lo suficientemente diferente a la
primera como para no resultar una simple copia, pero sin la frescura y
originalidad de aquella, que sabe aprovechar el dúo que el protagonista forma
con Cable, el personaje de Josh Brolin pero que tiene en la Domino de Zazie
Beetz una de sus mejores bazas. La escena intercréditos, por cierto (y
aprovecho para avisar que no hay escena al final de los mismos), es de lo mejor
del film, tan hilarante que por sí misma ya merece el precio de la entrada,
aunque quizá muchos no terminarán de pillar las referencias. Y lo mismo podría decirse de los cameos, tan hilarantes como fugaces, que hay que buscar casi con lupa.
Deslenguada, incorrecta y muy sangrienta (aunque, por
contra, mucho menos sensual/sexual), Deadpool
2 es una buena secuela, que seguramente no supere a la original pero que tampoco
la desluce.
Valoración: Siete sobre diez.
Pasé por el cine a ver la primera, y no me gustó especialmente, un aprobado justo. Demasiado lenguaraz y pasado de vueltas para mi. Aunque la acción estaba muy bien realizada. No creo que esta segunda parte pase por mis ojos.
ResponderEliminarUn saludo