Películas
de acción desmedida que tienen la venganza como excusa argumental hay muchas.

Y
de repente, aparece algo llamado John Wick,
una película que, pese a la imposibilidad de poderla ver, todo el mundo habla
de ella y se ha convertido en un film de culto casi instantáneo. Sin embargo, y
pese al ruido que estaba provocando, su estreno en España seguía en el aire.
Ahora,
a punto de estrenarse su secuela, es el momento ideal para recuperar esta
violenta película del 2014 gracias, una vez más, a los canales de streaming.
Chad
Stahelski y David Leitch son dos prestigiosos dobles de acción que debutan con
buen pie en el terreno de la dirección (ambos repiten en la secuela y, mientras
el primero se perfila para dirigir el remake de Los Inmortales el segundo trabaja ya en Deadpool 2).

John Wick, que aquí se ha subtitulado Un buen día para matar, no es necesariamente nada del otro mundo,
ni por su originalidad ni por sus recursos, pero es de esas películas hechas desde
el corazón, con un amor por el arte (y es que la serie B también es arte, que
nadie lo dude) y un sentido del ritmo y la elegancia que termina por sorprender
y merecer realmente esa aureola de culto que se le está imponiendo. Con
imponentes coreografías de lucha, un buen elenco de secundarios y un Reeves que
ofrece una de las mejores interpretaciones de su carrera (lo cual tampoco es
que fuese muy difícil, me temo), John
Wick es puro divertimento, un espectáculo duro y cruel donde cada hueso
roto, cada brazo crujido, duele de verdad y donde la sangre tiene un sabor
especial.
Consagrada
como una de las mejores películas invisibles del 2014, este es el año de su
regreso. Y, esta vez sí, nosotros también podremos verlo en cines. Estoy
impaciente.
Valoración:
Siete sobre diez.
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