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lunes, 10 de junio de 2019

Análisis: LAS (POSIBLES) NUEVAS LÍNEAS TEMPORALES DEL MCU.

Como muchos de los que me conocen ya sabrán, el tema de los viajes en el tiempo siempre me ha traído especialmente, llegando incluso a escribir sobre ello. En cine, es un tema recurrente, y hay grandes clásicos de la ciencia ficción alrededor de ese tema, ya sea de manera más sesuda (Interstellar), aventurera (La máquina del tiempo), adrenalítica (Terminator), cómica ( Jacuzzi al pasado) o palomitera (Regreso al Futuro).
El ejemplo más reciente lo tenemos en el cine de superhéroes, y ya desde el año pasado, en que se estrenó Vengadores:Infinity war, era un secreto a voces que ese iba a ser el truco utilizado para solventar la papeleta y arrear a Thanos en Vengadores: Endgame. Lo que no teníamos tan claro es la puerta que se estaba abriendo al multiverso (tal y como se veía hace poco en Spiderman: un nuevo Universo) y que el tráiler final de Spiderman: lejos de casa ha terminado por confirmar.
Son muchos los que tienen granes dudas sobre esto de las líneas temporales y los futuros alternativos tan utilizados en los propios comics, por lo que voy a intentar hacer un pequeño resumen de como ha quedado el panorama en el MCU después de Endgame, a falta de que lo que se diga en Spiderman: lejos de casa confirme o contradiga. Evidentemente, si aún no habéis visto Endgame, os aviso de que a continuación vienen muchos spoilers.
Antes de empezar, sin embargo, me gustaría hacer un pequeño resumen de las diferentes teorías sobre viajes en el tiempo para que todo quede más claro:
Siendo muy simplistas, que esto es para hablar de cine, no de ciencia, uno de los problemas de los viajes en el tiempo es la llamada Paradoja del Abuelo. Es esa en la que un viajero del tiempo va al pasado y mata a su propio abuelo, impidiendo el nacimiento de su padre y, por ende, su propia concepción, con lo que imposibilitaría también el viaje que le permite el primer asesinato. Esto hace que se entre en un bucle imposible, como sucede en las películas de Terminator. Es una teoría rechazada en Endgame, por lo que la propuesta de ir a matar al “bebé Thanos”, aparte de ser horrible, es imposible.
Además, está el debate sobre si la línea temporal es rígida o no. En caso de ser rígida, nada que se hiciera en el pasado afectaría al futuro, bien porque el tiempo tiende a corregirse solo o porque, al final, lo que el viajero hace en ese pasado ya estaba destinado a hacerlo inevitablemente. Sin embargo, en el caso de que la línea temporal fuese flexible, sí podría darse pie a cambiar el destino, por llamarlo de alguna manera, ya con mucho esfuerzo, como en la miniserie que adapta la novela de Stephen King 22/11/63, o con relativa facilidad, dando pie al conocido como Efecto mariposa. En tal caso, cualquier cambio, por mínimo o insignificante que parezca, afectaría inevitablemente al futuro.
Para evitar estos conflictos, existe otra teoría que, a día de hoy (dentro de las discrepancias entre los físicos sobre si existe realmente la posibilidad de viajar en el tiempo) la más aceptada, de que cualquier cambio en el pasado lo que provocaría es la creación de una nueva línea temporal, sin que ese cambio afectara a la nuestra propia. Esto es lo que utilizan los guionistas para Endgame y que tan bien explicado está por La Anciana en su reunión con Banner/Hulk.
Simplificando: que si los Vengadores van al pasado y matan a Thanos con ello no evitarían el chasquido de Infinity War, simplemente habrían creado una nueva línea temporal donde Thanos no habría conseguido reunir nunca las seis gemas.
Aclarado esto, vamos a ver cómo ha quedado el multiverso del MCU tras los viajes de Endgame.
Suponiendo, y no hay motivos para creer lo contrario, que el Capi haya cumplido con su misión de devolver cada gema al momento exacto en que las recolectaron, la del Tiempo, que es la que más preocupaba a La Anciana, está de nuevo en su poder, así que por este lado no hay problema alguno. Lo mismo sucede con la de la Realidad, que debe retornar a Asgard junto con el martillo de Thor (o de lo contrario crearía una realidad en la que Thor pierde su preciada arma antes incluso de la aparición de Hela. La gema de la Mente, que él mismo consigue en Nueva York, es otro trabajo fácil y tampoco tendría por qué haber ninguna complicación con la gema del Alma, aunque desconozcamos si es tan sencillo devolverla a Vormir y cuál fue la reacción del Capi al encontrarse con Cráneo Rojo.
Con las dos restantes es donde comienzan los acertijos:
Respecto a la gema del Espacio, es el equipo del propio Rogers, junto a Iron man y Ant Man, quienes deben obtenerla del Nueva York de 2012, pero no solo fracasan, sino que Loki, justo después de la batalla vista en Los Vengadores, logra huir con ella. Más tarde, el Capi y Stark logran retroceder hasta 1970 y hacerse allí con la gema (que por aquel entonces estaba oculta bajo la forma del Teseractor), pero como se supone que al final de la película la devuelve a su sitio, manteniendo esa línea temporal intacta, eso implica que el robo de Loki no se llegue a evitar. Así, mientras en la línea temporal en la que transcurre Endgame Loki está muerto (a manos de Thanos, visto en Infinity War), se crea una línea temporal nueva en la que sigue vivo. Y no solo eso, sino que lo hace siendo aún malvado (mucho le queda por recorrer para conseguir -si lo hace redimirse) y con una gema del Infinito en su poder. ¿Posible hilo argumental para su propia serie? Veremos…
La última gema es la del Poder. Técnicamente, habría dado igual que el Capi la devolviese o se la quedase, ya que hiciera lo que hiciera la creación de una nueva línea temporal era inevitable. Ello es debido a que es en Morag donde en Thanos de 2014 descubre a los viajeros del tiempo y decide viajar al futuro para evitar que Los Vengadores deshagan el chasquido. Esta línea argumental es la que demuestra que la teoría de las realidades paralelas es cierta, ya que nada impide que la Nébula del pasado se encuentre con la del futuro. Es más, tras el encuentro, es la del pasado la que fallece, de manera que, si ambas pertenecieran a una misma línea temporal, la del futuro debería haber desaparecido (tal y como sucede en regreso al Futuro), ya que todo lo que se ha visto de ella en Guardianes de la Galaxia Vol. 1 y Vol. 2 y Vengadores: Infinity War no habría llegado a suceder.
Así, tras el chasquido llevado a cabo por Iron Man arreglando las cosas y eliminando a Thanos y sus hordas asesinas, es que se ha creado una línea temporal donde Thanos no ha llegado a conseguir nunca reunir sus preciadas gemas para completar su maníaca misión.
En resumen, que todas las acciones cometidas por Los Vengadores consiguen devolver a los desaparecidos por el chasquido, creando al menos dos líneas temporales con ello. Pero no han cambiado su propia línea temporal, como alguna gente ha creído entender, pensando que al matar al Thanos de 2014 impedían la existencia del Thanos de 2018. No, con los viajes en el tiempo han arreglado las cosas, pero lo sucedido en Infinity War sigue vigente, y con ello la destrucción de Xandar, la masacre de la nave de los refugiados de Asgard (Loki y Heimball incluidos) y la muerte de Gamora y Visión.
Esto referente a los grandes cambios que se producen (o no) a raíz de la desaparición y posterior reposición de las gemas, pues ya he dicho que la mera presencia de los héroes en el pasado debería provocar inevitablemente cambios en el futuro (el mero conocimiento de La Anciana de que el Stephen Strange va a entregar voluntariamente la gema del Tiempo a Thanos ya debería variar lo visto en Doctor Strange), pero eso vamos a obviarlo para no complica (más todavía) las cosas.
Así las cosas, queda aún una duda por despejar. ¿Qué sucede con Steve Rogers cuando decide quedarse a vivir en el pasado con su amada Peggy Carter? Siguiendo estas teorías, su permanencia en el pasado abre una nueva línea temporal (y así lo han confirmado los propios Russo), de manera que hay en algún lugar un universo donde han coexistido dos Steve Rogers, uno anciano y otro joven, aunque solo el segundo ha mantenido la lucha como Capitán América. O no… ¿Ha sido Steve el Capitán América en esa línea temporal hasta que, ya anciano, ha cedido el manto al Steve Rogers joven que ha permanecido casi setenta años en el hielo? Por oro lado, en la línea temporal oficial, sabemos que Peggy Carter murió de Alzheimer después de casarse con un exsoldado aliado y tener dos hijos con ellos. Se ha insinuado que, tras este final feliz de Peggy con Steve, es el Capi el padre de estos dos niños, con lo que tendríamos disponibles en el MCU a dos personajes con el suero del supersoldado corriendo por sus venas. Pero, si el Steve joven va a otro Universo, ¿cómo sería eso posible? ¿Y como ha conseguido la manera de regresar a nuestro propio Universo para entregar el escudo (un escudo diferente a los vistos hasta ahora, por cierto) a Falcon para que herede el nombre?
Estas son algunas preguntas sin respuesta (de momento, al menos). Sin embargo, a tenor de lo visto en el tráiler de Spiderman: Lejos de casa, es posible saltar con facilidad de una línea temporal a otra, ya que, de alguna manera, tal y como explica Nick Furia, el chasquido de Thanos lo hizo posible. De hecho, el Misterio de esta próxima película del trepamuros, viene de otro universo, aunque también hay que tomarlo todo con pinzas… Al fin y al cabo, ese personaje es conocido como el rey del engaño.
¿Ha quedado todo claro? ¿O quizá más confuso todavía? Es lo que tienen los viajes en el tiempo, que lo único que se sabe a ciencia cierta sobre ellos son los quebraderos de cabeza que suelen provocar.
¿Estáis de acuerdo con mi explicación o habéis interpretado las fracturas espaciotemporales (a ver si viene de una vez Reed Richards a explicarlo mejor) de manera diferente? Pues ya sabéis, comentarios por los canales habituales.

Nos seguimos leyendo en el futuro… ¿O es en el pasado, pero aún no lo hemos descubierto?

domingo, 28 de abril de 2019

VENGADORES: ENDGAME

En el primer tráiler de Vengadores: Endgame, Tony Stark dice algo que luego serviría como serviría como frase promocional para el poster: “una parte del viaje es el final”.
Me resulta difícil imaginar una definición mejor para esta película, una película que podría dar miedo de antemano, pues si bien el éxito lo tenía asegurado de antemano, el gran hype que producía podría haber jugado en su contra.
Efectivamente, esto no es solo una película. Esto es el final de un viaje. Un viaje que se inició hace once años con Iron Man y que ni siquiera tras la gloriosa Los Vengadores de Joss Whedon podríamos imaginar que alcanzaría un nivel narrativo y emocional como el que ha conseguido en su tramo final.
Ya está, se terminó. Hemos disfrutado, amado, llorado, gritado y luchado durante una larga lista de películas, alguna mejor que otra, alguna mítica y otra casi olvidable, y solo nos queda ese último momento de recoger el equipaje y volver del aeropuerto, que es lo que supone, tras Endgame, el saber que el fin definitivo de la Fase Tres del MCU es, en realidad, Spiderman: Lejos de casa.
¿Y qué es lo que nos han dado los hermanos Russo para cerrar esta parte de la historia del cine? Pues ni más ni menos que un hito, una obra que trasciende lo puramente cinematográfico. Más allá de sus cualidades técnicas (que las tiene, y enseguida hablaré sobre ello), Vengdores: Endgame supone, tal y como ya pasaba con Infinity War, un antes y un después para el séptimo arte. No solo va a arrasar en taquilla, sino que va a ser un film referencial para generaciones futuras que va a cambiar la concepción del propio cine (en una época en la que parecía que el futuro estaba en manos de plataformas tipo Netflix) y que demuestra que ls grandes películas deben disfrutarse en grandes pantallas, con cientos de desconocidos emocionándose a la vez, con risas y aplausos y esa sensación palpable en el ambiente de que todos nos estamos emocionando como si de un solo corazón se tratase.
Hay algunos nombres que deben considerarse pilares fundamentales del MCU (centrándonos en el plano artístico, si miramos hacia los despachos quienes merecen sendas estatuas en la entrada de Marvel Studios son Kevin Feige y Sarah Finn): John Favreau, el que lo empezó todo, Joss Whedon, el que le dio forma, y los hermanos Russo, quienes lo elevaron a las alturas. Tras dar forma definitiva a la imagen del Capitán América y demostrar que no todo son risas y colores en el MCU con las fantásticas El Soldado de Invierno y Civil War (y aquí hay que nombrar también a los guionistas Christopher Markus y Stephen McFeely, que ya firmaron el libreto de El primer vengador y han seguido escribiendo al Capi hasta este glorioso final), ellos se han encargado de culminar la mastodóntica saga del Infinito y, incluso, asentar las bases de lo que está por venir. Lo han hecho, además con valentía y coherencia, algo que se contrapone con la otra gran saga cinematográfica que culmina también este año (sumémosle eso al final de Juego de Tronos y resultará que el 2019 es un año amargo para el fandom). Y es que, si siempre es tentador comparar los éxitos de Marvel con el errático camino cinematográfico de su competidora comiquera de DC, en esta ocasión me parece más interesante mirarlos en el reflejo de Star Wars, que al fin y al cabo pertenecen a la misma madre, aunque no lo parezca. Y es que en cuestiones de hype el año pasado la cosa estaba muy igualada, con los fans haciendo cientos de teorías de lo que iba a suceder con sus héroes preferidos y tratando de averiguar (destripar) guiones que se guardaban con un secretismo absoluto. Pero mientras la locura argumental ha dominado el camino galáctico hasta el punto de que Los últimos Jedi parecían más pendientes de contradecir las teorías de Internet que de contar sus propias historias (hasta el punto de que Joe Johnson puede ser el principal culpable de todo lo malo que vaya a tener El ascenso de Skywalker), los Russo han optado por la coherencia, sin salirse de un plan determinado. Su Endgame se ha rodeado de mucho secretismo, es cierto, y ellos son los primeros que han jugado con el espectador para mantener sus cartas bien ocultas, pero eso no implica que se hayan obsesionado hasta tal punto como para traicionar su propia historia.
Así, en el lado argumental, se podría decir que Endgame es completamente previsible. Una de las teorías más difundidas sobre la manera de derrotar a Thanos era la de los viajes en el tiempo (algo que finalmente se terminó por insinuar claramente en Ant Man y la Avispa), y se especulaba con que gran parte de la película fuese sobre los Vengadores tratando de recuperar las dichosas gemas en diversos momentos del tiempo. Y así ha sido, sin sorpresas ni cambios absurdos de guion de última hora. En lugar de eso, los Russo han desarrollado una trama inteligente y llena de giros y golpes de efecto que permiten que, aun sabiendo que la cosa iba de lo que ya se sabía que iba, cada escena fuese una emoción diferente, cada plano ofreciera una sorpresa nueva y la magia volviera a impactarnos tal y como sucediera ya en Infinity War.
Cierto que las emociones aquí son diferentes. No tenemos ese impacto final que supuso ver a la mitad de la humanidad (héroes incluidos) desapareciendo, pero eso no significa que ver las consecuencias de aquello y como los supervivientes han sabido enfrentarse a sus propios temores sea menos intenso y doloroso. Incluso el final, donde no había duda alguna de que los héroes volverían (hay películas confirmadas de la mayoría de ellos) y que Thanos sería derrotado, es tan impactante y emotivo como para que, de nuevo, las lágrimas amenacen con aflorar.
Y todo ello con una película que, para ser un blockbuster de tres horas de duración (que pasan en un suspiro, todo sea dicho), tiene posiblemente menos acción de lo esperado. Hay más momentos intimistas y de conversaciones de lo que cabría esperar, pero funcionan perfectamente bien y no hay un solo minuto que parezca estar de más, que reste interés a la obra. Una obra, eso sí, que vuelve a ser tan heredera de esas veintiuna películas anteriores que no es muy recomendable ver Endgame si no se conocen bien las bases sobre las que se sostiene, siendo, para sorpresa de muchos, la historia de Ant man más importante que, por ejemplo, la de La Capitana Marvel.
Además, los Russo han hecho quizá su mejor trabajo como realizadores, no ya por la pericia visual que ya demostraron sobradamente en El soldado de Invierno, con unas escenas de lucha impactantes (cabe destacar cierto plano secuencia realmente espectacular), sino por saber marcar un  ritmo preciso, aportando más humor que en sus tres trabajos anteriores sin que este desentone en ningún momento, consiguiendo que personajes que podrían parecer ridículos tengan en realidad una profunda carga dramática (cada uno se enfrenta al dolor y al fracaso de una manera diferente)  y midiendo el tempo con precisión de relojero.
A ello ayuda también la simbiosis perfecta que se da entre los actores y sus personajes. Resulta ya casi imposible imaginar a ningún héroe Marvel con un rostro diferente al del actor que lo interpreta, y es tal el nivel de compromiso que la productora ha conseguido con ellos (y esto es algo que va más allá de los generosos cheques que puedan ofrecerles) que la película se convierte en un quien es quien del MCU, con la presencia de actores (aunque sea en escenas de apenas unos segundos) del pasado y que consiguen que este sea realmente un fin de fiesta.
Y, como debería suceder, algo de amargura queda al terminar una fiesta. Es por ello que, pese a que la película se dedique a contrarrestar los acontecimientos traumáticos de Infinity War, un deje de amargura quede tras los créditos finales (sin escena postcréditos esta vez, como para subrayar que la cosa va en serio). Y es que, por hermoso que sea un viaje, las despedidas siempre son tristes. Y esta película es, toda en sí, una gran despedida. Hermosa, emotiva, nostálgica y apasionante, pero despedida, al fin y al cabo.
Los héroes (algunos de ellos, al menos), volverán, pero parece evidente que las cosas ya nunca volverán a ser lo mismo. Es difícil que una película cierre una saga millonaria (de la que se sabe que habrá continuación) con la sensación de que algo va a cambiar para siempre. Endgame lo ha conseguido.
Este es otro mérito más de la que, posiblemente, y vista en conjunto con Infinity War (¿acaso no son ambas una sola película de más de cinco horas de duración?) sea la película más importante de la década, sino del siglo. Una película que cambia las reglas del juego y que sienta unos precedentes que, por otro lado, son casi imposibles de imitar.
Sin duda, no todo es perfecto, y habrá quien pueda reprocharle algo al film, como el uso de algunos personajes, la poca presencia de otros o algún as de la manga que huele a truco de guion más que a otra cosa, pero al final esto corresponde más a decisiones creativas que a fallos cinematográficos, lo cual es algo siempre subjetivo. Para el que esto escribe, resulta impensable hacerlo mejor. Allá donde esté, Stan Lee se sentiría orgulloso.
Nuff Said!

Valoración: Nueve y medio sobre diez.