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viernes, 31 de enero de 2020

MALASAÑA 32

Arranca Malasaña 32 con un tufillo a estar viendo algo visto mil veces. De hecho, la película de Albert Pintó no se esconde y demuestra claramente sus influencias, pasando por muchos referentes del género como Insidious Expediente Warren, aunque también hay referentes mucho más clásicos, como Poltergeist sin ir más lejos.
Cierto es que ese aroma castizo patrio le otorga un tono muy particular, pero la sombra de la excelente Verónica es alargada y demasiado cercana en el tiempo como para no andar comparando a Malasaña 32 con el film de Paco Plaza.
Y es que no deja de ser más de lo mismo. Una familia que llega a un hogar nuevo, fenómenos extraños, una presencia inquietante y el fantasma de un asesinato del pasado. Es decir: todos los componentes de la casa (piso en este caso) maldita de turno.
Afortunadamente, a medida que avanza la película comienza a desligarse de sus complejos y cambia ligeramente de marcha, logrando inquietar lo suficiente y abarcando un camino que logra captar la atención del espectador, lo que le permite lograr una entidad propia. Poco antes del final se pone toda la carne en el asador y hay una especie de clímax anticipado que ya de por sí es motivo suficiente como para terminar por reconciliarse con la película, a sabiendas que el verdadero final está aún por llegar.
Al final, Malasaña 32 consigue entretener y asustar lo suficiente como para merecer ser tomada en cuenta, siendo un buen vehículo de terror arropado por un reparto discreto (cameo sorpresa aparte) pero eficaz.

Valoración: Seis sobre diez.

miércoles, 27 de noviembre de 2019

VENTAJAS DE VIAJAR EN TREN

Ventajas de viajar en tren es el debut en la dirección de Aritz Moreno donde Javier Gullón acomete el difícil reto de adaptar la novela de Antonio Orejudo Utrilla. Presentada en el pasado Festival de Sitges fue, junto a El hoyo, una de las sensaciones del certamen.
Debo reconocer lo original de su planteamiento. Después de que una mujer deje ingresado a su marido en una clínica psiquiátrica regresa a su casa en tren donde coincide con un médico del centro que le propone contarle la historia de alguno de sus pacientes. De esa manera, la película se estructura a base de relatos aparentemente auto conclusivos que, de una manera u otra, terminarán convergiendo unos en otros, no solo argumentalmente sino incluso reinventando alguna de las propias historias.
Dice el slogan de la película que la verosimilitud está sobrevalorada y no puede ser una definición más cierta para la película. Con un impresionante elenco de actores, grandes secundarios alrededor de Pilar Castro, no hay que tomarse en serio ninguna de las historias, solo disfrutarlas como si de unas muñecas rusas se tratase (metáfora extraída de la propia película), donde cada una encierra el secreto de la siguiente. Por eso, conviene prestar el máximo de atención a las mismas.
No es esta una película para ver en un momento de cansancio o como simple distracción, ya que nos exponemos a perdernos detalles que nos van a terminar desconcertando en el tramo final, haciéndonos pensar que no hemos entendido nada de lo que nos está contando el director, aunque de ser así no sería impedimento para haber disfrutado (nunca mejor dicho) del trayecto del viaje.
Dicho esto, debo confesar que tampoco termino de compartir todas las excelencias que se están diciendo sobre la misma. Quizá porque acudí a verla con las expectativas demasiado altas o porque tiene un humor algo surrealista que no terminó de conectar conmigo, hay algo en el tono de Ventajas de viajar en tren con el que no acabé de comulgar. Es cierto que Moreno sabe jugar en todo momento con los límites y aunque roza el mal gusto en muchos momentos no llega nunca a cruzar ciertas líneas, pero aun así me faltó algo (y no descarto que sea más culpa mía que de la propia película) para terminar de conectar con lo que estaba viendo en pantalla (y perdonad que sea tan inconcreto, pero esta es una de esas películas de las que conviene desvelar lo menos posible).
En cualquier caso, es probable que, guste más o menos, sea necesario un segundo visionado para, una vez advertido de lo que nos vamos a encontrar, poder disfrutarla 8º no) en mayor medida.
Propuesta valiente e interesante, eso sí, que debe aplaudirse, aunque solos sea por ese intento de trastocar las reglas y jugar con el propio espectador.


Valoración: Seis sobre diez.

sábado, 20 de octubre de 2018

SLENDER MAN

Creepypasta: historia corta de terror recogida y compartida a través del Internet con la intención de asustar o inquietar al lector.
Una de estas historias más populares es la de Slender man, una creación de Victor Plume (seudónimo de Eric Knudsen), que ganó un concurso de fotografías retocadas con el objetivo de parecer elementos paranormales inspirado en elementos de La niebla, de Stephen King. Una vez en la red, otros usuarios añadieron al personaje de cualidades aterradoras, tentáculos y llegó a convertirse casi en una de las mayores leyendas urbanas que estuvo a punto de causar un asesinato en manos de dos niñas de doce años que aspiraban a ser sus “apoderadas”.

Sirva esta introducción para tratar de comprender el origen de esta película y el porqué lo que podría haber sido una interesante propuesta de terror ha terminado siendo un bodrio insoportable.
En su tráiler inicial, las escenas truculentas (una chica clavándose un bisturí en un ojo es uno de los ejemplos más contundentes) presagiaban algo angustiante y aterrador, pero en Sony, la productora principal del film, les preocupó las consecuencias que la película pudiera tener en la gente y, amparada por los hechos reales de las dos niñas, decidieron recortar escenas a lo loco hasta convertirla en una película PG13 en lugar de la R inicialmente prevista. Vamos, lo mismo que hicieron ya con Venom imitando a lo que Warner había hecho ya con Megalodón).
El resultado es una película insufriblemente aburrida, con saltos en el argumentos, cortes abruptos y situaciones incomprensibles. La película es tan aburrida que ni siquiera contiene los sangrantes jumpscares de turno para sobresaltar al espectador adormecido. Después de lo que me despaché con La monja, no esperaba en tan poco tiempo encontrarme con una película de terror peor que aquella (y eso que en Sitges se ve un poco de todo), pero esta Slender man es insultantemente sosa, incompleta y absurda.
No todo debe ser culpa del estudio. El despropósito es tal (solo alguna escena onírica aislada o el diseño visual del propio Slender man se pueden salvar de la quema) que cuesta pensar que la versión sin recortes pudiera ser mucho mejor, aunque imagino que por lo menos tendría algún susto o momento que excite las sensaciones del sufrido espectador. Pero es que la historia es la que es y las actrices tampoco dan para mucho más.
En fin, un desastre que ni ha gustado ni (a juzgar pos su taquilla) ha interesado y que demuestran que no todos pueden imitar a James Blumm y sacar provecho de la nada.

Valoración: Dos sobre diez.

domingo, 19 de junio de 2016

EXPEDIENTE WARREN: EL CASO DE ENFIELD. Al fin una gran película de terror.

Tras su periplo por el mundo de los atracos y la velocidad que le supuso Fast & Furious 7 y antes de ponerse manos a la obra con Aquaman, el director James Wan regresa a su terreno más conocido, el terror, para narrar un nuevo caso real (tómese esto con pinzas) del matrimonio formado por Ed y Lorraine Warren, a los que ya nos presentó en Expediente Warren pero que no aparecían en el spin off de dicha peli: Annabelle, de la que también se ausentó el propio Wan.
Antes de entrar de lleno en mi opinión de esta película, y sin ánimos de pecar de humilde, estoy obligado a comerme mis propias palabras una vez releída mi reseña de esa primera Expediente Warren, una película inquietante pero poco más donde Wan me parecía más un maestro de la manipulación que un gran director. Tras demostrar que es capaz de cumplir a los mandos de un blockbuster (su paso por la saga de Vin Diesel fue apoteósico, por más que la desgraciada pérdida de Paul Walker ayudó en su despegue en taquilla), Wan me ha convencido también de lo gran director que puede llegar a ser, cosa de la que yo dudaba en dicha reseña.
Expediente Warren: El caso de Enfield es una estupenda película de terror, pero más allá de los sustos, las escenas inquietantes y el mal rollo de la historia (en la que vuelve a firmar como guionista Wan, por cierto), la película es, ante todo, un ejercicio de virtuosismo que la ponen muy por encima de otros productos mundanos del género. James Wan, que constituye una pieza por momentos más dramática que aterradora, sabe dotar a su historia de fantasmas y demonios de ligeras dosis de acción e incluso un toque de humor que, en lugar de desentonar como en otros de sus productos anteriores (véase el caso de Insidious 2), aporta un punto de ligereza necesaria para aliviar tensiones, mientras que se permite narrar también una historia de amor, de miedo a la pérdida y de unión familiar. 
Y lo hace regalándonos interesantes planos secuencias, jugando con los reflejos y moviendo la cámara con una sutileza de la que carecían sus otras películas.
Expediente Warren: el caso de Enfield narra la historia de una mujer abandonada por su marido que, mientras trata de subsistir con sus cuatro hijos, descubre que hay un ente diabólico en su propia casa, residuo de un antiguo propietario. Sorprende (y aplaudo) que se rompa el tópico de mujer aterrada a quien nadie cree y supone un alivio el circo mediático en que su hogar se convierte, hecho que permite la entrada en escena de los Warren, oprimidos por sus propios problemas.
Así, el matrimonio interpretado por Patrick Wilson y Vera Farmiga tiene su propia entidad, en lugar de ser los típicos secundarios sin historia ni pasado, mientras que la fabulosa interpretación de la joven Madison Wolfe, vista últimamente en Trumbo, ayuda a contagiarse del terror y la angustia que su posesión (real o imaginaria) provoca.
Y sí, también hay sustos. Y algunos muy efectivos. Y también alguna presencia que se va a convertir en icónica (baste decir que Javier Botet está en el reparto). Pero eso para mí es casi lo de menos.
Expediente Warren: el caso de Enfield funciona mucho más que como una simple película de terror. Y ello es, principalmente, mérito de James Wan.
Y de Elvis Presley, por supuesto…

Valoración: Ocho sobre diez.

martes, 28 de octubre de 2014

MAGICAL GIRL (9d10)

Extraña e inquietante esta apuesta patria que parte de tres personajes complejos y muy diferentes entre sí cuyas vidas se terminan cruzando irremediablemente de forma fatídica.
Bárbara es una joven de turbio pasado casada con un adinerado y posesivo psicólogo que la trata de sus muchos traumas. Luis es un profesor en paro que mantiene sólo a Alicia, su hija de doce años enferma de leucemia. Damián es un hombre mayor, también antiguo docente, que acaba de cumplir condena en la cárcel. A partir de estos tres personajes Carlos Vermut constituye una trama magnética que desconcierta e intriga por igual, saltando ligeramente es el tiempo para ayudar a entrelazar mejor las historias hasta dar un sentido de coherencia brillante y adictivo. Partiendo de la sencilla premisa de una niña terminal que desea más que nada un vestido de un personaje manga llamado Magical Girl Yukiko, la película supone un paseo por el lado oscuro del ser humano, un confrontamiento entre deseo y razón que se visualiza metafóricamente entre el colorido y la musicalidad del mundo del manga y la sucia sencillez de los bares de extrarradio.
Con una pizquita del enmarañado salto temporal de Pulp Fiction y los afluentes narrativos de Vidas Cruzadas, Magical Girl es un amalgama de sentimientos, todos ellos inicialmente bondadosos, todos ellos definitivamente truculentos, que provocarán, tras un camino de sensaciones agradables, algo de humor negro y alguna carcajada totalmente inesperada, a una dureza perturbadora, adentrándonos en mundos oscuros que no desearíamos pisar pero de los que no podemos (ni queremos) escapar.
Con una inspiración originaria del cine coreano, tal y como reconoce el propio director, Magical Girl posee unos personajes con pasados oscuros que nunca llegaremos más que a intuir. Y ese es uno de los secretos del film, que en ocasiones lo que no se muestra logra interesar tanto o más que lo que se enseña. Fácil lo había tenido Vermut para realizar una película claramente retorcida y macabra con sólo enseñarnos que sucede dentro de la habitación del lagarto negro o con un flashback revelándonos qué llevó a prisión a Damián años atrás, pero dejar esos espacios en blanco (en negro sería más apropiado) para que los rellenemos nosotros mismos con nuestra propia imaginación es mucha más sutil y, a la vez, malévolo, haciéndonos sentir incluso sucios ante las perversidades que se nos pueden sugerir.
Elegantemente filmada y con un gran trabajo actoral, destacando la mirada tierna de la niña Lucía Pollán o la seductora derrota que refleja Bárbara Lennie, y sin dejar jamás de lado al siempre prodigioso José Sacristán, Magical Girl es una película de miradas y silencios, de sonidos y músicas, de efectos que apuntan directamente al corazón y desazonan el espíritu.
Inquietante, descorazonadora, triste, perturbadora… definitivamente genial, un sentimiento de vacío nos invade al permanecer pegados al asiento durante los títulos de crédito, mientras que el recuerdo del puzle (tanto literal como metafórico) de la pieza se nos quedará grabado en la memoria durante días, ganando, como el buen vino, con el paso del tiempo al dejarla madurar en nuestra mente.