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domingo, 25 de marzo de 2018

EL AVISO

Daniel Calparsoro es uno de los directores más interesantes del panorama cinematográfico patrio, y la reciente y exitosa (aunque a mi entender no suficientemente redonda) Cien años de perdón es una muestra de ello. Además, el thriller policiáco está de moda en nuestra filmografía, y aunque El aviso no entre directamente en el terreno policiáco, por ahí andan los tiros.
Todo parte de un suceso aparentemente inexplicable: un asalto a una tienda de gasolinera tiene un fatídico desenlace: un inocente es tiroteado y mientras su vida se debate entre la vida y la muerte su mejor amigo descubre una extraña secuencia matemática que demuestra que el incidente no fue casual y que se ha venido repitiendo a lo largo de los años. Diez años más tarde, un niño recibe un aviso advirtiéndole sobre su más que probable muerte.
Calparsoro construye una angustiante historia con tientes muy urbanos alrededor de la figura de Jon, un matemático en sus horas más bajas atrapado en un triángulo amoroso junto a su mejor amigo y el amor de su juventud. Con guion de Jorge Guerricaechevarria, Patxi Arnezcua y Chris Sparling a partir de una novela de Paul Pen, la historia se mueve a través de os marcos temporales, siendo posiblemente ese el mayor acierto de la puesta en escena de Calparsoro, capaz de mostrar cada una de las líneas temporales constantemente sin que ello resulte confuso, pero por contra está a punto de perder el control de su obra a medida que se aproxima a su final, cuando las preguntas se acumulan y uno ya intuye que no se va a encontrar con respuestas satisfactorias.
No es que sea imprescindible dar un sentido a todo lo que ocurre, permitiendo que el factor sobrenatural actúe libremente, pero posiblemente toda la parte central de la historia tiene unos visos demasiado realistas, con una subtrama de bulling con un peso específico en la misma, como para encajar fácilmente ese elemento de ciencia ficción que no se nos había llegado a anunciar en ningún momento.
Puede que sea conveniente para el interés de la historia no saber nada respecto a su argumento al entrar en la sala de cine, pero no es menos cierto que si uno va a la espera de un simple thriller de intriga y misterio y se encuentra de golpe especulando sobre la reencarnación, las paradojas temporales y los portales interdimensionales (y nada de esto se menciona en la película pero, como con las meigas, haberlos haylos), puede que quede impregnado por cierto regusto de insatisfacción.
Como sea, la presencia de grandes actores (en especial en su parte femenina) ayuda a simpatizar más con el misterio y Calparsoro tiene suficiente pericia visual como para conseguir que durante toda la proyección el misterio y el desasosiego nos invada, por más que al final pueda predominar más la confusión y el vacío que la sensación de un trabajo bien hecho.
Y es que ni estamos ante una película de ciencia ficción aunque sí lo sea ni tampoco se trata de un policíaco realista, aunque también. Demasiada indefinición y medias tintas para poder aplaudir como se merece a esta El aviso, cuyo resultado final sí es, al menos, mucho más correcto que el espantoso y nada apetecible tráiler que la precedía.

Valoración: Seis sobre diez.

domingo, 10 de julio de 2016

MI PANADERÍA EN BROOKLYN: Tan simpática como irregular.

Mi panadería en Brooklyn es una de esas curiosas películas a medio camino entre la producción española y la americana, rodada por Gustavo Ron en inglés y con Nueva York, magníficamente retratada, como telón de fondo, aunque para justificar la financiación española hay una mínima parte localizada en Valencia.
Estamos ante una simpática comedia sobre dos hermanas que heredan una boulangerie (bakery en el original, a mí lo de panadería se me queda corto para este local de clara estética francesa) maltratada por las deudas y que deciden mantener a flote con la ayuda de uno de los empleados del banco que pretende embargarla (obvio interés romántico de una de ellas). Como tal, la historia funciona bastante correctamente, teniendo agradables toques de humor y potenciando la química entre las actrices que interpretan a las dos hermanas, ambas de escaso bagaje, aunque es Aimee Teegarden quien logra destacar más.
El problema con la película está en las historias secundarias que adornan la trama principal, en ocasiones sin aportar nada a la misma, con personajes tan innecesarios como el de un dependiente enamorado de una diseñadora de interiores italiana (papel que, vaya usted a saber por qué interpreta Blanca Suárez) con una trama que incluye unas “pastillas milagrosas” de vergüenza ajena. Imagino que la pretensión de Gustavo Ron, que también es autor del guion junto a Francisco Zegers, era diversificar la historia, hacerla más coral. Ese, sin embargo, es su mayor error, ya que se despista por derroteros que no interesan (o que se pierden literalmente, como la que corresponde al tío de las protagonistas) e impiden un mejor desarrollo del trío principal (cuarteto si incluimos al interés romántico de la segunda hermana), amén de que algunas situaciones cómicas rozan el absurdo con una exageración más propia del slapstick que de la comedia romántica ante la que se supone que estamos. También me rechina, por cierto, el toque de "magia" que no entiendo a qué viene a cuento, pero bueno...
Eso sí, siempre es de agradecer la presencia de Blanca Suárez en una película, posiblemente de lo mejor junto a la Teegarden, aunque el haberla visto doblada me impide juzgar su interpretación como italiana.
Así pues, estamos ante una comedia amable, sin muchas pretensiones más que la de pasar un buen rato, con una gran factura técnica y una maravillosa estampa neoyorquina pero que deja con la sensación de que podía haber aspirado a más.

Valoración: Cinco sobre diez.