En estos tiempos que se debate tanto entre el feminismo y el patriarcado, voy a formular algunas preguntas: ¿puede una mujer increíblemente hermosa ser también inteligente? Y de ser así, ¿es posible que se le llegue a valorar por su inteligencia tanto como por su belleza? Y la última: en el caso más que probable de que el físico sea lo que más se le admire, ¿es posible que ella, que recordemos es una mujer muy inteligente, llegue a obsesionarse con la pérdida de esa belleza hasta acabar desequilibrada?

Sin embargo, lo verdaderamente interesante de Hedy Lamarr era su faceta como inventora, que la llevó a desarrollar un prototipo de comunicación cifrado con finalidades militares que supuso las bases para el futuro bluetooth y redes wi-fi.
Dirigido por Alexandra Dean, la obra es un interesante repaso por su vida y obra, alternado con declaraciones de sus descendientes y fragmentos de sus obras. Demasiado convencional, quizá, el mayor defecto del documental es que no ofrece nada demasiado novedoso a quien conozca ligeramente la historia de la actriz, pero que resultará muy interesante para aquellos que se acerquen por primera vez a su figura.
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