Aprovecho
esta película para explayarme aquí con unas reflexiones sobre las
distribuidoras y la piratería que llevo tiempo deseando compartir.
Conclusión:
Yo también me la he bajado de Internet.
Claro,
ahora es cuando todos se echan las manos a la cabeza y dicen que la piratería
está hundiendo el negocio del cine. Por favor (y me dirijo tanto a productores
como distribuidores y exhibidores), déjense de tonterías y comiencen a respetar
un poco al espectador. Quizá así el espectador les respete también a ustedes.
Y
dicho esto (¡Dios, qué a gusto me he quedado!) debo decir que The Cabin in the Woods (tanto tiempo
esperando en vano su llegada a España ha hecho que me acostumbre más a su
título en inglés) no es la obra maestra que algunos aseguran (y es que los hay
exagerados), pero sí es una magnífica película, fresca, divertida y
desquiciante (a la par que desquiciada) con mucha más inteligencia que todas
esas patrañas de cine de terror con aspiraciones que nos llega últimamente y,
sorprendentemente, sí se estrenan correctamente con su publicidad en las
paradas del autobús y todo.
La
historia no puede ser más simple, en claro homenaje a Posesión Infernal. Un grupo de jovenzuelos van a pasar unos días a
una cabaña perdida en mitad del bosque, pese a que por el camino encuentran a un
tipo de lo más siniestro regentando una gasolinera que les recomienda que no lo
hagan. Allí, aislados del mundo excepto por un único camino de entrada y salida
y sin cobertura telefónica, se enfrentarán a una pesadilla cuando invoquen, por
accidente, a poderosas fuerzas del mal.
¿Les
suena, verdad? Más tópico imposible.
¿O
no?
No,
hombre, no. ¿De veras pensaban que iba a desvelarlo?
Como
ya he comentado, cuanto menos se sepa de ella, mejor. No es una obra maestra ni
derrocha talento por doquier, pero es difícil disfrutar más con tanta sangre y tantas
muertes por doquier.
Y
es que, si ella no se toma en serio a sí misma, ¿por qué vamos a hacerlo
nosotros?
No hay comentarios:
Publicar un comentario