Mostrando entradas con la etiqueta kirsten dunst. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta kirsten dunst. Mostrar todas las entradas

sábado, 19 de agosto de 2017

LA SEDUCCIÓN, hermosa intriga sureña

Resulta difícil enfrentarse a una película como La Seducción sin tener presente la anterior adaptación de la novela de Thomas Cullinan, El seductor, de Barry Siegel. Sin embargo, esto propicia el debate sobre si se trata, en realidad, de un remake o simplemente una nueva adaptación.
Sea como sea, resulta innegable que los paralelismos entre la película de Sofía Coppola y la que protagonizara Clint Eastwood son constantes, si bien en esta ocasión se ha dejado un poco de lado la oscuridad casi terrorífica para incidir, sobre todo al inicio, en un humor ligero y algo sarcástico que se va volviendo muy negro a medida que avanza la trama.
Estamos en plena Guerra de Secesión y un desertor yanqui es encontrado por una niña que lo lleva al instituto donde estudia. En total, dos mujeres, una jovencita y cuatro niñas tendrán que convivir con el soldado herido hasta decidir qué hacer con él, iniciándose un juego de seducción y celos entre ellas totalmente insano.
Coppola no ha querido retorcer demasiado la historia, manteniendo una puesta en escena muy clásica y dejando que sea la calidad de los actores (en especial en el apartado femenino) quienes mejor hagan avanzar la historia, limitándose ella (que no es poco) a conseguir imágenes de belleza plástica, auténticos cuadros en movimiento que dotan al film de una desasosegante dulzura que, como el propio título indica, seduce al propio espectador.
Es esta una película sobre la fuerza de la mujer, sin que por ello sea necesariamente una obra de reivindicación femenina. Las mujeres son dueñas de su propio destino y así lo proclama Coppola, por más que el camino para llegar a él sea arduo y competitivo.
La seducción es divertida y angustiante a la vez, conmovedora y hermosa, y con una superlativa Nicole Kidman que definitivamente ha recuperado el buen camino trasunos años de dudas, aunque Kirsten Dunst (una fija para la directora), Elle Fanning o Angourice Rice no le van a la zaga.

Valoración: Siete sobre diez.

domingo, 22 de enero de 2017

FIGURAS OCULTAS: como ser mujer, negra e inteligente en la América de los 60'

No es nada novedoso que en Hollywood se fijen en el tema de la segregación y el racismo para abordar una película en pro de los derechos del colectivo afroamericano, y tras la polémica de los pasados Oscars son varias las películas del llamado “black power” que pueden tener acto de presencia en la ceremonia de este año.
Sin embargo, lo fácil es hablar siempre desde la tragedia y el dolor, como en las interesantes 12 años de esclavitud o Los hombres libres de Jones, pero en ocasiones es posible realizar esta denuncia desde la grandeza, destacando no solo la injusticia sino los logros conseguidos.
En esta línea se encuentra Figuras Ocultas, que inspirada en la historia real de Katherine Johnson, Dorothy Vaughn y Mary Jackson (y basándose, a su vez, en el libro de Margot Lee Shetterly), cuenta como un grupo de mujeres negras de gran inteligencia trabajaban como “calculadoras humanas” en un ala apartado de la NASA hasta que lograron hacer valer sus méritos y consiguieron el reconocimiento merecido.
No es cuestión de entrar en spoilers, pero es cuestión de historia mencionar que el propio John Glenn exigió que Katherine Johnson revisara personalmente los cálculos de las coordenadas para su viaje espacial poco antes del despegue e incluso fue acreedora de la Medalla Presidencial de la Libertad y unas instalaciones de investigación de la NASA llevan su nombre. No importa, por eso, saber cómo va a acabar la historia (los americanos logran viajar al espacio, siento chafaros el final) sino cómo se producen los acontecimientos.
Dirigida por Theodore Melfi con bastante sencillez, sin querer en ningún momento robar protagonismo a la propia historia, Figuras ocultas tiene una efectiva puesta en escena que recrea, con apenas cuatro pinceladas, la sociedad americana de los años sesenta y las evidentes discriminaciones que habían todavía en algunos estados del sur dependiendo del color de la piel. Melfi no hace verdadera sangre en el asunto, y lo plantea casi en todo simpático (las peripecias para ir al baño, por ejemplo), pero los detalles están ahí, para quien los quiera coger.
Al final, tenemos por un lado una historia con aroma patriótico (hay que recordad en qué época estamos) sobre la pugna entre Estados Unidos y la Unión Soviética por ganar la carrera espacial y lo vital que ello parecía para la sociedad, y por otro nos encontramos con la historia de tres amigas, tres brillantes matemáticas, destinadas a brillar en un mundo que las desprecia. Puede acusarse a la película de no incidir demasiado en la personalidad de las tres amigas, de ser demasiado superficial y edulcorarlo todo con ligereza, pero por el contrario este puede ser uno de los grandes méritos del film, que sin demasiado esfuerzo logra provocar una empatía tan brutal con las protagonistas que cada pequeño triunfo personal logra emocionar y apretar un poquito el corazón del espectador. Sin querer entrar demasiado en comparaciones, logró Figuras Ocultas enamorarme más de sus personajes y sus vidas que, por ejemplo, Lion, siendo esta última mucho más intensa e introspectiva.
Sinceramente, poco esperaba de este film en el momento de su estreno, temiéndome que me encontraría ante una película académica bien elaborada pero poco empática, pero ya sea por el buen trabajo de Melfi o por las potentes interpretaciones de sus tres heroínas, Taraji P. Henson, Octavia Spencer y la cantante Janelle Monáe, que lo cierto es que ha terminado por cautivarme y hacerme disfrutar (en un sentido totalmente opuesto) a como lo hiciera, por ejemplo, con La la land. No está, soy consciente, a la altura de aquella, sobretodo en cuanto a su puesta en escena, pero no anda demasiado lejos. Y de nuevo tenemos la confirmación de que Kevin Costner está mucho mejor en un rol secundario que cargando el peso de la película, siendo aquí un impecable director de la agencia.
Completan el reparto Kristen Dunst, en un personaje que no puede decir más con tan poco espacio, Mahershala Ali y un Jim Parsons que quizá sea lo que más chirríe del film, no porque el chaval lo haga mal, que para nada, sino porque siendo su personaje tan similar al Sheldon Cooper de The big bang theory, cuesta un poco separar a ambos.
En resumen, apasionante relato sobre la conquista espacial mucho más cercano que las odiseas galácticas tan de moda los últimos años (Interstellar, Gravity, Marte…) que aúna el heroísmo de los astronautas con el de las mujeres de color que hicieron posible su viaje, siendo una proclama contra la discriminación racial y, de paso, contra la sexual también.

Valoración: Ocho sobre diez.

martes, 24 de junio de 2014

LAS DOS CARAS DE ENERO (5d10)

Decepcionante sería el primer adjetivo que a uno se le viene a la mente tras ver esta película. No es un producto malo, pero acontece de alma, de espíritu, y eso provoca que a mitas del visionado ya nos hayamos aburrido de la trama y nos importe un churro lo que le suceda a los personajes.
Viendo la carátula todo son buenas sensaciones. Un interesante reparto, compuesto por el siempre eficiente Viggo Mortensen, la generalmente desaprovechada Kirsten Dunst y una de las revelaciones del año pasado gracias a los hermanos Coen, Oscar Isaac; una premisa argumental de nivel, basada en una novela de Patricia Highsmith y dirigida por el que fuera guionista de aquella pequeña joya que era Drive, Hossein Amini. Estaban por medio, además, los productores de El Topo, pero como personalmente aquella ya me pareció un tostón mejor no lo destaco mucho.
El caso es que, y tratando de evitar las comparaciones con El talento de Mr. Ripley, posiblemente la mejor adaptación hasta la fecha de la obra de Highsmith hasta la fecha, lo cierto es que la película arranca bien, con un matrimonio de vacaciones en Atenas y la intromisión de un atractivo guía turístico que amenazará con quebrar el idílico mundo perfecto de la pareja. Pero un asesinato involuntario revelará que el mundo perfecto de la pareja no lo es tanto y que los secretos del pasado siempre regresan para acosar a sus víctimas, y el guía turístico pasará a convertirse de seductor a cómplice. Así, la historia avanza ahora con el periplo de este improbable trío de amigos unidos por las circunstancias en un intento de abandonar el país y mantener ocultos sus secretos.
El problema es que lo que pretende ser un thriller de intriga no lo es. La película es aburrida y mantiene al espectador con la constante sensación de que debe pasar algo inesperado sin que esto nunca llegue a suceder. Los personajes son planos y no avanzan en ninguna dirección, especialmente el de Mortensen, y el conjunto final es plano y se va desinflando a medida que nos acercamos al final.
Cierto es que en Drive, el trabajo que consagró a Amini, también pasaban muy pocas cosas, pero el director Nicolas Winding Refn conseguía crear una atmósfera de desasosiego apoyado en la interpretación pasiva de Ryan Gosling que funcionaba muy bien. En este caso, el salto de guionista a director de Amini no ha funcionado correctamente y ni los diálogos ni las situaciones consiguen transmitir la intriga y emoción que pretenden, consiguiendo que la película sea tan anodina como mucho de los habitantes de las propias islas griegas. Ni siquiera es capaz Amini de transmitir la belleza de los paisajes que lo rodean, demasiado pendiente, quizá, en resaltar que estamos en una historia ambientada en los años 60 y abusando por ello de una tonalidad ocre que transmite simpleza y tediosidad.
No es una película detestable, ni mucho menos (casi me atrevería a decir que es la mejor que he visto este fin de semana), y por simple que sea Amini con la cámara no es suficiente como para opacar por completo a tres grandes actores que se esfuerzan, en ocasiones de manera estéril, por demostrarlo.
Lo peor de todo es que, una vez más, estamos ante un ejemplo de historia que prometía mucho y, quizá sólo con un poco de esfuerzo más, habría podido ser muy estimulante. Y ese es el gran fracaso de Amini.

domingo, 7 de abril de 2013

UN AMOR ENTRE DOS MUNDOS (5d10)

¿Alguna vez os ha pasado que estáis ocupados en casa o en el trabajo y al comprobar vuestro correo descubrís que alguien os ha enviado una presentación de esas de PowerPoint? No queréis entreteneros, pero por no borrarlo sin mirar le pagáis un vistazo rápido. Alguien, un amigo que os quiere mucho, os ha mandado una colección de fotos espectaculares, paisajes maravillosos de lugares increíbles. Cada imagen contiene además una parrafada con frases llenas de sentimientos y buenas intenciones pero, seamos realistas,  apenas llegáis a la mitad del primer párrafo y ya os entran las prisas, y decidís que todo ese rollo bienintencionado os importa una mierda y que lo único que vale la pena son las bonitas vistas. ¿Sabéis de lo que hablo, verdad? Pues exactamente eso es Un amor entre dos mundos, una solemne tontería que no interesa para nada pero con un diseño de fotografía alucinante con un efecto casi hipnótico.
La película empieza con una explicación (de la que debo confesar que no me enteré de nada) sobre porqué hay dos mundos, uno encima del otro, con gravedades contrarias, de tal manera que una persona de un mundo no puede físicamente estar en el otro. Inevitablemente, un mundo simboliza la clase alta y el otro la clase obrera, y más inevitablemente aún un chico y una chica de distintos mundos se conocerán, se enamorarán, desafiarán las leyes de la física y de la sociedad para estar juntos y todos irán contra ellos. Vamos, una vuelta de tuerca más al manido amor imposible a lo Romeo y Julieta.
En otras ocasiones habría comenzado con una parrafada sobre las influencias crepusculares a este tipo de obra, pero sinceramente no creo que sea el caso. El argentino Juan Solanas, sin dejar de lado el factor romántico, pretende subrayar el humor y la ciencia ficción en este invento suyo al que, cuanto menos, hay que definir como original, agradeciendo que de entrada renuncie al empacho de empalaguería previsible y para lo que ha contado con dos actores de carreras ya consumadas, en lugar de tiernos yogurines, como son Kirsten Dunst y Jim Sturgess, pero unas cuantas buenas intenciones no bastan para evitar que su historia sea una chorrada total. Persecuciones arriba y abajo, saltos entre mundos... todo es tan confuso que en ocasiones parece que ni el propio director tiene claro hacia qué dirección le toca caer a cada uno, aparte de lo absurdo que es todo por definición. Aceptando que pudiesen haber dos mundos opuestos con sus respectivas gravedades, si están tan cercanos que hay un ascensor que los une y casi se pueden tocar en sus zonas de montaña, ¿cómo narices puede haber día y noche y paisajes estrellados? ¿Alguien me lo puede explicar?
En el apartado positivo (y posiblemente única justificación de Solanas al realizar esta película) es su belleza visual, planos imposibles, sugerentes, aunando el surrealismo propio de Dali con el de Escher, paisajes maravillosos sacados de un sueño. 
No son razón suficiente para salvar esta película, pero es que no hay nada más.

Y, por cierto, no es necesario que se la reenviéis a diez amigos, por mucho que los queráis.