jueves, 23 de octubre de 2014

PERDIDA (8d10)

Tenían razón. Todos los que habían visto Perdida decían (el propio director incluido) que cuanto menos se supiera de esta película, mejor. Y eso hace complicado realizar una crítica acertada de la misma, ya que cualquier mínimo dato revelador sería un spoiler y podría fastidiar un primer visionado de la misma (luego, el film es tan bueno que puede volverse a disfrutar una y otra vez aun sabiendo lo que va a ocurrir, pero la primera vez conviene acudir al cine lo más virgen posible).
Basada con justa fidelidad en la novela de Gillian Flynn (la propia autora es la firmante del guion y ha concedido algunos cambios relativos al desenlace final), la película sale airosa de la difícil traslación a la pantalla grande del libro, pues la estructura narrativa del mismo lo hacía harto complicado. David Fincher, que  película tras película demuestra que es uno de los mejores directores de su generación, ha conseguido plasmar esa dualidad con brillantez, acostumbrado como está a jugar en diferentes franjas temporales como hiciera ya, por ejemplo, en La Red Social.
Además, para protagonizar la película ha elegido en dos actores que soportan con maestría todo el peso narrativo y consiguen que un ejemplo, a priori, de guion elaborado termine derivando en un ejercicio maestro de interpretación y buen hacer frente a las cámaras.
Rosamund Pike, gran actriz a la que Hollywood le debía un gran papel como este, condenada hasta ahora de ser una cara reconocible pero siempre a la estela de la estrella de turno (véase Jack Ryan o Bienvenidos al Fin del Mundo, por poner dos ejemplos recientes) encarna a Amy Dunne, una mujer en apariencia feliz y querida por todos que un día desaparece sin más. Su diario, del cual vamos conociendo pasajes en paralelo a la investigación policial, revela sin embargo que las cosas no son tan bonitas como parecía. La Pike consigue abanico de registros magníficos, consiguiendo llevar al espectador por donde ella quiere a su antojo.
Ben Affleck, por su parte, está impecable en el papel del sufrido esposo, no demasiado empático y con un aurea de oscuridad a su alrededor. Desde el primer momento las sospechas caen sobre él, y solo su talento le permite no revelar más (ni menos) de lo que debemos saber o intuir en cada momento. Cierto es que su interpretación se ha beneficiado de sus propias experiencias personales, pues sus diversos enfrentamientos como carnaza con la prensa sensacionalista bien pueden haberse inspirados en la locura en que se convirtió su vida privada durante su cacareada relación sentimental con Jennifer Lopez. Affleck, además, ya conoce de soslayo el tema, pues su debut como director fue la interesante Adiós, pequeña, adiós, en la que ya abordaba el tema de un posible secuestro.
Fincher, con su virtuosismo narrativo de siempre, se basa en la desestructuración de un matrimonio para crear una historia de intriga aprovechando la ocasión de llamar la atención sobre los medios de comunicación, manipuladores algunas veces, perturbadoramente influyentes en otros. ¿Todo vale, podíamos preguntarnos, por conseguir audiencia, siendo el efectivísimo más importante incluso que la verdad?
Y es que Perdida es mucho más que una simple historia de intriga, una intriga tan bien llevada, por otra parte, que no precisa de demasiados giros bruscos de guion, pues con un par de curvas peligrosas le basta para desorientarnos e incluso tiene la valentía de mostrarnos el pastel casi en el ecuador de la misma sin que por ello se pierda un ápice de interés.
Perturbadora y agotadora por momentos, Perdida no necesita ser tramposa para engancharnos, presentando a unos personajes tan especiales y estudiados como perfectamente identificables, sin olvidarnos de la aportación de Carrie Coon como la hermana del marido, Nick Dunne y con una única pieza que rechina, la presencia de Neil Patrick Harris, que aunque lo hace francamente bien su mera aparición provoca risitas entre el público independientemente de su función dramática. Y es que la sombra de Barnie es alargada…
Y hasta aquí puedo llegar. Sobresaliente y emotiva, todo lo que siga diciendo empezará a estar de más. Lo mejor es disfrutarla. Fincher es único, y lo vuelve a demostrar…
Por cierto, y solo a modo anecdótico: ¿alguien sabe porqué en el póster original aparece Ben Affleck de espaldas y en el español sale de frente? ¿Será que aquí el nuevo Batman cae mejor (o menos mal, según se mire) que al otro lado del charco?

martes, 21 de octubre de 2014

THE EQUALIZER (EL PROTECTOR) (7d10)

Inspirada muy ligeramente en una conocida serie televisiva que por estos lares se vio, por lo menos, por algún canal autonómico, The Equalizer supone el reencuentro entre el actor Denzel Washington y el director Antoine Fuqua después del buen resultado que tuvieron con Día de entrenamiento (Oscar al mejor actor para Washington).
La película cuenta (con muy pocos detalles) la historia de Robert McCall, un simple trabajador  en un almacén de bricolaje, muy amigo de sus amigos y con un aire de melancolía que se refleja en sus noches de insomnio al amparo de un buen libro en una cafetería. Sin embargo, no se tarda demasiado en descubrir que las cosas no son lo que parecen y que hay algo oscuro tras este hombre afable y de buen corazón.
Resulta harto complicado definir el film en una sola palabra, pues contiene demasiados elementos negativos como para poder definirla simplemente como una buena película. Empezando por los personajes, exageradamente arquetipos, con unos buenos muy buenos y unos malos muy malos, sin matices ni claroscuros.
Luego está el tema de la credibilidad. Nada de lo que sucede es factible, y el tal McCall se nos presenta como un héroe cuasi indestructible, una máquina de matar perfecta que dejaría en ridículo a machos como Chuck Norris o Charles Bronson. 
De hecho, no sería exagerado decir que la película recuerda mucho a esos títulos de justicieros implacables de los ochenta, de manera que si el protagonista llevase gafas de sol, una cerilla en la boca y un apodo surgido de su apellido italiano o si condujese un descapotable al ritmo de AC/DC y tratara de vengar la muerte de su primo segundo favorito, ustedes ya me entienden, no nos extrañaría en absoluto.
Sin embargo, y pese al punto de seriedad y dramatismo que trata de dotar a su personaje Denzel Washington (y mira que le salen bien las miradas perdidas llenas del más absoluto vacío), sobre todo en lo referente a su relación con el personaje de Chloë Grace Moretz (una prostituta rusa perteneciente a la mafia), esta nueva versión de El Ecualizador (aquí subtitulada como El Protector) podría ser la pareja de baile de la recientemente comentada The Guest, cinta inédita aún en España pero que se dejó ver por el festival de Sitges. Ambas son, en resumen, una soberana tontería, una colección de muertes a cual más burra que, analizadas fríamente, no se sostienen por ningún lado, pero ambas tienen, a su vez, algo que mola. Si The Equalizer se hubiese presentado en Sitges (o en algún festival de similares características) seguramente habría arrancado cientos de aplausos coreando sus escenas más sangrientas, ya que la falta de humor de The Equalizer se compensa con la bestialidad de la mayoría de las muertes de los malos, algunas rozando el gore.
No diré ningún spoiler importante si aseguro que nadie puede con McCall y eso, como en los buenos tiempos de Segal, mola. Absurdo e incoherente todo, de acuerdo, pero efectivo. Washington parte la pana, y no hay más que comentar.

lunes, 20 de octubre de 2014

NINJA TURTLES (3d10)

Podía ser que Ninja Turtles (no sé por qué demonios no han podido traducir el nombre) fuese una película exclusivamente pensada para los fans más acérrimos (que sin duda se podrán furiosos con algunos cambios sustanciales en el origen de los personajes), pero si es así no estaba indicado en la entrada del cine.
También podría ser que estuviese destinada única y exclusivamente a un público menor de doce años, pero tampoco vi ningún aviso al respecto.
El caso es que para la mayoría de los mortales la película de las tortuguitas es mala, muy mala, aunque al menos no se la puede acusar de falta de sinceridad. El horrible tráiler y los espantosos carteles ya lo auguraban.
Definitivamente, el nombre de Michael Bay en el poster sólo indica quién ha puesto la pasta, pues no hay en toda la película una sola escena de acción filmada con la espectacularidad propia del director de Transformers, y eso que hay varios momentos propicios, como la caída del camión por la montaña o la increíblemente mal filmada escena final, que demuestra que al inefable Jonathan Liebesman estos proyectos le vienen grandes.
Con un guion estúpido, diálogos absurdos y una acción que recae demasiado sobre el personaje que interpreta Megan Fox, que llevaba un tiempo alejada del cine pero lamentablemente no ha querido o podido aprovecharlo para tomar clases de interpretación, la película tiene momentos salvables, como los alivios cómicos que funcionan francamente bien, pero comete el error de querer tomarse demasiado en serio a sí misma, siendo entonces cuando resulta estúpida y casi hasta insultante, pues uno duda si los autores de esta patraña son unos ineptos o simplemente están tomando por tontos a los espectadores.
Con unos efectos digitales que no mejoran para nada el encanto de las marionetas y el látex de la versión de 1990, la trama parece haber sido confeccionada por sus guionistas en cuatro garabatos en una pausa para el café limitándose a rememorar las tres o cuatro películas que el tipo ha visto más recientemente (y eso que son nada menos que tres). Tomando como base las características básicas de los personajes de Peter Laird y Kevin Eastman (cuatro tortugas mutantes que viven en las alcantarillas y saben hablar y luchar gracias a las enseñanzas de una rata), resulta que la creación de los héroes es consecuencia directa de los experimentos en el pasado del padre de la prota y el malo malísimo, vamos algo así como pasaba con el padre de Peter y Osborn en The Amazing Spider-Man. Para colmo, en el momento del clímax final el villano pretende lanzar un veneno desde lo alto de un rascacielos, exactamente lo mismo que pretendía el lagarto en la citada película. Más cosas: la escena más divertida transcurre en un ascensor (¿alguien ha mencionado el Spider-man 2 de Sam Raimi o a El Capitán América: el Soldado de Invierno?), el malo viste una armadura que parece calcada de El Samuray de Plata de Lobezno: Inmortal y cuando aparecen una serie de puñales de sus muñecas imitando los gestos del propio mutante de Marvel y los saltos de las tortugas a cámara lenta esquivando dichos cuchillos son planos imitados (pero mal) de cualquier Resident Evil de Paul W.S. Anderson. 
Y puedo seguir: el personaje de William Fichtner recuerda mucho al de Christopher Walken en Batman vuelve y hay en general un aire que recuerda constantemente (chistes incluidos aparte) a los Batman de Burton/Schumacher.
Puedo aceptar que se trata de un producto muy fantasioso y no hay que pedirle una veracidad extrema (¡¡¡son tortugas ninjas, por Dios!!!), pero eso no implica que se trate con un mínimo de respeto a la historia. No hay ningún planteamiento moral en la trama, nada justifica las acciones del malo ni sabemos nada de su historia, no nos explica qué motiva a las tortugas para hacer lo que hacen… ¡Si hasta el elemento pizza está metido con calzador!
Sí hay, no obstante, una manera de disfrutar la película. Y es, llegados a un punto, olvidarse de cualquier criterio lógico y dejarse llevar por el surrealismo atroz de semejante despropósito, logrando así carcajearnos con la simpleza de las acciones tal y como podríamos hacer con películas de calidad equiparable como las famosillas Pirañaconda, Megatiburón contra crocosaurio y lindezas así.
En fin, que tiene que haber cine para todos los gustos. Y, en ocasiones, cine sin gusto alguno. Y este es un claro ejemplo de lo último. 
Más que cine es una sacacuartos. Lo malo es que la gente pica. Y en breve tendremos secuela.
¿O no?

domingo, 19 de octubre de 2014

SITGES 2014. CONCLUSIÓN FINAL.

Tenía pensado dar ya por finiquitado el tema Sitges, pero varios de vosotros me habéis preguntado por qué no he puntuado las películas comentadas. La razón es inicialmente lógica: dado que algunos de los títulos se estrenará en breve en cines pensaba incluir una entrada más extensa en el momento oportuno, siguiendo el esquema habitual del blog. Sin embargo, cierto es que algunos de los films no se llegarán a estrenar nunca, mientras que otros pueden que se estrenen pero me evite volverlas a ver, por lo que quizá no sea tan descabellado ofrecer una puntuación para aquellos que me lo han pedido y de paso realizar una conclusión final del Festival.
Así, sin más preámbulos, voy a enumerar con un breve comentario todo lo que vi (los cortos los dejo de lado).
REC 4: Apocalipsis. 7d10. Divertida y emocionante, aunque algo floja en comparación con sus predecesores. Puede llegar a decepcionar.
MÉXICO SALVAJE. 4d10. Irregular. Más interesante visual que narrativamente.
ABCS OF DEATH 2. 5d10. Divertida por momentos pero poco más.
V/H/S VIRAL. 6d10. La mejor de la saga, gracias en gran medida a Villalongo.
WHAT WE DO IN THE SADOWS. 8d10. Genial. Divertida e inteligente. De lo mejor del Festival.
THE ROVER. 7d10. Western postapocalíptico con excelentes interpretaciones.
MONSTERS 2, THE DARK CONTINENT. 3d10. Muy flojita, consigue aburrir más aún que la primera. Olvidable.
BURYING THE EX. 7d10. Joe Dante en estado puro. No es su mejor película, pero divierte como pocas.
WYRMWOOD. 6d10. No se la puede considerar como buena, pero tiene un cometido y lo cumple a la perfección. Risas y sangre no faltan.
GOAL OF THE DEAD. 5d10. Quizá fuera culpa de las expectativas, quizá del sueño, pero le faltaba algo. Puede que se merezca un segundo visionado.
LIVE AFTER BETH. 8d10. Una joyita. Cómo hacer una peli indie de zombies y salir bien parado...
MAPA DE LAS ESTRELLAS. 7d10. Siendo Cronenberg no podía ser mala. Hollywood pasado por su rasero. El tema no es original, pero siempre gusta.
THE GUEST. 7d10. O cómo una peli tan mala puede molar tanto. Para no dejar de aplaudir.
LA PRINCESA KAGUYA. 6d10. Tan bonita y tierna como excesivamente larga. Su metraje la torna soporífera, pero aun así...
COLD IN JULY. 6d10. Efectiva. Empieza sería y se va alocando sin control. Y con tres grandes actores.
UNDER THE SKIN. 2d10. Espantosa. La pretenciosidad de su director no se salva ni con la desnudez de la Johnansson. Lo peor del Festival.
Pues ya está. Tal y como habéis pedido. Mucho fue lo que faltó, y me quedé especialmente con las ganas de cosas como I, Origins, The Babadook, Musarañas, Dead know 2, Réalité, Magical girl, Annabelle, Relatos Salvajes, The Signal, Autómata, A girl walks home alone at Night, y alguna más, pero para ser sinceros no todo es culpa de la falta de tiempo. Algunas de ellas no las conocía para nada antes del Festival. Otras, mejor o peor, se estrenarán en breve. Y una pocas se perderán para siempre.
No se puede ver todo.
El año que viene, más y mejor. Pero más repartido...

martes, 14 de octubre de 2014

SITGES 2014. MARATÓN SORPRESA

Última entrada festivalera para comentarios la traca final, la última maratón (cinco películas del tirón cuyos títulos no se han sabido hasta un par de días antes) con la que me despediré ya de la localidad de Sitges y sus calles y escaparates emperifollados para la ocasión.
Antes de comenzar mi crónica, sin embargo, quiero detenerme unas líneas para pedir disculpas a los que habéis intentado entrar en el Bloc durante el domingo sin conseguirlo. En mi deseo de actualizar las entradas con los visionados correspondientes con la mayor rapidez posible he recorrido Sitges arriba y abajo con mi portátil a cuestas en busca de lugares confortables donde conseguir de un tirón wifi y cafeína. Pero lo que mi cuerpo ha conseguido aguantar sin desfallecer no lo ha conseguido la batería del ordenador, que ha ido a morir justo en medio de una actualización del Bloc, dejándolo bloqueado hasta que ya de madrugada he llegado a casa y lo he solventado. Lo dicho, disculpas a todos.
Entrando ya de lleno en la locura de la maratón sorpresa comienza bien la cosa con la última de Cronenberg: Mapa de las estrellas. En ella, el afamado realizador canadiense hace un retrato del Hollywood actual presentándonos a una serie de personajes variopintos del glamuroso pero autodestructivo mundillo: una joven recién llegada con cicatrices por todo el cuerpo, un chofer aspirante a actor, una actriz madura acosada por el peso de la fama de su fallecida madre, un exitoso actor adolescente o un entrenador de actores son solo una muestra de la fauna que pulula por esta comedia negra, extremadamente ácida y desgarradora, que demuestra el precio de la fama y ataca sin concesiones la sociedad hollywoodiense actual. 
El reparto, espectacular: Mia Wasikowska, Julianne Moore (premio a la mejor actriz), John Cusack, Olivia Williams, Robert Pattinson…
Tras una excelente película, divertida y mordaz, pero con un dramático trasfondo detrás, era necesaria una buena dosis de diversión, y esta llegaría con The Guest. Un joven aparece de improvisto en casa de una familia asegurando que es el mejor amigo del hijo fallecido en el ejército. Tras ganarse su confianza es invitado a pasar una  noche que se convertirá en semanas en las cuales seduce a la hija adolescente, se convierte en el héroe del pequeño de la casa, es el compañero de copas ideal del padre… Y es que, para que negarlo, el nuevo mola.
En la línea de títulos como Stoker, The Guest no esconde sus cartas, y desde el primer momento te muestran que el chaval molón tiene gato encerrado. Eso, y la forma bestial que tiene de arreglar los problemas de todos los que lo rodean, hace que la película no busque la angustia por el incierto final de la familia, sino que todo sea una fiesta del humor más bestia y molón que consigue que la absurda explicación de los acontecimientos finales importen un pepino. La película busca la complicidad del público y, a tenor de la multitud de aplausos que acompañan cada acción del prota, desde luego que lo consigue.
Sitges no sería Sitges sin una mínima ración de cine oriental, y en este caso la representante fue La Princesa Kaguya. Surgida de los estudios Ghibli, se trata de la adaptación de un cuento popular japonés que cuenta como un leñador de bambú encuentra un bebé dentro de un tronco y lo adopta como si fuese su hija, educándola hasta convertirla en princesa. Con un dibujo sencillo pero efectivo, la película cuenta con una primera hora magistral, donde el paso de la princesa de bebé a adolescente se cuenta con una ternura y emotividad maravillosas. Pero por desgracia la película pierde fuelle con la marcha de los protagonistas a la capital, donde el ritmo narrativo se vuelve más lento y las dos horas y cuarto de metraje terminan pesando como una losa. Simpática pero, en su totalidad, durilla de aguantar y con un final (diferente al cuento original) algo desconcertante.
Es necesario combatir el sopor (vamos ya a por la cuarta película seguida) y la elegida para ello fue Cold in july. Muchos aciertos tiene este animado film de Jim Mickle que comienza como una intriga policial y termina derivando en un film de pura acción. Pero desde el punto de vista más friki, ¿qué puede molar más que una peli que empieza con Dexter matando a un delincuente y continúa con la aparición de Sonny Crockett en un Cadillac rojo? 
Efectivamente, Michael C. Hall y Don Johnson protagonizan este film junto al veterano y siempre excelente Sam Shepard en una historia de conspiraciones policiales que comienza muy seria y se va transformando a medida que avanza su narrativa.
Estaba siendo una buena jornada y quedaba la guinda del pastel. Suele dejarse para el final el film más interesante, el colofón que hará que el público abandone el festival con un excelente sabor de boca. Y aquí debo decir que el señor Ángel Salas erró considerablemente (y cuando se está en una proyección donde se palpa el sentir general de la mayoría de aficionados mediante sus aplausos, risas o comentarios puedo constatar que no se trata de una aislada opinión personal, os lo aseguro). Y es que Under the skin es un título espantosamente malo, pedantemente pretencioso e insoportablemente aburrido. No alcanzo a comprender qué nos pretende decir Jonathan Glazer con su película (adivino que algo sobre lo autodestructiva que es la sociedad) pero está claro que si pretende aleccionarnos sobre algo no lo consigue. 
Con un argumento que podría recordar vagamente a Species (¡ay, que magistral es aquella peliculilla en comparación con esto!) Under the skin cuenta como una joven de origen extraterrestre recorre la ciudad hablando con transeúntes solitarios hasta localizar a uno que se ajuste a sus deseos y llevárselo (suponemos que para ser motivo de estudio de su raza, eso no queda muy claro). 
Con esta línea os he descrito con total exactitud todo lo que ocurre durante la primera mitad de película. Luego la cosa parece animarse un poco (no mucho) cuando ella empieza a descubrir su humanidad (muy original tampoco es, desde luego), pero ocurre todo con una parsimonia tal que no hay por dónde cogerla. Quizá es que no entendí por dónde va la cosa y en realidad tiene un trasfondo moral oculto, en plan de: “si vienes a ver esta peli sólo por ver a Scarlett Johansson en pelotas… trágate dos horas de absoluto vacío”. ¡Toma castigo!
En resumen, agotador pero en general gratificante fin de fiesta, con la espinilla de la bazofia de esta última peli y la ligera pesadez de la japonesa pero cuyos otros tres títulos compensan con creces. Y una reflexión curiosa: Tras dieciséis películas visionadas, solo REC 4: Apocalipsis podría definirse como peli de terror (y tampoco demasiado, casi es más de acción). Ha habido mucha sangre, muchos desmembramientos y, sobre todo, mucha diversión. Pero miedo, lo que se dice miedo, poco he pasado.
Con todo, el balance del festival, desde mi punto de vista, ha sido muy favorable. Y eso que me han quedado muchos títulos con los que me he quedado con las ganas. En fin, sólo me queda esperar que poco a poco vayan llegando a las carteleras (la mayoría no lo harán) para tratar de recuperarlos. Y si no, siempre nos quedará el DVD, ¿no?
Y esto ha sido todo. Ha resultado agotador pero ha merecido la pena. A partir del próximo viernes intentaré ir recuperando los estrenos de cine y el blog retomará su tónica habitual. 

lunes, 13 de octubre de 2014

SITGES 2014. LA NIT + ZOMBIE.

Llega por fin uno de los momentos más esperados, una de esas maratones donde la hipotética calidad de las proyecciones queda en segundo plano en pos de un buen puñado de horas de sangre y vísceras que consigan mantener a la audiencia despierta y con ganas de aplaudir cualquier chorro escarlata que empape la pantalla.
Seguimos de enhorabuena con las producciones australianas, ya que la velada comienza con el corto A base de agua, que nos presenta en persona su ilusionado director, con un punto de partida tan desquiciantemente sitgetano como la aparición de un canguro zombie.
Continúa la noche con otro corto, Zero, que pretende ofrecer una mirada sería y dramática al tema. Sinceramente, para aburrirnos viendo gente apenadas alrededor de un muerto viviente ya tenemos la segunda temporada de Walking Dead.
Y entre aplausos y vítores empieza la maratón en sí con la esperada Wyrmwood, otra vez desde Australia, que ha sido definida como una especie de Mad Max con zombies. Tras un brote de una epidemia que transforma a la gente en caníbales, Barry trata de atravesar el país junto a otros supervivientes en busca de su hermana sin saber que ella es prisionera del ejército para ser sometida a experimentos y análisis de clara inspiración nazi. No será un alarde de originalidad, pero responde a lo que el público espera de ella, con un héroe torturado que arrasa con todo para salvar a su hermana, golpes de humor muy salvajes, mucho cachondeo, cabezas reventada y algún que otro momento cumbre que provoca aplausos entusiastas en las gradas.
Muy esperada también era la francesa Goal of the death, de la mano de los productores de La Horda, una curiosa historia que mezcla la pasión a veces irracional de un partido de fútbol con una masacre zombie. Desquiciante y surrealista por momentos (con alardes imaginativos como cabezas explotando a cámara lenta al estilo Matrix), la película tiene en su contra el estar dividida en dos partes, como un partido en sí, con sus respectivos (e interminables) títulos de crédito, lo cual, añadido a las horas intempestivas, corta bastante el ritmo. Además, como sufriera con la también inicialmente original mini serie Dead set, al superar el ecuador del metraje el tema futbolístico pierde su fuerza y la cosa deriva en una epopeya zombie al uso, bien filmada y con toques de calidad, pero sin ofrecer nada nuevo. De más a menos, temo que termina decepcionando un poco con respecto a las perspectivas que ofrecía.
Y cuando las fuerzas comenzaban a desfallecer y temo estar a punto de perder la batalla contra mi fuerza de voluntad comienza la tercera protección y el contener nombres conocidos en su reparto me invita a resistir un poco más. 
Y a Dios gracias, pues Life after Beth ha resultado ser de lejos la mejor de la noche. Sin duda se trata de la menos cachonda, gore y friki de todas, aunque algo de las tres cosas tiene, pero posee además una sensibilidad y una emotividad poco dada a este género.
Concebida como un drama adolescente indie, Life after Beth podía ser el reverso serio y romántico de Burying the ex, pues ambas parten de la misma premisa: una chica muere y regresa de la tumba para poder continuar su vida junto a su enamorado. Aquí entran en juego los padres de ella, que empeñados en que se trata de una milagrosa resurrección (no quieren saber nada de la palabra zombie) piensan que retenerla encerrada en casa bastará para que la vida vuelva a ser normal para todos ellos.
Destacando el enfrentamiento entre los brillantes John C. Reilly y Dane DeHaan, la película alterna momentos dramáticos de extrema dureza con situaciones tan desquiciantes como divertidas, siempre con inteligencia, consiguiendo que la trasnochada haya valido la pena.
Y ahora sí, a dormir un poquito que son ya las siete y media de la mañana del domingo y llevo desde las diez del viernes en pie. Y en unas horas, la maratón sorpresa.
Mañana os cuento.

SITGES 2014. CEREMONIA DE CLAUSURA: BURYING THE EX

Todo lo bueno se tiene que terminar, y el Festival de Sitges no iba a ser una excepción. Tras apoyar mis últimos minutos libres visitando por fin la exposición sobre REC (mañana también la tengo libre, pero en algún momento tendré que dormir, digo yo), me dirijo a presenciar la ceremonia de clausura del Festival.
No voy a dar la lista completa de premiados porque la podéis encontrar fácilmente en la misma web del Festival y porque son tantos premios que ni yo mismo me aclaro. En resumen, que la que más ha gustado ha sido I, origins, que la de The Babadook también ha convencido y que el premio del público ha sido para mí candidata neozelandesa (al menos he acertado una).
La ceremonia, por más que han tratado de introducir algún gag, ha sido larga y aburrida, con Ángel Salas reciclando el discurso de la Inaugural y con mucho enchufado agradeciendo premios que ni eran para ellos. No podía faltar el toque catalanista reivindicativo.
Pero el momento cumbre de verdad ha sido con la subida al escenario del gran Joe Dante y el veterano Dick Miller, que horas antes habían sido homenajeados por toda su trayectoria celebrando la ocasión con la protección de la que son duda fue las obras cumbre de ambos, Gremlins. De nuevo sobre el escenario, Dante se mostró cercano y buen conocedor de la dicotomía del Festival en la presentación de su nueva película.
Burying the ex es una divertida comedia muy negra y que, como toda la trayectoria de Dante, rezuma espíritu ochentero por doquier, sobre una pareja joven que, enamorados, prometen estar siempre uno junto al otro. Pero el tiempo y las abismales diferencias de caracteres terminan haciendo mella hasta el punto de que él toma conciencia de que para poder ser felices deben separarse y el día que queda con ella en un parque para cortar la muchacha muere atropellada. Pero esto no supondrá el fin de la relación pues la difunta, decidida a cumplir su promesa, regresa de entre los muertos para seguir eternamente junto a su amor. Gamberra y cachonda, Dante ofrece a sus fans justo lo que se espera de él, una hora y media de risas y aplausos con chorros de hemoglobina y amputaciones aptas para todos los públicos y una frescura que ya quisieran para sí muchos realizadores jóvenes que en su afán por romper moldes terminan conjugando aburrimiento y pedantería. Dante no inventa nada, ni falta que le  hace...

SITGES 2014. TRILOGÍA DE ESTRENOS

Con un sol estupendo que ni yo me lo esperaba continúo mi andadura por el festival más importante del mundo en lo que a fantástico se refiere.
Es curioso como de un tiempo a esta parte el misticismo que había alrededor de Hollywood se había empezado a desinflar en parte gracias a una nueva ola de realizadores jóvenes que habían revitalizado el cine más o menos independiente británico, con Zombie Party como glorioso representante y abriendo las puertas al resto de la trilogía del Cornetto o a títulos como Attack the blockVampire Killers, etc.
Este año, sin embargo, quien parece tener las de mandar es el cine oceánico, y aquí os traigo dos buenas muestras como prueba de ello.
Empiezo con la neozelandesa Lo que hacemos en las sombras (ese parece que será el título en español de What we do in the sadows, más literal imposible) que si bien no está firmada por ningún director ni actor reconocible sin duda sentará cátedra, pues está llamada a ser la nueva película de culto friki como en su día lo fuese la mencionada Zombies Party o, el año pasado sin ir más lejos, La cabaña en el bosque. Y eso contando con que llegue a estrenarse (seguramente en pocas salas y de tapadillo) en nuestras salas.
Lo que hacemos en las sombras cuenta las aventuras de cuatro vampiros algo anclados en el pasado que comparten piso en la época actual. No hace falta decir que se trata de una comedia sencillamente desternillante, que no se toma en serio a sí misma ni lo pretende y que retuerce todos los tópicos con ingenio y brillantez. Heredera de productos televisivos como The Office, la película se plantea como si del rodaje de un documental se tratase, logrando que por una vez el aroma de found-footage aporta algo al conjunto en lugar de ser una mera excusa para utilizar planos sencillos y poco inspirados.  Escribo esto antes de que se sepa el vencedor de la competición de este año, pero muchos apuestan por este título. Por risas y aplausos en la sala no será.
El otro título que nos llega de las antípodas es la australiana The Rover, un duelo interpretativo entre un  excelente Guy Pierce y un no menos destacable Robert Pattinson (sí, ese, el de Crepúsculo, que tras sus colaboraciones con Cronenberg y esto parece querer sacarse de encima el sambenito vampírico). Con un ritmo intencionadamente pausado la acción parece cogernos con la película empezada, con unos personajes (el interpretado por Pattinson y el grupo de su hermano) sobre los que desconocemos lo que les está sucediendo y otro (el de Pierce) sin historia ni pasado. Se trata de personajes sucios, sin empatía, desagradables, en una especie de western postapocaliptico (sabemos que hace diez años pasó algo que lo cambió todo, pero no importa demasiado el cómo ni el qué) que evoca rápidamente al mundo por el que deambulaba Viggo Mortensen en The Road.
El punto más negativo cabe buscarlo en Monsters: Dark Continent, una secuela de aquella película sencilla (en su sencillez radicó su éxito, que a mi tampoco es que me emocionara) que dirigió Gareth Edwards en 2010 sobre una invasión alienígena en la que los bichos apenas salían (se ve que el tipo le cogió el gustillo, pues algo casi igual hizo con su flojita Godzilla). Ya sin él para dirigir la secuela la película pierde ese rasgo de identidad, trasladando la acción de México a Oriente Medio. Pero no esperen encontrarse una suerte de Starship Troopers, pues la pretendida (que no es lo mismo que conseguida) metáfora antibelicista la convierte en una película de guerra del montón, en la que no se sabe realmente quien es el enemigo y que deambula por aguas revueltas (tiene algo de Salvar al soldado RyanEl único superviviente y el toque pseudodocumentalista de En tierra hostil) sin encontrar nunca su propio camino. Aburrida y lenta, peca además de pretenciosidad, dando la sensación de que su director está más pendiente de conseguir bonitos encuadres que de plasmar una historia y sus actores se limitan a poner poses y poco más. Y los bichos, ni están ni se les esperan.
Y así concluye una nueva entrada sobre el festival. En la siguiente sabremos ya los ganadores y habré asistido a la Ceremonia de Clausura. Me pongo con ello…


sábado, 11 de octubre de 2014

SITGES 2014. MARATÓN DE TERROR.

Pues ya estamos de nuevo en Sitges, dispuesto a enfrentarme a la vorágine del Festival y un poco aterrado al ver la locura que me queda por delante concentrada en poco más de cincuenta horas.
Empieza el fin de semana con mi primera maratón, tres películas del tirón donde me deleito (o no) con tres títulos con un mismo denominador común.
Por todos es sabido que uno de los secretos del cine de terror es la de conseguir recaudar un buen dinerito gracias a películas insultantemente baratas, y un buen truco para conseguirlo, por culpa principalmente de éxitos como El proyecto de la Bruja de Blair, es el redundante y cansino recurso del found-footage, es decir, el rollo ese del metraje encontrado también (mal) llamado de cámara en mano, pero otro no menos efectivo es el de dividir una película en fragmentos, ya estén relacionados entre ellos o no, práctica ya empleada hace muchos años por el maestro Romero en Creepshow y que aunque no es algo exclusivo del cine de terror (últimamente se ha puesto muy de moda también en comedias románticas localistas) lo cierto es que es en el campo de la sangre y las vísceras (y alguna que otra teta, para que negarlo) donde se han dado los mejores resultados. Y es que para el cine casposo y de bajo presupuesto qué mejor que poder contar con historias cortas con diversos actores cuya dudosa calidad no dé tiempo a estropear el film y con posibilidades, además, de poder contar con algún director de prestigio que, a modo de divertimento, otorgue algo de lustro al invento.
Y en esas nos encontramos esta noche.
Comienza la velada con México Bárbaro, un compendio de supuestos cuentos y leyendas del país que sus productos y algún director presentan en persona. Un total de ocho historias que van de lo absurdo a lo desagradable, renunciando sin demasiada gracia en tópicos del género donde cualquier excusa es buena para mostrar casquería y mutilaciones. Con una música impactante y una fotografía en ocasiones muy destacable el film va claramente de menos a más, teniendo en sus últimas piezas dos de las historias más destacables: Muñecas, con una puesta en escena tan sencilla (blanco y negro incluido) como inquietante y Siete veces siete, la mejor de las historias estropeada con una puesta en escena torpe y algo confusa. 
En su pieza final, Día de los muertos, hay una clara muestra de intenciones de que, puestos a comparar, pretenden estar mucho más cerca de autores como Robert Rodríguez que no de Cuarón o Arau. Por desgracia, en el resto abunda lo absurdo y casi hasta banal, haciendo la película pasable y poco más. Algo similar sucede con la maratón al completo, que va de menos a mal. Sin conocer la primera parte, que ni siquiera se ha editado en vídeo en España, The ABCs of death 2 es una colección de mini cortos, algunos casi simples sketches, que jugando con las letras del abecedario en la inicial de su título repasa diversas situaciones con la muerte como protagonista. Sin embargo, que haya cadáveres por medio no es sinónimo de terror pues muchos de los episodios, los mejores quizá, con el de los náufragos como mejor ejemplo, son básicamente de comedia y los más macabros son si acaso más grotescos que otra cosa. La película arranca aplausos y risas aunque bien es cierto que parece ideal para un festival de este tipo y no sé si tendría la misma gracia vista en un cine con un público más convencional o en la comodidad de nuestro salón.
Y concluye la noche con V/H/S Viral, que es la tercera parte de un invento, ahora sí que de found-footage, que tuvo bastante éxito con un origen que, sinceramente, yo encontré espantoso y que mejoraba, aun perdiendo cierta frescura, en su secuela. El pretexto era una historia río en la cual los protagonistas terminaban por toparse con una serie de cintas en V/H/S que contenían el resto de las historias. En este caso la película piezas de ambiciosa y pretende ofrecer una especie de moraleja sobre los peligros de la interconectadas que, no sé si por mal explicada o porque el sueño comienza a hacer mella en mí, no he entendido nada. Lo interesante son los tres fragmentos que las acompañan (el último es el que menos me interesa aunque debo reconocer que es el que se atreve a llevar al punto más extremo el tema de la cámara en mano), pese a que de nuevo nos encontramos con que el terror brilla por su ausencia, estando más próximos al suspense al más puro estilo La hora de Alfred Hitchcock que otra cosa, ya que veremos a unos chavales en monopatín enfrentados a unos espíritus aztecas, a un mago poderoso por la magia de su capa y, sobre todo, a la aportación patria de Nacho Villalongo, que vuelve a jugar con entremezcla personajes de mundos paralelos (algo parecido mostraba en Los CronoCrímenes) permitiéndose auto homenajearse recuperando elementos del tráiler aparecido al principio de Open Windows.
En resumen, infinidad de cortos de muy variada calidad, con puntos interesantes pero poco sustos, siguiendo la falsa creencia de que cuanta más sangre, mejor.
Qué lejos quedaron los maravillosos e inocentes años de los Cuentos Asombrosos de Spielberg, Zemeckis y compañía...


domingo, 5 de octubre de 2014

SITGES 2014. GALA INAUGURAL: REC 4

Llegó el gran día. Al fin llegó el momento de regresar a Sitges, ese bonito pueblo donde el año pasado me acerqué por primera vez al Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya donde me dejé devorar por las hordas sedientas de sangre de la Zombie Walk y disfruté de algunos adelantos de temporada de las series televisivas más esperadas.
Este año, tal y como prometí, la cobertura será muy diferente, abarcando un buen puñado de títulos importantes (aunque el calendario me obligará a prescindir de otros muy deseados) aun a riesgo de pasar más horas de las aconsejables sin pegar ojo. Pero ya se sabe que no se puede tener todo en la vida, ¿no?
Comienza la jornada con un agradable paseo por las calles de Sitges, todavía a medio decorar, haciendo los primeros gastos en los puestos ambulantes de la calle de Port Alegre, frente a la Playa de Sant Sebastià. 
También es buen momento para disfrutar de algunas exposiciones interesantes, como la del artista Carles Ganya y sus representaciones en grafito sobre madera de diversas escenas de cine fantástico, ofrecida en el Palau Maricel (por desgracia un retraso en las ruedas de prensa me obligan a pasar fugazmente por la retrospectiva sobre la saga REC en la Casa Bacardí, pero, como diría Schwarzie: “Volveré”) e incluso entablar interesantes conversaciones con miembros de la GAC que auguran un abanico de posibilidades para futuros proyectos.
Sin tiempo que perder hay que dirigirse a las inmediaciones del hotel Melià, donde mientras espero la llegada de los primeros VIP’s puedo entretenerme con la pequeña muestra de merchandising de la FNAC o de hacer un poco el canelo en video gracias al stand de Movistar.
Al fin llegan las primeras caras conocidas: Rodrigo Cortés, Gabino Diego y Manuela Vellés son los primeros, pero la organización no facilita que se pueda acceder (fotográficamente hablando) demasiado a ellos si no se es acreditado de prensa, por lo que dejo pasar al resto de celebrities y de centro en entrar cuanto antes al Auditorio. La gran estrella de la saga, manuela Velasco, se muestra algo más accesible.
Y por fin empieza la gala. Tras alguna entrega de premios algo cansina, un homenaje a los desaparecidos en el mundo del cine en este último año (especialmente emotiva con los aplausos recordando nombres como Robin Williams, Harold Ramis, Álex Angulo, James Gandolfini  o Philip Seymour Hoffman) y unas palabras del director del festival, Ángel Sala, que se pueden resumir en reivindicar el sentido cultural del cine, se da paso a los dos platos fuertes de la fiesta: el director Roland Emmerich y Franco Nero.
Gas natural Fenosa está apostando fuerte últimamente por el cine, patrocinando la mejora de diversas salas de cine y produciendo ahora una serie de cortometrajes con la excusa del ahorro energético como telón de fondo. Rodrigo Cortés es el guionista y realizador de uno de ellos, 1:58, y antes de verlo en pantalla aparece por el escenario para saludar, acompañado de los protagonistas del mismo, Manuela Vellés y Gabino Diego (quien solo pone voz). La proyección revela que Cortés sigue en pleno estado de forma con una historia impactante, aterradora y divertida a la vez, pero que funciona más a nivel visual que narrativo, con un desenlace algo desangelado en proporción a las expectativas creadas.
Y ahora sí, es hora de ver a uno de los fijos del festival: Jaume Balagueró, que escudado en Manuela Velasco, Paco Manzanero, Ismael Fritschi y varios productores, hcieron una presentación simpática y cómplice de su película, confirmando que con ella se cerraba definitivamente el círculo y, por extensión, la saga.
No soy un experto en visionados del festival, e imagino que los pases generales serán más animados que los pertenecientes a estas galas, donde la presencia de personalidades puede enfriar un poco el ambiente, pero los aplausos en diversos momentos del film no fueron tan extensos como cabría esperar, lo que me invita a pensar que quizá el film no haya estado a la altura de lo esperado por muchos.
Aunque debido a la proximidad del estreno haré una crónica más exhaustiva en su momento, quiero adelantar que me pareció un buen broche de oro a la saga. Menos aterradora que la primera y con un humor más sutil que la tercera (para mí las mejores de la cuatrilogía), Balagueró combina en su trabajo en solitario lo mejor de todas ellas, ofreciendo suficientes guiños para que, pese a alejarse de la angustia de la cámara en mano, se mantenga coherencia con el film, respetando la sensación de claustrofobia y otorgando más coralidad al argumento.
Más adrenalítica que aterradora (que también), REC 4: Apocalipsis supera en ambición a sus predecesoras, y quizá eso perjudique en ciertos momentos al film, más cuando Balagueró no tiene el virtuosismo necesario para determinadas escenas de acción, mientras que los fans más fieles al título, entre los que me incluyo, puedan echar en falta más respuestas sobre la Niña Medeiros (hubo un tiempo en que se rumoreo que esta REC 4 iba a ser una precuela) o un despiporre zombie por las calles de Barcelona como el indicativo “Apocalipsis” podría sugerir.
Aplaudo y defenderé esta película hasta el final, pero si algún día se organiza una recogida de firmas para convencer a Balagueró y Plaza (tanto monta, monta tanto) para volver a su mundo de pesadilla con una hipotética REC 5 yo seré el primero en apuntarme.
Y con esta proyección concluye la gala y mi primera toma de contacto con el festival. El próximo viernes empezará la (para mi) auténtica locura, y aquí me tendréis para explicároslo.





jueves, 2 de octubre de 2014

EL PANDA CINÉFILO SE VA DE FESTIVAL.

En apenas unas horas comienza el 47 Festival Internacional de cinema Fantàstic de Catalunya, o lo que es lo mismo, el Festival de Sitges. 
Lo que el año pasado fue una toma de contacto, un agradable paseo por las calles de esta hermosa localidad del Garraf, con sus decoraciones macabras, sus puestos aterradores y, sobretodo, con su famoso Zombie Walk, y limitando las proyecciones a algún evento televisivo aislado, este año se transforma en una introspección en su infinito programa, un recorrido tenebroso entre zombies, vampiros y psicópatas. 
No será una cobertura excesiva (aunque no lo creais el Panda tiene otro trabajo que le impide estar todo el día en el cine, y lo de Sitges son diez días de puro infarto) pero no faltará la presencia en los actos más importantes: la gala inagural, con la esperadísima Rec 4: Apocalipsis, algún título destacable que se revelará en su momento, la gala final, donde se presenta la última película del gran Joe Dante y la inevitable maratón Sorpresa final. Serán unos pocos días de gran intensidad y el Panda os mantendrá perfectamente informados, no lo dudéis. Ello implica, no obstante, que el resto del cine se verá ligeramente relegado. 
Así, durante las dos próximas semanas, no esperéis comentarios sobre los Torrente de turno, pero no os preocupéis, finalizado el Festival el blog retornará a su temática de estrenos habitual y a final del mes el retorno de La Fiesta del Cine ayudará a ponerse al día.
Avisados quedáis. Disponeos, en los próximos días a pasar miedo, mucho miedo...