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sábado, 16 de febrero de 2019

THE PRODIGY

Después del momento de esplendor que vivió el cine de terror desde finales de los 70 hasta entrados los años noventa, con la proliferación del concepto del slasher por obra y gracia de John Carpenter y con grandes sagas cuya culminación vino de la mano de Wes Craven y su Screen
Desde entonces, hubo un vacío creativo que solo james Wan consiguió revitalizar gracias a las franquicias de SawExpediente Warren e Insidious, pero a la vez se convirtió en un modelo a seguir que se tradujo en multitud de fotocopias insoportables y totalmente carentes de imaginación (a las que hay que sumar la moda del found footsage o metraje encontrado que terminó por arruinar definitivamente el género).
Desde entonces, solo pocas obras logran sobresalir del abuso de efectos sonoros y sustos fáciles para conseguir ser considerados buenas piezas de terror, siendo principalmente casos casi independientes y minoritarios (terminando por ser obras de culto), como podría ser La BrujaBabadookHereditary y demás…
The Prodigy no está a la altura de estas, pero al menos se distancia de la típica producción de Wan (o de Jason Blum, por nombrar al otro gran impulsor del género), consiguiendo un tono clásico que la acerca más a títulos como La Profecía, de Richard Donner que a cualquier historia de niño poseído que pudiera pertenecer al Warrenverso.
Como es de suponer, no se puede encontrar en The Prodigy una originalidad extrema, pues el concepto de la posesión infantil es casi un género en sí mismo, pero al menos tiene las suficientes virtudes como para conseguir aterrorizar y angustiar sin caer en recursos demasiado simplistas, consiguiendo que la historia predomine siempre por encima del efectismo y que, más allá de que cada uno acepte entrar más o menos en el juego que propone, resulte más interesante y verosímil que la media de productos de estas características.
Así, no estamos ante una producción que merezca elogios desmesurados, pero al menos cumple con su función de entretener y asustar a partes iguales, que es lo mínimo que se debe pedir a este tipo de películas, con unas interpretaciones que, sin nombres conocidos, logra estar a la altura de las circunstancias, jugando con entremezclar el terror de los asesinatos con el drama familiar.

Valoración: Seis sobre diez.

sábado, 9 de septiembre de 2017

IT, adaptación casi perfecta del King más genuino.

Todavía no estando repuestos los aficionados a Stephen King a la gran decepción que supuso la mediocre La Torre Oscura, casi daba miedo (literalmente) enfrentarse a la nueva adaptación de la que probablemente sea su novela más popular: It, por más que las primeras impresiones que llegaban desde los Estados Unidos auguraban algo bueno. Y eso que el único precedente es aquella miniserie televisiva de calidad justita pero convertida en obra de culto gracias sobre todo a la caracterización de Tim Curry como Pennywise.

Sin embargo, una vez vista, cabe decir que el It de Andy Muschietti ha superado todas las expectativas. Ya en Mamá el argentino demostró que no solo domina el género del terror, sino que es capaz de dar un empaque suficiente a sus personajes para que estos sean suficientemente interesantes por sí mismos.
Eso precisamente ocurre en It, donde los protagonistas (tanto principales como secundarios) son mucho más que víctimas potenciales para el monstruo de turno. De hecho, Muschietti destina gran parte de las dos horas y cuarto de metraje a permitirnos conocer bien a los personajes, a poder encariñarnos con ellos antes de acompañarlos por ese viaje alrededor de sus miedos más profundos de los que se alimenta ese ser denominado simplemente como It (Eso) y que adquiere la forma física de un payaso.
Más allá de las licencias literarias que se haya podido tomar respecto a la novela (y la más destacable es limitar la historia a una sola línea temporal en lugar de las dos del libro, dejando así las puertas abiertas a una más que probable secuela), lo cierto es que It consigue captar a la perfección el espíritu de King. Con una pandilla de chavales que bien podría estar agermanada a la del clásico Cuenta conmigo (otra de las mejores adaptaciones que ha tenido el escritor de Maine) o a la reciente (y referencial) Stranger things, el gran mérito de la película está en que nos preocupen tanto las relaciones entre los protagonistas, sus huidas de los abusones del instituto, sus coqueteos con el romance o el peso de una rigidez paternal en algún caso enfermiza tanto como de la propia amenaza sobrenatural.
Esto nos lleva a preguntarnos si It es realmente una película de terror. Resulta difícil asegurarlo. Contiene unos cuantos sustos bien orquestados, desde luego, y es muy malrollera, de esas que te puedes llevar las imágenes de Pennywise a la cama contigo, pero a la vez resulta muy emocionante, costumbrista e incluso divertida, con momentos de humor negro muy acertados. Gran mérito de ello es la correcta definición de los chavales protagonistas, que si bien recrean los tópicos de las pandillas dela época (el gordito, el bocazas, el quejica…), tópicos, por otra parte, que bien podrían estar influenciados por las novelas del propio King, y del buen trabajo de sus jóvenes protagonistas, unos desconocidos con una gran carrera por delante. Y es que el propio King ha sido considerado siempre como el maestro del terror cuando en la mayoría de sus historias, por escalofriantes que sean, hay mucho más de lo que se pueda ver a simple vista, mucho más que simples sustos y sangre a borbotones. Por ello, It es una historia que se cuece a fuego lento y, quitando algún truquito de libro, está en las antípodas del terror machacón de James Wan o, por mencionar otra película en cartelera, de la excelente Verónica, de Paco Plaza.
Seguimos con la moda de los maravillosos ochenta, con sus chavales en bici, sus problemas de instituto, sus cines con marquesinas y sus posters de música pop. Otro baño de pura nostalgia.
Y sí, por supuesto, ahí sigue ese Pennywise tan aterrador o más que el de Tim Curry, adecuadamente digitalizado, pero tan cruel y de sonrisa desquiciante como siempre.
Recuperamos al mejor King en una historia de terror, pero, sobre todo, de amistad. De unión ante las adversidades. De superación. Una historia de la que ya estoy esperando su continuación…

Valoración: Ocho sobre diez.