sábado, 12 de diciembre de 2020

Visto en Netflix: NOCHEVIEJA EN EL MAGNOLIA

A medida que se acercan las fechas mágicas que deriven este mes de diciembre, y abre la insistente sequía de grandes títulos en las carteleras, es cuestión de seguir buceando por el infinito baúl de películas navideñas de Netflix con el fin de encontrar algo que destaque entre la morralla general.

Caídos de lleno en el género de la comedia romántica (cómo añoro esa época en que cuando uno hablaba de películas navideñas lo primero que venía a la mente eran maravillas como Sólo en casa, Jungla de cristal, Gremlins, etc. ), Nochevieja en el Magnolia tenía un aura que me inspiró un punto de confianza. El que los protagonistas compartirán un programa de radio y que fuesen ávidos de la infancia llegando de toda la vida sus propios sentimientos me invitaba a pensar en una película donde el humor fuese más sutil que visual, sin que el tema navideño fuese un exceso empalagoso y con diálogos mínimamente ingeniosos. Y aunque no es que estamos ante una película de Woody Allen, lo cierto es que si me encontré con un interesante desarrollo de personajes que, por más que deambulen por un terreno de sobras conocido, consiguieron captar mi atención y simpatía.

Esta es la clásica historia de un chico y una chica abre el dilema de enfrentar la amistad con el amor y sobrevivir a ello, y con este planteamiento no se puede engañar a nadie, pero también es un recuerdo de aquella época en que la radio acumulaba más seguidores que los influencers de Internet, de fiestas de Nochevieja en grandes salones al ritmo de jazz y de una época que, aunque ya caduca, no por ello deja de ser maravillosa. Un guion que, al final, resulta muy neoyorquino, por más que la acción se suponga que transcurre en Chicago aunque en realidad esté filmada en Canadá.

Una película agradable y simpática de ver donde los protagonistas brillan consiguiendo enamorar (a la vez que enamorarse) tanto a sus regidores radiofónicos como a los espectadores del film, pudiendo perdonarle sus errores sin odiarlos ni reuniéndonos por el empalague de la clásica moralina navideña ñoña.

 

Valoración: Seis sobre diez.

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