Mostrando entradas con la etiqueta amazon prime video. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta amazon prime video. Mostrar todas las entradas

miércoles, 7 de diciembre de 2022

Visto en Amazon Prime: MAÑANA ES HOY

No es frecuente ver cine de ciencia ficción con denominación de origen española, y menos si hablamos concretamente de viajes en el tiempo (aunque sería imperdonable no mencionar aquí la estupenda Los Cronocrímenes). Por eso es llamativo que la primera producción española de Amazon Prime sea precisamente de este género y, además, con grandes nombres detrás, como el director Nacho G. Velilla o su reparto más o menos coral donde destacan Javier Gutiérrez y Carmen Machi, además de secundarios como Pepón Nieto, Silvia Abril o Antonia San Juan. Cierto es que todos os actores están muy acomodados y se limitan a hacer, casi, lo de siempre, pero es justo lo que el guion les pide, así que tampoco es cuestión de ponerse muy exigentes con eso.

No nos confundamos: Mañana es hoy es una comedia, y como tal debe tomarse. Lo de los viajes en el tiempo es una excusa para poner en contraste la sociedad española de principio de los 90’ y la actual, realizando divertidos paralelismos y aprovechando, muy de refilón, para reflexionar sobre lo que se ha mejorado en relaciones de maltratos o de derechos de la mujer. Muy de refilón, insisto, pero algo es algo.

Además, entre risas, canciones míticas y homenajes a Regreso al Futuro, Velilla (que firma el guion junto a Oriol Capel y David S. Olivas) se permite introducir una trama de intriga que ofrece la cara más dramática de la película, machacando en varios momentos los desprevenidos corazones del espectador.

He empezado hablando de un film de ciencia ficción, pues eso es lo que define los viajes en el tiempo (aunque no tengan una explicación muy clara, que tampoco lo necesita), y eso implica, aunque poco, un despliegue de efectos visuales. Esto es de lo peor del film, junto con alguna escena de acción que creo que le vienen grandes a Velilla, pero el hecho de que estemos fundamentalmente ante una comedia ayuda a que uno sea más permisivo con ello. Lo mismo sucede con algunas lagunas argumentales (más si uno es tan puntilloso como yo con los razonamientos alrededor de las paradojas temporales), pero de nuevo el tono desenfadado de (casi) todo el guion ayuda a pasarlo por alto.

Al final, con lo que nos encontramos es con una propuesta familiar muy entretenida, que provocará nostalgia a aquellos que vivimos intensamente aquellos noventas y que nos recuerda que la clásica rase de «cualquier tiempo pasado siempre es mejor» es, en ocasiones, muy cierta.

 

Valoración: Siete sobre diez.

jueves, 16 de julio de 2020

Reflexiones: ¿VOLVEREMOS A IR AL CINE?

Mañana es de nuevo viernes y aquella vieja rutina de comprobar los estrenos de la semana continúa sin emocionar. Será ya el cuarto fin de semana con salas abiertas, pero, con permiso de la nueva comedia de Leo Harlem (que es otro de estos cómicos que disfruto mucho más en un monólogo que como actor de cine), poca cosa interesante hay.
Entiendo la negativa e las distribuidoras de traer grandes títulos, pues entre el miedo a contagio de la gente, las medidas de seguridad y las salas que siguen cerradas, posiblemente en lo que uno piensa ahora es en ir a encerrarse a un cine, pero lo cierto es que tras casi cuatro meses sin películas de estreno se corre el peligro de que nos acostumbremos al cine en casa. Si ya hasta ahora eran las grandes superproducciones las que arrastran a las masas al cine (y tampoco todas), esto va a ser mucho más determinante a partir de ahora.
Al principio de año todos pensábamos que los grandes títulos que iban a arrasar este verano serían La Viuda NegraArtemis FowlWonder Woman y Fast & Furious 9. Ahora, la situación ha dado un vuelco tan radicar que las dos heroínas de comic han de esperar hasta octubre para pasar por las pantallas del país, Fast&Furious se cayó hasta abril del año que viene y Artemis Fowl (que probablemente tampoco habría sido un gran éxito) ha terminado yendo directamente al streaming de Disney+. Al final, la gran esperanza para salvar (por decir algo) la temporada estival recae en Santiago Segura y su secuela de Padre no hay más que unoTenet de Christopher Nolan (y dicen los rumores que podrían volver a aplazar su estreno) y Mulan, todas ya en agosto.
A nivel personal, esto no me va a afectar demasiado, pues uno de los daños colaterales de la pandemia ha sido la muerte ya anunciada de mi cine habitual (igualmente tenía previsto cerrar a lo largo del 2020), con lo que ya avisé que mis visitas a las salas de cine, por tiempo y por economía, serían más escasas. Pero la realidad es que no solo nos hemos acostumbrado a ver cine en casa, sino que mucha de la ente que hasta ahora conocía de la existencia de plataformas como Netflix pero solo las veían cuando iban a casa de algún familiar (aunque parezca increíble, hay gente que sigue descargándose series piratas), este confinamiento (que no sabemos si volverá, ya nada se puede descartar) ha propiciado que todos se adentren en el mundo del streaming. Así, títulos como La vieja guardia se han convertido en uno de los estrenos importantes de la temporada y no parece que la cosa se vaya a detener con la reapertura de los cines.
La oferta es mucha y muy variada: HBOFilminAmazon PrimeMovistarDisney+OléSkyApple tv… y alguna me dejo. La televisión convencional está agonizante, quedando reservada para eventos deportivos, realitys (y ya veremos, que las plataformas también están entrando en eso) y el salseo de Tele5, y lo mismo puede pasar con los cines, que se van a ver relegados a acoger los grandes eventos Marvel y poco más. Un ejemplo lo tenemos en los festivales de cine, que para no ser cancelados han llegado a acuerdos con algunas plataformas para programar allí sus películas. Si el resultado es positivo, teniendo la oportunidad de que estas películas se vean desde cualquier hogar de España en lugar de en una sola sala de cine en una localidad concreta, ¿estáis seguros de que en años posteriores no apostarán por la misma fórmula? Artemys Fowl no ha convencido a la crítica, pero seguro que en Disney+ la han visto millones de personas. ¿Habría pasado lo mismo en cine o habría sido un descalabro más de Disney?
Para aumentar la duda, basta echar un vistazo a los grandes títulos que Netflix va a estrenar en lo que queda de año: Ofrenda a la tormenta (la trilogía del Baztán nació en cines, pero tras El guardián invisible y Legado en los huesos el final de la saga se lo han quedado ellos), Orígenes secretos (cine de superhéroes a la española), Enola Holmes (peli protagonizada por la hermana de Sherlock Holmes con el rostro de la chica de Stranger Things), Mank (lo nuevo de David Fincher también se queda para la pantalla pequeña), Hillbilly Elegy (Ron Howard, otro ilustre que ficha por la plataforma, con repartazo de lujo), The Devil All the Time (otra con reparto de infarto), The Midnight Sky (la nueva de George Clooney como director y protagonista), The Trial of Chicago 7 (esta con Aaron Sorkin a los mandos), Red Notice (Dwayne Johnson, Gal Gadot y Ryan Reynols, ¿hay que decir algo más?), Army of the Dead (o Zack Snyder volviendo al cine de zombies)… Y todo eso sin contar con peliculillas que serán éxitos asegurados como las secuelas de Mi primer besoThe babysister o Crónicasde Navidad y las miles de películas de fondo de armario entre las que siempre aparece alguna sorpresa agradable. Por no mencionar la frustrantemente deseada Greyhound: Enemigos bajo el mar con Tom Hanks que se ha quedado Apple TV o la versión Snyder Cut de Justice League en HBO Max.
Y luego están las series, por supuesto…
En fin, que o mucho cambia las cosas o me temo que nos han acostumbrado a ver cine en casa. Y si, además, las ofertas que nos deben hacer regresar a las salas son películas de medio pelo o reestrenos de pelis interesantes pero que nos sabemos de memoria como El laberinto del Fauno o [REC], pues me temo que la cosa pinta mal. Muy mal.
Y, para colmo de males, sin que los próximos proyectos de Marvel emocionen tanto como los pertenecientes a la Saga del Infinito y con Star Wars en el dique seco.

Habrá que esperar, a ver que pasa, pero no me siento muy optimista, no…

miércoles, 6 de mayo de 2020

Visto en Amazon: GOOD OMENS

Nacida inicialmente en el canal Starz, la adquisición de Amazon Prime Video para la distribución internacional de la serie American gods fue el primer encuentro entre Amazon y Neil Gaiman, autor todoterreno que lo mismo escribe historias para el comic (creador de The Sandman, revisionó el Universo Marvel en la mini-serie alternativa Marvel: 1602 y sin duda su versión de Los Eternos tendrá mucho que decir en la inminente película del MCU),  novelas (entre las más conocidas destacan Stardust y Coraline, ambas adaptadas a la pantalla grande) o guiones de televisión (ha trabajado, entre otras, en Doctor Who).
Good omens (buenos presagios) fue su primera novela, escrita en colaboración con Terry Pratchett, una loca y satírica lucha entre ángeles y demonios en el momento en que el Anticristo llega a la tierra, anunciando el Armagedón.
La serie de Good omens, narrada en primera persona por Dios con la voz de Frances McDormand, cuenta la imposible amistad entre el ángel Aziraphale y el demonio Crowley, que data desde los tiempos del Edén, y como su amor por la humanidad los lleva a revelarse contra su propia naturaleza para, con la ayuda de una bruja y un cazabrujas, evitar su destrucción total.
A medio camino entre la aventura, el misterio y el humor, Good omens se basa en su poderío visual (en ocasiones se nota que el guion es más pretensioso de lo que el presupuesto aconseja, pero tampoco es que eso moleste demasiado) y en el buen trabajo de los protagonistas, en especial un David Tennant desatado y un Michael Sheen que resulta simplemente enternecedor en su fragilidad.
Bastante loca y absurda en algunos momentos, Good omens es de esas historias que podrían rozar la irreverencia, pero con un estilo tan elaborado que no debería llegar a ofender a nadie, quedando en una gamberrada muy bien lograda y que provoca una adición casi hipnótica.
En resumen, una propuesta muy recomendable para quien busque algo diferente, extravagante, conscientemente ridícula y, por si con lo dicho no fuese suficiente, con música de Queen de fondo. No hace falta pedir más.

Visto en Amazon: THE REPORT

Sigo aprovechando el confinamiento para descubrir películas que no se hayan dejado ver en pantalla grande. Y aunque Amazon como productora suele estrenar en cines, The Report es una de esas excepciones donde la película ha sido destinada, al menos en nuestro país, directamente al streaming. Definitivamente, los tiempos están cambiando.
A menudo se utilizan frases hechas para definir una película o para valorarla. Me viene a la mente, por ejemplo, eso tan trillado de «la ciudad es un personaje más» o, la que más me divierte: «es una película necesaria».
Si determinamos que el cine, tanto el más culto e intimista como el blockbuster uro y duro, parte con la finalidad de entretener, ¿la necesidad de conocer la realidad de una historia debe influir en la valoración de una película? No lo creo. De un documental, posiblemente sí. Pero no de una película de ficción. Porque, no lo olvidemos, el cine es ficción, más allá de lo fidedigno que pueda llegar a ser lo que narra.
Digo esto porque esa «necesidad» de dar a conocer la historia es lo que más mueve a The Report, escrita y dirigida por Scott Z. Burns, quien viendo su trayectoria como guionista y productor no cabe duda que es un autor comprometido con la causa, y producida por Steve Sodelbergh. Como ya sucediera con la historia de Katherine Gun (Keira Knightley en Secretos de estado), la película versa sobre la conveniencia de sacar a relucir los trapos sucios del gobierno de los Estados Unidos y si ese acto se puede considerar de patriotismo o traición.
En este caso es Adam Driver quien se pone en la piel de Daniel Jones, quien a las ordenes de la senadora Dianne Feinstein se encarga de investigar y sacar a la luz los métodos de tortura de la CIA en prisioneros islamistas tras los atentados del 11-S.
Ciertamente, la película es dura y revela una serie de verdades que no pueden menos que escandalizar, pero de nuevo me veo en la obligación de recalcar que esto no es un documental, sino una película. Pese a contar con un interesante reparto (están por ahí Annette Bening, Jon Hamm, Corey Stoll, Michael C. Hall o Jennifer Morrison, entre otros), la película se podría casi reducir en decir que va sobre «gente que habla». Reuniones en despachos, conversaciones en salones y cosas así. Muy poco cinematográfico. Un buen trabajo de actores, diálogos grandilocuentes y la necesidad de ser un verdadero apasionado sobre el tema para hacer que la película no resulte soporíferamente aburrida. Sí, la película es muy realista y lo que cuenta se debe conocer, pero desde el punto de vista artístico no hay nada que interese de verdad más allá de saber si van a conseguir callar al protagonista o si el informe llegará a salir a la luz (aunque si uno es muy ducho en política americana posiblemente lo sepa de antemano). Porque sobre el tema principal, no hay duda alguna. Ya el título, en realidad, reza así: The torture report, sin dar pie a que se especule sobre si hay algún misterio detrás o no. Los agentes de la CIA torturaron y se da por hecho desde el minuto uno. Fin de la película.
En fin, buenas intenciones que en este caso no bastan (a mi al menos no) para componer una película interesante que ni el bueno de Driver puede llevar a buen puerto.

Valoración: Cuatro sobre diez.

martes, 21 de abril de 2020

Visto en Amazon: HUNTERS

Aunque su creador y director es el desconocido David Weil, es el nombre de Jordan Peele el que más se asocia a Hunters. No sé hasta qué punto habrá metido mano como productor el realizados de películas como Déjame salir o Nosotros, pero se intuye que todo el tono de blacksplotation viene de su lado.
Weil, por su parte, tuvo una abuela que sobrevivió a dos campos de exterminio nazis, y es a ella a quien ha consagrado esta serie, poniendo quizá un punto demasiado personal en la misma que puede pasarle factura.
Y es que Hunters, que se vende como la historia de un grupo de cazadores de nazis en los Estados Unidos de los 70’ oscila sin demasiado sentido entre el humor más gamberro (especialmente divertidos son los cortes con metalingüísticos en forma de tráileres o concursos televisivos) y la solemnidad. Es como si Weil quisiera hacer algo ágil y fresco, con toques Pulp, pero con miedo a ofender a la memoria de todos los judíos exterminados.
Por ello, esto no es una modernización de Malditos Bastardos, lo cual habría molado bastante más, y aunque tiene giros interesantes en su trama y hay acción y emoción, la serie debe soportar la losa de un ritmo muy lento y mal medido, como se demuestran en sus dos capítulos más importantes: el primero y el último. El primero, de casi noventa minutos, invita a abandonar la serie antes de tiempo, llegando a la conclusión del mismo sin saber exactamente hacia dónde quiere ir la trama. El último, con el clímax final adelantado, es una larga despedida que solo logra remontar (maldita trampa) con su cliffhanger final.
Puede que el problema esté en los flashbacks que rompen la acción. De entrada, no parece que sea necesario conocer todo el pasado del grupo para que nos afiliemos a su causa, ni precisamos tampoco volver a ver lo malvados que fueron los nazis durante la guerra. Ya lo sabemos de sobras y la serie no nos ofrece nada que no hayamos visto con anterioridad. Cierto es que, llegados a cierto punto de la temporada, el giro argumental obliga a cierta implicación con ese pasado de los protagonistas, pero podría ser ya demasiado tarde para muchos espectadores. Además, que durante muchos momentos de la trama uno tenga más interés en ver lo que están haciendo los malos en lugar de preocuparse por los buenos quiere decir algo.
En fin, que si uno se arma de paciencia y sabe aceptar la mezcla de géneros algo alocada, Hunters puede tener suficientes alicientes para darle una oportunidad, aunque solo sea por ver a Al Pacino en un papel más protagonista de lo que uno podría imaginar y pasárselo pipa con Josh Radnor, quien sabe sacudirse de su rol de Cómo conocí a vuestra madre con mérito.

lunes, 13 de abril de 2020

Visto en Amazon: MODERN LOVE

Hoy os quiero hablar de una de esas series que se ven en un suspiro y que son muy apropiadas para estos días de confinamiento y, posiblemente, desánimo general.
Se trata de Modern Love, de la plataforma de Amazon Prime Video, una serie del tipo de antología con ocho episodios de unos veinticinco minutos aproximadamente basada en una serie de artículos que publicó con ese mismo nombre el New York Times a partir de cartas enviadas por los lectores sobre sus propias experiencias. Es decir, que hasta cierto punto podríamos decir que estamos ante una serie “basada en hechos reales”.
La premisa de Modern Love es la de contar diversas historias de amor saltándose los convencionalismos propios del género. Hay muchos tipos de amor, y así lo refleja la serie: amor paternal, amor homosexual, amor en la tercera edad, amor platónico… Historias reales como la vida misma que van mucho más allá del chico conoce chica.
No esperéis tampoco nada revolucionario. Esto no aspira en convertirse en un altavoz de minorías ni quiere levantar ampollas de ningún tipo. Son, en su mayoría, historias simpáticas, bienintencionadas, algunas más locas que otras, algunas tristes y otras encantadoras. Un conjunto de relatos que, además, pueden verse en cualquier orden a excepción del último, el octavo, que tras su historia principal intenta unificar todos los episodios anteriores en una especie de epílogo que consigue emocionar al ayudar a recordar los sentimientos vividos a lo largo de la serie (sobre todo si se esparcían los visionados en lugar de hacer una maratón intensa de cuatro horas).
Cuenta, además, con un reparto de lujo lleno de caras conocidas, como Anne Hathaway, Dev Patel, Sofia Boutella, Tina Fey, etc.
Tiene, además, un aroma que me recuerda a la calidez de las comedias de Woody Allen, no sé si por estar ambientadas en Nueva York o porque los diálogos y la magia del amor están especialmente cuidados. El caso es que el resultado final, pese a las inevitables irregularidades que puede notarse al valorar los episodios en su totalidad (en todo producto de antología hay historias mejores y peores, y quizá cada espectador tenga sus propias preferencias) es muy agradable de ver y, aun con un tono en ocasiones demasiado empalagoso, es inevitable que despierte ternura y más de una sonrisa.
Todo un descubrimiento que merece una oportunidad y de la que, por cierto, ya se ha anunciado su segunda temporada.