Para
mí Ridley Scott es uno de los más grandes directores que existen.

Y
es que la película basada con bastante fidelidad en la novela de Andy Weir es
simplemente abrumadora. Con un guion sencillo pero mejor trabajado que en su
último título, Scott se deleita (y nos deleita a nosotros) con sus
excepcionales panorámicas por el planeta rojo mientras nos cuenta la epopeya de
un astronauta que debe sobrevivir una eternidad en completa soledad hasta que
la NASA encuentre la forma de ir en su rescate.

Aunque
la película está plagada de estrellas (Jessica Chastain, que ha hecho doblete
de estrenos en España con La cumbre escarlata, Jeff Daniels, Michael Peña, Sean
Bean, Kate Mara, Sebastian Stan, Chiwetel Ejiofor y Donald Glover, junto a los menos conocidos
Benedict Wrong, Mackenzie Davis, Aksel Hennie o Kristen Wiig), el verdadero
motor de la acción está en Matt Damon, quien por sí solo soporta todo el peso
de la trama principal.
Él y una discotequera banda sonora encabezada por Abba y
rematada (inevitablemente) con el I will
survive de Gloria Gaymor (¿quién iba a decir que Waterloo iba a casar tan bien con escenas de supervivencia en
Marte?)

Sin querer entrar en la crítica social ni en
un pseudo intelectualismo de baratillo como Interstellar,
donde, por cierto, Damon ya malvivía en soledad en un planeta lejano (no habrá
que soltar de la mano a este muchacho) ni en reflexiones espirituales más o
menos simuladas con Gravity, Scott se
limita en Marte a plantear una historia que termina agotando, que emociona en
varios momentos cruciales y que invita al aplauso en otros. No consigue que el
espectador se quede sin aire bajo la claustrofobia de la escafandra como hacía
Cuarón en su film, pero casi.
Marte
es un planeta tan enorme como solitario, y todo en la película resuma grandeza.
En ocasiones, no vale la pena extenderse en un comentario porque las palabras
no podrían alcanzar nunca las imágenes, así que es mejor resumirlo todo
diciendo: Id a verla. Si se habían puesto de moda las películas sobre la
exploración espacial, Marte es la
candidata perfecta para decir la última palabra y compone (con permiso de Atrapa la bandera) un colofón de oro a
esa especie de trilogía que podríamos componer de la ciencia ficción contemporánea
que completan los filmes de Cuaron y Nolan.
Magistral.
Y punto.
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