domingo, 2 de febrero de 2020

PRESENTACIÓN DE MUNDO MUERTO

Fue un día inolvidable. No se trataba de la primera presentación que realizaba de una de mis novelas, pero sí la más emocionante.

Primero, por los organizadores de la fiesta, una Célebre Editorial que parecían dispuestos a apostar por mí y que habían decidido dar una segunda vida (que término más irónico dadas las circunstancias) a Mundo Muerto. Segundo, por el escenario, una librería Gigamesh que era el lugar perfecto para una novela de estas características y que no está al alcance de cualquier escrito novel. Tercero, por el público. Me habían insistido tanto de la importancia de que hubiese una buena afluencia que en los días previos he estado más pendiente de tratar de captar a gente que de lo que iba a decir en la propia presentación.
Al final, tras un puñado de nervios y algún torpe chascarrillo, la celebración fue digna de tal nombre. Muchos amigos entre los asistentes. Caras conocidas que me reconfortaban con su presencia. Los que no pudieron venir, animándome desde la distancia. Y ante mí, presidiendo la mesa, la magnífica portada de Carolina Bensler que eleva mi novela a la categoría de obra de arte.
Ricard Pérez hizo de maestro de ceremonias, y entre risas y algún desliz (que todo hay que decirlo), mi turno. Más nervios, para qué negarlo. Pero esta criaturita de más de seiscientas páginas es como un hijo para mí, y las palabras me salen solas. Como colofón, pese a la afonía traicionera tan propia de estos días de invierno, Jesús Vera leyó un fragmento de la obra.
La historia ya la deberíais conocer. Un apocalipsis zombi se desata en Barcelona teniendo como epicentro una enorme fábrica de automóviles. La casualidad quiere que uno de los allí acorralados sea una especie de bicho raro conocedor, mediante comics, películas o videojuegos, de la materia y que se convierte en la gran esperanza para la humanidad. Para lo que quede de ella, vamos…
Tras los aplausos de rigor, el momento de las firmas. Las felicitaciones, los abrazos y la pena por no poder saludar a todo el mundo como se merecía. Somos muchos y el tiempo se nos echa encima. Lo importante es que el primer objetivo se consiguió: la sala estaba a reventar. El balance de las ventas tampoco estuvo nada mal. Ahora solo queda desear que todo el mundo lea su novela y lleguen las críticas.
En un futuro cercano habrá más presentaciones. Y ya hay programada alguna entrevista de radio. Has promesas de una visita a la feria del libro de Madrid y de poder cumplir mi sueño de volver a presentar la obra en el propio festival de Sitges.
Y tras concluir el acto, parecía inevitable ir a celebrarlo con el puñado de supervivientes a una terraza, donde remojar las gargantas y empezar a planificar, esto no para, la siguiente novela.
Una gran noche, qué duda cabe. Y mi más sincero agradecimiento a todos los que vinieron.

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