sábado, 12 de diciembre de 2020

Visto en Netflix: LA BESTIA

Llegada de la vecina Francia, La Bestia no deja de ser una nueva vuelta de tuerca de la clásica película de acción en la que a un padre más chulo que un ocho le secuestran a alguien de la familia y remueve cielo y tierra hasta lograr el rescate. Algo muy propio de Charles Bronson de quien robaron buena nota Bruce Willis, Mel Gibson, Steven Seagal y, más recientemente, Liam Neeson.

Estamos más o menos ante un esquema muy arquetípico. A un macho con pasado militar y desgraciado de la familia le secuestran su niñita y, ante la aparente ineficacia de la policía, decide tomarse la justicia por su mano. Algo que, con el aspecto físico que se gasta en esta película Fabrizio Gifuni no es como para tomarse en broma.

Se nota, tanto en la puesta en escena como en la estructura argumental, que no estamos ante una película americana, pues aquí el drama se impone sobre la acción y no hay espacio para la clásica socarronería propia del género. Leonida, el protagonista, es duro y despiadado, parco en palabras, pero muy efectivo. Está, quizá, más emparentado con el protagonista de la saga Venganza, quizá por lo de ser en ambos casos producciones europeas, aunque ya se sabe que Luc Besson es un artesano del copia y pega hollywoodiense

Con secuencias de acción duras y bien filmadas, plagadas de peleas de esas que duelen de verdad, y un ritmo que alterna con eficacia la acción con los necesarios interrogados dramáticos, La Bestia es de esas películas que se ve sabiendo más o menos lo que va a venir a continuación, pero sin embargo uno no puede dejar de estar pendiente de la pantalla, enganchado y hasta un poco angustiado.

 

Valoración: Siete sobre diez.

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